La personalización y el financiamiento privado, problemas a solucionar

La opinión de…..

Diego   Reynoso

El estudio realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) coordinado por Harry Brown, con el objetivo de contribuir al proceso que el tribunal electoral panameño lleva adelante, ha puesto el acento en dos grandes problemas.  El diagnóstico es preciso respecto a la creciente personalización de la política y la falta de regulación de financiamiento privado. En este sentido, el documento dirige su atención a los incentivos que el sistema electoral introduce exacerbando estos dos problemas.

Sobre la personalización de la política hay tres elementos vinculados entre sí que la promueven: el actual proceso de selección de candidaturas, el voto con preferencias, el reparto de los restos mayores a los candidatos y la libre postulación.

Respecto del financiamiento, la falta de regulación y transparencia de los fondos privados generan sesgos en la competencia que además pueden contribuir aún más a personalizar las campañas a favor de quien tiene más dinero.

Ambos fenómenos deterioran el debate público al poner el acento en las características particulares y personales de los candidatos y no en torno a opciones claras de política pública. En este sentido, la falta de deliberación sobre las políticas y la centralidad de la personalización deterioran la calidad de la representación política. A ello cabría agregar que el sistema electoral no es muy permisivo a facilitar la representación de las mujeres.

El diagnóstico del PNUD es claro. Ahora bien, pareciere haberse instalado tanto en parte de la elite dirigente como en la opinión pública un diagnóstico informal inverso: el problema son los partidos políticos y el financiamiento público. Los ciudadanos y algunos dirigentes ven en los partidos el origen de todos los males, así como muchos cuestionan el hecho de que el dinero público sea utilizado para financiar la actividad política.

El problema de esta confusión en el diagnóstico informal que pone el acento en los partidos y el financiamiento público es endógeno a las patologías del sistema electoral, y es una consecuencia lógica de los problemas por los cuales atraviesa el sistema político más que una buena recomendación institucional al mismo.

Es cierto que los partidos no están funcionando como “deberían”, pero por esa misma razón hay que introducir incentivos para que funcionen y no declarar anticipadamente su defunción. Hay que curar al enfermo y no seguir dándole más de la misma dosis que lo está matando: esto es, la personalización de la política.

Del mismo modo, hay que controlar los aportes privados de campaña para evitar inequidad en la competencia y no acabar con los fondos públicos que son transparentes y que favorecen la equidad.

En conclusión, la opinión que se ha instalado es un efecto inmediato de los déficits del sistema electoral y deben considerarse más como un indicador endógeno del problema y no como una opción de respuesta institucional, porque puede ser letal para la salud del propio sistema político.

En este sentido hay que prestar atención a los diagnósticos seriamente realizados con base en instrumentos analíticos precisos y evidencia empírica comparada, de lo contrario las contraindicaciones pueden agudizar aún más los problemas que se pretenden solucionar.

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Artículo publicado el 11 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa, a quien damos, al igual que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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