¡Urgente! se necesita una lección de historia

La opinión de…

Lucas Castrellón Preciado

¡Hace unos días, me enviaron el enlace de YouTube de una entrevista en un programa de variedades que se le hizo en Miami al Cónsul de Panamá en esa ciudad.   Si bien, dicho programa no era el escenario más serio del mundo, fue verdaderamente preocupante e inaceptable que el cónsul, quien representa a Panamá en el exterior, demostrara un pobre conocimiento de la historia del Canal de Panamá que, para bien o para mal, es por lo que somos conocidos a nivel mundial.

Cuando uno conoce a algún extranjero, lo primero que pregunta es sobre el Canal, por lo que me parece inaudito que la persona que fue designada a esa posición para defender los intereses políticos, sociales y económicos de nuestro país, no sepa tan siquiera hechos como que la idea de construir el Canal no surgió de los franceses, sino que fue de los españoles y viene desde la época de la colonia, en la que el Istmo era punto de tránsito para el oro y la plata que salía del Perú hacia España.

Esta fue una de muchas imprecisiones que ofreció dicho funcionario durante la entrevista. Al terminar de ver el video, me queda la duda que sea la persona idónea para representar a Panamá.

La falta de conocimiento de historia del cónsul es reflejo de un grave problema en nuestra educación. Estudiar nuestra historia debe ir más allá de memorizarse fechas, como comúnmente se hacen en nuestras escuelas y colegios. La enseñanza debe centrarse en entender el contexto en que ocurrieron los hechos históricos.

Nuestra historia, es también, parte de nuestra identidad. ¿No reaccionamos con orgullo cuando descubrimos que algún antepasado fue parte de alguna gesta histórica? Como panameños, este mismo orgullo debe nacer en nosotros al conocer nuestra historia.

Me preocupa que los estudiantes de hoy en día no estén estudiando y debatiendo nuestra historia. Más allá del refrán de que “quien no conoce su historia, está condenado a repetirla”, corremos el peligro de crear ciudadanos sin identidad y sin rumbo.

Todos necesitamos una lección de nuestra historia, pero no me queda la menor duda de que nuestro cónsul en Miami tiene que ser el primero en la fila.

 

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Este artículo se publicó el 8  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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