La naturaleza del Estado

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La opinión del Economista, Docente Universitario y Político…

JUAN  JOVANÉ
De acuerdo con la doctrina cristiana el Estado debe constituirse y actuar como el garante del bien común.   Es así que Juan XXII en su Mater et Magistra explica la posibilidad y deber que tienen los poderes públicos “de reducir los desniveles entre diversos sectores de la producción, entre las diversas zonas dentro de la comunidades políticas y entre diversas naciones en el plano mundial; como también de contener las oscilaciones en el sucederse de las condiciones económicas y de afrontar con esperanzas de resultados positivos los fenómenos de la desocupación de masas”. Esta visión de un Estado al servicio de la comunidad con una clara opción preferencial por los pobres aparece, sin embargo, radicalmente negada en nuestra realidad, en la que predomina un Estado que por medio de lo que podemos calificar de acumulación por desposesión practica la depredación de la comunidad a favor de una pequeña fracción de la población.

No solo se trata de recordar que, pese al amplio crecimiento observado en la economía en los últimos años, cerca del 40% de la población sigue viviendo en pobreza, que el 17% de la misma se mantiene en condiciones de subnutrición, que cerca del 42.1% de los trabajadores no agrícolas se encuentren en situaciones de informalidad, mientras que un pequeño grupo privilegiado conformado por apenas el 10% de la población logra concentrar casi el 40% del ingreso nacional disponible. Se trata también de llamar la atención de cómo actualmente el Estado ha venido actuando como un instrumento de acumulación por desposesión, es decir como una maquinaría que suprime y limita los derechos de la comunidad para asegurar la creciente acumulación de la pequeña fracción que lo domina.

Se trata no solo de afectar los derechos de los trabajadores asalariados, sino de utilizar la inflación como medio de transferir ingresos desde la población hacia los comerciantes especuladores, de desposeer a las comunidades indígenas y campesinas de sus recursos naturales con el fin de asegurar la acumulación de las transnacionales de la minería y del sector energético, de arruinar a los pequeños y medianos productores del campo para permitir que el agro panameño caiga en mano de los llamados Agribusiness, a la vez que se desposee a los pequeños pescadores de sus medios de vida con el fin de facilitar la más alta rentabilidad posible para el capital que se valoriza gracias a las actividades turísticas.

A esto, sin embargo, se debe añadir la propia depredación que ocurre dentro del propio Estado, la que se manifiesta nítidamente en la creciente importancia que han cobrado elementos tales como la contratación directa indiscriminada, acompañada ahora por la eliminación del control previo y leyes represivas.

La construcción de un Estado guiado hacia el bien común, y comprometido con la opción preferencial con los pobres es hoy una tarea ineludible, la cual solo es posible cumplir por medio de la organización de la población en una fuerza social independiente, capaz de unificar a quienes hoy son víctimas de la rapiña neoliberal.

 

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<>Artículo publicado el  14  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Reduciendo brechas

La opinión de…

Tony Lake 

Durante décadas hemos aceptado el hecho de que un bebé nacido en una comunidad o un país rico tiene probabilidades mucho mayores de disfrutar de una vida más larga y saludable que uno que nace en la pobreza.

Pese a nuestros esfuerzos por construir un futuro mejor para todos los niños y niñas, esta inequidad se nos presenta a muchos de quienes integramos la comunidad internacional de ayuda como una dura realidad casi imposible de revertir.

Consideremos, por ejemplo, todas las desventajas que tienen los niños nacidos en los países más pobres. De cada 10 niños nacidos en África subsahariana, uno o dos morirán por causas tan fáciles de prevenir como una picadura de mosquito.

Cerca de cuatro sufrirán el irreversible retraso del crecimiento provocado por la desnutrición. Tres nunca asistirán a la escuela ni un solo día. Y en lugar de vivir un promedio de 80 años, como en los países industrializados, su expectativa de vida se reducirá a unos 50 años.

Hace un decenio, el mundo acordó ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) a fin de mejorar estas cifras terribles para 2015. Hemos avanzado. Sin embargo, en muchos ámbitos, un examen profundo de las cifras nos muestra que, junto con el progreso, ha crecido la disparidad entre los más y los menos desfavorecidos: en materia de mortalidad infantil, más de un 10% en algunos casos.

