Los héroes anónimos de la información

La opinión del Diputado de la República por el Circuito 8-7…

 

VÍCTOR  JULIAO  III
vjuliao@asamblea.gob.pa

Mi vida ha estado ligada a ellos, sea como hijo de un destacado político, como músico, como representante de corregimiento, diputado y como director y realizador del programa ‘Tu día de suerte’.    Tengo grandes amigos que se dedican a la fotografía y a la filmación y por esa y otras razones no puedo pasar por alto la fecha del seis de febrero.

Es importante resaltar que ese día, pero en 1981, el camarógrafo de Canal Dos, Rogelio Martínez, cumplía una misión informativa en la capital de Costa Rica, la ciudad de San José. Junto a la laureada periodista, Luz María Nolí, le daba cobertura al proceso electoral de esa nación centroamericana.

Fotógrafos y camarógrafos son dados a buscar el sitio adecuado, para captar la mejor escena. Fue así como Rogelio Martínez subió a la azotea de Teletica, con el afán de filmar la caravana de uno de los candidatos. Un camarógrafo, por lo general, tiene más del 50 por ciento de la visión ocupada en el lente de su cámara. Este fenómeno le impidió advertir, a Rogelio Martínez, que estaba dando un paso, hacia una estructura frágil, lo que provocó su caída. Martínez murió cumpliendo su noble apostolado. De eso han pasado 30 años. Luz María Noli tuvo uno de los peores momentos en su carrera profesional. Su compañero de trabajo; ese hombre con una sonrisa a flor de piel yacía en el suelo, muerto.

A raíz de lo ocurrido y por esa amistad que compartieran, el señor Luis H. Moreno, le propone al alcalde Guillermo Cochez, en 1990, la aprobación de un acuerdo municipal para declarar el seis de febrero Día del Camarógrafo y Fotógrafo.   Para esa época, Luis H., Moreno era el gerente del Banco Nacional de Panamá. Cabe destacar también la forma cobarde como los seguidores de Manuel A. Noriega, hirieron de bala a Fernando Araúz, un camarógrafo que en vida demostró arrojo, valentía y temeridad.    Pese a las presiones y amenazas, él supo captar las mejores escenas para que el mundo entero se diera cuenta de los acontecimientos ocurridos en nuestro país.

Quienes conocieron a Rogelio Martínez dan cuenta de su correcto comportamiento, de su gran profesionalismo y de sus muchos quilates como hijo, hermano, padre y amigo. Aprovecho la ocasión para mandarles un mensaje de felicitación a todos los fotógrafos y camarógrafos, en especial a esos profesionales que trabajan en la Asamblea Nacional, a los que día a día nos informan como héroes anónimos y los que me han acompañado para llevarles un día de suerte a miles de panameños. Voy a analizar con mi equipo legal para elevar la fecha a rango de ley. Los grandes acontecimientos que nos presentan en el cine, la televisión o el Internet, tienen detrás a los verdaderos inspiradores y realizadores, son ellos los que nos llevan hasta nuestros hogares, el clímax de un hecho. Para ellos nuestro apoyo, respeto y reconocimiento.

Nuevamente mis felicitaciones para esos hombres y mujeres, quienes a través de su lente, nos ponen como testigos de la historia.

 

Este artículo se publicó el 15 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Prevenir accidentes con educación

La opinión del Diputado de la República….



VICTOR JULIAO III

vjuliao@asamblea.gob.pa

Desde hace un año y dos meses presenté, ante el pleno legislativo, un proyecto de ley que busca crear la Comisión Nacional de Educación y Seguridad Vial. El objetivo primordial de esta iniciativa es reducir en un 40 por ciento los accidentes de tránsito, mediante la orientación y enseñanza a conductores y peatones.

