Panamá y Washington

La opinión de…

Ricardo Eskildsen M.

Washington D.C, la ciudad más importante en nuestra era contemporánea, lo es no solo por las oportunidades diplomáticas, sino por la oferta y ventajas comerciales que se pueden lograr del Congreso.

Los acontecimientos de la semana del 11 al 14 de diciembre, en la que se confirmó la intempestiva visita del presidente Ricardo Martinelli a esa ciudad, pasarán a la historia como fecha importante, no solo por haberse confirmado el interés de consolidar, en una voz presidencial, los temas comerciales con esa nación, sino por la renuncia de quien fuera el colaborador más importante en Washington del presidente Martinelli, el ex embajador Jaime Alemán.

La nueva relación con Estados Unidos, que se inició desde el año 2000, ha quedado centralizada –más que en temas de seguridad– en el tratado de libre comercio (TLC).

Este último proyecto lleva más de siete años sin completarse. Sobre este tema, recordamos a los cuatro candidatos a la Presidencia de Panamá que, en septiembre de 2003, asistieron al primer debate público sobre el TLC, organizado por el Consejo Empresarial Estados Unidos-Panamá (UPSA), en el Hotel Sheraton; logro que se anunció a la nación. Martín Torrijos, Ricardo Martinelli, José Miguel Alemán y Guillermo Endara G. (q.e.p.d.) confirmaron que –de ser elegidos– se esforzarían en continuar y terminar las rondas de negociación, cuanto antes.

Las primeras rondas de negociación del TLC ya las había iniciado el ministro de Comercio Joaquín Jácome, en Panamá, con el apoyo del embajador panameño en Washington, Roberto Alfaro. Todo ello bajo la política exterior trazada por el gobierno de la presidenta saliente Mireya Moscoso.

En aquellos tiempos, el Gobierno de Panamá buscaba definir el rumbo a seguir y se concluyó que equipararse a las ventajas comerciales logradas por el bloque de Centroamérica era la mejor vía, pero que el TLC entre Panamá y EU debía ser bilateral. La cruda realidad de la época señalaba que el presidente Bill Clinton había desestimado el Alca o la integración comercial de América Latina –fijada para 2005– por las acciones proteccionistas adoptadas por los países del Cono Sur… Las rondas de negociación emprendidas por el gobierno de Moscoso, en 2003, concluyeron con el apoyo brindado por el ministro de Comercio e Industrias, Alejando Ferrer, y el presidente Martín Torrijos, en 2007. Y la Asamblea ratifica el tratado con 58 votos a favor.

Transcurridos tres años, por razones harto conocidas, sin lograr la ratificación del tratado en EU, el gobierno del presidente Martinelli decide, responsablemente, avanzar. Y al conocerse recientemente el éxito de la visita a comienzos de diciembre del presidente Lee Myung-bak, de Corea del Sur, retoma con ímpetu el tema… Y coordina su visita, proyectada a aprovechar los resultados de las elecciones del Congreso en EU el 3 de noviembre, en las que la mayoría de la Cámara Baja del Congreso queda en manos del Partido Republicano.

El detonante, ante los recientes acontecimientos en Washington, fue el Panama Week. Este evento, ya histórico, fue planeado meses atrás y celebrado entre el 18 y 19 de noviembre. El grupo empresarial, integrado por varios gremios, bajo el paraguas de UPSA –hoy liderado por el ex embajador Roberto Alfaro y su directiva, y por el ex embajador Juan B. Sosa y su directiva en Washington– proyectó la visita de este año con base en los esperados resultados de las elecciones en EU.

De allí que la visita al congresista Kevin Bradley, republicano y presidente de la comisión de Ways and Means Committee, se concretó el 18 de noviembre. En dicha visita se conoció la inminente ratificación del hoy denominado Tratado de Protección Comercial, antes de julio de 2011. Participaron en dicha reunión en el Congreso, el ministro de Comercio Roberto Henríquez y sus dos viceministros, José Domingo Arias y Francisco Álvarez de Soto, al igual que el ex embajador Jaime Alemán, y nos acompañó el ex congresista Jerry Walash, también, del Partido Republicano.

La versión que se conoció el 19 de noviembre de la firma, el 30 de ese mismo mes, del Tratado de Intercambio de Información Tributaria con EU, tendiente a eliminar a Panamá de la lista gris del grupo de la OCDE, tuvo un impacto favorable posterior en la semana, cuando se conoció el texto. Varios congresistas indicaron que los medios en Estados Unidos, al comentar la discusión en el Congreso para la ratificación del TPC, durante el primer semestre de 2011, no serán tan críticos con Panamá, al conocer de la firma del Tratado de Intercambio de Información Fiscal.

