El centro histórico de Colón

La opinión de…

 

Jorge Luis Macías Fonseca

El estudio Centro Histórico de Colón: conócelo y protégelo, es un proyecto de los arquitectos, Almyr Alba, Kurt Dillon y Eduardo Tejeira, iniciado en septiembre de 2010 y patrocinado por la Embajada de Estados Unidos, propiamente por el Ambassador Fund for Cultural Preservation, tal y como informa un comunicado de prensa de esa misma Embajada. Se trata, además de un proyecto, uno de entre 63 en todo el mundo, escogido por el Departamento de Estado de Washington en 2010.

El propósito es loable, toda vez que permite abordar un aspecto de trascendencia en Colón, como lo es su patrimonio arquitectónico, promoviendo su identificación y conocimiento, así como políticas de planeamiento participativo para su recuperación.

Independientemente del proyecto que hoy desarrolla la Embajada de Estados Unidos, desde 1986 en Colón se vienen desarrollando esfuerzos a favor de su patrimonio histórico. Con el Archivo Regional de Colón (1986-1988), con la Organización Patrimonio Histórico de Colón (Pahico, 1994), con el Museo de Colón, con el Acuerdo Municipal de 1996 que declara la “Ciudad de Colón, sitio de Interés Histórico”, promovido por Pahico, y con el Colegio de Historiadores de Colón, en formación. Entre algunos de los objetivos de estas organizaciones ha estado el referido al patrimonio arquitectónico que, dicho sea de paso, es parte del conjunto de bienes históricos tan importantes como los documentales, culturales, ecológicos, etc.

No obstante, por la ausencia de una visión y de una política gubernamental a nivel local de parte del Municipio, la Gobernación, el Ipat, el Inac, el Meduca y las universidades, no se ha podido formular ni emprender un programa en la dirección de una historia regional que atienda el asunto relativo al patrimonio histórico. Preocupa sobremanera el planteamiento hecho por la arquitecta Almyr Alba, durante el Primer Taller Participativo, realizado en la Iglesia San José de Colón el 27 de enero del año en curso, en los términos de que desde 2009 se había detectado que el Patrimonio Arquitectónico de Colón estaba en riesgo. Esto no es nuevo, pero interesa conocer el desconocimiento por parte de las instituciones que tienen que ver con estos asuntos, pues señalan en el documento de prensa arriba aludido que una de las acciones en el taller era “informar a la comunidad y a las autoridades”.

El estudio, llevado a cabo por el conjunto de arquitectos, sorprende, pues en su fase diagnóstica, efectuada en octubre–diciembre de 2010, no se incorporó a los sectores verdaderamente involucrados, como son las universidades, el Municipio, la Gobernación, el Meduca, el Inac, el Ipat, ni a las organizaciones que desde hace tiempo realizan esfuerzos por el patrimonio histórico. Igualmente, preocupa que la convocatoria a los colonenses para atender lo que es esencialmente nuestro, se haga desde afuera, lo que indudablemente obliga a reflexionar sobre nuestra realidad y sobre nuestro futuro.

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Este artículo se publicó el 9 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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El Centro Histórico de Colón

La opinión del Docente Universitario…

Jorge Luis Macías Fonseca 

El estudio, “Centro Histórico de Colón: conócelo y protégelo”, es un proyecto de los arquitectos, Almyr Alba, Kurt Dillon y Eduardo Tejeira, iniciado en septiembre de 2010 y patrocinado por la embajada de los Estados Unidos, propiamente por el “Ambassador Fund for Cultural Preservation”, tal y como informa un comunicado de prensa, de esa misma embajada.    Se trata, además de un proyecto, entre uno de 63 en todo el mundo escogido por el Departamento de Estado de Washington en 2010.

El propósito es loable, toda vez que permite abordar un aspecto de trascendencia en Colón, como lo es su patrimonio arquitectónico, promoviendo, su identificación y conocimiento, así como políticas de planeamiento participativo para la recuperación del centro histórico de Colón.

Es conveniente señalar que independientemente del proyecto que hoy desarrolla la Embajada de los EE.UU. desde 1986, en Colón se vienen desarrollando esfuerzos a favor de su patrimonio histórico. Con el Archivo Regional de Colón (1986-1988), con la Organización Patrimonio Histórico de Colón (PAHICO)(1994),  con el Museo de Colón, con el Acuerdo Municipal de 1996 que declara la “Ciudad de Colón, sitio de Interés Histórico” promovido por PAHICO, y con el Colegio de Historiadores de Colón (COHICO), en formación.   Entre, uno de los objetivos de estas organizaciones, ha estado el referido al Patrimonio Arquitectónico, que dicho sea de paso, es parte del conjunto de bienes históricos, tan importantes como los documentales, culturales, ecológicos, etc.

