El inmigrante como objeto de negocio

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-La opinión de…

Dairo Herrera C.

Numerosos estudios demuestran que los inmigrantes desearían quedarse en sus países, si pudieran ganar lo suficiente para tener una vida digna y trabajar en un ambiente seguro. Los beneficiarios de este desplazamiento son países que basan su desarrollo en la explotación del talento del inmigrante y terminan aceptándolos como medios económicos, no como personas que tienen derechos.

La ONU dijo la semana pasada que los gobiernos deben respetar los derechos de todos los inmigrantes. Por eso, Panamá tiene la obligación de estudiar una ley de punto final para solucionar los abusos y frenar el negocio de los ilegales, presa de los abogados que se dan cita diariamente en las puertas de Migración para hostigar y explotar a los incautos visitantes, cobrándoles trámites onerosos cuando detectan que se trata de colombianos, indios, chinos, dominicanos o venezolanos, que son sus blancos más apetecidos, porque son más rentables. Es decir, tratan al inmigrante como el objeto en una transacción comercial.

No es posible que Panamá siga exhibiendo este bochornoso negocio de ilegales. Muchos de ellos son personas que, por falta de orientación y control del Gobierno, han iniciado los trámites para legalizar su estatus en el país, que no han podido completar por el engaño, el abuso, los onerosos honorarios de los tramitadores, los tediosos trámites, las estafas de visas y permisos temporales de trabajo. Esto los convierte en “nuevos ilegales” que engrosan el sistema perverso de negocio que se recicla para enriquecer a una minoría, con la angustia y el dolor del inmigrante.

Es entonces cuando los inmigrantes ilegales son particularmente vulnerables a los abusos de todo tipo por tramitadores y patrones, y los gobiernos, de soslayo, suelen tratar el tema en términos de la seguridad nacional, a menudo por la presión de grupos internos hostiles a la inmigración. El Gobierno, hace unos meses, dio la oportunidad para que las personas que nunca se habían acercado a las oficinas de Migración y que llevaban años viviendo en Panamá legalizaran su situación; el resultado fue que un hecho positivo como este excluyó e hizo invisible al grupo mayoritario de inmigrantes que ya había iniciado sus trámites, pero que por culpa de la incontrolable jauría de tramitadores no ha podido completarlos. Esta población está a la espera de una solución del Estado.

<> Artículo publicado el 11  de octubre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

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Las reformas a la Ley 1 sobre medicamentos

La opinión de….

Dairo Herrera Cortina

Con miras a las próximas reformas a la Ley 1 de 10 de enero de 2001 sobre medicamentos, es importante recordar la obligación constitucional del Estado en profundizar en el tema y marcar directrices, con visión de futuro y conceptos universales, en procura de políticas que apunten al cumplimiento de la esencia intrínseca de los medicamentos: su función social.

Son evidentes los efectos positivos de la Ley 1 en la mejora de la calidad de los productos, pero emergen saldos lamentables por la falta de una política de control y defensa del dinero del Estado, frente a los onerosos costos de las medicinas, tanto en el sector público como privado.

Las reformas deben incluir el análisis de una investigación en los mercados de países como Colombia, Argentina, Chile, México y Brasil, que gozan de ejemplares legislaciones en la materia, además de analizar la experiencia en Panamá, como un país dependiente de la investigación y desarrollo de los países industrializados.

Para tal efecto, y con conocimiento de causa, menciono detalles que no deben faltar en el análisis que se haga. El primero, exigir certificación a todos los laboratorios con registros en Panamá, los que deben ordenar y cancelar, al momento de registrar sus productos, gastos de inspección a sus plantas de producción para certificar, con una comisión de expertos en producción, el cumplimiento de las BPM (buenas prácticas de manufactura). Esto limitaría el expendio desafortunado de medicinas que se importan de países con legislaciones laxas.

