Inseguridad social

La opinión de….

Julio Alfredo de León Zubieta
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Inseguridad social

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Siempre he pensado, que el que no participa ni aporta a algún proyecto, ya sea directa o indirectamente, no debe opinar del mismo.    La política no es mi fuerte y siempre he tratado de mantenerme al margen de ella, aunque tratando de estar al día con lo que acontece, leyendo y observando lo que aportan los medios de comunicación, a los que aprovecho y felicito porque han bajado la intensidad de la basura noticiosa en los últimos meses.

La inseguridad que se vive en nuestro país, después del 2 de julio de 2009, dejó de ser un tema político y pasó a ser un tema social.   La sociedad clama a gritos que se tomen acciones enérgicas inmediatamente y que el equipo de trabajo del presidente Martinelli cumpla lo que prometió en los 10 años de campaña política.

El tema de inseguridad abarca mucho.   Un ejemplo es la crisis que se vive en la Autoridad del Tránsito, un tema que debe ser tratado con urgencia, porque vemos a conductores del transporte colectivo que salen positivos en las pruebas antidopaje, que son capturados in fraganti libando mientras manejan, que realizan regatas en las calles y que son los principales causantes de los peores accidentes de tránsito registrados en nuestro país.

La inseguridad en los últimos meses va mucho más allá.   Ahora los dueños de lo ajeno entran a las viviendas de los panameños sin importar que se tengan sistemas de alarma, puertas blindadas o seguridad privada pagada.  Incursionan por los balcones, terrazas, entradas principales, ventanas, etc., violentando la propiedad privada y la santidad de los hogares de ciudadanos decentes.  Pareciera que todas las acciones que tomemos para darle más seguridad a nuestros hogares sirvieran solamente para entrenar a los dueños de lo ajeno cada día más y así hacerlos expertos en ingresar de forma rápida, eficiente y sin dejar rastros.

Recientemente fui víctima de un robo en mi residencia y, más que el daño material, el desgaste emocional y el sentimiento de impotencia que sentimos tanto mi esposa como yo fue muy desagradable.   Peor aún fue cuando llamando al número de emergencia de la Policía 104, para que vinieran a asistirnos, nadie contestó en los más de cinco minutos seguidos que llamamos.   Más mala fue la experiencia vivida cuando me dirigí a la Dirección de Investigación Judicial a poner la denuncia.   Son experiencias que compartiré con ustedes en otra ocasión porque, la verdad, me avergüenza contarlas. No quiero siquiera pensar lo indescriptible que debe ser el sentimiento de alguien que pierde a un ser querido en actos de violencia.

Debido a que soy víctima de lo que está sucediendo en nuestro país y estoy viviendo día a día el proyecto de seguridad, que supuestamente se está desarrollando, me siento con el derecho y el deber de opinar abiertamente en este tema.   Después de esta experiencia vivida, he visto cómo más vecinos y amigos han sido víctimas de situaciones similares y peores que la mía.   He observado cómo los entes de seguridad nacional no hacen nada y todas las muestras y evidencias que toman en los lugares de los hechos pareciera que son simplemente para cumplir un procedimiento establecido.

Me llama la atención que las agencias de seguridad privada no toman ningún tipo de responsabilidad en los robos que ellos están encargados de evitar, porque para eso se les paga.  ¿Quién regula a estas agencias? ¿Quién revisa los antecedentes de los agentes que ellos utilizan, y a los cuales les confiamos la seguridad de nuestros hogares ciegamente y sin cuestionarlos?  ¿Por qué hay algunas que cuestan mucho dinero al mes y otras son muchísimo más baratas?   ¿Quién entrena a los agentes en cuanto a temas de seguridad y manejo de armas de fuego se refiere? Hay muchísimos temas que abarcar en esto de la seguridad privada, pero actualmente no se está haciendo nada al respecto o, por lo menos, no pareciera.

Creo que hay que darle la oportunidad al gobierno para que realice su trabajo y cumpla lo que prometió en cuanto a seguridad se refiere.   Tenemos un serio problema en los sistemas de seguridad pública actuales, y el gobierno lo sabe porque ha hecho serios cambios recientemente.    Sería una lástima que los panameños decentes perdiéramos la paciencia y la confianza en los sistemas de seguridad nacionales y decidiéramos tomar la justicia en nuestras manos. Señor presidente, Ricardo Martinelli, y señor ministro de Gobierno y Justicia, José Raúl Mulino, ¡por favor, no permitan que esto suceda!

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Publicado el 24 de septiembre de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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