No obstante, por la ausencia de una visión y de una política gubernamental a nivel local, ni los municipios, gobernación, IPAT, INAC, MEDUCA, ni las universidades, han podido formular ni emprender un programa en la dirección de una historia regional, que atienda el asunto relativo al Patrimonio Histórico. Preocupa sobremanera el planteamiento de la arquitecta, Almyr Alba, hecho en el ”Primer Taller Participativo”, realizado en la Iglesia San José de Colón el 27 de enero del año en curso, en los términos de que desde el año 2009, se había detectado que el Patrimonio Arquitectónico de Colón, estaba en riesgo.   Esto no es nuevo, pero interesa conocer respecto del desconocimiento de esto por parte de las instituciones que tienen que ver con estos asuntos, pues señalan en el documento de prensa arriba aludido, que una de sus acciones en el Taller, era: “Informar a la comunidad y a las autoridades..”

El estudio llevado a cabo por el conjunto de arquitectos sorprende, pues la fase diagnóstica del mismo efectuada en octubre-diciembre de 2010, no incorporó a los sectores verdaderamente involucrados, como son: Universidad, Municipio, Gobernación, MEDUCA, INAC, IPAT, y a las organizaciones que desde hace tiempo han realizado todo un esfuerzo por el patrimonio histórico.     Igualmente preocupa que la convocatoria a los colonenses para atender lo que es esencialmente nuestro, se haga desde afuera, lo que indudablemente obliga a reflexionar sobre nuestra realidad y sobre nuestro futuro.

<>Artículo publicado el  2 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El silencio también es opinión

La opinión del Docente Universitario…

 

JORGE LUIS MACÍAS FONSECA
jorge101@cwpanama.net

Sobre el silencio se han tejido una serie de apreciaciones. Para algunos es aconsejable porque permite comportamientos alejados de la suspicacia, de las malas interpretaciones, y de los compromisos.   Para otros es un buen signo de educación y de buenos modales. Algunos consideran que es importante romperlo, pues se permite con ello, conocer el pensamiento de los parlantes, y crear un ambiente de cordialidad y de comunicación.

La fábula que explica como el águila en lo alto soltó la presa que llevaba en el pico, cuando le preguntó, cómo había llegado a tan elevada altura, tiene como moraleja, aquello que: ‘más vale callar cuando lo que dices puede llegar a perjudicarte’ y con el mismo mensaje, lo tenido como máxima por los viejos, en el sentido que: ‘no todo lo que siente se dice’. Con ello se sentencia con propiedad al silencio, pues en una buena interpretación: ‘en boca cerrada no entran moscas’.

Es más el silencio es recomendable, cuando se quieren eludir responsabilidades, o esconder posiciones, pues sin la opinión, difícil es conocer la ubicación que se asume. En la administración pública-por ejemplo-el silencio administrativo es una forma que se ha legitimado para dilatar los asuntos o bien para no resolverlos. En las áreas dedicadas a la salud, como son las clínicas y los hospitales, se exige silencio, igualmente en las aulas cuando se transmite información para que ella sea bien recibida, también en una sala de teatro, del padre al hijo cuando lo reprende, el juez cuando dicta sentencia, o en la soledad cuando ella se impone por la reflexión serena a la que se puede estar sumido o bien en los campos santos donde hay una realidad distinta a la nuestra.

Pero también el silencio es impuesto, cuando se pretende callar una voz crítica o disidente, principalmente en tareas como la del periodismo, que por su naturaleza tiene que ser expresivo. Igualmente se silencia para amparar irregularidades e ilegalidades y para soterrar los ideales de hombres probos.   De la misma manera, se reduce al silencio o se silencia, cuando se cercenan los derechos humanos, y cuando las posibilidades de expresión son reducidas a la nada. Así, aquello de que el que ‘calla otorga’, no siempre tiene certeza, porque se puede opinar en silencio y también con el silencio.

Se puede manifestar un sinnúmero de razones sin necesidad de la estridencia, pero en silencio, y no por ello se está otorgando. ¿Qué ocurría por ejemplo en un país en donde la población adoptara el silencio como una forma de expresión, de lucha y de protesta? De seguro que ningún gobierno resistiría el impacto de un silencio sepulcral, ni mínimo, ni prolongado. ¿Qué ocurriría en una institución ante una mala acción del superior jerárquico que tenga como respuesta un silencio manifiesto?. No sería de extrañar que la preocupación y el temor, se apoderaría del mismo porque-no cabe duda-que el silencio asusta.