El documento fue llevado a la Comisión de Comunicación y Transporte, hace un año. Allí se nombró a una sub comisión para que lo analizara y luego de algunas modificaciones se aprobó en primer debate y se mandó a la presidencia de la Asamblea para que se iniciaran los trámites que permitieran llevarlo al pleno para su segundo debate. En la sub comisión el proyecto durmió casi un año y la razón de su atraso la encontré en la reticencia de quienes dirigen la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre, ATTT. Una vez consensuada la iniciativa con la ATTT se logró vencer ese obstáculo, pero con sorpresa he visto cómo se ha dilatado la decisión de llevar este proyecto al pleno para su segundo debate. Mientras mi idea ha marchado a paso de tortuga, la ATTT ha salido a los medios con planes y programas parecidos o idénticos a los que presenté hace un año y dos meses. Estoy escudriñando, estoy buscando las razones que han motivado los atrasos en la creación de esa Comisión Nacional de Educación y Seguridad Vial y todo apunta hacia la dirección general de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre. Fui elegido por el voto popular y una de mis atribuciones es la de someter ante el pleno, proyectos de ley que beneficien a la población. Eso debe tenerlo claro la dirigencia de la ATTT. Les solicito, de la manera más enérgica, a las autoridades de la ATTT a que se definan. No podemos continuar improvisando en asuntos tan delicados cuando en la Asamblea existe un proyecto de ley que reglamentará y regulará, con una metodología científica, lo que todos acariciamos… una educación vial para prevenir accidentes. El problema no se resuelve con acciones que surgen al calor de las catástrofes y luego desaparecen. Las campañas tienen y deben ser permanentes, tal como se propone en el documento que presenté, repito, hace más de un año. Esta comisión, que se crea mediante este proyecto, realizará los estudios científicos que dé, como resultado, la difusión de los planes acordados con el objetivo de educar a la población sobre la forma de conducirse en las calles y avenidas de nuestro país. Este organismo, una vez sea convertido en Ley de la República, tendrá, entre sus principales propósitos los siguientes: Promover la cultura de responsabilidad vial; promover campañas de sensibilización, divulgación y cumplimiento de las normas de tránsito; desarrollar proyectos de educación vial, en todo el país; desarrollar planes de divulgación y conocimiento de las normas de tránsito desde la etapa escolar; facilitar el cumplimiento de las disposiciones legales, a través de material gráfico y audiovisual; evaluar las normas técnicas y legales y promover sus modificaciones cuando los estudios técnicos así lo ameriten y promover la creación de organismos provinciales multidisciplinarios en la materia, permitiendo la participación activa de la empresa privada.

Será una comisión interdisciplinaria con una junta directiva compuesta por los ministerios de la Presidencia, de Gobierno, de Obras Públicas, de Salud, de Educación, de Trabajo y Desarrollo Laboral y la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre. Este organismo podrá ampliarse con la participación de los municipios, de las organizaciones de transporte público, tanto de pasajeros como de carga, las asociaciones de usuarios del transporte de pasajeros, los institutos y escuelas de manejo y organizaciones de la sociedad civil.

Que la ciudadanía sepa que este diputado es consciente del gran problema que representa la irresponsabilidad de conductores y peatones. Muchos de nosotros aborrecemos la esclavitud porque ella maltrató, mancilló y mató a inocentes, pero existen otras esclavitudes que pueden salvar vidas; seamos esclavos en el cumplimiento de las reglas de tránsito para que se acaben las lágrimas; para ahogar ese grito lastimero de una madre, un padre, un hijo, un amigo o conocido que murió por la falta de una educación vial.

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<> Este artículo se publicó el 3  de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La importancia del periodista

La opinión del Honorable Diputado de la República…

VÍCTOR   JULIAO   III*
vjuliao@asamblea.gob.pa

Ayer 13 de Noviembre se le rindió homenaje a ese profesional que, a riesgo de su vida, se mete en sitios insospechados para darnos a conocer los hechos que ocurren. En este día, pero en 1918, fallece el poeta y comunicador social, Gaspar Octavio Hernández. Años después se aprobó dedicar esa fecha para honrar y agasajar a los periodistas.

En el libro, Libertad de Imprenta, resalta la siguiente cita: ‘Los países prosperan en razón de la mayor o menor facilidad con que se comunican los pensamientos y las cosas’. Esta es una verdad de a puño. Si juzgamos el desarrollo del mundo encontraremos que éste se encuentra más afianzado en aquellas naciones donde sus habitantes gozan de mayores libertades.