Hay que fijar controles que impidan la venta de productos sin registro sanitario y cerrar los laboratorios sin BPM. Hoy se venden productos homeopáticos, cosméticos y mejunjes o brebajes preparados por empíricos, a la vista de todos. Recordar la necesidad de profesionalizar la promoción de medicinas, gestión iniciada por muchos médicos, hace más de 50 años, y que exige la reforma al título V, de la Ley 1, sobre la información y publicidad. Esta labor debería ser respaldada por la Universidad de Panamá y la Facultad de Medicina, directo beneficiario de la información publicitaria que los laboratorios farmacéuticos deben entregar, con criterio ético y profesional.

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Este artículo se publico el 2 de julio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El voto que definirá la Presidencia

La opinión de…..

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Dairo Herrera

Las elecciones presidenciales de Colombia para el período 2010–2014 llaman la atención mundial, porque muestran un país con madurez política, respetuoso de las diferencias ideológicas y con un voto de opinión creciente, a pesar de la polarización del conflicto interno entre el Estado y los grupos irregulares (guerrilla, paramilitares, narcotraficantes y la delincuencia común, entre otros).

Entre múltiples factores, los electores deben tener en cuenta que el Departamento Administrativo Nacional de Estadística publicó, el 22 de este mes, que la población colombiana por debajo del nivel de la pobreza ascendió a 66.3%.

Estos indicadores de pobreza se presentan más preocupantes, si se tiene en cuenta que se han acelerado en estos últimos seis años con relación a la medición anterior. En 1980 registró 50%, y en 1997, 55% con un crecimiento medio anual de 0.6%. Entre 1997 y 2003 el crecimiento anual medio ha sido de 3.2% (cinco veces mayor).

Es sabido que cuando se incrementan las asimetrías socio-económicas el conflicto social aumenta, el estado de derecho se vulnera, la ilegalidad reina, y se polarizan las acciones bélicas; la esperanza de los colombianos, con su voto, es fortalecer un Estado constructor de bases para edificar un país con mayor justicia social, defensor de los derechos humanos y del respeto por la vida.

El censo electoral indica que 29 millones 530 mil 415 personas están habilitadas para votar, el registrador Carlos Ariel Sánchez calcula que unos 16 millones de ciudadanos podrán participar, y estoy seguro de que por primera vez se superará la histórica abstención del 60%, por la presencia del voto de los jóvenes.

Nueve candidatos hacen campaña a la presidencia y, según las encuestas, a pocos días de la elección dos candidatos tienen la opción de ir a la segunda vuelta, son ellos los doctores Juan Manuel Santos y Antanas Mockus, ex alcalde de Bogotá.

El primero representa al partido de gobierno y es la continuidad de la “seguridad democrática”, ahora con la consigna de “prosperidad democrática” representa para muchos la polarización del conflicto interno y con sus vecinos; el segundo, Mockus, candidato del Partido Verde, expresa la voluntad de gobernar “con ética y legalidad democrática”, de preservar el estado de derecho y respetar el derecho internacional. Aunque no forman parte de los partidos tradicionales, liberal, conservador o de izquierda se diferencian en que Mockus ha sido elegido democráticamente por dos periodos a la Alcaldía de Bogotá, y ha ejecutado sus dos alcaldías con probidad, utilizando como única arma la pedagogía ciudadana, demostrando con su ejemplo poder regular el divorcio entre ley, moral y cultura.

Por lo anterior, por primera vez en la historia, el voto de opinión de los colombianos determinará el futuro y será un termómetro certero para consolidar su democracia.

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Este artículo se publicó el  29 de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Para llegar a ser un país del primer mundo

La opinión de…..

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Dairo Herrera

Quienes siguieron atentamente el Foro Económico Mundial, América Latina 2010, vieron y escucharon a nuestro Presidente ratificar y enfatizar, en entrevista por CNN, su interés por el tema social y en una aspiración importante: “queremos convertir a Panamá en un país del primer mundo”.

Este deseo lo compromete con la comunidad internacional y pienso que exhortaba a todos los panameños, sin excepción, a reflexionar sobre lo que significa construir un país del primer mundo.

