Subestimamos a Dios

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La opinión del Periodista…

Manuel E. Barberena R.

Cuando lo vemos como un recurso para satisfacer necesidades banales o solucionar problemas que competen a los funcionarios de la administración del Estado. 

Según las enseñanzas, el Hacedor ha delegado ciertos poderes en el hombre para que sea capaz de enfrentar sus problemas con inteligencia, voluntad y tenacidad.

Todos los gobiernos adolecen de funcionarios soberbios, feudalistas y erráticos, que en cierto sentido son inocentes de sus yerros, pues algunos han sido mal ubicados por obra de la partidocracia. Es como poner a un albañil de soldador o a un zapatero a hacer trajes.

La partidocracia es el marco inicuo de la política donde se ponen como en subasta los puestos de la administración pública y del servicio exterior.   El pueblo resulta estafado por la mala calidad de los servicios públicos, y el país, perdidoso, por el mal uso de los fondos para el bienestar social. Los presidentes no escapan a la responsabilidad como guías supremos de la Nación y resultan afectados en su reputación personal y su futuro político.

Dejar en manos de la providencia la solución de los problemas que la mano del hombre debe enfrentar, equivale a recurrir a los milagros y entrar en el campo de la fe. Hay una fe natural y una fe teologal. La primera se basa en la evidencia, la ciencia y la razón. Para la religión, creer solo en lo posible no es fe. Este es un misterio insondable en el que los hombres no se ponen de acuerdo.

Una opinión aterradora fue expuesta recientemente: “Sólo Dios puede cambiar los niveles de turbidez de las aguas del lago Alajuela”, expresó un alto funcionario del IDAAN, a buen entendedor, pocas palabras, el embalse del lago Alajuela colapsó como fuente de agua para la potabilizadora de Chilibre… Un embalse viejo por lo general tiene menos capacidad de retención de agua debido al progreso de la sedimentación…

Los “necios” científicos de la Universidad de Panamá habían advertido sobre eso muchos años antes… Alajuela fue construido en la década de los 30, por lo que tiene una edad de 80 años.   No es difícil imaginar que el destino final de un embalse es convertirse en ciénaga si no lo someten a un régimen de dragado continuo… (Raúl Amores Serrano, Ecólogo de Lagos y Docente. El colapso del lago Alajuela. Opinión. Panamá América, (09.01.2011).

En materia de prosperidad tenemos que distinguir entre desarrollo y progreso. El desarrollo es el proceso de crecimiento de un proyecto. El progreso es la meta ya alcanzada del proyecto. Un país con las proyecciones de progreso que tiene Panamá requiere de un desarrollo cultural previo al desarrollo económico y social, en un período de años, por la formación y la información, y de un sistema de abastecimiento hídrico, soberano, salubre y eficaz. El agua, además de ser la sangre del canal es sostenedora de la vida humana y del progreso nacional. Hagamos lo que dice Santa Teresa de Jesús: “Trabaja como si todo dependiera de ti, y reza como si todo dependiera de Dios”.

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<>Artículo publicado el 27  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Estampas de Panamá

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La opinión del Periodista…

Manuel E. Barberena R.

Dedicado a Bella.

Tierra prodigiosa de múltiples contrastes. La casa grande. La casa de nuestra casa. La de la familia de nuestros hijos, nietos, biznietos. Tierra de corazón grandísimo y candor de niño, que acoge a perseguidos y pecadores, a los buenos y a los malos. Fusión de razas, de música, danzas, de inmigrantes llegados de lejos para sembrar cultura y progreso. De la saloma que resuena el lamento del berebere. Tierra donde una democracia desfigurada nos permite sin embargo convivir, de gente pacífica y rebelde, engañada en su buena fe, de líderes emergentes con cerebro chico y estómago grande. De pueblo abusado y despojado de sus riquezas.

Tierra de acordeones, violines, caja y tambor; de cumbia, tamborito y mejorana, de carnavales sui géneris, carrozas, Calle Arriba Calle Abajo, de la pollera que impone su belleza esplendorosa en todo el mundo. De creyentes del Cristo de Esquipulas, del Negro, Don Bosco, San Judas Tadeo.

