Regresaron los piratas a Panamá

La opinión de…

 

Juan Ramón Sevillano Callejas 

Invitados por el actual gobierno, llegaron nuevamente los piratas a Panamá con el deseo codicioso de llevarse nuestro oro, cobre, petróleo y atún. Esta vez no ofrecen espejos y collares, dan escuelitas, centros de salud y otras cositas. Todavía estamos esperando que nos devuelvan el oro que se robaron durante la colonia y paguen la destrucción de Panamá la Vieja. Ya hay países con dignidad que están presentando estos reclamos.

Pero ahora es peor, no solo se quieren llevar los bienes mencionados, también se quieren llevar nuestros bosques y nuestro más preciado tesoro: nuestra agua.

Durante el tiempo que los políticos llaman “consultas” (que solo se convocan para guardar apariencias) del proyecto de modificación del Código de Recursos Minerales, algunos expositores informaron acerca de la gran cantidad de agua que se necesita para obtener oro, detallando que con esa cantidad se puede abastecer a miles de personas.

En contradicción, nuestros gobiernos han demostrado que nunca les ha importado, a pesar de que tenemos más de 500 ríos, que las ciudades y poblados del país tengan agua potable las 24 horas del día.

Este hecho demuestra que o hemos sido gobernados por incapaces o por personas que tienen otros intereses diferentes al beneficio popular. También ha quedado demostrado que estos incapaces no conocen otra fórmula que la inversión extranjera, para sacar al país de la pobreza en que vive la mayoría. ¿Será para mantener en la cacareada riqueza a la minoría?

La lacra social conocida como clase política, solo incentiva a los extranjeros de todas las formas que a estos serviles se les ocurre. Nada de incentivar a nuestros agricultores, ganaderos, avicultores, pescadores, a la agroindustria, etc., etc. A estos los tenemos abandonados, porque no se necesita mucho esfuerzo, ni inteligencia para traer los alimentos del extranjero. Eso sí, con ello ganamos más dinero y controlamos los precios.

La incapacidad de los gobiernos queda demostrada una vez más cuando es otro el que cumple sus funciones constitucionales y legales de construir carreteras, escuelas y centros de salud.

Tal y como está redactado el proyecto minero, a los gobiernos extranjeros se les permitirá ser financistas de empresas privadas, lo que violaría –en nuestra opinión–, la Constitución nacional, por ello interpondremos un recurso de inconstitucionalidad para que la Corte lo resuelva en 10 años.

Como ambientalista, estoy de acuerdo con la prohibición de las redes de palangre, pero si a los humildes pescadores se les impone esto, cómo se permite que los extranjeros pesquen atún con redes de cerco, debajo de Coiba, para llevar arrastradas a estas y otras especies (delfines, tortugas, etc.) hasta la distante Punta Burica, provocando la muerte de muchas. Todo para exportar, nada se quedará.

El ministro de Comercio, durante su exposición, mencionó que estas inversiones crearán un polo de desarrollo que eliminará la pobreza, poniendo como ejemplo a la Zona Libre de Colón. La verdad, no he encontrado estadísticas que me demuestren que los habitantes de la ciudad de Colón hayan salido de la pobreza.

También, dijo el señor ministro que los mineros de Perú ganan mil 250 dólares mensuales. Yo pregunto: ¿Será esta suma la que paga Petaquilla Gold o será la que pagará Minera Panamá a los trabajadores?

Se oyeron nuevamente cantos de sirena, a saber inversiones de miles de miles de millones y de la más alta tecnología. Lo mismo hicieron en Costa Rica, allá hay una mina que supuestamente contaba con la más alta tecnología, pero tuvo que suspender voluntariamente sus actividades antes de causar un desastre ambiental y afectar una población cercana.

Lo cierto es que no existe ningún poblado de un país en vías de desarrollo que por la actividad minera haya salido de la pobreza o al que no se le haya causado un gran daño ecológico. El tema de la minería en Panamá debe ser consultado a través de un referéndum

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Este artículo se publicó el 7 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Está Dios acorralado?

