Los que se fueron no volvieron…

La opinión de…

Ramón Hernández 

Cambio Democrático pretende engrosar su membresía en la cámara legislativa comprando a los diputados de otros partidos y, sobre todo, a la oposición.    Que luego serán usados como fichas de ajedrez en las pretensiones reeleccionistas del actual presidente; al crear nuevas leyes y eliminando artículos del Código Electoral vigente; cuando se acerque la finalización de su primer mandato presidencial en 2014,   premisa que puede ser cierta o falsa, el tiempo se encargará de confirmarla.

Todo nos demuestra que al parecer el mandatario no confía en los diputados que hoy ejercen las funciones legislativas en la coalición de los partidos que lo llevaron al poder en las elecciones 2009. Al parecer la fórmula del Cambio con los diputados que compra, es que los últimos estarían en la obligación de aprobar las leyes para las que el Ejecutivo los ha contratado.

Los asesores políticos del gabinete consideran que los diputados que abandonan las toldas de un partido, también se llevarán el caudal político que dejan atrás.   Triste realidad para los ilusos. Son pocos los diputados, alcaldes y concejales que hayan egresado a sus comunidades ejerciendo las funciones representativas; para compartir con su electorado sus miserias, sus ansias de redención y una nueva calidad de vida. Algunos han llegado hasta el cinismo de decir “que se han cambiado de partido” porque no les atendió sus peticiones a favor del pueblo que los eligió. Lo que es una falacia…

Los diputados que hoy cambian de tolda para engrosar las filas del Gobierno, no tienen la talla de un Carlos Iván Zúñiga, un José Isaac Fábrega, un Chinto López y León, un Felipe O. Pérez, y otros que escapan a mi memoria, pero que a su paso por el hemiciclo de don Justo Arosemena dejaron huellas imborrables en la historia de este país.

Cuando el Dr. Arnulfo Arias Madrid, el tres veces presidente, era traicionado por varias unidades de los colectivos que le tocó fundar en su vida, esos tránsfugas no volvieron a levantar calor popular, porque el pueblo se encargó de sepultarlos en el baúl del olvido.

Es que el Dr. Arias sí era un verdadero líder del pueblo panameño y estadista por antonomasia. Lo que sí nos queda claro en el fondo del túnel es que el partido Cambio Democrático, con reelección o sin reelección, para 2014 tendrá que ir en estrecha “mancuerna” con otros partidos, como ya lo hizo en las elecciones de 2009 con el Partido Panameñista, porque la membresía del Cambio Democrático es muy escasa.

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Este artículo se publicó el 22 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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