Por otro lado, llenar la vacante y seleccionar a un nuevo embajador en Washington que ofrezca lealtad al Presidente, no es tarea fácil. Sin embargo, ya escuchamos los comentarios de un profesional probado en el dominio de la idiosincrasia y la cultura de EU, que estudió en el Incae con el Presidente la maestría de administración de empresas; que obtuvo su título empresarial en Louisiana State University y fue presidente de la Apede.

Estas son características que garantizan el éxito en Washington. No solo el embajador debe apoyar a los cabilderos seleccionados y lograr dicha ratificación, sino entender las oportunidades comerciales que generará el tratado y ofrecer a la generación de panameños presentes, las oportunidades del mismo.

Y si sumamos el hecho de que el ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu, cuando joven trabajó con el congresista John Boehner, hoy electo speaker de la Cámara Baja, esto ayuda a lograr la ratificación del tratado en EU. Sin embargo, las circunstancias de ayer no son las de hoy. Pero con un embajador dinámico, de pensamiento empresarial y conocedor de las oportunidades, mucho es lo que ganará Panamá.

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<> Este artículo se publicó el 31 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Panamá y Washington

La opinión de…

 

Ricardo Eskildsen M.

Washington D.C, la ciudad más importante en nuestra era contemporánea, lo es no solo por las oportunidades diplomáticas, sino por la oferta y ventajas comerciales que se pueden lograr del Congreso.

Los acontecimientos de la semana del 11 al 14 de diciembre, en la que se confirmó la intempestiva visita del presidente Ricardo Martinelli a esa ciudad, pasarán a la historia como fecha importante, no solo por haberse confirmado el interés de consolidar, en una voz presidencial, los temas comerciales con esa nación, sino por la renuncia de quien fuera el colaborador más importante en Washington del presidente Martinelli, el ex embajador Jaime Alemán.

La nueva relación con Estados Unidos, que se inició desde el año 2000, ha quedado centralizada –más que en temas de seguridad– en el tratado de libre comercio (TLC).

Este último proyecto lleva más de siete años sin completarse. Sobre este tema, recordamos a los cuatro candidatos a la Presidencia de Panamá que, en septiembre de 2003, asistieron al primer debate público sobre el TLC, organizado por el Consejo Empresarial Estados Unidos-Panamá (UPSA), en el Hotel Sheraton; logro que se anunció a la nación. Martín Torrijos, Ricardo Martinelli, José Miguel Alemán y Guillermo Endara G. (q.e.p.d.) confirmaron que –de ser elegidos– se esforzarían en continuar y terminar las rondas de negociación, cuanto antes.

Las primeras rondas de negociación del TLC ya las había iniciado el ministro de Comercio Joaquín Jácome, en Panamá, con el apoyo del embajador panameño en Washington, Roberto Alfaro. Todo ello bajo la política exterior trazada por el gobierno de la presidenta saliente Mireya Moscoso.

En aquellos tiempos, el Gobierno de Panamá buscaba definir el rumbo a seguir y se concluyó que equipararse a las ventajas comerciales logradas por el bloque de Centroamérica era la mejor vía, pero que el TLC entre Panamá y EU debía ser bilateral. La cruda realidad de la época señalaba que el presidente Bill Clinton había desestimado el Alca o la integración comercial de América Latina –fijada para 2005– por las acciones proteccionistas adoptadas por los países del Cono Sur… Las rondas de negociación emprendidas por el gobierno de Moscoso, en 2003, concluyeron con el apoyo brindado por el ministro de Comercio e Industrias, Alejando Ferrer, y el presidente Martín Torrijos, en 2007. Y la Asamblea ratifica el tratado con 58 votos a favor.

Transcurridos tres años, por razones harto conocidas, sin lograr la ratificación del tratado en EU, el gobierno del presidente Martinelli decide, responsablemente, avanzar. Y al conocerse recientemente el éxito de la visita a comienzos de diciembre del presidente Lee Myung-bak, de Corea del Sur, retoma con ímpetu el tema… Y coordina su visita, proyectada a aprovechar los resultados de las elecciones del Congreso en EU el 3 de noviembre, en las que la mayoría de la Cámara Baja del Congreso queda en manos del Partido Republicano.