En Panamá falta mucho por llegar a esos escenarios. Existe una clase política, sindical y empresarial con una piel muy sensible. Estamos inmersos en demandas contra los periodistas. Soy partidario de que todo el mundo diga lo que piensa, claro, utilizando correctamente el idioma. Me inclino por eliminar todo tipo de sanción en contra de aquellos que se atreven a decir sus verdades; que sean la conciencia y la opinión pública, los únicos jueces para sancionarlos.

Sobre lo anterior pregunto, ¿estamos en condiciones de darle rienda suelta al pensamiento a través de los medios de comunicación social? En todos los países, unos más, otros menos, los gobernantes utilizarán el poder para que los periodistas no se metan en asuntos que pudieran poner en peligro aspectos de seguridad.

En el libro La Información de Fernand Terrou, hay una cita que dice: ‘Si doy rienda suelta a la prensa, escribía Bonaparte, al día siguiente del 18 brumario no permaneceré ni tres meses en el poder’. Cuando existen buenos gobernantes no debe existir temor a la prensa. Si se trabaja apegado a la ley, cumpliendo los propósitos democráticos, la prensa puede, incluso, ser aliada.

Termino estos comentarios con parte de lo señalado por el decano de los periodistas, el señor Luis Restrepo Rosas: ‘La libertad de expresión anima a los que se consideran débiles; es el arma de los oprimidos; la picota para clavar las cabezas de los tiranos. Es el tractor de la historia que abre el camino de la liberación para la gente mantenida en silencio’.

Como diputado de la República presentaré, el otro año, un proyecto que ampare a los periodistas. Con la eliminación de las ‘leyes mordaza’, el comunicador social ha quedado desamparado. Y es que el ex presidente, Martín Torrijos, por complacer a la Sociedad Interamericana de Prensa, dejó a la buena de Dios a quienes nos mantienen al día de todo lo que ocurre en Panamá y el mundo.

Mientras otras profesiones tienen sus leyes, los periodistas quedaron huérfanos. Este es el momento de hacer algo por ellos, buscando como Norte la justicia y la buena relación entre dueños de medios y colaboradores.

Estimados periodistas, saludos y muchas felicidades en su día.

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<> Este artículo se publicó el 14 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del  autor   en: https://panaletras.wordpress.com/?cat=36819045

No olvidemos a Spadafora

La opinión del Honorable Diputado de la República…

VÍCTOR JULIAO III

En la tarde de hoy lunes 13 de setiembre, los estudiantes de Periodismo de la Universidad de Panamá tendrán un conversatorio sobre lo que fue la cobertura de uno de los hechos más abominables ocurrido en Panamá hace 25 años. Se trata del antes, durante y después de la detención, tortura y decapitación del doctor Hugo Spadafora Franco.   El acto iniciará a las seis de la tarde y tendrá como escenario el auditorio Gil Blas Tejeira de la Facultad de Comunicación Social.

Siento que, pese a la sentencia contra varios de los implicados, incluyendo al preso de Francia, existen algunos detalles claves que todavía se encuentran en la oscuridad. La libertad obtenida, luego de cumplir la condena máxima de veinte años, no los librará del gran juicio final; tampoco de los señalamientos que le haga la sociedad ni mucho menos del martirio diario de sus conciencias.

El 20 de octubre de 1993 un tribunal condenó, en la provincia de Chiriquí, a Francisco Eliécer González Bonilla, Julio César Miranda Caballero y Manuel Antonio Noriega a 20 años de prisión por la muerte de Hugo Spadafora. González Bonilla y Miranda Caballero ya cumplieron con la justicia terrenal, mientras que Noriega sigue prisionero en Francia. En mis reflexiones, sobre este hecho sangriento, insisto en que este crimen involucró a muchos y que el brazo de la justicia no alcanzó a todos.