Esta semana, jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo se reunieron en la sede de las Naciones Unidas para revisar los ODM. La pregunta es: ¿podemos alcanzar esas metas más rápido?

Podemos; no solo invirtiendo más dinero, sino invirtiéndolo con más eficiencia. Esta es la conclusión de Reducir las brechas para cumplir los objetivos (Narrowing the Gaps to Meet the Goals), el nuevo estudio que Unicef publicó la semana pasada. Cuidadosamente investigado y revisado, Reducir las brechas ofrece no solo un nuevo análisis, sino también un nuevo enfoque.  El estudio cuestiona la creencia común de que se salvan más vidas en los países pobres centrándose en las personas más fáciles de alcanzar, y sostiene que poner a los más pobres primero en la lista está bien en teoría, pero mal en la práctica.

Los resultados logrados por Unicef demuestran que, en su trabajo, la teoría y la práctica están estrechamente relacionadas. Un enfoque de “equidad” (dirigido a los más desfavorecidos) salvará más niños por cada dólar que se invierta.

¿Por qué? En parte porque hemos aprendido mucho sobre salud desde el año 2000; por ejemplo, que una buena nutrición en los primeros dos años de vida puede evitar el retraso del crecimiento que afecta a casi 200 millones de niños y niñas del mundo en desarrollo. Y en parte porque las nuevas tecnologías, como los teléfonos celulares, nos permiten comunicarnos con los pueblos más aislados del planeta.

Esta combinación significa que ahora podemos ayudar a los pobres de manera más eficiente con soluciones sencillas. Para los cientos de miles de mujeres que mueren cada año durante el embarazo y el parto, en general porque dan a luz sin asistencia especializada, podemos capacitar profesionales no médicos para que puedan realizar cesáreas. Para los 850 mil niños y niñas que mueren cada año de malaria, podemos proporcionar mosquiteros que reduzcan esa mortandad en un 20%.

El enfoque en la equidad no significa abandonar los valiosos proyectos en curso, sino desarrollarlos. Y el modelo del estudio de Unicef demuestra que si desarrollamos esos proyectos centrando nuestros esfuerzos futuros en las zonas más pobres, alcanzaremos muy buenos resultados.

Para 2015, por ejemplo, cada millón de dólares que los países más pobres deriven hacia el nuevo enfoque salvará cerca de un 60% adicional de niños cada año.

Para los últimos cinco años de una misión establecida con tanta esperanza y llevada adelante con tanta dedicación, exhortamos a nuestros asociados que se reunieron en la Cumbre de las Naciones Unidas a ayudar a la mayor cantidad posible de niños centrándose en aquellos que más lo necesitan.

Y exhortamos a los lectores a reconocer que el destino de esos niños está ligado al destino de nuestros propios hijos. Si queremos crear un mundo mejor para todos nuestros niños, sin importar dónde hayan nacido, debemos reducir las disparidades. Este nuevo estudio ofrece una visión audaz de un mundo en el que la pobreza ya no tiene que ser una sentencia de muerte para ningún niño.

<> Este artículo se publicó el 23  de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Las prioridades de los faraones

La opinión de…

Javier Barrios D. 

Los grandes monumentos históricos, como las pirámides egipcias, mayas y de Teotihuacán y las Siete Maravillas del Mundo (¡son más!) tuvieron un móvil religioso y/o satisfacían el ego y el interés de sus gestores por inmortalizarse.

Costosísimas debieron ser, construidas por súbditos, esclavos u obreros, mientras sus familias y el resto de los de abajo, seguramente enfrentaban grandes necesidades. Es una “epidemia” antiquísima, universal e invencible, que ha contagiado a mandatarios, organizaciones privadas, eclesiásticas, etc.

Recientemente tuve la oportunidad de conocer la catedral más grande del mundo, St. John The Divine (Nueva York) y la verdad que es para quedarse mudo de lo impresionante de su tamaño y arquitectura gótica.