Tierra rica empobrecida. Feliz en sus calamidades. De hombres vigorosos que podrían producir riqueza, vendiendo baratijas en las calles. Patria que acepta como pruebas de amor el bullicio y los espectáculos deslumbrantes de los desfiles. País piñata donde los candidatos castos se prostituyen cuando toman el poder.

Pueblo festivo más apto para consumir y gozar que para producir. Tierra del águila arpía, el quetzal, la guacamaya, la rana dorada, la flor del espíritu santo, el majestuoso Volcán Barú. País que tuvo dos emancipaciones y una criatura de extraña cultura en su vientre durante 97 años, para bien y para mal; una potencia extranjera que creyó suyo un territorio alquilado.   País que tiene en su historia un odiado aventurero sin cuya astucia no hubiera habido canal. Philippe Bunau Varilla. Y a Omar Torrijos Herrera, que hizo realidad de Panamá el canal.

Tierra de escándalos cotidianos, de pícaros disfrazados de personas decentes, del robo legalizado, banquete de piratas ingleses y no ingleses, de ciudades acuáticas, de tranques vehiculares normales, de un guerrillero justo llamado Eladio. Los ricos no cierran calles.

Departamento maltratado de la pequeña Colombia que cree poder seguir haciéndolo; de sitios imborrables, el parque de Santa Ana tribuna de efervescencias políticas, de El Chorrillo sin chorro, cuna de Roberto Durán, de parlamentos de parlanchines, de un instituto de águilas donde las que vuelan son las piedras.

País de ilustres estadistas, de mártires, de glorias de las artes, las letras, los deportes, que terminan en estatuas defecadas de pájaros. Tierra que a pesar de sus desventuras es el mejor lugar del mundo para vivir.

País cuya principal riqueza no es el canal, ni el centro bancario, ni el mercantilismo sino su pueblo que espera que la escuela hoy muerta resucite para alcanzar el bienestar que merece como Nación privilegiada.

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<>Artículo publicado el  11 de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Soldados desconocidos

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La opinión del Periodista…

Manuel E. Barberena R. 

Son los periodistas que cito en este escrito. Ellos fueron parte de la fragua donde se forjaron los primeros soldados del periodismo moderno en Panamá. Ellos son parte del profesorado que en sus inicios tuvo el Departamento de Ciencias de la Comunicación Social de la Universidad de Panamá, transformada después en la Facultad de Comunicación Social. Queremos mencionarlos sin intención de señalarlos como los únicos destacados.

Indalecio Rodríguez Sánchez era abogado. No era periodista académico pero dominaba el periodismo en su forma y su esencia. Pausado, enciclopédico, cada palabra de Indalecio venía cargada de sabiduría.

Nadie le decía profesor. Le decían Indalecio. Y a él le gustaba.

Cuando entraba al aula cesaban las conversaciones y toda nuestra atención se centraba en él. Enseñaba legislación periodística, historia del periodismo, y dignidad. Rafael Bolívar Ayala era un profesor austero, severo en la enseñanza de sus materias. Nos enseñó teoría general de la comunicación, rama que abarca las complejidades de los fundamentos de esta ciencia,

El significado del significado, las teorías del condicionamiento estímulo-respuesta. Era un profesor con señorío.

Mélida Sepúlveda era una profesora lingüista. Muy estricta en el manejo idiomático de la escritura.

Enseñaba las artes de la narración, el relato, la crónica, el reportaje, las técnicas de la información y los estilos. Era estrictamente rigurosa. Gran amante de la pulcritud.

Milcíades A. Ortiz. Fue el primer egresado de la escuela de periodismo. La redacción periodística ha sido una de sus principales dedicaciones. Su regla de oro era que el escrito fuera claro, preciso y conciso. Nació para ser periodista y enseñador.

Hipólito Donoso fue el profesor que, estando como director del Departamento de Ciencias de la Comunicación, impulsó la transición del Departamento, a Facultad, que tuvo efecto en agosto de 1984, lo cual propició un extraordinario progreso curricular en las carreras de periodismo, relaciones públicas, publicidad, y la carrera intermedia de radiodifusión, bajo los auspicios de la Universidad de Panamá, de la cual es parte importante.