En las instituciones públicas nacionales el hablar se convierte en delito, y si esa acción es crítica se ‘cae en el terreno del crimen’, por lo que pareciera mejor adoptar el silencio como una forma de opinión.

 

Este artículo se publicó el 23 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Colón para los colonenses

La opinión del Docente Universitario….


JORGE LUIS MACÍAS FONSECA
jorge101@cwpanama.net

Es una expresión atribuida a Roberto Mariano Bula. Obviamente, no hay en ella un colonensismo excluyente, sino más bien una reafirmación de la identidad de una sociedad, que se distingue por sus particularidades que se le son muy propias.

El estudioso colonense, Juan Materno Vásquez (q.e.p.d), en una extraordinaria conferencia dictada en el salón Pedro Prestán del Municipio de Colón, el 26 de febrero de 1993, sostuvo que: ‘Ningún hombre-provincial o regional, es más panameño que otro. Unos son más regionalistas, que otros. Todos potencian su orgullo. El colonense es menos regionalista que otros, porque es más universal. Por ese universalismo proyecta su personalidad de inquietud, de angustia, de desesperación, por los problemas que la acusan, los cuales quiere ver resueltos al instante… La gran lucha de los colonenses, y en la que están triunfando, es de carácter cultural. Ya han sido superados los tiempos del dominio intelectual de otros provincialismo, pocos, quizás, se han dado cuenta de la gran habilidad con que el colonense se ha venido imponiendo por su talento, sobre los que han concebido a esta ciudad solo como una cornucopia de la que en forma ininterrumpida debe brotar dinero a raudales’.

Los recientes triunfos de Hugo Stoker, en el concurso nacional de oratoria y el de Basilio Dobras hijo, en la sección novela en el concurso literario, Ricardo Miró, unido a los esfuerzos de Guillermo Jones, Celestino Caballero, César Barría, Leonardo González, a nivel internacional, todos colonenses, viene a confirmar el papel protagónico que ha jugado Colón en el fortalecimiento de la cosa nacional. Es esto lo que debe conducir a los colonenses al impulso del sentido de pertenencia, frente a los elementos que nos son propios. No deben escatimarse esfuerzos por los reconocimientos públicos a nivel local, independientemente de las frialdades, con que a nivel de país, se toman los empeños valiosos de esos hombres tan panameños como el que más. Es urgente la mostración a la sociedad de Colón, resistente a los embates de los gobiernos y a las ofertas llenas de espejismos, de lo que expresa ese ser colonense, como son los casos que nos ocupan. Es esto, lo que dará sentido y sustancia a la colectividad y lo que nos permitirá reconocernos. No hay duda alguna, sobre los aportes importantes de Colón al país. Brindó parte de su espacio geográfico para la construcción del ferrocarril y del canal. Jugó su papel con Nombre de Dios y Portobelo, en el periodo de la colonia, fue pieza clave para la construcción de la República el 5 de noviembre de 1903, y luego tuvo físicamente la presencia del poder imperialista norteamericano, sintiendo en carne propia sus efectos, lo que llevó-en verdad- a tener una conciencia sobre la lucha nacionalista. Los actos de enero de 1964, encontraron en Colón un escenario que dio también sus mártires y combatientes, hoy casi olvidados. De manera que Colón debe ser para los colonenses, sin dejar de serlo también para el país.

 

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<> Este artículo se publicó el 13 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

En defensa de la historia y el historiador

La opinión del Docente Universitario….

 

JORGE  LUIS  MACÍAS  FONSECA
jorge101@cwpanama.net

Pasados los primeros días de noviembre dedicados a la patria, conviene una obligada reflexión. No cabe duda que gran parte de la conciencia nacional se sustenta sobre el conocimiento histórico.   Si hay una distorsionada conciencia histórica consecuencialmente habrá un déficit en lo concerniente a la conciencia de patria. Por eso es importante la valoración que se haga de los hechos históricos, sobre todo si es producto del estudio, el análisis y principalmente de la investigación científica. De manera que estarán en mejor condición para ello, quienes estén armados de razones, de conocimientos y de formación en el área, puesto que se corre el peligro de desviaciones, lo que a la postre puede incidir de manera negativa.