Las hay espectaculares en Europa, como Notre Dame y la mismísima Capilla Sixtina; el templo Taj Mahal en la India; en Latinoamérica, aunque más modestas, etc; claro indicio de que los religiosos (sin distingo de credo) siempre han considerado que la casa de Dios no puede ser una pocilga… ¡como si a él le importara!    Las “pirámides” modernas las construyen los inversionistas privados, como el Empire State, las (ex) torres gemelas, la torre Burj Khalifa (Dubai), las torres Petronas (Malasia), etc., en una clara competencia para ver quién llega primero al cielo.   Ni los gobiernos escapan a estas excentricidades.

En nuestro terruño, proporciones guardadas, ocurre algo parecido: Mi “paisa”, el Dr. Porras, fue muy criticado por su elefante blanco (el hospital Santo Tomás), que pronto se quedó chico; los militares no construyeron obras de tanto renombre, ¡pues no les preocupaba las próximas elecciones!   Endara de a malas pudo ordenar parcialmente la casa o la cosa pública; el Toro, ya en el ocaso de su mandato, culminó los corredores, ganándole la champaña a los contratistas;   Mireya inauguró el Puente Centenario, cuando todavía era peatonal, y Martín, ya abandonando el solio, cortó la cinta de su cinta costera.

Aunque estas obras hayan estado plenamente justificadas, algunos pecaron escogiendo opciones caprichosamente y/o con contrataciones amañadas, construyéndolas a tambor batiente y con una ineficiente supervisión, sin ocultar el vivo interés de inmortalizarse y de conseguir votos para el ungido de la próxima contienda que, por lo visto, no fueron suficientes, pues siempre perdieron. Las inmobiliarias, por su parte, compiten levantando rascacielos.

Nuestro nuevo “faraón”, con fondos públicos “sagrados”, con las finanzas saneadas que le dejó Martín y con su reforma “saca plata”, se ha propuesto romper todos los récords.   En efecto, para opacar “la gloria” del miura, que lo tuvo “amarradito” en el corral y se le escabulló, en momentos en que las necesidades prioritarias sobran y la moda es privatizar, decidió arbitrariamente gastarse mil milloncitos de balboas estatizando autopistas viejas, que solo requieren una renegociación de los contratos y ampliarlas.

Destinará mil 500 millones de balboas para el Metro, que no es, ni técnica ni financiera ni socialmente, sino caprichosamente, la opción más viable.   Construirá su “pirámide” financiera (¡70 pisos para oficinas públicas en Ave. Balboa!) que será, como dicen los colombianos, la machera, pues no habrá otra igual de alta en Latinoamérica (¿por cuánto tiempo?) y ¿producirá su propia luz o la reflejará?   Yo, ni amarrado la subiría, no vaya a ser que estando por allá arriba se dañen los ascensores (¡nada raro en edificios públicos!) o, dada su brillantez, un piloto novato aproximándose a Tocumen se estrelle con ella, sea porque lo encandile o poniendo “revoch” violentamente al confundirla con el Sol o la Luna, o la echen abajo en respuesta a las fanfarronadas de Mr. 99 contra los terroristas, las FARC y los narcotraficantes.

El mejor monumento que podrían dejarnos nuestros próximos mandatarios es olvidarse de sus íconos y de las próximas elecciones y, en un compromiso de Estado, cada uno agregar una parte o un miembro (proporcional a su contribución a la reducción del mal) en la construcción de una estatua, que consistiría en un niño de cuatro años, con el vientre desproporcionado, esquelético, ojos alicaídos, tez amarillenta, etc.

Concluida la obra, tendría el siguiente epitafio: “Aquí yacen los restos de quien en vida se llamó, la desnutrición infantil en Panamá, madre de todos los males”. Paralelamente se levantarían otras estatuas en alusión a la corrupción, a la administración de justicia, etc.

Soñar no cuesta nada, porque mientras Ud. lee este artículo (¡gracias!) un sacerdote bendice la inauguración de un rascacielos en Punta Pacífica o diseña con sus feligreses un majestuoso templo en esta ciudad, el Sr Presidente firma una contratación directa, un funcionario se embolsa miles de verdes del erario público y la ex procuradora se apresta a pagar su pena… un niño ngäbe buglé muere de hambre.

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Este artículo se publicó el 21 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El Azote

La opinión de…..

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Manuel E. Barberena R.