Otros grandes maestros del diarismo, periodistas de trinchera, como Gil Blas Tejeira, Mario Augusto Rodríguez, Ricardo Lince, Pablo Castrejón, Orestes Cabredo, Agustín Cajar Escala, y otros más, autodidactas brillantes, comprendieron la necesidad de que los futuros trabajadores de la prensa tuvieran una formación académica. Así fue que el Sindicato de Periodistas de Panamá, donde ellos militaban, luchara y consiguiera la reapertura de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Panamá. El 27 de julio de 1961, con don Gil Blas Tejeira como director, reabrió sus puertas la Escuela que es hoy la Facultad de Comunicación Social.

El buen gobierno, el desarrollo cultural como paso previo del desarrollo económico, la libertad de expresión y la educación cívica y política de los ciudadanos son en la actualidad los desafíos de los medios, con el periodismo escrito como buque insignia.

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<>Artículo publicado el 18  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/barberena-r-manuel-e/

Dios no quiere

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La opinión del Periodista…

Manuel E. Barberena R.

Que seamos sólo rezadores, quiere que también seamos buenos. Así hablaba el padre Jaime Gleason a los creyentes que concurrían a la misa.

Vino de Filadelfia, Estados Unidos de América, y llegó a Puerto Armuelles, provincia de Chiriquí, para hacerse cargo, con otros curas americanos y varias monjas de la Orden de Mary Knoll, de la Iglesia de San Antonio, y fundar un colegio con el mismo nombre.

El padre Jaime pertenecía a la congregación de los Padres Paulinos.

Lucía con elegancia su sotana blanca y llevaba siempre una biblia bajo el brazo. De piel rosada, alto de estatura y sentimientos, el padre Jaime hablaba el español sin acento de extranjero. Intercalaba en el hablar las bromas y los panameñismos.

Cuando iba a decir la misa a la comunidad vecina de Monte Verde llevaba víveres a las familias pobrecitas del caserío y desayunaba con ellas. No podemos hablar de Dios con el estómago vacío, decía.

La Iglesia de San Antonio no tenía estatuas santificadas, sólo una enorme cruz de madera barnizada colgada en el altar mayor. Sus sermones no eran bíblicos. Estaban enfocados a la familia, la moral, el bienestar social. Como domingo tras domingo concurrían a la iglesia bígamos, usureros y personas de mal vivir, les advertía: No quiero verlos más aquí hasta que corrijan sus malos pasos.

La corrupción está alojada en el liderazgo de todas las naciones. Se hace fuerte cuando la conciencia se vuelve mercancía. Sus efectos en la pobreza son devastadores. Atrapa primero los órganos de la justicia, paso obligado donde se dirimen los conflictos humanos. Tomada la justicia la corrupción tiene las manos libres. En todo el mundo los administradores de la justicia son vulnerables a los juicios amañados. Algunos abogados en todos los rangos promueven la corrupción del sistema judicial con actos de antropofagia profesional que causan severos daños al honorable ejercicio de la abogacía.

Lo único bueno de los gobiernos malos es que nos enseñan a oponernos a toda forma de opresión. Sólo luchando aprendemos a ser fuertes y a restaurar nuestros valores.

La oración debe ser la chispa que enciende la luz de la esperanza y el bálsamo que lava los pecados. Si no es así, en cierto sentido “la religión es un acto de hipocresía inconsciente por el cual nos engañamos a nosotros mismos antes de engañar a nuestros semejantes”. (Octavio Paz, Los hijos del limo).

Cuando los líderes corruptos concurren a la sinagoga, a la mezquita, o a cualesquiera otros templos, hace falta el rabino, el mullah, el sacerdote, que con el coraje del padre Jaime les diga a los corruptos: “no quiero verlos más aquí hasta que corrijan sus malos pasos”.

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<>Artículo publicado el12  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/barberena-r-manuel-e/

Escribir para el público

La opinión del Periodista …

Manuel E. Barberena R.