Ese grupito de maleantes vestidos de militares, esos civiles cómplices y esas autoridades serviles del momento, tendrán que rendir cuentas ante los tribunales de la conciencia. Hace 25 años no solo se apagó la vida de Hugo Spadafora, también la de su padre, Carmelo Spadafora, quien en su desesperación y dolor, sometió a su corazón a angustias extremas, las cuales lo paralizaron en una actividad en la provincia de Chiriquí, para no latir jamás.

Solo recordar aquellos momentos me vienen a la mente los episodios más tristes de la expresión máxima de la barbaridad. Estos hechos y la marca que les ha dejado a los autores materiales e intelectuales; a la familia sufrida y a un pueblo que continúa asombrado, demuestran que la famosa obediencia debida tiene sus límites.   Hoy los que acaban de salir de la cárcel, luego de los 20 años perdidos en una mazmorra, no podrán tener libertad de circulación. Ellos saben que por donde pasen habrá un dedo señalándolos.

Hugo Spadafora Franco, llevaba meses denunciando a Noriega; lo hacía en Panamá y en otros países. En la madrugada del 14 de septiembre de 1985 la nación fue sacudida con la noticia; un hombre fue encontrado en la frontera tico—panameña y sus rasgos indicaban que se trataba de Spadafora. Se hicieron los análisis, se comprobaron huellas, para finalmente concluir que era del médico herrerano.

Su cuerpo mostraba signos de tortura; estaba decapitado; sus genitales mostraban la saña de sus verdugos, al igual que su sistema excretor. El columnista Guillermo Sánchez Borbón, en varios de sus escritos, nos recuerda esta conversación telefónica que fue grabada por los servicios de inteligencia de Estados Unidos y Francia: Dijo Papo Córdoba, jefe de la zona policial de Chiriquí: ‘Tengo al perro rabioso’; contesta Noriega: ‘¿Y qué hace uno con un perro rabioso?’.

El perro rabioso fue llevado al cuartel de La Concepción; ese mismo que limitaba, (ya no existe), en su parte de atrás, con la iglesia católica. Debieron taparle la boca para que los curas y monjas no escucharan los gritos de dolor. Ese grupito de maleantes, vestido de militar, manchó a una familia respetuosa; deshonró al país y marcó para siempre la vida de los Spadafora.

Hugo Spadafora Franco llegó inerte a la ciudad que le vio nacer; un par de maleantes no solo le arrebataron la vida, también se llevaron su cabeza. Sus restos mortales fueron depositados en el cementerio municipal Melitón Martin, de Chitré, el 21 de setiembre de 1985.

Hace más de 120 años se escuchó, por primera vez, la frase que reza así: ‘Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla’. Hoy estamos aquí, recordando este episodio negro de nuestra vida republicana, para que jamás, óigase bien, jamás, permitamos que un crimen macabro, como el de Spadafora, se vuelva a dar.

<>Artículo publicado el 13 de septiembre de 2010 en el diario La Estrella de Panamá a quienes damos,   lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

La muerte de Spadafora, 25 años después

Sobre este crímen sin castigo,  reproducimos el artículo de opinión de…

Víctor Juliao III

Para muchas naciones hay un antes y un después.   Un acontecimiento que las marcó el cual jamás podrán borrar. Este suceso puede ser negativo o positivo y en cualquier caso se forma como un punto de partida para análisis posteriores.

A mediados de 1985 se escuchaban los rumores de cómo un reducido grupo de las mal llamadas Fuerzas de Defensa, junto a civiles del partido de los tres colores patrios, ponían al país al servicio de los narcotraficantes colombianos. Se señalaba de manera directa a quien hoy es prisionero en Francia.

Hugo Spadafora Franco llevaba meses denunciando a Noriega.   En la madrugada del 14 de septiembre de 1985 la nación fue sacudida con la noticia; un hombre fue encontrado en la frontera tico-panameña. Su cuerpo mostraba signos de tortura; estaba decapitado; sus genitales mostraban la saña de sus verdugos, al igual que su sistema excretor.   El columnista Guillermo Sánchez Borbón en varios de sus escritos nos recuerda esta conversación telefónica que fue grabada por los servicios de inteligencia de Estados Unidos y Francia:   Dijo Papo Córdoba, jefe de la zona policial de Chiriquí: “Tengo al perro rabioso; contesta Noriega: ¿Y qué hace uno con un perro rabioso?”.