Conceptuamos que el espacio que se abre para la indagación, el debate, la información y el análisis en los días patrios es positivo, pero además de responsabilidad, y ello debe conllevar a que las instancias educativas nacionales, entre ellas: el Ministerio de Educación y la Universidad de Panamá, asuman la dirección, proponiendo una embajada de profesionales de la historia y de reputados y comprobados estudiosos de ella, para que la visión de la historia patria sea tenida en su dimensión objetiva, y no de manera subjetiva, como puede ocurrir cuando se apuran apreciaciones, sobre todo si provienen de aficionados y no de profesionales de la ciencia histórica.

Debe ser, esto un tema de estado. Nadie osaría poner en duda los extraordinarios aportes de Ricaurte Soler (q.e.p.d.), Álvaro Menéndez Franco, Carlos Mendoza, Romel Escarriola, Alfredo Castillero, Carlos Gasteazoro (q.e.p.d.), Patricia Pizzurno, Celestino Araúz, José Alvaro y en su momento el del prof. Rolando Hernández (q.e.p.d.) , y muchos otros.   En Colón de Max Salabarría, César Quijano, José Young, y Jorge Luis Macías.

Esto es correcto, pero debe ser parte de una programación de gobierno, bien pensada para que el país reciba de mentes claras e inteligentes y de voces autorizadas los planteamientos y los razonamientos probados sobre la historia nacional y local.

La aparición de ‘historiadores’, de pronto bien intencionada pero peligrosamente presentada puede dar pie a señalamientos obtusos. En Colón, por ejemplo, plantear que Porfirio Meléndez, fue un genio es minimizar el papel de muchos dirigentes que jugaron un papel protagónico en la jornada independendista. Afirmar que Aminta Meléndez nació en Jamaica, debe ser probado con argumentos y fuentes sólidas. Negar la leyenda idílica y la leyenda negra sobre la coyuntura del 3 de noviembre es invalidar esfuerzos serios de connotados talentos y estudiosos de la historia patria, magnificar más allá de lo objetivo el papel de Aminta Meléndez es desconocer el rol de otras mujeres en Colón, que ni siquiera son mencionadas en esta justa.    Presentar a Pablo Arosemena como prócer de la independencia en lugar de Orondaste L. Martínez, como ocurrió con el busto ubicado en el parque 5 de noviembre, es imperdonable.

En todo esto, corresponde a los medios de comunicación, dirigir con acierto sus pasos hacia la idoneidad y no hacia la improvisación, y a la Universidad de Panamá con su escuela de Historia, reclamar los espacios legítimos para evitar la usurpación.

 

 

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<> Este artículo se publicó el  9 de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Comisión: Institución pública

La opinión del Docente Universitario….

 

JORGE LUIS MACÍAS FONSECA
jorge0913@pa.inter.net

La gestión pública en Panamá presenta serias deficiencias. La falta, por ejemplo, de un verdadero instrumento que permita correctamente definir los perfiles del funcionario inmerso en la actividad pública, no ha permitido profesionalizar a ese sector laboral. Los resultados producidos son aterradores, lo cual incide de manera muy perniciosa en el desarrollo del país, puesto que gran parte de la administración del Estado se sustenta sobre las funciones burocráticas.

Ahora bien, una cosa es la enmarañada diligencia a que se somete el sector público, con procesos engorrosos, díscolos e ineficientes, y otra el funcionario que no solamente se corresponde con esa realidad, sino que además por propia insuficiencia, produce acciones traumáticas. En el primero de los casos, la atención a esas acciones, debe conducir a simplificar fórmulas, a tecnificar procedimientos, es decir a hacer científica la gestión pública. En el segundo a formar adecuadamente al recurso humano que asume importantes responsabilidades y tareas.

Ante el confuso panorama que se advierte de la administración pública panameña, han aparecido -y esto parece histórico- formas que por momentos, suplantan a la misma, asumiendo roles y determinaciones que en muchas ocasiones van más allá de lo establecido en las normas. Así surgen las comisiones, como elementos ‘eficientes’ en la gestión pública, convirtiéndose de hecho en una institución, que responderán en la mayoría de las veces, a los propósitos e intereses, de quien o quienes la designan, o a direccionar un asunto en virtud también del beneficio que se proponga. Su composición dependerá de lo anteriormente expresado y los resultados igualmente. La posición crítica al interior de ellas, es tomada como una conducta displicente y contradictoria con los objetivos definidos.