Entiéndase que cuando hablamos del término “primer mundo”, generalmente hacemos referencia a aquellos países que han logrado un alto grado de industrialización y que disfrutan de los más altos estándares de vida; posible gracias a la riqueza y la tecnología. Existe una gran correlación entre los países con este tipo de estatus y el hecho de que posean instituciones democráticas robustas (Wikipedia).

Es acertado, caminar en esa dirección, con una visión optimista de futuro y pienso que sería importante revisar, la posibilidad de poner los cimientos sobre tan importante declaración pública.   Es hora de traer a colación temas como el ordenamiento urbano, que supone la intervención del gobierno para avanzar en la construcción de un país; con verdaderas ciudades, sin barreras arquitectónicas, con andenes y rampas para el tránsito de personas con discapacidad; espacios urbanos donde los ciudadanos encuentren amplios parques dotados de espacios para la recreación familiar con vegetación abundante, bancas para el descanso, ciclorutas y áreas para el desarrollo masivo del deporte. Ciudades donde la vía pública no esté invadida por los carros sino por los peatones, porque no existen parqueaderos municipales ni privados. Es decir aspiramos a construir ciudades más humanas.

Otro tema a considerar en ese empeño de convertirnos en un país del primero mundo es el trasporte público; se impone que este sea masivo (metro) en la capital, acompañado de buses articulados que nos lleven con comodidad y rapidez por avenidas exclusivas para este tipo de trasporte, con conductores contratados y educados directamente por el gobierno para evitar la lucha del centavo que tantos muertos ha costado; un servicio público de taxis individuales y colectivos que atienda y entienda las necesidades del usuario. Todo esto acompañado de una campaña masiva de educación ciudadana para velar por el respeto a la vida, respeto a los semáforos, control de velocidad, uso de los pasos peatonales, y el establecimiento de leyes que obliguen al uso del conductor elegido o designado, para que los borrachos no maten a más ciudadanos en las calles, porque el compromiso es de todos.

Un tercer tema a desarrollar es el de fortalecer las actividades culturales. Crear el Ministerio de Cultura daría apoyo sistemático a las múltiples actividades y obras de nuestros artistas en todas las áreas de expresión, hecho que aportaría nutrientes a nuestro acervo cultural, para que las nuevas generaciones tengan un país abundante en equidad y edificante en la sostenibilidad de un Estado robustecido con la probidad de sus líderes.

Un Panamá mejor es posible; acompañemos esta y otras visiones presidenciales que apunten a la equidad y hagamos eco al lema del foro: “sociedades para un crecimiento sostenido”.

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Este artículo se publicó el  5  de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Para tomar en serio el Carnaval

La opinión de…..

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Dairo Herrera Cotina


El Carnaval es la expresión cultural más importante de nuestra nacionalidad porque reafirma nuestra identidad como pueblo.  Es un símbolo de la Nación y a la vez una oportunidad para crecer con aspiraciones de equidad social. El Estado debe permitirles a los ciudadanos acceso a estos bienes simbólicos.   Señor Presidente: es tiempo de pensar en un Ministerio de Cultura.

Atrás quedan las declaraciones públicadas por los medios, antes y durante el Carnaval 2010, desatinadas por algunos, atinadas por otros y descabelladas por los “metomentodo”; por lo tanto, es inminente la necesidad de convocar a un diálogo nacional para concertar y abrir espacios de discusión que nos permitan insertar nuestro Carnaval y, por ende, a Panamá, en el escenario mundial, tal como lo han hecho Brasil, Colombia y Puerto Rico desde nuestra América.

Nos falta humildad para hacer las cosas en grande, necesitamos una mirada más fraterna, solidaria y objetiva para evaluar juntos esta oportunidad; la venda de la subjetividad nos lleva a subestimar nuestro acervo cultural y se notan a la distancia intereses individuales o grupales limitados al simple cálculo económico, propio de una lógica estrecha del mercado, donde el poder económico es más fuerte y prevalece por encima de la cultura. El Estado debe actuar y no permitir soltarle las riendas al libre mercado. El Carnaval es un legado de nuestros antepasados desde la Colonia, formalizado desde finales del siglo XIX y protocolizado desde la primera década del siglo XX, existe un Carnaval, es un bien común que le pertenece a todos los panameños y ahora debemos en estos tiempo trabajar con la visión de compartirlo con la humanidad.

