Celebrar Navidad

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La opinión del Diácono…

Lorenzo Concepción B.

Navidad es el tiempo litúrgico que celebra los misterios del nacimiento según la carne del Hijo de Dios.   Cada año la Iglesia celebra la Navidad del Hijo de Dios el 25 de diciembre, preparadas por cuatro semanas de adviento.

Celebrar Navidad es tener presente que es menos importante la comida, los regalos, el imponente pesebre, los festejos carísimos etc.

Lo más importante es vivir el verdadero sentido de la navidad. El Enmanuel (Dios con nosotros) que se hace cercano a cada uno de nosotros, Dios que se manifiesta, se desvela y viene a nuestro encuentro.

Toda la festividad navideña es una continua epifanía: en un tiempo fue a los pastores, a sus padres, a los magos y al pueblo de Israel, sin embargo hoy este mensaje de salvación también se nos proclama. Gozosa espera, alegría de que el niño Dios nazca en nuestros corazones y nos renueve.

El verdadero sol de justicia que nos irradia, la gloria del Señor que nos envuelve con su luz. “vamos a Belén a ver lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado” se decían los pastores ante el anuncio del Ángel del Señor.

Celebrar Navidad es fruto del encuentro con Cristo Jesús, que nos desborda de alegría y nos hace presto a comunicar el gozo de sentirnos amados por él. Es alegría de que la caridad y la paz que Dios Padre nos muestra en el nacimiento y la manifestación de su Hijo hacen también de estos días un momento privilegiado para fomentar la caridad cristiana con nuestros hermanos, de manera especial aquellos que no tienen.

Que en esta Navidad podamos estrechar lazos de amistad en nuestras familias, vecinos y amigos, capaces de sentirnos protegidos por Él, y que siempre reine en nuestros corazones.

A celebrar el anuncio gozoso, Feliz Navidad 2010.

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<>Artículo publicado el  25 de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Lo que anhela un alma

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La opinión del Diácono…

Lorenzo Concepción B. 

Un joven se acercó y le preguntó una sola cosa que le interesaba: “¿qué tengo que hacer?” y Aquel, que se hace amigo y compañero, Salvador y Redentor le dijo lo que quizás menos se esperaba.   Despójate de lo que has creído como un baluarte y seguridad para la vida.

No había otra cosa que deseaba conseguir, “obtener la vida eterna”. Vida que anhela un alma, y que a lo largo de su existencia pide: Quiero ser mejor Señor, pero cuando me propongo algo, caigo una y otra vez y termino angustiado (a) y siento que no puedo alcanzar lo propuesto.  Enséñame Señor a ser Perseverante.

Quiero reír Señor, pero mi rostro, no expresa ese sentimiento porque en lo profundo de mi alma, me siento solo (a). Vienes a mi encuentro, pero aun no aprendo a reír contigo. Enséñame Señor a Sonreirle a la vida.

Quiero caminar Señor, pero el camino se hace largo, cuando otros dan dos pasos, intento dar uno.   Llévame de tu mano y sé mi compañero de camino. Enséñame Señor a Caminar por tus sendas.

Quiero orar Señor. Me pongo ante tu presencia, te invoco en todo momento, pero el bullicio de tantas cosas que nos rodea, no permiten que te encuentre a solas contigo. Enséñame Señor a Orar.

Quiero hacer el bien Señor, sin embargo como diría tu Apóstol Pablo, termino haciendo lo que me propuse no hacer. Dame fuerzas para actuar siempre en tu nombre. Enséñame Señor a Hacer tu voluntad.

Quiero vivir en paz Señor, en paz consigo mismo y también con mis hermanos. Que en toda mi vecindad podamos vivir en paz y armonía. Enséñame Señor a Amarte sobre todas las cosas.

Y al final de la jornada aun me quedas Tú.  Seguidle.

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<>Artículo publicado el  29  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/concepcion-b-lorenzo/

Mi patria se llama Panamá

La opinión del Diácono…

Lorenzo Concepción B. 

Hay fechas muy significativas en nuestra vida que difícilmente se borran de nuestra mente. Pensemos por ejemplo; el nacimiento de un hijo, el día de nuestro cumpleaños o el día que algún familiar murió u otro acontecimiento que de una u otra manera marcan una historia en nuestra vida.