Ahora bien, la comisión cumple con fines específicos. Uno de ellos, es el de dilatar para distraer, cuando el alargamiento del tiempo, se plantea como un instrumento para evitar las respuestas. Otro, y no cabe duda, es para definir asuntos, relevando de responsabilidad a quienes por mandato de la ley, tiene la obligación de asumirla. Y, en otro sentido, como finalidad -en alguna medida que son pocas- cumple con ofrecer las soluciones pertinentes o las recomendaciones según sea el caso.

Por otro lado, las propuestas, a veces exigidas, en un tiempo, no siempre son atendidas, o solamente tenidas en cuenta las que interesan, o bien duramente adversadas muchas, si no están en la misma tesitura del objetivo anhelado. Las condiciones de trabajo de la comisión, no siempre son óptimas, como tampoco los recursos con que debe contar para la labor que debe desarrollar.

Es claro entonces, que la comisión se convierte en un dispositivo de la Administración Pública en Panamá, tenida como un recurso, cuando las soluciones, no encuentran el adecuado escenario, o cuando la realidad se impone a las formas de pensar del funcionario jefe. En una palabra, la comisión es otra de las instituciones públicas en Panamá.

 

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<> Este artículo se publicó el  6  de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Movimiento universitario: Oportuno u oportunismo

La opinión del Docente Universitario….

 
JORGE LUIS  MACIAS FONSECA
jorge101@cwpanama.net

Luego de consumado el referéndum reformatorio de la Ley universitaria para permitir la reelección de las autoridades universitarias, con los resultados conocidos, las ‘fuerzas’ que lo adversaron parecieran estacionarias, salvo el caso del prof. Eduardo Flores, quien ha mantenido una posición constante en defensa de su propuesta de universidad.

Distinto a esto, las fuerzas que abanderaron la reforma a la Ley universitaria, avanzan con paso firme, convencidas de su objetivo. Sin detenerse en el tiempo, y como dijera el poeta, Goethe, parecen hacerlo: ‘…sin pausa’.

Ahora bien, lo que interesa es el camino que tomó, el llamado movimiento: ‘V-Generación Relevo+3’, el cual pretendió liderar el no al referéndum reformatorio a la Ley Universitaria. Superada la coyuntura de la consulta interna, parece sumergido, más bien desaparecido. Su ‘efímera presencia’ en el escenario universitario no fue más allá, de las apariciones televisivas de su dirección, de las emisiones casuales de comunicados, sin estimular en puridad el debate sobre la realidad presente y futura de la institución. Más bien pareció un ‘movimiento’ construido con apuro para el momento.

En un comunicado titulado: Únete a la Fuerza del NO. Alerta a la Conciencia Universitaria, cuyo final reza: Reelección ¿Hasta Cuándo?, firmado por el prof. Dorindo Cortez, dice que: ‘La reforma a la Ley 24 para permitir, una vez más, la reelección de las autoridades debe alertar la conciencia de todos los universitarios. 14 años al frente de la administración universitaria son más que suficientes…. Para V-Generación Relevo +3, las razones para justificar la reelección no son consecuentes con la realidad que vive la institución, son, más bien contrarias al compromiso ético y moral asumido por el consenso universitario que estableció, en la ley 24, la no reeleción. Cambiar las reglas establecidas nos introduce en un ambiente de incredibilidad que desdice el papel que nos corresponde desempeñar hacia el resto de la sociedad. En 2011 iniciaremos una nueva etapa… necesitamos fortalecer la unidad entre los universitarios, no para impulsar reelecciones… Lamentablemente, las élites gremiales… buscan imponer a toda costa la reelección de las autoridades… Para ello, publican pronunciamientos, recogen firmas, solicitan injerencia del Ejecutivo en los asuntos electorales de la Universidad lacerando, así, el principio de autonomía’.

Las interrogantes obligadas para ese ‘Movimiento’, son: ¿Mantiene en la actualidad la misma posición?, ¿Consideran, ahora, conveniente la reelección de las autoridades universitarias?, ¿Era genuino el rechazo al referéndum reformatorio de la Ley universitaria?, ¿Qué plantea hoy ante la inminente reforma a la Ley universitaria?

Precisamente las respuestas a esas preguntas, permitirá abrir las consideraciones sobre lo oportuno o lo oportunista, a las que se refirió el escritor español, Pío Baroja. Así, y con la misma responsabilidad, con que se llamó la atención, habrá que decirle a los universitarios, ¿cuál ha sido el destino de ‘V-Generación Relevo+3’ .

 

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<> Este artículo se publicó el 5  de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.