APEC, un desafío impostergable

La opinión del Abogado Analista Internacional….

ROBERTO MONTAÑEZ
roframon@gmail.com

El Foro de Cooperación Económica Asia—Pacífico (APEC), es la única agrupación intergubernamental en el mundo que opera sobre la base de compromisos no vinculantes, cuyas decisiones son adoptadas por consenso, tiene un mercado de 2500 millones de personas que mueve el cincuenta por ciento del comercio mundial, constituyéndose en un mecanismo de consulta y cooperación gubernamental en el que participan las economías de 21 países con costas en el Océano Pacífico.

Una mirada retrospectiva hacia la experiencia chilena, peruana, mexicana y tica en estos escenarios, nos indica la importancia de planificar a mediano plazo una agenda programática de política exterior que comprometa esfuerzos políticos y diplomáticos para viabilizar la aspiración panameña de formalizar su ingreso al APEC. El conocimiento de las prácticas para hacer negocios en el Asia precisa del esfuerzo conjunto del Gobierno, gremios de productores y exportadores, organizando seminarios y pasantías sobre el mercadeo en Asia, instando y facilitando las innovaciones tecnológicas para que los micro y medianos empresarios puedan competir exitosamente en una región tan exigente como la Cuenca del Pacífico, donde el 80 por ciento de las industrias es de la micro empresa.

Desde esta perspectiva, no podemos constreñir el capital diplomático únicamente a la aprobación del Tratado de Promoción Comercial con Estados Unidos, hay que buscar otras alternativas a nivel regional y extrarregional, como la dimensión del mercado asiático. Los acercamientos con Corea del Sur, Singapur y Taiwán podrían contribuir a diseñar una diplomacia comercial de Estado, que involucre a las misiones diplomáticas, consulares y económicas: apoyando al sector privado en la agilización de visas para inversionistas asiáticos, la promoción de acuerdos para la protección de inversiones, la participación en ferias comerciales e industriales, fomentar acercamiento entre las Cámaras de Comercio. Incluso examinar la posibilidad de organizar giras empresariales e impulsar programas de promoción comercial podría posicionar al país ventajosamente en este escenario.

La dimensión del mercado, las distancias geográficas, las diferencias culturales y las barreras idiomáticas entre los países asiáticos y Panamá, no son excusas para postergar la participación del país en estos escenarios, ante la competencia y experiencias exitosas que han alcanzado algunos países de nuestro entorno vecinal como Costa Rica, lo que hace urgente alcanzar un entendimiento en el marco de APEC, a riesgo de quedarnos rezagados en un mundo altamente competitivo, donde no existen segundas oportunidades. Vale la pena el esfuerzo.

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<> Este artículo se publicó el 5 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, y el 6 de noviembre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en:  https://panaletras.wordpress.com/category/montanez-roberto/
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APEC, objetivo estratégico

La opinión del Abogado – Analista internacional…

Roberto Montañez

Panamá se enfrenta a la urgente necesidad de dirigir la mirada hacia la pujante región asiática, el área económica de mayor crecimiento en el mundo. La condición estratégica en la interconexión del comercio marítimo con el Occidente a través del Canal y la consolidación como centro de trasbordo de carga hemisférica, incentiva al país a participar de la iniciativa del Foro Económico de Asia del Pacífico, cuyos miembros son clientes privilegiados en el tránsito por el Canal y en el desarrollo económico del país.

En efecto, el Foro de Cooperación Económica Asia–Pacífico (APEC) con la dimensión de un mercado de 2 mil 500 millones de personas, que mueve alrededor de un 50% del comercio mundial, se ha constituido en un mecanismo de consulta y cooperación gubernamental en el que participan las economías de 21 países con costas en el Pacífico. Además, APEC es la única agrupación intergubernamental en el mundo que opera sobre la base de compromisos no vinculantes, cuyas decisiones son adoptadas por consenso y compromisos voluntarios.

Una mirada retrospectiva en las experiencias chilena, peruana, mexicana y tica, nos indica la importancia de ampliar nuestra percepción frente a este escenario asiático y planificar acciones de política exterior a largo y mediano plazo, a través de una agenda pragmática que materialice con racionalidad negociadora, luego de la moratoria, la aspiración panameña de participar en este foro comercial.

Una visión estratégica impone la estrategia para ingresar al APEC, en momentos en que se promueve el comercio abierto y la cooperación pragmática entre las economías que lo integran. Es menester que los empresarios panameños conozcan las prácticas para hacer negocios con el Asia, respaldados por un esfuerzo conjunto entre gobierno, productores y exportadores. El sector privado podría participar en el Consejo Empresarial de Asia Pacífico (ABAC) con el propósito de generar confianza necesaria en negocios entre empresas panameñas y asiática, promoviendo ferias con las Cámaras de Comercio.