La captura de Hugo Spadafora Franco y la pregunta hecha por Noriega de ¿qué se hace con un perro rabioso? era una sentencia de muerte.   Lo que más me indigna de esta muerte fue la forma vil, cobarde y el silencio cómplice de las autoridades civiles de la época. En el parque de La Concepción, Bugaba, provincia de Chiriquí, fue bajado del bus 4B-52, conducido por el señor Alexis López, llevando de ayudante a Edwin Núñez que hacía la ruta Frontera-David.   Como vaticinando lo que iba a ocurrir, Spadafora gritaba y mostraba su cédula, para que alguien pudiera relatar esa parte de la tenebrosa historia.

El perro rabioso fue llevado al cuartel de La Concepción; ese mismo que limitaba (ya no existe) en su parte de atrás, con la Iglesia católica.   Debieron taparle la boca para que los curas y monjas no escucharan los gritos de dolor.   Ese grupito de maleantes, vestido de militar, manchó a una familia respetuosa; deshonraron al país y marcaron para siempre la vida de los Spadafora. Ellos también contribuyeron con la muerte de su padre, Carmelo Spadafora;   su corazón no soportó tanto dolor al ver lo que le hicieron a su hijo.

Destaco que Roberto Díaz Herrera, jefe encargado del ejército –Noriega estaba en Francia– creyó la historia de un alemán radicado en Costa Rica, de nombre Manfred Hoffman. Querían involucrar a guerrilleros centroamericanos del Frente Farabundo Martí con la muerte de Spadafora, para desviar la atención y Díaz Herrera cayó en la trampa montada por ese grupito de maleantes vestido de militar.   Fue tal la ingenuidad de Díaz Herrera que llamó a los familiares de Hugo para decirle que ya se había aclarado el crimen y se tenía una fuente confiable que le diría al país toda la verdad.

Cinco meses después del asesinato de Hugo Spadafora, la justicia cerró el caso con un acto de sobreseimiento definitivo a favor de los implicados en el crimen.   Cabe resaltar el salvamento de voto del magistrado Andrés A. Almendral quien dijo: “Se le tiene que solicitar al jefe de la Quinta Zona Militar una mayor cooperación para que suministre detalles sobre el movimiento de su personal en toda la región, y especialmente por los alrededores de la frontera en Paso Canoa, el Cuartel de Concepción y el supuesto destacamento en Corozo.

No puede ser que el sumario se decida así, truncado, con interrogantes sin respuestas, dudas, todo lo que pudiera solventarse con una ampliación. La responsabilidad sagrada de la administración de la justicia es única. El juicio que la historia haga será sobre nuestras ejecutorias, y de allí que, si queda un hálito de inspiración, lo más saludable es que esta actuación sea devuelta al señor fiscal primero superior para que cumpla con todos estos propósitos. Dejo así salvado mi voto”.

Resalto el valor de Nicolás Ardito Barletta, quien para ese entonces ejercía el dudoso cargo de Presidente de la República.   Recuerden que el mismo Díaz Herrera cantó, el 6 de junio de 1987, cómo se hizo el fraude en 1984, para impedir el ascenso al poder de Arnulfo Arias Madrid.   Ardito Barletta pidió la conformación de una comisión independiente para investigar la muerte y decapitación de Spadafora. Eso le costó el puesto y según dicen fue el mismo Díaz Herrera quien le tocó torcerle el brazo para que renunciara.

Hace más de 120 años se escuchó, por primera vez, la frase que reza así: “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”. Hoy recordamos este episodio negro de nuestra vida republicana, para que jamás, oígase bien, jamás, permitamos que un crimen macabro, como el de Spadafora se vuelva a dar.

<>Artículo publicado el 4 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Un freno a la especulación

La opinión del Diputado de la República….