La opinión del Jurista…

 

Juan Ramón Sevillano Callejas

Ahora que sé que la hermana de un buen amigo tiene cáncer, he decidido referirme a otro interesante artículo de opinión del doctor Xavier Sáez Llorens, publicado hace algunos meses en este mismo diario y en el cual el galeno afirmaba, con varios datos, que la ciencia tiene acorralado a Dios o a nuestras creencias religiosas.   Pronto la madre de dos jóvenes muchachas será ingresada al Hospital Oncológico, de ingrato recordatorio para el suscrito, ya que en él tuve que reconocer en un sótano el cadáver desnudo y cenizo de mi tía Margarita.

Ella fue quemada por sobrerradiación que le medicaron los científicos del nosocomio.   Ruego a Dios que la mencionada hermana de mi amigo no tenga la sufrida y dolorosa muerte de mi pariente.   Aprovecho la ocasión para afirmar que no he oído o leído, en Panamá, a otro ateo que se refiera tanto a Dios como el doctor Sáez Llorens.   Yo sospecho, y le pido disculpas si estoy equivocado, que él alguna razón de índole subjetiva tendrá para esgrimir sus argumentos.   Yo sí los tengo.

La verdad, preferiría que la ciencia o los científicos acorralaran el cáncer que ha matado a varios familiares cercanos (abuelos, tías, etc.).   No creo que tratar esta afección con sobrerradiación sea algún adelanto científico. Quemar por dentro a una persona me parece inhumano y totalmente doloroso; no sé si el remedio es peor que la enfermedad. También me gustaría que le encontraran alguna solución a la diabetes que sufre mi madre.

En vez de estar pensando en acorralar a Dios, yo les pido que acorralen el hambre que sufren los niños en África, Asia y Latinoamérica. Hace poco leí un artículo del periodista ambiental Adán Castillo Galastica, referente a los beneficios productivos del lago Bayano y la gran cantidad de tilapias que ahí se pescan.

En eso es que deben estar los científicos, y no perder el tiempo tratando de acorralar algo que, según ellos mismos, no existe. Buscar la seguridad alimentaria del mundo, con métodos prácticos, investigando el mejor momento de reproducción de las especies para multiplicarlas naturalmente.

No mediante la clonación de la cual nacerán híbridos o especies con características genéticas desconocidas, como la de ahora, vaca panda. Cuando veo tanta gente en la farmacia cambiando de medicamento, ya que “este le dejó de quitar la migraña”, me pregunto qué ha adelantado la ciencia. Hay que preguntarse además por la ética de los científicos que trabajan para consorcios transnacionales, que inventan medicamentos que nunca curan y cuyo principal fin es el comercial.    Y ni hablar de los científicos que trabajan para construir armas de destrucción masiva.

Por favor, acaben con el simple resfriado, ya que todavía no han inventado una mejor medicina que la que nos dan nuestras ignorantes (sin escolaridad ni doctorados) abuelas. No conozco mejor tratamiento que una buena sopa caliente, tomar limonada o chicha de piña o de naranja y dormir con medias de lana, como hice hace dos días, ya que por ahorrar agua, lavé el carro durante una ligera llovizna.    Por ello, me pregunté, ¿por qué los ambientalistas debemos pagar las consecuencias de la devastación en esta era científica?

 

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Este artículo se publicó el  20  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Empresarios irresponsables y políticos cómplices

La opinión del Abogado…

 

Juan Ramón Sevillano Callejas

Las inundaciones en el área este de la provincia o en la vía de acceso al puente Centenario me llevan una vez más a opinar que hay demasiados empresarios irresponsables en Panamá.

Cuando se actúa solo pensando en el tamaño de los ingresos a recibir, y no en las consecuencias sociales o ambientales a mediano y largo plazo, o en posibles futuras demandas, siempre sucederán desgracias como estas, que todos lamentaremos.

Si bien es cierto que la responsabilidad social está creciendo y que hay tambiénmuchos empresarios conscientes, lo cual me alegra, todavía creo que debemos seguir trabajando para convencer a los demás del papel que deben tener en un desarrollo integral del país y no solo en beneficio del centro de la ciudad capital.

Esos cantos de sirena acerca del exitoso crecimiento económico no llegan a las montañas y selvas habitadas por campesinos e indígenas, que viven en pobreza o extrema pobreza.