El detonante, ante los recientes acontecimientos en Washington, fue el Panama Week. Este evento, ya histórico, fue planeado meses atrás y celebrado entre el 18 y 19 de noviembre. El grupo empresarial, integrado por varios gremios, bajo el paraguas de UPSA –hoy liderado por el ex embajador Roberto Alfaro y su directiva, y por el ex embajador Juan B. Sosa y su directiva en Washington– proyectó la visita de este año con base en los esperados resultados de las elecciones en EU.

De allí que la visita al congresista Kevin Bradley, republicano y presidente de la comisión de Ways and Means Committee, se concretó el 18 de noviembre. En dicha visita se conoció la inminente ratificación del hoy denominado Tratado de Protección Comercial, antes de julio de 2011. Participaron en dicha reunión en el Congreso, el ministro de Comercio Roberto Henríquez y sus dos viceministros, José Domingo Arias y Francisco Álvarez de Soto, al igual que el ex embajador Jaime Alemán, y nos acompañó el ex congresista Jerry Walash, también, del Partido Republicano.

La versión que se conoció el 19 de noviembre de la firma, el 30 de ese mismo mes, del Tratado de Intercambio de Información Tributaria con EU, tendiente a eliminar a Panamá de la lista gris del grupo de la OCDE, tuvo un impacto favorable posterior en la semana, cuando se conoció el texto. Varios congresistas indicaron que los medios en Estados Unidos, al comentar la discusión en el Congreso para la ratificación del TPC, durante el primer semestre de 2011, no serán tan críticos con Panamá, al conocer de la firma del Tratado de Intercambio de Información Fiscal.

Por otro lado, llenar la vacante y seleccionar a un nuevo embajador en Washington que ofrezca lealtad al Presidente, no es tarea fácil. Sin embargo, ya escuchamos los comentarios de un profesional probado en el dominio de la idiosincrasia y la cultura de EU, que estudió en el Incae con el Presidente la maestría de administración de empresas; que obtuvo su título empresarial en Louisiana State University y fue presidente de la Apede.

Estas son características que garantizan el éxito en Washington. No solo el embajador debe apoyar a los cabilderos seleccionados y lograr dicha ratificación, sino entender las oportunidades comerciales que generará el tratado y ofrecer a la generación de panameños presentes, las oportunidades del mismo.

Y si sumamos el hecho de que el ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu, cuando joven trabajó con el congresista John Boehner, hoy electo speaker de la Cámara Baja, esto ayuda a lograr la ratificación del tratado en EU. Sin embargo, las circunstancias de ayer no son las de hoy. Pero con un embajador dinámico, de pensamiento empresarial y conocedor de las oportunidades, mucho es lo que ganará Panamá.

 

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Este artículo se publicó el1 de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Washington y el ‘Panama Week’ 2010

La opinión de…

Ricardo Eskildsen M.

Desde ayer, 18 de noviembre, el Consejo Empresarial Estados Unidos y Panamá (Uspa) celebra su décimo cuarto evento en Washington; la meta: consolidar los lazos de amistad y de comercio entre ambas naciones. La visita esta semana es oportuna pues conocidos los resultados de las recientes elecciones al Congreso de Estados Unidos, en donde el Partido Republicano se adjudicó la mayoría de la Cámara Baja, ahora se abren nuevas oportunidades para que Panamá logre consolidar el comercio con la nación de más poder adquisitivo del mundo.

Recordamos cuando, en octubre 17 de 1990, un puñado de empresarios crearon la iniciativa de viajar a la capital norteña para promover la visión de un Panamá democrático.  Con ello, sumado a las iniciativas de los distintos gobiernos, se ha logrado que ambas naciones se profesen un respeto mutuo, de allí que la entrega de los territorios y la de la administración canalera a los panameños en 1999 fuese un gran acontecimiento entre buenos vecinos.

En la mente de los empresarios estaba claro que había que superar el impacto negativo del legado de Manuel Antonio Noriega… Este 2010, Uspa le vuelve a solicitar a ese socio comercial del norte que reinicie la gestión para la ratificación del TPC, pues ese tratado de promoción comercial (ya firmado y ratificado por la Asamblea en Panamá) cuenta con más de tres años en manos del Congreso, sin avance y por razones ya anunciadas en los medios locales.