 

Noviembre para todos los panameños también es signo de fiesta, de cumpleaños, de alegría, de enorgullecernos de ser una patria pequeña, pero grande de corazón, que ha sabido salir adelante aun en medio de los avatares de vida republicana.

En cada rincón de nuestra patria palpita el deseo de un niño, de un joven y de un anciano ver colmado sus sueños e ideales que se han propuesto en la vida, eso significa panamá.

Noviembre significa que nuestra patria nos ama, que nos amamos y que somos un país que podemos vivir en paz con el hermano y consigo mismo.

Es la patria que nos recuerda que ella está de cumpleaños, que quiere que la festejemos; que celebremos con cantos, guitarras, tamboritos, décimas, cumbia; luciendo el sombrero pintado, la pollera y la camisilla.

Noviembre es pensar en el futuro de nuestra patria, siendo honestos en la vida, acompañando al campesino y al pobre que espera, una mano amiga. Noviembre son los Padres de la Patria que se sacrificaron por el bien de los demás, aquellos que pensaron en la generación futura.

Son también las familias que reclaman un hogar digno, son los miles de niños que sufren a causa de la mala distribución de las riquezas.

Noviembre son los jóvenes que esperan ver colmados sus metas, son los maestros que desgastan sus vidas formando a una generación que debe responder por el siguiente cumpleaños de nuestra patria; son los médicos, enfermeras, es el abogado, el constructor, el presidente, la secretaria, el que recoge la basura, el pintor etc.; en definitiva, somos todos los que hacemos de este pedazo de tierra, un país que busca mejores días.

Celebremos el mes de la patria enarbolando orgullosamente nuestra bandera panameña, nuestro escudo nacional, cantando con entusiasmo nuestro Himno Nacional, pero sobre todo poniéndonos en las manos del Creador que nos alienta a ser ciudadanos constructores de Paz. Por esto y mucho más, mi patria se llama Panamá.  ¡Felicidades!

<>Artículo publicado el  1  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/concepcion-b-lorenzo/

Contaminación de las costas

La opinión de….

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Lorenzo Concepción B.

Estamos viviendo momentos cruciales de nuestra historia patria. Por un lado, se redoblan esfuerzos por parte del Estado, tanto a nivel tecnológico, humano-policial para contrarrestar el paso y venta de sustancias ilícitas en nuestro país.

Está también el esfuerzo de concienciación que el pueblo lanza hacia sus coetáneos, en la sumativa de formar parte del clamor que a diario hacen los niños inocentes, jóvenes y ancianos que son alcanzados por un proyectil. Ejemplo de ello, la Marcha por la Paz. En otras palabras, nos hemos dado cuenta que el problema no atañe a uno o unos, sino a todos.

Uno de esos problemas se intensifica, donde nuestros mares se hacen una ruta fácil para el trasiego de drogas. Pensemos en los últimos cargamentos que se han decomisado en diferentes sitios de las provincias. Sí, ahora son las costas, el objetivo de nuestros enemigos como punto de estrategias, por lo que mayor interés se debe prestar ante la soledad policial que tienen estas áreas.

La contaminación y sus derivados del narcotráfico en nuestras costas, por presencia continua sino esporádica de narcos, permiten hacerse con el control no sólo territorial sino humano, en el empuje y florecimiento de este negocio ilícito.

Los obispos panameños nos han regalado una carta pastoral corta, pero concisa donde nos ilustran sobre: la seguridad e integridad de la vida humana. Unamos esfuerzos, tanto del Estado como de los ciudadanos para combatir el flagelo que vivimos. Sólo en la medida en que el hombre descubre su propia libertad, no libertinaje, es capaz de hacerse partícipe de la experiencia más profunda de la búsqueda de la verdad, aquella que nos hace libres. Hombres y mujeres libres que no se hacen cómplices de situaciones que atentan con la dignidad del ser humano.

Nuestra seguridad e integridad de vida como valor e inherente al hombre mismo, no atañe a los que nos gobiernan, sino a todos, de ahí que, como dirá aquel refrán: “ si los perros ladran, es porque vamos avanzando”, en la búsqueda de anunciar y denunciar diferentes modalidades de la violencia en nuestro país. A darle lo que fueron nuestras costas; libre de contaminación, mayor presencia policial y una población que no se vende.