No es la receta que prescribe el entendimiento para armonizar las discrepancias surgidas de la propuesta de transformación curricular. El debate ha sido desconocido como medio eficaz para alcanzar objetivos de interés común, y que, en este caso, competen a toda la comunidad nacional.

La cadena de mando de las autoridades de educación no debe ser como un plan de guerra. Generales con mapas. Soldados que obedecen ciegamente y van a matar desconocidos sin saber quién es el verdadero enemigo.

El mayor error de la educación universal ha sido separar el proceso humano del proceso educativo. El educador básico es la sociedad. Como dice la Gestalt, de la Naturaleza, la educación es una totalidad unificada de conocimientos coexistentes y mutuamente interdependientes. La educación es muchas cosas. Todo intento educativo es un experimento.

Todo éxito educativo se mide según los resultados, transitoriamente. Así, todo intento de reforma curricular debe estar acompañado de intentos de otras reformas.

La reforma nutricional es la número uno. El hambre crónica que viene desde el vientre materno generación tras generación es responsable del subdesarrollo físico y de daños irreversibles, según se ha dicho, en las facultades de la mente si ocurre durante los primeros cinco años de vida.

Primero, nutrición balanceada, después, currículos. Terminada la clase presencial los alumnos quedan expuestos a la sordidez de la ciudad.

Un estudio reciente (Panamá América, 3 de abril 2010) destaca que de los casos de drogadicción en Panamá el 42% corresponde a estudiantes de escuelas públicas y el 18% ya fuman. Otras investigaciones revelan que mil jóvenes cada año contraen embarazo precoz. Según la FAO el 17% de la población se encuentra en condiciones de desnutrición. El producto de los embarazos precoces, son criaturas propensas a sufrir de taras, deformaciones, y tienden a la violencia, cuando la madre ha sido drogadicta, alcohólica, fumadora y mal nutrida. No se conocen acciones de las autoridades ni de los padres de familia celosos de la educación para prevenir este funesto fenómeno.

Las injurias a los docentes han sido la nota repulsiva. Educar es la misión más comprometida con el desarrollo de una nación. Educar es elevar al ser humano del estado de naturaleza al plano de la cultura. (Francisco Ayala). Educar es sembrar sueños. Alumbrar. Liberar el potencial humano.

Las deficiencias del desempeño docente son responsabilidades de los gobiernos. Los educadores son como han sido formados. Precisa reconocer la buena intención de las autoridades y sus esfuerzos desesperados. A fin de cuentas, ¿qué estudiar y con qué fines, si la educación que se aplica no produce la transformación de la sociedad? ¿A quiénes beneficia la prosperidad?

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Este artículo se publicó el  29  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

10 años: éxito sostenible

La opinión de…..

I. Roberto Eisenmann, Jr.


Cuando la presidenta electa Mireya Moscoso insistió (y, como es sabido, logró convencerme) en que un independiente de la sociedad civil le construyera su agenda social, reunimos a casi 500 miembros de la sociedad y armamos 10 prioridades sociales para el nuevo gobierno.

Por unanimidad se decidió que la primera prioridad del programa era atacar de frente la desnutrición que condena para toda la vida a niños que por falta de nutrición quedan con sus cerebritos subdesarrollados. Para el tema estudiamos todo lo que habían intentado gobiernos anteriores, sus éxitos (muy pocos) y sus fracasos (demasiados)… y todo lo que en ese momento se intentaba internacionalmente, con sus éxitos (pocos) y sus fracasos (muchos). Concluimos que:

1. El programa tendría que llevarse a cabo en los campos de mayor pobreza de nuestro Panamá profundo.

2. Tendría, por fuerza, que blindarse al programa de la politización, ya que esa era la mayor causa de los fracasos anteriores.

3. Que lejos de los regalos o subsidios que son pan para hoy y hambre para mañana, el programa tendría que empoderar a los beneficiarios y así convertirse en sostenible, para tener futuro.

4. Que el programa se construyera en forma tal que la sociedad no gubernamental pudiera integrarse para poder contribuir en forma solidaria.

5. Que el programa fuera constituido por muchas entidades lo suficientemente pequeñas para evitar la burocratización y de esta forma motivar la solidaridad entre los participantes.