No se puede concentrar el capital diplomático en la aprobación del TLC con Estados Unidos, hay que voltear la mirada hacia otros escenarios. La dimensión del mercado asiático como las distancias geográficas y diferencias culturales ya no son excusas con la creciente competencia en la región de mercados emergentes.

Precisamos de una estrategia eficaz para no quedar rezagados frente a un conjunto de experiencias exitosas de algunos países de nuestro entorno vecinal como Costa Rica.

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<> Este artículo se publicó el 2  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/montanez-roberto/

Ricardo J. Alfaro y su legado diplomático

La opinión del Abogado – Analista Internacional…

Roberto Montañez 

Ricardo J. Alfaro Jované nació un 20 de agosto de 1882, la personalidad intelectual más sobresaliente del Siglo XX. De este ilustre patricio podríamos destacar sus grandes virtudes ciudadanas, sus profundas convicciones democráticas y patrióticas como sus extraordinarios aportes en la política, su condición de académico, jurisconsulto, escritor, lingüista, periodista, político, historiador y constitucionalista con una extraordinaria trayectoria como diplomático.

En la Secretaría de Relaciones Exteriores se desempeñó como oficial mayor, jefe de archivos, embajador, negociador, canciller y consultor, reconocido internacionalista de prestigio mundial, representó a Panamá en Washington y Naciones Unidas. Negociador de Tratados con Estados Unidos, en 1931 es elegido Magistrado de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, presidió la delegación panameña a la Primera Asamblea General de la ONU, en San Francisco, autor del primer borrador de lo que sería la Carta de Derechos Fundamentales, presidió el Comité que tradujo al español de la Carta de las Naciones Unidas.

En su incursión en la diplomática se destaca sus aportes doctrinales dentro de la mayor juridicidad sosteniendo puntos de vista nacionales enmarcados el objetivo histórico de alcanzar la soberanía en la Zona del Canal. Además como representante en Naciones Unidas expuso con firmeza la posición pacifista del país en asuntos hemisféricos y mundiales, conciliador por excelencia siempre abogo por la solución pacifica de las controversias y el no uso de la fuerza en las relaciones internacionales.

Alfaro fue testigo privilegiado de las transformaciones que se dieron en el mundo en plena Guerra Fría y fue un firme defensor de la soberanía nacional así como de la plena vigencia de los propósitos y principios de la Carta de la Naciones Unidas. Durante los debates de la Conferencia de San Francisco de 1945 visualizó el compromiso con la paz que debía desempeñar la ONU como un Gobierno del mundo sujeto al Derecho Internacional con la justicia como objetivo fundamental.

Pero si Alfaro fue un ejemplo en la diplomacia panameña, también se destacaron por sus aportes y agudeza intelectual: Eusebio A. Morales, Belisario Porras, Harmodio Arias Madrid, Eduardo Ritter Aislán, Miguel J. Moreno, Roberto Arias Guardia, Narciso Garay, Octavio Fábrega, Galileo Solís, Arturo Morgan Morales, Diógenes de la Rosa, Aquilino Boyd, Ernesto Castillero Pimentel, César Quintero, Dídimo Ríos, Juan Antonio Tack y el Dr. Jorge Illueca, diplomáticos probados en la lucha por la reversión del Canal a la jurisdicción panameña.

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Este artículo se publicó el  20  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Minas antipersonales, reto humanitario

La opinión de…

Roberto Montañez  

Las áreas contaminadas con explosivos, que en el pasado fueron escenarios de conflictos en la región, parecían distantes a nuestra realidad. Sin embargo, la tragedia se asoma a nuestro país, cuando dos miembros del Servicio Nacional de Fronteras sufrieron heridas de gravedad por la detonación de una mina antipersonal en playa Isaías, en las cercanías de Jaqué, Darién.

Esto confirma la existencia de áreas minadas en áreas fronterizas con Colombia, país que tiene la mayor cifra de víctimas mundiales por estos artefactos. El conflicto colombiano parece extenderse al territorio panameño, ante la posibilidad de insurgentes o narcotraficantes, en protección de sus estratégicos santuarios, hayan sembrado artefactos que son serias amenazas para la población darienita.

Estrategas militares estiman que estas armas defensivas soportan las inclemencias del tiempo, y que pueden permanecer activas por más de 50 años. En muchos casos las víctimas no solo son afectadas por la muerte fulminante sino por mutilaciones que requieren de cirugías múltiples, amputaciones, rehabilitación física y psicológica, quedando los sobrevivientes discapacitados de por vida; mientras el país asume las consecuencias sociales y económicas.