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Artículo publicado el 25 de agosto de 2010 en el diario El Panamá América Digital,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre.

El mensaje que nos trae el Seminarista de la Diócesis de Santiago de Veraguas….

Lorenzo Concepción B.

El hombre de hoy vive una búsqueda  existencial que  es propio, sin embargo en esa búsqueda muchas veces cae y nunca se levanta o mira por otros entornos que terminan en ceguera espiritual.

Unos hombres se interrogaban sobre la presencia de Aquel que enseñaba de una manera distinta, y desde luego había disenso entre ellos, al afirmar una identidad y procedencia diferente. Le querían matar pero nadie se atrevía.

La cultura secularista, busca arrinconar   los valores éticos, religiosos y morales a su más reducido espacio, a su más íntima vivencia, por lo tanto;  ha lanzado una campaña desde los grandes poderes estatales, organizaciones y  personajes, una acérrima batalla con los valores del Evangelio.

Muchas de sus defensas ideológicas las escudan en una “auténtica” búsqueda de salvaguardar los derechos fundamentales del hombre y en concreto de la mujer, dando razones “justificadas, aún con rigor científico” para poder sentar de una vez por todas de que es posible defenderlas.

Lo que no sabemos es qué hay detrás, cómo se maneja, cuáles son sus intereses, quiénes son los protagonistas, los verdaderos cerebros intelectuales muchas veces se desconocen, pero existen. Conocemos a terceros que  coaccionados  no pocas veces, siguen vendiendo la idea  tratando de conquistar la opinión pública con elementos que atañen a nuestro diario vivir (enfermedades, abortos, guerras, emigración, pobreza extrema etc.)

Todo lo que es pasado le choca, y le llama “retrogrado”, no reconoce su pasado, su  cultura, los derechos y  deberes del hombre es una “construcción cultural”, que en todo tiempo  y lugar se puede cambiar.

“Le querían matar, en su tiempo, pero nadie se atrevía”, reza el hermoso verso, los modelos económicos, socio-políticos apuntan en el fondo a que el hombre se olvide que tiene alguien superior a él. Le quieren matar de donde puede habitar, el corazón del hombre.

Pero nunca el mundo ha hecho la mejor propuesta de seguimiento, “jamás un  hombre ha hablado como habla ese hombre”. Seguidle. (Jn 7,46)

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Este artículo fue  publicado en el Panorama Católico, el domingo, 18 de abril de 2010.    Fue enviado el 13 de junio de 2010 a Panaletras para su publicación por el autor,  a quien damos todo el crédito que le corresponde.

La comunión con Cristo.

La opinión de…


Lorenzo Concepción B.

La comunión con Cristo inmediatamente después de la muerte, la podemos enmarcar dentro de la evolución del pensamiento del pueblo israelita. En un inicio, encontramos la idea que se tenía  acerca de los que morían. Se dice que iban al Sheol, lugar en el cual no hay una salida, digámoslo así. Precisamente el salmo 6, 6 nos recuerda: “que después de morir nadie te recuerda, y en el Sheol, ¿quién te alabará?, es decir, no hay una justicia después de morir.

Esta manera de concebir el Sheol, poco a poco va evolucionando, y más tarde vamos a encontrar en el libro de Daniel 12,1-3: “en aquel tiempo surgirá Miguel, el gran príncipe que se ocupa de tu pueblo. Serán tiempos difíciles como no los habrá habido desde que existen las naciones hasta ese momento. Entonces se salvará tu pueblo, todos los inscritos en el  libro”.

De este modo la fe del pueblo de Israel, va tomando conciencia sobre la idea de retribución, y  resurrección, éstos, que en un primer momento están dormidos, que descansan, y que todos tenían el mismo destino, ahora serán juzgados.

En el libro 2 de los Macabeos 12, 45, nos ilustra sobre la concepción que se tiene sobre este “hombre” que muere: “más, si consideraba que una magnifica recompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era un pensamiento santo y piadoso. Por eso mandó hacer este sacrificio expiatorio a favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado”. Se deja notar un interés sobre el futuro de los muertos, y la condición que tienen los vivos respectos a los muertos, hacer expiación para ser liberado de  sus pecados.