Luego de mucho estudio encontramos que el Patronato Nacional de Nutrición tenía un programa incipiente que llenaba todas nuestras exigencias: el de las granjas autosostenibles.

El manejo por parte del patronato (con representación de gobierno, sociedad y entidades cívicas) garantizaba la no politización. Las granjas (con una técnica original israelí) eran pequeñas: aproximadamente cinco hectáreas con más o menos 15 familias por granja, lo que permitía la solidaridad y orgullo de todos los participantes.

En esas cinco hectáreas los múltiples siembros y criaderos permitían una dieta técnicamente balanceada para eliminar la desnutrición (hay siempre que recordar que las granjas autosostenibles no son un programa agrícola sino de nutrición).

El manejo de la granja conlleva una tarea solidaria y de toda la familia: maridos, mujeres y niños (quienes se dedican a la cría de pollos, peces y puercos) sin que el campesino participante abandone “su monte” donde sigue sembrando y cosechando como siempre lo ha hecho… pero donde puede aplicar las nuevas técnicas aprendidas en la granja.

La empresa privada contribuía al inicio con B/.10,000 para armar “su” granja y la seguía atendiendo con visitas solidarias. Cada vez que la Presidenta iba en el helicóptero presidencial a inaugurar una granja nueva, se llevaba a dos empresarios al paseo, garantizando así dos patrocinios más para nuevas granjas, y así éstas iban en aumento, sin dinero estatal.

El programa –como proyecto de Estado– era para 3 mil granjas en todo el país, para erradicar la desnutrición, el dilema social prioritario de la Nación. La presidenta Moscoso completó 300 y pico de granjas. Al llegar a la presidencia Martín Torrijos, en un acto de inmadurez política típica de un país joven como el nuestro, no solo abandonó el proyecto sino que lo atacó porque “era de Mireya”. El argumento para el ataque era de que las granjas realmente no eran sostenibles, cosa que aquí hoy estamos comprobando que era una total falsedad.

Esta granja Las Gaitas, patrocinada por Empresas Eisenmann, cumple hoy 10 años de éxito sostenible. Tan fácil hubiera sido para Torrijos pensar: “si el programa es de 3 mil granjas y Mireya completó 300 y pico… yo haré miles y el programa será finalmente de mi gobierno”… pero eso hubiera requerido de una madurez política ajena a los políticos nuestros.

Me indican que con el gobierno Martinelli–Varela hay esperanzas de que el programa de nutrición de las granjas autosostenibles pueda completarse… para bien de la Nación… esperamos que así sea.

Quiero felicitar en este aniversario tan simbólico al Sr. Lorenzo Hill, presidente fundador de la granja Las Gaitas, y a los subsiguientes presidentes; Otilio Martínez, Domingo Valdés y Alcides Martínez, a la vez que a todos los miembros de la granja, sobre todo a las señoras que han sido la fuerza espiritual y a los niños (que ya no son tan niños) por su alegre trabajo. Si quieren medir el éxito de las granjas, solo miren a los niños: su tamaño, su aspecto de plena salud y sus caras de alegría y esperanza.

Felicito igualmente a los asociados de Empresas Eisenmann, dirigidos por nuestra hija Anabella, que han sido ejemplares en su solidaridad con los miembros de la granja… realmente se han convertido todos en una sola familia.

Finalmente, felicito al patronato y a todos sus directores y ejecutivos, especialmente a la Ing. Yariela Gallegos y a Guillermo Fernández, Manuel Madrid y Elías González por su trabajo incansable a favor de este vital y ejemplar proyecto.

Considero que la vida es un ritmo… una ola… una vibración… una pulsación del corazón; aquí en esta granja se siente vida.

Se siente vida con dignidad y, sobre todo, con esperanza en nosotros mismos… en nuestro abrazo humano y solidario.

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Este artículo se publicó  el  26 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¡Nutricional de qué!