VÍCTOR JULIAO III

Desde hace un mes conozco el proyecto que pretende crear la Autoridad Nacional de Administración de Tierras, ANATI.    Es una iniciativa de gran alcance social que terminará con la actuación dolosa de los acaparadores y avivatos.   Da tristeza ver cómo muchos campesinos han vendido sus tierras a precios irrisorios, por temor a que sean desalojados, debido a la actitud engañosa o a la decepción que tienen al momento de titular sus propiedades.

Actualmente son muchos los pasos burocráticos que deben hacer. Esto se debe a la existencia de muchas direcciones y oficinas que tienen su pedacito de responsabilidad en estos menesteres.   Con la ANATI, se centralizarán las gestiones, lo que aminorará el tiempo de la titulación y acabará con la mora en estos procesos. Para nadie es un secreto que muchos documentos son engavetados o archivados con la esperanza de que los interesados lleguen con algún ofrecimiento para acelerar el mecanismo.

Para titular, el pobre campesino, ese hombre que con su esfuerzo nos permite alimentarnos, tiene que subir y bajar escaleras; ir a un sinfín de instituciones donde la maraña burocrática lo ahogará y muchas veces lo vencerá.   Aparecerán los resuélvelo todo, en la figura de abogados, intermediarios y expertos en bienes y raíces. Ese ser humano curtido por el trabajo diario, puede caer en manos de estafadores.

Una vez aprobemos y lo sancione el presidente de la República acabaremos con ese suplicio, ese martirio, que muchas veces termina en la negación de un derecho adquirido por múltiples generaciones.   La ANATI acabará con esos actos deleznables y le ofrecerá un escudo de protección a esos miles de hombres y mujeres que guardan como un gran tesoro su pedacito de tierra.

Sabemos que un derecho posesorio no es garantía bancaria.   Con los bienes registrados, donde se aclara la titularidad, el dueño puede hacer maravillas; desde la consecución de un préstamo para mejorar la producción hasta el sueño tranquilo que propicia saber que ya ningún bellaco podrá quitárselos.

Hace varios días encabecé la entrega de diez mil pares de zapatos, que fueron repartidos en las 22 escuelas primarias oficiales del circuito 8—7.   Escuché al director de la escuela Ricardo Miró cuando expresó que él obtuvo sus primeros calzados a los quince años.   Esa revelación me conmovió el alma y me hizo meditar sobre esos miles de niños que viven en las serranías en los campos apartados.     Había que ver las caras de esos infantes cuando abrían sus cajetas y se probaban su par de zapatos.

Esas mismas emociones van a sentir nuestros hombres y nuestras mujeres con esta nueva Autoridad Nacional de Administración de Tierras. Y también yo me sentiré regocijado al formar parte de una aspiración que han acariciado por mucho tiempo. Estamos comprometidos en buscar soluciones y aquí está una muestra palpable. Quien demuestre que tiene derecho a la tierra, sin distingo de raza, color, sexo o posición social tendrá un aliado, una nueva institución.

Con este documento, todos los ciudadanos que en la actualidad tienen los llamados derechos posesorios podrán contar con una escritura que les acredita, de manera legal, la tenencia de su tierra. Esta es la respuesta oportuna a un clamor ciudadano, así como la ratificación fehaciente de nuestro compromiso, mediante el ordenamiento y la transformación positiva, integral y humanista del Estado panameño.

Repito, conozco a fondo el tema; desde hace un mes lo vengo revisando y concluyo que es lo mejor para el país y para aquellos que hoy viven un gran Viacrucis a la hora de titular sus tierras. La ANATI es orden, es anti burocracia, es centralización de los procesos, es disminuir el tiempo de titulación, es acabar con los usurpadores, es eliminar a los muchos intermediarios y, sobre todo, la ANATI es la protección del patrimonio de los que menos tienen y más sufren.

La ciudadanía está clamando por estas modificaciones. Esta iniciativa que ha presentando mi colega y amigo Sergio Gálvez, forma parte de las muchas promesas que hiciera nuestro mandatario, Ricardo Martinelli Berrocal.

