Una atención de la Salud Mental más humanizada

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La opinión del Periodista y Estudiante de Derechos….

Melquisedec Quintero 

Recientemente se realizaron diversas actividades para promover la salud mental en la población, incluso, una caminata a lo largo de la Cinta Costera en la Avenida Balboa.    Previo a este evento, visité como estudiante de Derecho y Ciencias Políticas, el Instituto Nacional de Salud Mental (Insam), una oportunidad que me permitió conocer algo más de la historia y la labor de este centro.

 

En el pasado, todos lo conocíamos como el “Manicomio Matías Hernández”;  pero ha pasado a ser Insam bajo un nuevo concepto, para atender a personas con problemas mentales.   No obstante, la historia de este instituto no es así de simple, y para describirla con mayor exactitud, es necesario remontarnos a sus inicios.

En donde hoy está ubicado el Insam, antes funcionaba la Escuela de Agricultura (1933), pero la época no era propicia para este tipo de docencia, lo que obligó al gobierno de turno a cambiar, bajo decreto de ley en 1957, el objetivo de estas instalaciones, creándose el Centro Médico Psiquiátrico Matías Hernández, que inicialmente albergó a casi dos mil personas con este tipo de problemas.

Otros inconvenientes de la época entre 1960-1990, aparte del hacinamiento en el centro, eran los psicofármacos que se utilizaban para tratar a los pacientes. A pesar que éstos controlaban la inestabilidad mental de estas personas, su consumo tenía efectos colaterales en la salud.

Luego, llegó 1990, denominada la “Década del cerebro”, y con ella nuevos medicamentos que controlaban la estabilidad mental, sin tener efectos secundarios. Ello ayudó a disminuir el número de atenciones en el Matías Hernández. No fue, sino, hasta el año 2004 cuando este centro cambia de nombre y, junto a esto, se moderniza el tratamiento a personas con problemas psiquiátricos, ahora bajo el nuevo concepto de Insam. En la actualidad, este instituto alberga un poco más de 100 pacientes.

Ahora allí se reciben a personas que sufren alguna descompensación mental, se les estabiliza durante un periodo prudente, y luego, dependiendo de su evaluación, son enviados a sus hogares con las indicaciones y los tratamientos adecuados. Si la evaluación no responde a los parámetros normales, son atendidos y tratados durante 30 días para su recuperación, este sistema ha humanizado la atención de los pacientes.

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<> Este artículo se publicó el 15  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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