La oponión del empresario……

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RAFAEL CARLES

Los anuncios apoteósicos de que el Ministerio de Educación (MEDUCA) celebrará tres licitaciones por un monto de más de 21 millones de dólares para la distribución de alimentos para estudiantes en las escuelas primarias del país ciertamente conmueven al más insensible de los humanos y dan al traste con cualquier planteamiento político de oposición. Incluso, los medios se han encargado de difundir esta información con fotos de bellos rostros de niños en áreas remotas de extrema pobreza, merendando un plato de comida apetitosa como reflejo de la oportuna acción gubernamental.

La verdad es que este tipo de noticias no acepta el más mínimo escrutinio por aquello de que la alimentación es un derecho fundamental de las personas y que el Estado debe asegurar que la población alcance un nivel aceptable de nutrición. Pero entre líneas surge un amargo sabor, especialmente los que conocemos sobre la bioquímica de los alimentos, y comprendemos que detrás de este Plan Nutricional del MEDUCA hay más que una simple merienda escolar. En mi opinión, existe un negocio legítimo, nada pecaminoso, pero que en el fondo se traduce en pan para hoy y hambre para mañana. Y paso a explicar.

La primera de las licitaciones consiste en una bebida láctea fortificada de 8 onzas, en envase de larga vida UHT y en sabores de vainilla, fresa y chocolate, todo por un monto de 11 millones de dólares. La segunda, por 4 millones de dólares, incluye cremas enriquecidas y fortificadas a base de cereales de maíz, arroz, sorgo, frijol o soya, formuladas especialmente para niños entre las edades de 5 a 12 años. Y la tercera involucra a la tradicional galleta nutricional en los sabores de vainilla, fresa, canela y limón, y es por más de 6 millones de dólares.

Hasta allí pareciera todo perfecto y legal, y por ello felicito al Gobierno por sus propósitos humanitarios bien intencionados. Pero lo que no entienden las autoridades es que lo que ellos llaman Plan Nutricional no tiene nada de nutritivo. Todo lo que allí se señala son alimentos “ muertos ”, pausterizados, cargados en sal y azúcar, con preservantes, colorantes, productos químicos agregados, vitaminas sintéticas añadidas, químicamente tratados, sin ninguna propiedad o beneficios fisiológico, nutritivo, curativo o terapéutico.

Los niños en la edad escolar necesitan alimentos “ vivos ”, es decir comida fresca, natural y recién preparada. La declaración de uno de los ministros de Estado, en cuanto a que “ servirle un plato de comida caliente ayudará a mejorar la nutrición de los estudiantes ”, no solo es un exabrupto, sino que además denota un total desconocimiento en el campo de la nutrición.

Es inconcebible, con tanto campo, tierras y facilidades para el cultivo de frutas y vegetales en el país, que el Plan Nutricional de MEDUCA quede circunscrito únicamente a tres alimentos “ muertos ” y no involucre el establecimiento y mantenimiento de huertos domésticos o escolares en las áreas aledañas a los centros de enseñanza. Por lo visto, las autoridades del MEDUCA han olvidado que existe en el Ministerio de Desarrollo Agropecuario un programa denominado Plan Rural para la creación de huertos urbanos. Igualmente, los funcionarios del MEDUCA deben investigar qué han hecho sus homólogos en otros países, con menos superficie arable y productiva, para aplacar el hambre de la población escolar. En Israel, por ejemplo, se dedica un tiempo importante para educar a los jóvenes en el arte de la agricultura. En otras palabras, las autoridades panameñas debieran entender que regalar galleta, leche y crema a los estudiantes, y no invertir en su enseñanza técnica de cómo producir alimentos, contribuye a dictar la sentencia de muerte a esta generación de estudiantes. Como dirían en otros tiempos, “ no le des pescado sino el trasmallo ”.

Es un hecho irrefutable que las enfermedades, en gran parte, son causadas por factores alimentarios. Los analistas señalan que dos de cada tres muertes se deben a enfermedades relacionadas con la alimentación, que entre 30 y 40% de los cánceres podían reducirse a través de ciertos hábitos alimenticios, y que el 20% de las muertes podían prevenirse si se reducían las grasas y se aumentan las frutas y los vegetales.