Estos esfuerzos del Panama Week, como muchos saben, fueron multiplicándose, año tras año desde 1990 y está en la memoria de muchos el histórico evento del 21 de octubre de 1999, con la cena de galaen el imponente Palacio de la OEA en la Constitution Avenue de la Calle 17.

El emotivo acto de ese año, acompañado con la presencia de más de 250 panameños y panameñas de diferentes corrientes políticas, pero al final todos panameños, se vio fortalecido con la presencia de oradores de la talla de Henry Kissinger y la presencia de los generales amigos George Joulwan y Barry McCaffrey; por parte de Panamá, escuchamos las palabras de varios, destacando la participación de los vicepresidentes Arturo Vallarino y Kaizer Bazan.     Ese acto anticipado, promovido por los miembros empresariales de Uspa en Washington, se vio fortalecido cuando el gobierno de la presidenta Mireya Moscoso oficializó los actos de recibo del Canal, el 31 de diciembre de 1999.

Esta semana, participan con Uspa empresas norteamericanas domiciliadas en Panamá y gremios que conocen de la importancia y el beneficio que otorga estar presente y hacer lobby en Washington. Se proyecta una reunión con el congresista Kevin Brady, republicano, con la intención de lograr su respaldo y el de no menos de 30 congresistas, a fin de que soliciten al presidente Barack Obama que formalice la petición al Congreso para la ratificación del TPC con Panamá (y Colombia).

Esta actuación favorecerá al presidente Obama quien acaba de sufrir un revés no solo con su Partido Demócrata, sino ahora en su relaciones internacionales, al intentar con Corea del Sur el TPC, sin previamente resolver las inquietudes de los sindicalistas y la industria automotriz de Michigan.

El respaldo que ofrecen los empresarios al gobierno del presidente Ricardo Martinelli y al canciller Juan Carlos Varela, en cuanto a la relación con Estados Unidos, continuará bajo los mismos criterios y logros, sumados a la transparencia que año por año recibieron los gobiernos del presidente Martín Torrijos, de Mireya Moscoso, de  Ernesto Pérez Balladares y de GuillermoEndara. El talento y el desprendimientode aquellos que participan, que creen en promover la marca país, es encomiable.

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<> Este artículo se publicó el 19  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en:  https://panaletras.wordpress.com/category/eskildsen-m-ricardo/

Nace la tercera República

Nace la tercera República


Ricardo Eskildsen M.

La victoria de la oposición el 3 de mayo confirmó, una vez más, un electorado maduro y con conocimiento pleno del sistema. La posibilidad de la reelección del partido del gobierno era real y así fue para muchos partidarios del PRD hasta el 3 de mayo de 2009.

Conocida era la aceptación de más del 45% de los encuestados por la gestión del gobierno, dirigido por don M. Torrijos en 2008, sumado todo ello al crecimiento económico con excedente de ingresos generados, tanto por el grado de colección de impuestos como por peajes del Canal; el partido de turno solo podía ser superado por la real unidad de todas las fuerzas de oposición. Y solo la alianza opositora garantizaba terminar con las ataduras prehistóricas, basadas en el falso nacionalismo, populismo y dogmas sectarios.

Las promesas de campaña de transparencia en la administración pública y de enfrentar con valentía los retos que se avecinan se lograrán, además, con el apoyo desprendido de la sociedad civil y con el apoyo de profesionales idóneos que se desprendan de sus cómodas posiciones (en el sector privado) y aporten su experiencia y tiempo para servir al nuevo gobierno.

Estas dos corrientes serán los pilares en que se deberá cementar el crecimiento.

Con el apoyo del 60% del voto, el presidente electo, Ricardo Martinelli, y la alianza que lidera hoy cuenta con un incuestionable mandato para ejecutar su programa. Pero no debe olvidar que la victoria estaba basada en el flujo de información que encontró su razón en la “libertad de expresión”. Recordaremos el respaldo a esa voluntad popular de los magistrados del Tribunal Electoral, quienes con el apoyo de los delegados electorales acogieron la decisión soberana y, en acto expedito, certificaron una vez más la victoria de la fuerza opositora.

Hoy asume el nuevo gobierno, y la mayoría de los designados en el equipo gubernamental tiene clara experiencia y éxitos en el sector privado. Ellos se han desprendido de sus intereses personales y han dicho sí para servir al país. Igual, se han designado como miembros del Órgano Ejecutivo a personalidades, como premio a su lealtad de varios años de caminar junto al Presidente electo. Estos, más que aquellos, deberán esforzarse y demostrar su capacidad, según las promesas de campaña. Pero, cualquiera que sea la cara del equipo, el éxito dependerá del apoyo que le imparta, día a día, el ciudadano común, receptor final de la gestión pública.