No es posible que en nuestro país se construyan obras públicas que duren pocos meses, producto de la codicia de los empresarios y la complicidad de los políticos gobernantes y ni los unos ni los otros paguen por los daños y perjuicios causados. Es más, si tuviéramos un Ministerio Público independiente de los políticos todos esos funcionarios debieran estar bajo investigación y sus bienes personales cautelados, por el delito de incumplimiento de sus deberes.

Hago un aparte para decir que los principales enemigos del gobierno de Martín Torrijos fueron las empresas amigas que ganaron licitaciones, porque en la mayoría de los casos dejaron puentes sin hacer (Santa Fe de Darién) o puertos inconclusos (Quimba–Darién), carreterasde asfalto, ahora llenas de huecos, escuelas no saneadas, etc., etc.

Los empresarios deben mirar hacia el futuro, actuar más humanamente, y evitar futuras explosiones sociales, que nadie desea, para que no nos suceda lo de otros países sureños, cuyos nacionales ahora también nos inundan, y vale la pena decir además que estos no han cambiado su comportamiento, ya que el dinero los hace creerse superiores, también aquí en Panamá. Lo que les ha sucedido no les ha dado ni un ápice de humildad.

No sé qué harán nuestros empresarios y los otros cuando eso suceda, ya que en Miami ya no se cabe y las visas no son tan fáciles como antes. Recuerden que nosotros los de clase media tenemos mayor capacidad de adaptación, ustedes no y los pobres seguirán igual.

No se le puede atribuir lo sucedido, en el caso de la vía de acceso al Centenario, a las copiosas lluvias, ya que todos sabemos y recordamos, no lo hemos olvidado como quisiera la empresa constructora, que otros tramos de la misma vía también se han caído y muchas veces el tránsito ha sido suspendido en el área afectada.

Pero jamás los políticos cómplices gobernantes han exigido a esta empresa que pague los perjuicios económicos que conllevan los tranques. Ahora, con un gobierno totalmente de corte empresarial, tampoco se hará, ya que a estos lo único que les interesa es decir, como propaganda política, que el desempleo ha disminuido y que la economía ha crecido, sin importarles que el precio de la comida ha aumentado (guandú a $11.00 la libra) y que no hay ni médicos ni medicinas para los pobres campesinos e indígenas.

Ahora, como la mayoría de las empresas panameñas, a disgusto de las almas de los propietarios iniciales panameños, las cuales, si pudieran, patearían a sus nietos, han sido vendidas a extranjeros sureños o a transnacionales, no sé si a estos les interesara el porvenir de humildes panameños, ya que si algo malo sucede, así como vinieron se irán.

Señores empresarios, piensen en las consecuencias, trabajen por una buena ganancia, justa y razonable, pero sostenible en el tiempo.

<> Este artículo se publicó el 28 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Presidente independiente

La opinión del Abogado y Ambientalista panameño…

Juan Ramón Sevillano Callejas

Falta mucho para las elecciones de mayo de 2014 y ya salieron encuestas sobre quién o qué partido las ganará. La verdad es que los panameños estamos hasta la coronilla de los partidos políticos y de sus amanuenses.

¿Hasta cuándo el pueblo va a elegir amorales, inmorales, codiciosos, ignorantes, maleantes, incompetentes o gentuza que solo se les ve cada cuatro años?

Necesitamos acabar con la partidocracia y ahora con la presidocracia. Deseamos una verdadera democracia, en la que el pueblo decida, por sí solo, su destino. No necesitamos una democracia participativa, que es esa donde supuestamente se oye al pueblo, pero no se le obedece.

Necesitamos a un presidente que no pertenezca, ni haya pertenecido a ningún partido político, ni tampoco a ninguno que se haga un partido propio para meter muchas veces las patas. Uno que cambie la Constitución, para darnos una verdadera independencia judicial de los otros poderes, mediante su elección, no por los políticos para protegerse penalmente, sino escogidos por la sociedad civil y todos sus sectores y con supremacía de créditos académicos y valores morales.    El pueblo además debe elegir a los procuradores y al contralor general de la República.

Un presidente que apoye de verdad a los productores nacionales, por encima de los importadores, para que haya seguridad alimentaria y no para que intermediarios se hagan ricos. Uno que construya muchos mercados de abastos en todas las ciudades, donde podamos comprar directamente a nuestros hermanos campesinos.

