Yo estoy aquí hoy como un panameño agradecido

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La opinión del Jurista…..
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ALBERTO S. BARROW N.

Panamá es impensable sin la existencia de la ruta interoceánica.

Desde el primer colonialismo hasta hoy, el territorio fue estratégico por ser la cintura terrestre más angosta de América.

Más de cinco siglos han marcado el destino del istmo, como paso y ruta entre los mares.

En las alturas de las montañas del Darién panameño se divisó el Mar del Sur y se cambio el tamaño del mundo. Y se supo que eran mares separados y la ruta exigía abrir un estrecho, un camino para unirlos.

Unir las aguas en Panamá es un hecho único en la historia humana. Todo lo que somos tiene que ver con esta particular circunstancia, es parte de la genética conque fuimos formados.

Los panameños debemos adquirir plena conciencia de este hecho singular de haber construido nuestra nación bajo ese determinismo geográfico.

Y el paso entre los mares implica movilidad de gente de todas partes del planeta. Y la gente se junta, tiene hijos y se mezcla. Esos que pasaron y se quedaron son los padres de nuestros abuelos porque ha pasado más de un siglo de esta historia de unir los océanos

Por tanto, el ser panameño está inyectado de la sangre plural.
Una nación que es encuentro complejo de muchas naciones que por aquí pasaron. Migraciones que dejaron aquí su semilla y son parte indisoluble de la nación pluricultural y multiétnica.

La idea de hacer el Canal y abrir la zanja canalera es la geografía activa en nuestro suelo y que influyó en la forma particular de ser nación de los panameños.

Por todo ello, nosotros somos los habitantes identificados con una “panameñeidad”, pero repito, hecha de la diversidad y la pluralidad.

Vivimos aquí en el delgado istmo, somos multicolores, blancos, negros, chocolates, zambos, mulatos, cuarterones, y esto ocurrió en este istmo donde está enclavado el Canal de Panamá. Como injustos amos y esclavos, como colonizadores españoles primero y gringos después, y fuimos colonizados directos, físicamente segregados con todo lo injusto y deformante que esto implica. Es un caso histórico único en América Latina.

Me refiero a todo esto, para poder expresar que nada comenzó ahora, comenzó hace quinientos años y eso se debe respetar. La historia se tiene que respetar.

La epopeya, la odisea de abrir la tierra y conectar las aguas, es obra de los hombres y fue una empresa de fabulosas magnitudes, que debemos valorar en todas sus dimensiones y entender en sus contradicciones también. Por eso vinieron del Caribe y otras naciones a trabajar en este foso infernal al construirse el Canal.

El Canal que costó demasiadas vidas; costo miles en los derrumbes, por causa de la fiebre amarilla y la malaria, en la primera excavación. Después fue la discriminación, mártires y sangre a lo largo de un siglo XX, el territorio partido en dos, violentada la soberanía. Un país dentro de otro.

Un siglo de luchas populares por reivindicar esa zona excluyente. Las negociaciones en su etapa final que lideró Torrijos e interpretó el sentimiento de todos los panameños por su bandera y su tierra.

Se logró y ya no está en manos extranjeras sino que es nuestro. El peligro está en que no podemos “cambiar amo blanco extranjero por amos de igual mentalidad colonial”. “Amo blanco por amo chocolate”, es decir una burla de la historia. Cambiar “los rubios del Norte por los de acá”.

Repito: En la zanja está el sudor y el sacrificio de los trabajadores que lo hicieron y allí murieron. En los cementerios están esos héroes que hicieron una obra monumental. A todos ellos hay que rendirle honor y agradecer su ofrenda por la patria.

En estas aguas que están aquí está escrita esta historia con sangre indeleble.

La ampliación en el siglo XXI es una obra necesaria, ser competitivos y evitar que la ruina de la ruta arruine a Panamá.

Pero debe quedar claro que, por esa historia y esa formación particular de la nación y el alto costo que ha pagado Panamá y su gente, el Canal es de todos, a todos nos pertenece, de todos deben ser los beneficios que se deriven de las ganancias por su uso comercial, marítimo y de comunicación.

Hay por años acuñada la frase “Pro Mundi Beneficio”. El “Pro Beneficio para todo Panamá” es ahora el tema y el asunto que se debe concretar. Y todos significa “todos” los panameños no unos cuantos.

Yo estoy aquí como un panameño agradecido por todos los que hicieron posible hacer el Canal y también porque el pueblo de Panamá tomó la decisión histórica de ampliarlo. Autoexcluirse de algo que a todos nos pertenece no es una posición correcta y nada construye en la conciencia nacional. He venido a honrar a mis compatriotas y con humildad agradecerles que exista una luz hacia el futuro de un Panamá justo y próspero. Esa prosperidad no caerá del cielo, tenemos que luchar para que eso sea así.

Yo vengo a este acto histórico con mi orgullo de panameño a reiterar que si bien el Canal es para el tránsito pacífico de las naves del mundo, ahora con mayor vigor y capacidad tecnológica y dimensiones lo tiene que ser para los casi cuatro millones de panameños logremos el desarrollo con equidad.

Esto es, vencer la pobreza y la falta de oportunidades; incluir a todos, no tener prácticas discriminatorias contra ningún grupo humano, es educación, salud, infraestructuras nacionales, inversiones públicas, para todos.

Es un deber del Estado hacerlo sin regatear nada a ningún panameño.

Los beneficios del Canal no deben ser para otro fin que el bienestar directo de toda los habitantes. Hay que romper aún cercas mentales, hay aún el riesgo vivo de que se reedite una forma colonial en lo que es el neocolonialismo. Esa sangre derramada no fue para burlarse de una historia muy profunda y ejemplar.

Nadie puede abrogarse el derecho de decidir por sí solo el destino de los beneficios que ese Canal genera y generará.

Todos debemos ser parte de las decisiones porque es propiedad de todos y es herencia para nuestros hijos.

Yo creo que en nombre de todos esos años de dolor, colonia, lutos y tristezas, debemos construir una sociedad alegre, justa y compartida.

Es un día histórico, porque si lo administramos con juicio y con responsabilidad, cumplirá este Canal la función de ser el motor de desarrollo de Panamá.

Si hay un lema nacional ese tiene que ser: el Canal es de todos y para beneficio de todos.

*En las riberas del Canal de Panamá, domingo 26 de junio de 2016.

Enlace corto a este artículo:    wp.me/pwrGP-biO

 

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