Finalizo haciéndoles un llamado a nuestros hombres y mujeres del campo, no vendan la tierra; el dinero es nervioso y se acaba, la tierra queda. Conserven lo que Dios les ha dado y protéjanlo como su bien más preciado.

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Este artículo fue publicado el  9 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

Un viernes para no olvidar

La opinión de…

Víctor Juliao III 

A principios del mes de julio de 1987, los dirigentes de la Cruzada Civilista Nacional anunciaron una gran marcha para repudiar los actos criminales del Partido Revolucionario Democrático y Manuel Antonio Noriega. Este movimiento surgió días después de aquellas impactantes relevaciones que hiciera el coronel Roberto Díaz Herrera el 6 de junio de ese mismo año.

El militar retirado habló de los crímenes cometidos por la dictadura; el robo de las elecciones de 1984; la repartidera de millones de dólares entre el círculo pequeño del Estado Mayor de las mal llamadas Fuerzas de Defensa, producto de las visas a los cubanos y los 12 millones que dio el Sha de Irán para que le dieran asilo en nuestro territorio.

La población estaba indignada; la intención de ir a la marcha crecía y crecía. El país lo gobernaba un presidente que salió de ese fraude de mayo de 1984. Me refiero a Eric Arturo Delvalle, quien fue el que reemplazó a Nicolás Ardito Barletta, luego de que éste fuera obligado a dimitir por anunciar la conformación de una comisión independiente que se encargaría de investigar la decapitación del doctor Hugo Spadafora, hecho ocurrido el 13 de septiembre de 1985.

Los medios de comunicación al servicio del espía, torturador, capo, robador de elecciones y artífice del hurto al erario público, Noriega, anunciaban el traslado de los presos de la Modelo hacia Coiba. La estrategia consistía en hacerle ver a los civilistas que vaciaban las cárceles para “hospedar” a quien osara desafiar las órdenes presidenciales.

Y es que los grupos adictos a Noriega planearon una marcha para el 9 de julio, es decir, un día antes del “Viernes Negro”.   El presidente Delvalle intervino para cancelarla y de paso también prohibía la del 10. Pese a esa estratagema, miles de civilistas se tomaron las calles para llegar al punto central,   los predios de la Iglesia del Carmen, ubicada en Vía España.

Los actos de represión fueron encabezados por el coronel Eduardo Herrera, quien fue traído desde Israel para que se encargara de sofocar el levantamiento. En pleno apogeo, Eduardo Herrera confesó que le dieron esa misión para quemarlo, recuerden que Torrijos, en vida, indicó que él podría ser su sucesor. Y comenzó la masacre.

Los militares se ensañaron contra mujeres, ancianos, jóvenes, niños. Todo lo que se moviera era atacado por ellos. Incluso, me tocó ver cómo reventaban los parabrisas de los autos estacionados frente a edificios y locales comerciales.  A ellos no les importó quiénes eran los dueños; es más, se dijo en aquella ocasión que algunos vehículos de los propios torturadores fueron destruidos por los uniformados.

Me contaron que en los momentos en que apaleaban a un joven este gritó: “soy el hijo del coronel…, (fulano de tal), y esto para nada lo ayudó.   Ellos estaban actuando como bestias, no como hombres que le deben respeto y honor al cargo. El resultado de esa marcha fue positivo a juzgar por la cobertura de los medios internacionales.   A las cárceles fueron a parar más de 600 civilistas.   A muchos de ellos les aplicaron el arte de la guerra sicológica y otros recibieron una golpiza que jamás olvidarán.

Es lamentable que el presidente, producto del fraude, Eric Arturo Delvalle, haya salido en cadena de radio y televisión felicitando y alabando la manera profesional de los miembros de las mal llamadas Fuerzas de Defensa.

Este 10 de julio debemos recordarlo para que cada ciudadano sepa que aquí se levantó un pueblo con pañuelos blancos, con cacerolas, pailas, pitos y con mucha dignidad, para repudiar a los militares y los serviles del Partido Revolucionario Democrático, quienes llevaron a la nación por caminos sumamente peligrosos.

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Este artículo se publico el 10 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.