El desarrollo económico frente al daño ambiental

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La opinión de….

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RICARDO  WONG  D.

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Cuando leo que 4.5 hectáreas de manglares fueron destruidas en la provincia de Colón para el desarrollo de un área, sólo veo la insensibilidad del poder económico en componenda con las autoridades.

Es evidente que la destrucción de nuestros manglares avanza a toda marcha sin que las autoridades pongan un alto a la misma. En los últimos años hemos visto cómo se denuncia la destrucción de manglares en el área de Diablo, en Punta Chame, en el distrito de San Carlos, en la Bahía de Parita, en el Golfo de Chiriquí, en múltiples áreas de la provincia de Bocas del Toro, en toda la desembocadura del río Juan Díaz, y vemos cómo avanza la aplanadora destrucción de los manglares alrededor de los cuatro altos en Colón, colindantes con la Zona libre.

Panamá ya ha perdido el 67.5% de sus manglares. (Ver: http://www.pnuma.org/GEO4 Pág. 248). Toda esta destrucción se debe al desarrollo de actividades económicas, llámense desarrollos turísticos, hoteles, barriadas, campos de golf, áreas de expansión portuaria u otros. Parece ser que se puede desarrollar cualquier cosa, en cualquier lugar, pero hay sitios que no se deben tocar y los manglares son unos de ellos.

A raíz del tsunami que en diciembre de 2004 se formó en el Océano Índico, y de la destrucción producida durante la temporada de huracanes de 2005 en el golfo de México, con huracanes como Katrina, Rita y Wilma, el programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente publicó un informe sobre la vulnerabilidad de los ecosistemas costeros y de los peligros de desestimar los servicios que los mismos proveen a la humanidad.

En ese informe se calcula que los valores anuales por servicios ambientales tienen un costo estimado entre los 100 mil dólares y 600 mil dólares por kilómetro cuadrado de arrecife, y de 200 mil dólares y 900 mil dólares por kilómetro cuadrado de manglar. (Ver: In the front Line. Shoreline protection and other ecosystem services from mangroves and coral reefs/ http://www.unep-wcmc.org).

Como vemos, si introducimos los valores de los servicios ambientales para evaluar la aprobación de proyectos que requieren la destrucción del área, nos encontraríamos que algunos no son viables económicamente porque el manglar, arrecife o el bosque producen por sí solos mayor valor económico que el proyecto en sí. El único problema con lo anterior es que dicho valor no puede ser capturado por el promotor del proyecto.

Es un valor que nos pertenece a todos. Ya se sabe que invertir en la conservación y el mantenimiento de los ecosistemas resulta más rentable que reparar los daños de una mala gestión. Muchas de las últimas inundaciones son producto de una mala gestión por parte del Estado. Esta mala gestión es pagada al final por todos los contribuyentes.

En este caso específico de Colón, solo veo más inundaciones ya que se está destruyendo el reservorio natural de agua que era el manglar. Considero que es hora de que se legisle para que los promotores de proyectos que requieren utilizar un manglar paguen repoblando un área igual o mayor a la utilizada. Con esta medida se conservaría de alguna manera el capital natural del país.

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Publicado el 26 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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