Necesitamos un presidente que le declare la guerra a los delincuentes, aun a pesar de que sabemos que en el conflicto vaya a caer gente buena e inocente. Que en sus tres o seis primeros meses de gobierno, declare estado de excepción o de sitio, como quiera llamársele.   El pueblo sabe, y por tanto la policía lo sabe, quienes son los delincuentes.   Si no se ha acabado con ellos, es por intereses oscuros del cual se benefician unos cuantos.

Queremos un presidente que acabe con la vulgaridad, la maleantería, la chabacanería, las atorrancias, en especial en los medios de comunicación social, el juega vivo, las chupatas a todas horas y en todos los lugares.

Necesitamos a alguien que ponga orden y decencia en este país.   Que se respete no solo para las autoridades, sino también a las personas de buen vivir.   No es posible que gente sin camisas y chancletas (por ejemplo) le grite obscenidades a la gente buena cuando estos últimos llamen la atención sobre su actuar incorrecto.

Le urge a Panamá un presidente que construya, además, centros de atención médica en las montañas, comarcas y en todos los lugaresapartados, para que nuestra gente humilde y sus niños no se mueran de un resfriado.

Uno que escoja los programas de estudios de los cinco mejores colegios del país y haga con ellos uno mejor, para que se imparta, tanto en colegios públicos como privados. Que restablezca la doble jornada escolar, para que nuestros niños no tengan tiempo de ocio y se conviertan así en buenos ciudadanos.

No necesitamos a un presidente que necesite un mazo para hacer los cambios que él crea, necesitamos a un presidente que haga los cambios que el pueblo quiere y que por encima de todo tenga la inteligencia y la capacidad para realizarlos de la mejor forma posible.

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<> Este artículo se publicó el  8  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/sevillano-callejas-juan-r/

‘Ya no eres mío idolatrado Ancón’

Obras prioritarias?  La opinión del Jurista…

Juan Ramón Sevillano Callejas

Parafraseando a Amelia Denis de Icaza, recuerdo lo duro que fue para mí aprenderme su poesía insigne Al Cerro Ancón, de repente por lo extensa. Pero algo sí es seguro, nuestra generación creció pensando que un extraño nos lo usurpaba. De este sentimiento creció un sentido de pertenencia que culminó cuando se enarboló una inmensa bandera en lo más alto del cerro.

En el cerro Ancón, símbolo histórico de nuestra lucha nacional, ahora proliferan los venados, las iguanas, los ñeques, los tucanes, producto de su declaratoria como Parque Municipal.

Aunque, al principio, la noticia de que se va a habilitar un búnker que los estadounidenses construyeron durante su permanencia en Panamá me ha dejado anonadado, he recapacitado y pienso que el uso anunciado es más importante que lo antes mencionado.   Su encuentro, supongo fortuito, es producto de la tala o poda de árboles que la Digemac está haciendo en el cerro, lo que tiene muy disgustados a sus vecinos.

Desde el cerro Ancón podrá el Presidente panameño dirigir las huestes empresariales para combatir el socialismo moderno y democrático, que impera en Europa Occidental, por ejemplo, concretando lo que dijo en cuanto a que este sector se debía tomar el poder político, porque los primeros atentan contra el pecunio de los últimos.

También podrá desde ahí liderar a los aliados cuando en el día de la independencia nos invadan los extraterrestres.  Además, es bueno que ante una posible tercera guerra mundial, tenga nuestra clase política gobernante un lugar donde esconderse.   Me imagino que ellos piensan que es mejor hacer un escondite con la plata del pueblo, y que ésta no es para construir centros de salud o escuelas en las montañas o áreas indígenas.

Cada pueblo tiene el gobierno que se merece, pero no teníamos una alternativa mejor, preferimos a los locos antes que a un partido con demasiadas historias malas. Lastimosamente para el pueblo panameño el señor Guillermo Endara Galimany (q.e.p.d.) estaba viejo y enfermo. Después de la invasión, su gobierno es el único que ha servido, los demás han sido una catástrofe.