Hoy tenemos mil y una razones para que nuestro Carnaval rebase las fronteras porque hace mucho rato dejó de ser un patrimonio nacional, observemos su tradición centenaria, y si de comparar con otros carnavales se trata fijémonos en el derroche de alegría de la gente por las calles, nuestras comparsas y disfraces, la dedicación y entonación de nuestras murgas, la diversidad cultural desde Colón hasta David, y qué no decir de los trajes de tradición, las espectaculares polleras y el montuno.

Nuestra democracia entregó en 2009 un mandato a Ricardo Martinelli y le confió nuestra cultura, dentro de ella el Carnaval, por lo tanto, estamos seguros que nuestro Presidente de la República revisará atentamente lo sucedido en este Carnaval 2010 y valorará los logros, pero no echará en sacos rotos las equivocaciones y la miopía de muchos actores en estas festividades. El pueblo hizo y seguirá haciendo lo que le corresponde año tras año, ahora le toca al Gobierno apoyar y reforzar esta gestión en pro de la cultura y en defensa de nuestra tradición carnestolenda.

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Publicado el 28 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

La poesía está de fiesta en Panamá

La opinión de……

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Dairo Herrera Cortina

El día 28 de enero de 2010, se confirmaron los ganadores de los premios de Poesía Casa de las Américas. Para entender el significado de una mención u otro honor que conceden los jurados, es importante conocer, algo, de los 51 años de su historia ininterrumpida.

Estos premios se concibieron como un espacio de encuentro y diálogo de distintas perspectivas en un clima de ideas renovadoras, la Casa de las Américas promociona, investiga, auspicia, premia y publica la labor de escritores, artistas plásticos, músicos, teatristas y estudiosos de la literatura, las artes y las ciencias sociales del continente, cuya integración cultural alienta, al tiempo que fomenta el intercambio con instituciones y personas de todo el mundo.

Llamado originalmente Concurso Literario Hispanoamericano 1960, pasando a ser Concurso Literario Latinoamericano en 1964, y finalmente en 1965 adquiere su actual nombre.

Hoy día es el premio más importante de las letras en las Américas, con un jurado escogido con todo el rigor, integrado por excepcionales profesionales de las letras y el pensamiento, y que en muchas versiones no han otorgado los premios y menciones en todas las categorías; cuando los concursantes no cumplen con los cánones y niveles de exigencia de este magno acontecimiento cultural.

Estamos de fiesta porque de nuestras entrañas han brotado grandes escritores que tienen, un altar en la memoria y que merecieron en sus momentos altos reconocimientos, pero hoy es motivo de gran festejo celebrar la mención de honor a un gran y joven escritor que con su ejemplo exhorta a las nuevas generaciones de poetas para continuar las sendas que hoy abre en estos tiempos en la que la literatura tiene el más alto aprecio a nivel universal.

Se trata del Lic. Javier Alvarado, nacido en Veraguas en 1982, y su obra Carta natal al país de los locos (Poeta en Escocia). Distinguido en los PREMIOS DE POESÍA por un jurado integrado por Graciela Aráoz, de Argentina; Jotamario Arbeláez, de Colombia; José María Memet, de Chile; y Marino Wilson Jay, de Cuba.

Adicionalmente Panamá esta vez recibe nuevamente el premio DE POESÍA JOSÉ LEZAMA LIMA, con su obra El cristal entre la luz, Manuel Orestes Nieto, de Panamá.

“Por recoger, en versos escritos a lo largo de cuarenta años, la producción de uno de los más importantes poetas de su país”.