Por tanto, es esencial establecer en Panamá, no un Plan Nutricional como el de MEDUCA, sino una Estrategia Nacional de Nutrición para promover el bienestar de toda la población. Esta Estrategia incluiría pilares tácticos de nutrición, tales como la educación, promoción y producción de comida “ viva ”, sana, fresca y natural. Igualmente, la Estrategia consistiría en premiar a aquellas empresas dedicadas a fabricar o distribuir productos saludables, con incentivos financieros, rebajas en el costo del trámite de certificados de salud y registros sanitarios, y excepciones en el pago del impuesto sobre la renta. En otras palabras, se crearían los estímulos para que las empresas promuevan la vida de las personas y no el alargue de las fechas de vencimiento de los alimentos con el uso de preservantes tóxicos.

De igual forma, la Estrategia establecería límites a las cantidades de azúcar y sal en los alimentos de consumo para niños. Como es harto conocido, el azúcar y la sal son bioquímicamente enemigos del ser humano y, como tal, deben ser tratados como perjudiciales para la salud.

Sin duda, habría que fomentar la preparación de huertos para la producción de frutas, verduras, legumbres y granos, y a toda costa habría que desincentivar el consumo de enlatados, especialmente en áreas de extrema pobreza. En otras palabras, para salir del círculo mortal del hambre hay que presentar propuestas de vida. No es igual llenar la panza con un plato de comida caliente que nutrir el cerebro con frutas y jugos naturales. Para esto hay que adecuar las normas y leyes para que se generen verdaderos programas que ayuden a promover salud y combatir la desnutrición.

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Publicado el  26  de enero de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Niños, inflación y crisis

La opinión del economista…..

Juan Jované

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Niños, inflación y crisis
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La situación reciente de la economía panameña se ha caracterizado, como hemos señalado anteriormente, por un episodio inflacionario que no solo ha elevado el costo general de vida en cerca del 16%, sino que, además, ha generado un incremento del 31% en los costos de los alimentos y bebidas. La gravedad de esta situación se aprecia mejor si se tiene en cuenta que antes de que se iniciara el proceso inflacionario el país mostraba una situación de subnutrición que afectaba al 17% de la población.Lo más dramático de todo esto es, sin embargo, el necesario impacto negativo del creciente costo de los alimentos sobre la situación de la niñez panameña. Esto se evidencia recordando que cuando se aceleraba el alza del precio de los alimentos, de acuerdo al llamado criterio del peso para la edad, cerca del 4% de los niños menores de 5 años se encontraban en condiciones de subnutrición, mientras que aproximadamente 18% de los mismos mostraban riesgo de desnutrición. Si, como complemento, se utiliza el criterio de talla para la edad, la situación aparece agudizada, habida cuenta de que el 19.5% de los niños menores de cinco años habrían manifestado una situación de desnutrición, mientras que un 25.8% adicional mostraría algún tipo de riesgo de desnutrición.Al problema de la desnutrición infantil se suma el del trabajo infantil, que afecta a cerca de 90,000 niños y niñas panameñas. Este no solo los pone en condiciones de vulnerabilidad social, sino que afecta su proceso de educación, lo que limita de manera más que significativa su futura capacidad de insertarse adecuadamente en el mercado laboral. Es así, por ejemplo, que un niño que ingresa al mercado laboral a los 15 años tiene una probabilidad de 50% de no volver nunca a la escuela. Si se tiene en cuenta que los efectos de la crisis global del sistema ha llevado a que el valor del PIB real haya crecido en apenas 1.9% en el último trimestre, mientras que el PIB real por persona se encuentra prácticamente estancado, es fácil concluir que la situación de muchos hogares panameños, principalmente los más pobres, están sufriendo un proceso de deterioro, agravado, vale la pena agregar, por el impacto inflacionario. Esto, a su vez, no puede menos que poner en marcha un proceso por medio del cual un mayor número de niños y niñas se ven lanzados prematuramente al mercado laboral. Aparece así una aceleración de lo que Myrdal llamó el proceso circular y acumulativo de la pobreza.

Frente a esta situación las noveles autoridades del ámbito económico y social no solo guardan un silencio culpable, sino que carecen de una estrategia clara de cómo enfrentar el problema. Nuevamente aparece la responsabilidad de que los sectores populares y progresistas del país generen las condiciones para un cambio profundo en el estilo de desarrollo del país.

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Publicado el 6 de octubre de 2009 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.