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Escribir para el público es como salir a la calle. Uno se arregla de la mejor manera.    La presentación es un asunto de autoestima.    En todo lo que el periodista escriba, en la entrada es donde debe poner más esmero, y la salida debe grabar en la mente del lector el leitmotiv, tema medular del escrito.
En verdad no hay un sólo público sino parcelas de públicos diferenciados. Hay un periodismo para cada país, para cada comunidad, para cada necesidad, para cada nivel social.   De todos los géneros de la escritura, como sistema estructural de símbolos, el periodismo es el menos mentiroso y el más libre. La novela es más dominable que el cuento y la poesía el más difícil de todos los géneros y el único que no se puede traducir. Los poetas no inventan, escuchan. Jean Cocteau. Y también se escuchan a sí mismos. En el poeta adolorido la poesía es la sangre que mana del alma herida.
Redactar noticias es un ejercicio de interpretación basado en la observación, la percepción y el relato. Todos estos elementos constituyen un riesgo para la fidelidad de la noticia, pues el reportero no percibe sino lo que ve y en ciertos casos vemos y oímos con la mente. Se ignora la causa y el efecto del hecho. De las personas sólo observamos la corteza. Habla para que pueda verte decían los filósofos de la antigua Grecia.
En la redacción de las columnas de opinión es donde se ponen a prueba los quilates del periodista como pensador. Algunos escritores reconocen la técnica como una herramienta importante para la fluidez, pues estiman que escribir, como arte, es poner por escrito una serie ordenada de pensamientos, con claridad, coherencia y cierta belleza. Otros no piensan igual. Por ejemplo, para William Faulkner, cuando la técnica no interviene la escritura es más expedita, en cierto sentido. Ernest Hemingway prefiere las oraciones cortas, pocas comas y el uso de verbos en vez de adjetivos cuando así conviene. Otros, de gran linaje, mantienen una inclinación por la continuidad, algunos ponen a cada nombre un adjetivo (García Márquez), y usan un sólo adjetivo, rara vez dos.    Picasso, en particular, y casi todos los artistas han hablado del “otro” como verdadero creador de su creación.   “Me siento habitado por una fuerza o un ser … al que casi no conozco. El da las órdenes, yo las cumplo”, confesó Jean Cocteau.
Es por ese mandato que el escritor se ve precisado a escribir inmediatamente lo que le dicta el “otro” cuando llega el soplo, a la hora que sea y en el lugar que sea.   Un título, una palabra, un giro feliz puede tomar horas, días, meses, hasta que el “otro” esté dispuesto a hablar.
La preocupación del escritor no es acerca de cuántos lectores tendrá sino la seguridad que debe tener de que el lector lo ha entendido y que el mensaje ha influido en él.   La búsqueda de la verdad es una misión muy peligrosa, pues una vez encontrada el periodista debe disparar al blanco.
Para el periodista encontrar la verdad es más importante que la verdad misma. Los que menos saben de periodismo son quienes más lo juzgan.   “El periodismo es un sacerdocio terrible”, y una ambrosía.
<> Artículo publicado el 13  de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.
Mas del autor en:  https://panaletras.wordpress.com/category/barberena-r-manuel-e/

No somos como creemos

La opinión del Periodista…

Manuel E. Barberena R.

Qué somos?     Somos como nos ven.   Las imágenes son copiadas de las impresiones.   Atribuida a David Hume (filósofo, economista, británico, 1711-1776), esta idea es una figura que trasciende el campo de las artes visuales y el lenguaje y se interna en la conducta humana.
La vasta capacidad de semejanza y representación de la imagen llega a todos los ámbitos del mundo cultural y natural, a los negocios, a la política, con una grande y peligrosa dosis de engaño.
“Las sociedades en todo el mundo están siendo influidas por la tendencia de sustituir los valores auténticos por la imitación.   La imagen predomina sobre lo real, el pseudo-hecho brinda mayor satisfacción que lo espontáneo en el mundo actual de expectativas y ansiedades.
Esto lo decía Daniel J. Boorstin a principios del siglo pasado y sigue con validez. (La imagen, acontecimientos ficticios en América). Los atributos de la imagen constituyen un campo de discusión ilimitado.
En un medio de baja escolaridad, como el nuestro es, todo lo mediocre le cae bien al pueblo. Pero también en las sociedades llamadas cultas como la europea y la estadounidense las imágenes mentales son de uso corriente.“… bajo ciertas circunstancias –observa Walter Lipmann- los hombres responden con la misma fuerza a las ficciones y a la realidad, y en muchos casos contribuyen a crear aquellas ficciones a las cuales responden”.
Los panameños estamos pasando por una crisis de credibilidad generada por la insatisfacción de la gestión gubernamental y las promesas, a pesar de que se asegura que Panamá goza de la economía más floreciente de su historia. El slogan Juntos haciendo un mejor Panamá no embona con la percepción.   Cabe suprimir la palabra juntos y la palabra Panamá amerita una explicación.
A quienes conocemos algo de estas cosas nos asombra la desfachatez con que algunos constructores de imágenes las preparan sin una base sostenible de credibilidad. El gobierno CD parece no tener noción de las prioridades, pues en vez de atender las necesidades apremiantes, se empeña en prometer como si fuera un señuelo proyectos colosales.
Cuando en un país la prensa es ahogada, hostigada, desacreditada, hay claras señales de que un proceso dictatorial está en marcha.   Los medios han quedado limitados a un papel existencialista (Sartre), “lo que no es y que sólo existe”, por consiguiente, pasa, como el viento, como una nubecilla errante.
Señor Presidente, hágale caso a los medios. Los periodistas no son enemigos. Al contrario. Somos la brújula del gobierno y de la sociedad en los países civilizados.
Señor Presidente, no use más el mazo contra los muros. Uselo dentro del gobierno. Deshágase de los holgazanes, ineptos, rapaces. Su gobierno necesita racionalizar el gasto público. El profesor Rubén Darío Carles es un experto. Con el apoyo y afecto que el pueblo le demostró usted no necesita transitar por veredas oscuras.    Sea usted como el pueblo quiere que sea.    No somos como creemos que somos.   Somos como nos ven.

