Cultura de la Arquitectura

La opinión de los Arquitectos……

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JOSÉ ISTURAÍN – ALFREDO MARTÍZ – HÉCTOR SAAVEDRA – DIEGO CAMBEFORT

En los últimos meses el tema de las contrataciones directas se ha tocado de una manera muy superficial, a veces cayendo en lo político y no se ha llegado a ninguna conclusión.

Debemos crear conciencia en los arquitectos panameños sobre la necesidad de hacer cambios sustanciales en la participación activa en temas como el desarrollo de Proyectos de Estado.

En días pasados, nos enteramos de que el Ministerio de Gobierno y Justicia está gestionando la contratación directa de una firma de arquitectura, para el “ diseño conceptual ” de la Ciudad Penitenciaria, por un monto de 2 millones 835 mil dólares.

No estamos en contra ni del Gobierno del excelentísimo señor presidente, Ricardo Martinelli, ni mucho menos de los arquitectos seleccionados.   Estamos en desacuerdo con el procedimiento que se está utilizando en Panamá para este tipo de proyectos, por no ser el más apropiado, y consideramos que lo más conveniente para todos los panameños y para el Estado, es que éstos sean llevados a “ Concursos Públicos ” con la participación de todos los profesionales involucrados en esta rama.

Adjudicar los diseños conceptuales de los proyectos estatales a través del contrato directo a arquitectos reconocidos o de cierta trayectoria, no es garantía de que la propuesta que presenten sea la mejor, ni la más económica o funcional para el Estado.  Además que con este tipo de práctica se incurre en la arbitrariedad y en la discriminación de los demás arquitectos panameños.

Los concursos de arquitectura, en cambio, sirven como herramienta democrática, cumplen a cabalidad con la transparencia y con la igualdad de oportunidades.

“E l concurso es el procedimiento más adecuado para la búsqueda de la mejor propuesta, permite que los jóvenes compitan con los mayores, las grandes infraestructuras empresariales con los pequeños estudios tradicionales; que la arquitectura pueda crecer en el sitio más insospechado ”.. Ricardo Aroca Hernández-Ros, Madrid, España.

Los resultados de los concursos se reflejan en proyectos excepcionales, los cuales en muchas ocasiones superan las expectativas iniciales expresadas por las entidades organizadoras y la sociedad civil, elevando así la calidad de la arquitectura del país, premiando la excelencia arquitectónica y enfocándose en el desarrollo y construcción del proyecto que mejor integró, logró balancear y consideró las necesidades del programa de diseño, la relación del proyecto con su entorno y la dinámica del mismo dentro de la sociedad.

Muchos de los arquitectos actualmente reconocidos a nivel mundial tuvieron su primera comisión o proyecto, o simplemente lograron consolidarse como arquitectos de calibre mundial por medio de un concurso de arquitectura. Tales arquitectos son partícipes del diálogo arquitectónico mundial y de la innovación y avances de la arquitectura como expresión física de la presencia humana en el mundo.

La mayoría de los proyectos que han sido propuestas de concursos, han logrado posicionarse como referentes arquitectónicos de ciudades y del mundo entero, como ejemplo más claro, La Opera de Sydney de Jorn Utzon, declarada por la Unesco en 2007, Patrimonio de la Humanidad.

Si esta fórmula ha dado excelentes resultados en otros países, ¿por qué no aplicarla en Panamá en los proyectos que se están gestionando actualmente y a futuro; por ejemplo, la Ciudad Gubernamental, el Centro de Convenciones, la Restauración del Teatro Anita Villalaz, la Renovación Urbana del Casco Antiguo, El Chorrillo y Calidonia, el Aeropuerto de Chiriquí y por qué no incluir la Ciudad Penitenciaria?

Estamos convencidos de que con 2.8 millones de dólares se puede hacer una gran cantidad de concursos de arquitectura.

Una de las principales deficiencias que existe actualmente es que se propone el diseño arquitectónico y la construcción como si fuese un solo procedimiento, siendo dos etapas completamente distintas dentro del desarrollo de un proyecto.

Al separarlas, y hacer un concurso por el diseño y luego una licitación pública por la construcción, el Estado obtendría grandes beneficios económicos.

La creación de un Reglamento de Concursos de Arquitectura, lograría un cambio significativo en la arquitectura de Panamá, trayendo beneficios para el Estado, porque no tendría la necesidad de incurrir en gastos tan elevados, aparte de la organización del concurso y la premiación de los ganadores; para los arquitectos, pues, todos tendríamos la oportunidad de participar y dar a conocer nuestras ideas; y principalmente para todos los panameños, porque tendrían la certeza de que se ha escogido la propuesta más apropiada.

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Publicado el 6 de marzo de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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