En el Nuevo Testamento, Jesús nos presenta esta temática de un modo definitivo. Él es la resurrección y la vida. Antes de seguir, dos aspectos  son importantes: primero, que en el desarrollo ulterior, se ha tenido presente la justicia, de aquellos que han muerto y por otra parte, la comunión definitiva.

En ese sentido cobra importancia- diríamos así- ese estado de purificación.  Aunque es diciente lo que nos presenta el N.T. acerca de la inmediatez de ese encuentro en algunos casos (Lc23, 44).

El Papa nos ayuda ha reflexionar de la siguiente manera: “esta visión del antiguo judaísmo de la condición intermedia incluye la idea de que las almas no se encuentran simplemente en una especie de recinto provisional, sino que padecen ya un castigo, como demuestra la parábola del rico epulón, o que por el contrario gozan ya de formas provisionales de bienaventuranza. Y en fin, tampoco falta la idea de que en este estado se puedan dar también purificaciones y curaciones, con las que el alma madura para la comunión con Dios”  (Spe Salvi. 45).

Jesús es nuestro salvador y juez, y él nos purificará. Este Juicio de Dios es esperanza. Dice el Papa: “el <<momento>> transformador de este encuentro está fuera del alcance del cronometraje terrenal. Es tiempo del <<paso>> a la comunión con Dios en el Cuerpo de Cristo”. Jesús ha resucitado. Seguidle.

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Publicado en panorama católico el día 23 de mayo de 2010. Sección opinión.  Este artículo fue enviado el 13 de junio de 2010 a Panaletras para su publicación por el autor a quien reconocemos todo el crédito que le corresponde.

Iglesia y Fútbol

La opinión del Seminarista de la Diócesis de Santiago de Veraguas….

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Lorenzo Concepción B.

Se acerca el mundial de fútbol que tendrá lugar en Sudáfrica a partir del 11 de junio del presente  y en nuestro país no nos quedamos lejos, y ahora con toda la era digital, “navegamos” por todos estos lugares haciéndonos partícipes virtualmente de este gran evento. Tampoco la Iglesia se queda al margen del acontecer diario, ella quiere contribuir para que realmente estos eventos sean un espacio para crear paz,  fraternidad y convivencia.  Se busca que el deporte cada vez tenga el sentido profundo de aquel eslogan: “mens sana in  corpore sano”, aduciendo a ese equilibrio que debe prevalecer en el ser humano.  En ese sentido, en cirilus.net., se  ha invitado a participar de un curso virtual sobre fútbol y vida cristiana.

Es oportuno en ese dinamismo, que  las autoridades, protejan con leyes el mundo del deporte de manera especial en nuestro país. Que estos espacios no sean lugares propicios para la venta de licores y otros tipos de ventas que en nada ayudan a la convivencia  y desarrollo del  potencial deportivo que tienen los jugadores. Tenemos grandes personajes en el deporte que nos han dado momentos felices de ver coronados sus sueños y que de una u otra manera también es felicidad para todos los panameños.

La Iglesia busca concienciar a través del deporte de que es posible vivir los valores del evangelio. De que somos capaces de ir a los estadios y vivir momentos de recreación familiar.   De ahí que en este mundial, vamos todos a garantizar una convivencia fraterna, independiente de nuestro equipo favorito.   “En la cultura actual, surgen nuevos campos misioneros y pastorales que se abren. Uno de ellos es, sin duda, la pastoral del turismo y del entretenimiento, que tiene un amplio inmenso de realización en los clubes, en los deportes… que a diario llaman la atención y piden ser evangelizadas”.  Contribuyamos a que el deporte en nuestro país tenga calidad en el nivel de sus jugadores a través de la motivación y apoyo de todos sus seguidores, pero también, que generemos cultura deportiva.

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Nota: artículo publicado el día domingo, 13 de junio de 2010, en panorama católico.  También fue enviado en esa fecha a Panaletras para su publicación por el autor,  a quien damos todo el crédito que le corresponde.