<> Artículo publicado el 6 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Metamorfosis (2)

La opinión del periodista…..

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Manuel E. Barberena R.

La comedia y la tragedia en que consiste la vida humana tienen una de sus manifestaciones en el juego, conceptuado como una habilidad en el obrar, entre lo serio y la broma, con el fin de conseguir algo por medios no siempre correctos.

Jugar al funcionario es la aventura de mayor gozo y beneficio entre todos los juegos. El funcionario juega en todas las posiciones donde lo pongan a jugar. Poco importa si sabe jugar bien o si juega mal. La meta es hacer dinero.

Jugar al comediante político es el juego más divertido por lo fácil que es engañar a la gente con gorras, camisetas, promesas y algo de dinero. Es un juego muy lucrativo si el partido triunfa.

Jugar al pastor de religión es un juego de sutiles encantos.   Es un juego que salva almas y se olvida de salvar vidas y de llenar estómagos vacíos.   El jugador de religión prefiere predicar en suntuosas iglesias y rara vez se acerca a los pueblitos y los montes escondidos donde los campesinos y las indiadas irredentas se consumen con la mirada perdida en mil necesidades. Dice evangelios que los oyentes creen sin entender. Dios ama a los pobres. Las guerrillas urbanas aterrorizan a la sociedad. Las iglesias no entran en la palestra. Su misión es salvar almas, no vidas.

Jugar al escolar es un juego con algo de ficción. Los escolares se dividen en alumnos y estudiantes. Estudiantes son los alumnos que estudian. Algunos van en parejas agarraditos de las manos como preludio de lo que vendrá luego.

Jugar a la candidez es propio de personas virtuosas. Consiste este juego en luchar por la práctica del “divino” proceso, el Estado de Derecho, la separación de poderes.  En su perfeccionismo la democracia tiene el impedimento de su realización, por las limitaciones humanas.   El fortalecimiento de la democracia es un horizonte perdido.   La democracia no está enferma. Son los pueblos.

Juegan a los resignados y vencidos los usuarios del transporte público. Se paran a las cuatro de la mañana para ser transportados como plátanos en los buses de la muerte.

Permanecen mudos mientras los no usuarios gritan por ellos.

Juegan a los descarados los que no pagan el suministro de agua potable, las hipotecas de las viviendas y la tasa de aseo, en tanto que se juntan en parrilladas y borracheras.  Es un juego que daña las finanzas públicas y el ornato de la ciudad.

Juegan al forcejeo perpetuo las organizaciones civiles contra gobiernos contumaces que no hacen lo que deben sino bajo presión.

Juegan a la nutrición los que se desayunan en el trabajo con hojaldre y chicha y hacen el milagro de producir energía laboral con harina y agua de azúcar.

“Nada es verdad. Nada es mentira. Todo depende del cristal conque se mira”.

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Este artículo se publicó el  31  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.