Panamá, que no está preparada para este tipo de emergencias, tendrá que sumarse a la campaña de 68 países amenazados por la contaminación de explosivos. La Convención de Ottawa, que fue ratificada desde 1998, es la respuesta para atender esta crisis humanitaria. Una vez se declare su existencia y se delimiten las áreas afectadas, podría solicitarse asistencia técnica para elaborar un plan nacional de acción contra las minas e iniciar la limpieza en los términos establecidos por la Convención.

Estamos en presencia de una amenaza que no discrimina a sus víctimas; su producción no sobrepasa los tres dólares por unidad, mientras su extracción podría costar hasta mil dólares.

Es imperativo unirnos al clamor de la comunidad internacional y la sociedad civil de 156 estados miembros que se han movilizado para afrontar la problemática derivada de 160 millones de minas diseminadas en el mundo. Panamá, que no tiene ejército, precisa recurrir a Colombia y a Nicaragua que han tenido logros en la limpieza de campos minados. La Comisión Nacional Permanente para la Aplicación del Derecho Internacional Humanitario, establecida mediante Decretos Ejecutivos de 1997 y 1999, podría contribuir al plan de difusión para advertir a estas comunidades los peligros que se derivan de esta letal arma, cuya onerosa erradicación es uno de los principales retos humanitarios a los que se enfrenta el país.

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Este artículo se publico el 7 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Ricardo J. Alfaro y su legado en la diplomacia

Ricardo J. Alfaro y su legado en la diplomacia

La opinión del abogado…

Roberto Montañez

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La dinámica moderna, los avances científicos y tecnológicos, exigen a los diplomáticos de hoy una constante preparación y capacitación en todas las áreas del conocimiento. Un punto de referencia para las presentes y generaciones venideras es la figura del Dr. Ricardo J. Alfaro, quien nació en esta ciudad el 20 de agosto de 1882, considerado la personalidad intelectual más emblemática y sobresaliente del Siglo XX, humanista de convicciones democráticas y patrióticas que dio extraordinarias luces en su condición de académico, jurisconsulto, escritor, lingüista, historiador y constitucionalista, su reconocida trayectoria diplomática mereció condecoraciones oficiales y extranjeras como reconocimiento a una vida dedicada al servicio público.

Al inicio de la República se incorpora a la Secretaria de Relaciones Exteriores, desempeñándose desde Jefe de Archivos, agente diplomático, Embajador, Subsecretario, Secretario hasta Presidente. Reconocido internacionalista de prestigio mundial, representó al país en Estados Unidos y ante los Organismos Internacionales. Negociador de los Tratados de 1926, en 1931 fue elegido Magistrado de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, participó en la Asamblea General de 1945 en San Francisco, en los debates de la Carta de Derechos Fundamentales, presidiendo el Comité de traducción de la Carta de Naciones Unidas.

Su coherencia diplomática fue invaluable y sus exposiciones se distinguen por su juridicidad, un conciliador amante de soluciones pacificas y la proscripción del uso de la fuerza, privilegiando siempre la justicia y la razón moral sobre el derecho. Alfaro fue un entusiasta defensor de la Convención contra el Genocidio y, fue autor del primer borrador de la génesis de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Incluso la prensa estadounidense de entonces afirmaba: “Los futuros historiadores de las Naciones Unidas señalarán el discurso pronunciado el 3 de diciembre por el ex presidente panameño de mentalidad jurídica, Dr. Ricardo J. Alfaro, como una de las exposiciones marcadoras del rumbo en nuestros tiempos”.

A 127 años de su natalicio, celebramos el “Día del Diplomático” como homenaje a un ciudadano ejemplar dotado de una extraordinaria agudeza intelectual y acendrado nacionalismo, distinguido miembro de la pléyade de patriotas como: Eusebio A. Morales, Harmodio Arias, Narciso Garay, Aquilino Boyd, Ernesto Castillero Pimentel, Octavio Fabrega, Galileo Solís, Diógenes De La Rosa, Juan Antonio Tack y Jorge Illueca, quienes nunca se amilanaron en las reclamaciones históricas a la primera potencia del mundo y con racionalidad negociadora engrandecieron la lucha diplomática, convencidos que la reversión del Canal era la hoja de ruta inexorable para ejercer la soberanía nacional. La erudición de Alfaro trasciende en un país comprometido con los objetivos de desarrollo del milenio, y su legado se proyecta hoy como faro orientador para las nuevas generaciones de diplomáticos.

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Publicado el 20 de agosto de 2009 en el diario El Panamá América Digital, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.