Anteriormente lo había recibido en: 1973: Adentro reconozco que me duele todo (Mención poesía, Panamá). 1975 Dar la cara (Premio poesía, Panamá)

Por todo esto Panamá debe sentirse honrada y las nuevas generaciones orgullosas de estos tiempos que les tocará vivir de la mano de grandes escritores… Que hoy, no falte: una escuela. Una universidad. Una iglesia. Un partido político. Un sindicato. Un medio de comunicación. Una familia que se encargue de difundir los logros de nuestras letras Y NUESTRAS ARTES. Es tiempo para la literatura.

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Publicado el 1 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Que todos los días sean Navidad

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La opinión de…..

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Dairo Herrera Cortina

Como sortilegios luminosos, el 1 de diciembre del año en curso, el crepúsculo del amanecer irrumpió en nuestras vidas con los ardientes fulgores del sol y deleitaron nuestro despertar, anunciando desde el este la llegada de la temporada de verano.

Este fenómeno estacional coincide en nuestro país con la temporada de Navidad a diferencia de los países de Europa, Norteamérica y muchos otros de Iberoamérica. Esta bendita mezcla, eventualmente, influye en nuestra conducta positivamente, transformando en consecuencia nuestro comportamiento ciudadano, convirtiendo nuestro bello istmo en un lugar ideal para vivir en sociedad.

Definitivamente, es maravilloso por este tiempo ver cómo nos remitimos a nuestras costumbres ancestrales con orgullo y compartimos con alegría nuestros valores culturales, no solo en familia sino en nuestras comunidades, mostrando toda nuestra capacidad de vivir en paz.

La Navidad es entonces un estado ideal de nuestro rol de ciudadanos sanos, responsables y adultos. Es una época de celebraciones religiosas, pero también es la natividad de una sociedad que se toma este tiempo para reconstruir su tejido social en la unión familiar y comunitaria año tras año. Es una sociedad que se toma la tarea de salir de la sombra a la luz para mostrar su hidalguía.

Es un periodo importante para todas las sociedades en el mundo, pero en Panamá es muy especial por el verano que nos llena de una energía donada por el sol y nos prepara para afrontar un nuevo año, con más fortalezas que el resto de los pueblos del mundo, aprovechando los saldos positivos de nuestras estadísticas de convivencia pacífica.

¡Qué bueno que todos los días sean Navidad! Porque afloran durante la temporada decembrina lo que no hacemos en 11 meses del año; porque se demuestra nuestra capacidad de romper temporalmente el divorcio entre ley, cultura y moral. Le mostramos al mundo de qué estamos hechos y prevalece la importancia de valorar que la vida es sagrada, que lo público es de todos y debe conocerse, que la corrupción es un cáncer que empobrece nuestra sociedad y que creemos en nuestras autoridades elegidas por el soberano pueblo panameño, esa razón nos compromete a construir confianza, esperando religiosamente a que actúen con probidad.

También, para esta época, los metomentodos inician sus cábalas, en radio, televisión, prensa, internet, y envían innumerables mensajes, vislumbrando lo que será el nuevo año 2010 para nuestra joven Nación. Es perentorio, por lo tanto, invitar a los medios a reforzar conductas que permitan educar a nuestra población, para ayudarnos a crecer como personas, a construir un individuo critico y creativo que aporte a la sociedad del conocimiento, y que le permita entender lo que significa la palabra Patria para construir confianza en todos los miembros de la sociedad. Debemos mejorar la calidad de los programas nacionales y enlatados alienantes saturados de trivialidades, y revisar los horarios de emisión para lograr redescubrir nuestra grandeza.

Finalmente un mensaje fraterno en esta Navidad: unámonos para contribuir a posicionarnos en un lugar privilegiado dentro de los países de nuestra América Latina; la Navidad es un tiempo para reflexionar y replantear el norte de la Patria, pero también es una oportunidad para la reconciliación y el perdón. ¡Dios nos bendiga! Felices fiestas.

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Publicado en 26  de diciembre de 2009 en el diario La Prensa a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.