Con la posible habilitación del búnker, seguro por miedo al paso de carros o personas, los animales se ahuyentarán. Ahora no solo se secará su chorrillo, sino también el cerros, pero qué importa, a este gobierno le gustan los cerro pelados y por eso invita, aunque el pueblo no quiera, a otros gobiernos y empresas extranjeras a que los vengan a devastar.

Se le ha dicho muchas veces al señor Presidente que el pueblo no le dio un cheque en blanco, que los cambios que queríamos eran: eliminar prebendas a los mal llamados padres de la patria; eliminar la corrupción en el Órgano Ejecutivo y Judicial; darnos a los ciudadanos mayor seguridad; bajar la canasta básica familiar; disminuir la viajadera del Presidente y sus allegados; mejorar la atención médica; mejorar la educación.   Esto fue lo que se nos prometió y a través del voto se perfeccionó un contrato de mandato.

El mandato lo da el pueblo y el mandatario cumple con las instrucciones recibidas. Nada de esto se ha hecho. El Presidente insiste en hacer cosas que el pueblo no le ha ordenado, como esta nueva locura de un búnker.

<> Este artículo se publicó el 30 de septiembre  de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

‘No puedo ni debo ser capitalista’

La opinión de…

Juan Ramón Sevillano 

En Panamá, donde las desigualdades no solo económicas, sino también educativas, se puede decir que son amorales y hasta inhumanas y que se dan en el sistema capitalista en el que vivimos, no puedo ni debo aceptarlas, ya que con este sistema sufren de hambre, enfermedades y otras carencias las grandes mayorías de la población. Los que creemos en Dios, Yavé o Alá, que es el mismo, no podemos pensar que él acepta como bueno nuestro actuar indiferente e indolente ante tanta miseria.

No es con limosnas, ofrendas o donaciones que esta situación cambiará, así que no nos demos cuatro golpes de pecho en la iglesia, en el templo o en la sinagoga, pensando que ya cumplimos.

En nuestro país mueren niños pobres en las montañas de un simple resfriado. ¿Qué han hecho los gobiernos para evitar que eso se vuelva a repetir?, nada. ¿Qué ha hecho la sociedad civil, qué hemos hecho cada uno?, muy poco.

Es incorrecto que mientras algunos se pasean en costosísimos y lujosos autos (ahora están de moda los Audi), otros ni siquiera tengan un burro para llevar a sus familiares al centro de salud más cercano.

He visto en la carretera, yendo para La Palma, en Darién, a niños sin zapatos escolares, bajo fuertes aguaceros, pidiendo un aventón porque caminan grandes extensiones. Cuando llegan a la escuela, cansados y con hambre, nadie puede imaginar que en esas condiciones, hechas a propósito, podrán captar los conocimientos necesarios para salir de la pobreza.

Mira los grandes yates en la Calzada de Amador, en el Club de Yates, en Puerto Piña o las Islas Paridas, gozando de ambos mares.   ¿Sabes que los pescadores artesanales, que faenan en la madrugada sin tener siquiera lo mínimo para su supervivencia, a veces no pueden pescar por el alto costo del combustible?, costo que no es el mismo que en la ciudad de Panamá. Ahora por estos días andan buscando a uno que se perdió.   ¿Sabes cuánto cuesta un galón de combustible en Punta Alegre, Darién?   No lo sabes, ni te interesa saberlo, ya que lo que pase allá, tú piensas, compatriota, que no te afecta.

Los que creen en el sistema capitalista siempre quieren traer productos comestibles del extranjero, los anuncian mucho más baratos que los nacionales, y los gobiernos –todos corruptos– se lo permiten; así entramos en una guerra de precios que afecta a nuestros productores, humildes panameños que en la mayoría de los casos son hasta familiares nuestros. Por supuesto, en los países chicos la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico no permite los incentivos a estos.

Se abandona el campo con las consecuencias migratorias que todos conocemos, y al dejar de haber competencia los empresarios nos ponen, por ejemplo, los tomates a $1.89 la libra.   Por supuesto, ya no veo los tomatales antes del río Chico, en Natá.

¿Cómo puedo creer en este sistema y en la gente que lo aplaude, si a estos lo único que les interesa es su bolsillo y ser millonarios?   No les importa cuánto sufren los panameños, no les importa que tengan hambre, frío y tampoco les importa que los niños mueran.

