Homologación de las profesiones médicas

La opinión del Médico Veterinario…

ALCIDES SALAS DOMÍNGUEZ  –

Recientemente me llamaron poderosamente la atención algunos señalamientos vertidos por el Dr. Luis Carlos Caballero G., ex presidente de la Asociación Médica de Veraguas (AMEVE), y la Dra. Carmen Madrid, especialista en otorrinolaringología, al respecto de la homologación de los médicos veterinarios con los médicos de humanos y médicos odontólogos, teniendo entendido de antemano que las tres profesiones son aceptadas mundialmente como profesiones médicas.

En primera instancia, debo indicarles que, según la Asociación Mundial de Veterinaria, el 60% de las enfermedades infecciosas conocidas son comunes a los seres humanos y animales (sean domésticos o salvajes), el 75% de la reciente aparición de enfermedades humanas proceden de animales y el 80% de los patógenos, que podrían ser utilizados en el terrorismo biológico, son zoonóticos.

Es de conocimiento general que las poblaciones humanas necesitan una dieta normal de proteínas, en particular de la leche, los huevos, la carne y que una deficiencia en el consumo de dichos productos también puede convertirse en un problema de salud pública.

El movimiento sin precedentes de productos y personas entre los países ofrece oportunidades para que los patógenos puedan difundirse y multiplicarse. Además el cambio climático puede permitir que dichos patógenos puedan ampliar su área de distribución, especialmente a través de vectores, tales como insectos, colonizar nuevas áreas y provocar el aparecimiento de enfermedades que anteriormente eran inexistentes.

La única manera de minimizar el impacto de estos nuevos riesgos es la adaptación de sistemas integrados de salud a nivel mundial, regional y nacional de manera armonizada y coordinada, cosa que no existe en los actuales momentos en nuestro país.

Muchos han sido los aportes de la Medicina Veterinaria en el control de las zoonosis en nuestro medio, en tal sentido podemos señalar los casos más importantes:

1— Control de la rabia canina en 1970, a través de la vacunación masiva de perros a nivel de las provincias de Veraguas y Chiriquí, en razón de brote de rabia ocurrido en Paso Canoa. Actividad desarrollada por los médicos veterinarios del Ministerio de Salud y de Desarrollo Agropecuario.

2— Diagnóstico y aislamiento del virus rábico del caso de rabia canina en humanos ocurrido en Chiriquí, así como la confirmación patológica de presencia del corpúsculo de Negri en los cortes de cerebro realizados en el laboratorio de Sanidad Animal del MIDA.

3— Erradicación de la tuberculosis bovina del territorio nacional y el control de la brucelosis bovina, cuya prevalencia actualmente es de 0.01%. Campañas desarrolladas en el país ininterrumpidamente desde el año 1956.

4— Control de la entrada al país de la fiebre aftosa, que, como zoonosis, puede afectar la salud humana y que a nivel de la ganadería nacional acarrearía pérdidas millonarias al sector pecuario.

Fuera de estas enfermedades existe otra lista de zoonosis como la leptospirosis, el hanta virus, la encephalopatía espongiforme bovina etc; que serían largas de enumerar, pero por el hecho de tratarse de zoonosis y afectar inicialmente a los animales, la atención de las mismas recaería primordialmente en manos de los médicos veterinarios, los cuales generalmente desarrollamos una medicina preventiva.

En el caso que nos ocupa en los actuales momentos, relativos a la homologación, no se trata de determinar mezquinamente a qué profesión le corresponde administrar o ejercer cargos con jurisdicción y mando en el sistema de salud, nuestra lucha va dirigida a que a la profesión de medicina veterinaria se le reconozcan sus méritos, y se nos considere como una profesión médica, como sucede a nivel de otros países del orbe y que en nuestro país no se da.

Como le señaláramos al ministro de Salud, se requiere un cambio sustancial en lo que respecta a la administración de la Salud Pública Veterinaria dentro del MINSA, que le permita al médico veterinario desarrollar su trabajo con eficiencia, a fin de resguardar la salud de la sociedad panameña y permitirle al país competir con ventajas en un mercado nacional e internacional, cada día más exigente en lo que respecta a la inocuidad de los alimentos.

<> Este artículo se publicó el 12 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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