No hay que olvidar que el éxito alcanzado el 3 de mayo es el producto de la unión de independientes, que suman una masa de más del 45% de los electores. Solo el 55% de los electores, de alguna manera u otra, participa o está inscrito en partidos políticos. La matemática es clara, y solo se logra el resultado señalado con dicha unidad … Y así las cosas, la propuesta de inversión pública quinquenal, esbozada por el designado ministro de Economía y Finanzas, don Alberto Vallarino, encontrará el respaldo necesario una vez articule claramente el detalle de los 12 billones de dólares de inversión en cómo beneficiará la planificación urbana y la infraestructura.

El prometido metro, bajo la dirección de don Roberto Roy, exitoso ingeniero, que se desprende de su práctica para apoyar el engrandecimiento de esta Nación, es otro de los grandes aciertos de la nueva administración. Al unísono deberá el ministro designado para dirigir el MEF articular la estrategia para lograr los ingresos y sostener las inversiones iniciales.

El fortalecimiento de la infraestructura pública y la inversión sostenible con la contrapartida de la mitigación al desempleo –tarea no muy sencilla para el futuro gobierno en esta época de recesión–, igualmente deberá motivar el sector privado, que debe seguir invirtiendo en este país. La colaboración será real, en la medida que se aprueben políticas de incentivos fiscales, especialmente en aquellas áreas en donde la inversión pública no ha de llegar.

Lo real y positivo es que ya el Órgano Ejecutivo cuenta con un equipo con amplia experiencia y capacidad para trabajar en conjunto con el Órgano Legislativo y así fijar la prioridad de los cambios legislativos. Y es solo así como se trazarán nuevos linderos del progreso. Y otra vez, gracias a la visión del electorado, la Alianza por el Cambio se adjudicó 42 legisladores, cuando el PRD logró 25 legisladores.

Dentro de este contexto político, las dos grandes fuerzas partidistas, tanto el Partido Panameñista como el PRD, hoy declaran estar inmersas en luchas internas. Todo esto confirma que, su otrora mística de ideales y doctrinas, hoy está en plena renovación. Y es claro el desgaste político, producto del desempeño de gobiernos anteriores. Es por esto último que el electorado apostó por un movimiento independiente para administrar la cosa pública.

A partir del 2 de julio de 2009, aunque la orientación nazca del Palacio de las Garzas, las viejas prácticas de los partidos tradicionales se habrán desvanecido y el legado político quedará para los estudiosos de la historia. “Alcanzamos por fin la vitoria…”. Corresponde, pues, a esta nueva generación profundizar los temas de Estado y fortalecer la planificación urbana, modernizando así la infraestructura nacional, apoyando los esfuerzos ya iniciados por mejorar la oferta del único recurso natural: la ampliación del Canal.

Para muchos, estos hechos demuestran que ya se inició la “Tercera República”. Este hecho histórico que tocó a la puerta durante la Cruzada Civilista, que voto a voto agotó el proceso militar de 21 años en las elecciones amañadas de 1989.

Hoy se encuentra la mejor expresión con don Ricardo Martinelli. Este fenómeno político supo captar la coyuntura política y logró así vincularse con las mayorías que desde hace 20 años exigían la dirección de un movimiento coherente. Hoy se cuenta con el apoyo de las fuerzas vivas íntegras de empresarios, sindicatos, estudiantes, ambientalistas y pro consumidores; todos ellos sabrán apoyar al nuevo gobierno y, además, vigilar que se cumpla con el eslogan de campaña de: “Servir y no servirse”. Solo así, los intereses sectarios de grupos desaparecerán.

Solo así, la mayoría de la voluntad popular apoyará al gobierno en la ejecución de los cambios. Y a quien le corresponda inaugurar la ampliación del Canal, en el 2014, sabrá medir que será Panamá la que gane y no a quien le toque cortar la simbólica cinta. Los réditos y dividendos de todas las luchas generacionales del siglo XX llegarán a distribuirse en todas las capas sociales que integran la telaraña de ciudadanos (nacionales e inmigrantes) hoy asentados en el istmo, esperanzados en un mejor mañana.

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Publicado el 1 de julio de 2009 en el diario La Prensa a quien damos todo el crédito que le corresponde