Estos supuestos señores asustan a los ignorantes con lo que hace Chávez, pero ni de a vainilla usan como modelo a Lula, jamás le han dicho al pueblo que en Europa impera un sistema social que da grandes beneficios a los trabajadores, esa información es prohibida.

No hay nada que llene más el alma, a los que creemos en Dios, o de satisfacción personal, a los que no creen pero tienen buenos valores, que ayudar o dar de comer a un pobre, cada vez que se pueda; y cuando no se puede, entonces compartir con él.   Mi madre siempre enseñó en nuestro hogar “que donde comen cuatro pueden comer cinco” y así sucesivamente.

Como cristiano católico –igual deben hacer los evangélicos– pienso que no solo es rezar o decir que se cree, sino que es más importante practicar; no puedo ni debo aceptar un sistema en el cual no impera la mejor y mayor enseñanza de Jesús, “el amor con sacrificios por los más pobres”.

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Este artículo se publicó el 25 de agosto de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Dictadura civil

La opinión de….

Juan Ramón Sevillano Callejas

Cuando se discutió el proyecto de derechos posesorios sobre islas y costas, hoy ley de la República, más de 30 organizaciones de la sociedad civil se opusieron.   De nada valió la cátedra de derecho romano que se les dio a los diputados. Ahora con la Ley No.30, nueve en uno, macarrón, chorizo, como se le denomine, de nada valdrá que tantas otras organizaciones se opongan.

Dicen que en Venezuela hay una dictadura de izquierda y que el presidente Chávez está loco. Para mí es lo mismo un dictador loco de derecha que de izquierda, de repente uno de ultra derecha es peor. Ahora comprendo que la ley carcelazo tenía su razón de ser. Lo que se intenta es acallar al pueblo y no permitirle decidir su destino. Creo que los políticos son tan ignorantes que no saben que la palabra democracia viene del idioma griego y que su definición es “gobierno del pueblo”.

Por ello cuando se nos ataca y se nos dice que queremos cogobernar, se prueba que desconocen el significado de lo que es una verdadera democracia, participativa y pluralista. Algunos dirán que soy utópico, pero quiero que Panamá sea como Suiza, en donde casi todos los meses, ahora vía electrónica, hay referéndum para decidir temas o políticas estatales.

Ahora los del PRD están de nuestro lado, son de la misma calaña, para muestra un botón; cuando la sociedad civil pide cambios al Código Electoral, los partidos al unísono votan en contra.  Dios los cría y el diablo los junta. Estos no tienen principios morales ni dignidad, sino observe cómo se han cambiado de partido, vendiéndose al mejor postor.  La realidad es que vivimos en una partidocracia, donde el pueblo no decide su destino, lo decide esta lacra social, motivados por intereses más económicos que políticos.

Bien ha hecho la Cámara de Comercio en decir que la forma en que se llevó la Ley No.30 está mal, han puesto las barbas en remojo, saben que este tipo de conductas nos puede traer a Panamá, un tipo de gobierno del que a ellos menos les convendría. Si yo fuera el administrador de la Anam habría renunciado por dignidad.

Los profesionales de clase media tenemos mayor capacidad de adaptación, ellos tendrían que viajar a otro país, pero de esos que a los empresarios les gustan quedan pocos.

Regresando al tema, los panameños votamos en mayoría por el cambio, pero el cambio para cosas buenas, no para malas y tampoco votamos por cosas que no se nos informaron, como el 7%, la tasa de alcantarillado, la minería a cielo abierto, la eliminación de los recargos en día domingo, etc., etc., etc.

El fin no justifica los medios, el cambio aunque necesario no se puede hacer de espaldas al pueblo, ni contra los deseos del pueblo. Hay algunos ciudadanos que ya tienen miedo de enfrentar y oponerse a las malas decisiones del Gobierno, cómo no lo van a tener, si mire lo que le pasó a la procuradora y a otros tantos.

Cada pueblo tiene el gobierno que se merece; es bueno que estas cosas nos pasen, a ver si algún día tomamos por la vía democrática y pacífica el control de nuestra nave insignia, Panamá. No debemos permitir y aceptar otra dictadura, aunque sea civil.

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Este artículo se publico el 20 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.