Sobre la sexualidad

 La opinión del Abogado y Locutor

Gabriel D’Annunzio Rosania Villaverde

Los planteamientos y acciones de los miembros de la Comunidad LGTB, de acuerdo a los sectores conservadores, son causa y efecto de la agenda gay que, según estos sectores conservadores, tiene como impronta la destrucción de los valores familiares tradicionales, lo cual es rechazado por los integrantes de la referida Comunidad LGTB que afirman que su único deseo es que se respete sus derechos a la orientación sexual y la identidad de género.

Según el sicólogo y consejero familiar internacional James Dobson, el cual es uno de los principales exponentes de los sectores conservadores de Estados Unidos de América, plantea que la agenda gay tiene como objetivo el desprecio por las Sagradas Escrituras que condenan el homosexualismo, acallar la voz de los ministros y medios de comunicación religiosos, el otorgamiento de privilegios y derechos especiales, la derogatoria de las normativas jurídicas que prohíben las relaciones sexuales de adultos con menores, el adoctrinamiento y la inducción de los menores, el reconocimiento de los derechos de familia a las parejas homosexuales y que los heterosexuales toleren la conducta homosexual.

Vivimos en una sociedad en la cual, de acuerdo a la filóloga Laura Schlessinger, el “respeto por uno mismo” ha llegado a significar «Merezco más respeto que los demás. Consideren la proliferación de grupos con agendas, rencores, exigencias y expectativas individuales basadas en sentimientos de opresión, dificultades, prejuicio, etc. Hoy, las personas se preguntan ‘A ver qué puede hacer tu país por ti’, haciendo exigencias increíbles y excesivas, volcadas hacia sí mismas, apoyando mentiras y distorsiones siempre y cuando ‘sirvan a la causa’».

Con respecto a la educación sexual hay todo un revuelo ya que, desde hace rato, subsiste una propuesta de ley que pretende restringir, en el contexto de los centros educativos, los derechos a los padres y madres de supervisar, orientar y educar a sus hijos e hijas sobre este tópico. La educación sexual corresponde a la enseñanza y la divulgación responsable acerca de la sexualidad humana en todas las etapas del desarrollo y no a una sobresaturación irresponsable de información e imágenes destinadas, no a educar, sino a enervar las apetencias sexuales y a sobredimensionar el pensamiento de algunas personas, como los niños y las niñas, que aún no han alcanzado una plena madurez sicológica, cognitiva, física y mental.

En muchos países ya están reconocidos ciertos derechos a favor de las personas de la Comunidad LGTB, relativos al Derecho de Familia, además de las normas relativas a la orientación sexual e identidad de género.

En el caso de Panamá, mediante el Decreto Ejecutivo No. 332 de 2008 fue derogado el Artículo 12 del Decreto 149 de 1949 que penalizaba “La prostitución clandestina, el proxenetismo, la sodomía y todo vicio de degeneración sexual no especificado en este Decreto…”, aunque esta normativa no minimiza el deber del Gobierno por fiscalizar los efectos sanitarios relativos a las relaciones sexuales.

Por otra parte, existe una propuesta de ley que busca minimizar la homofobia, pero, que en su articulado castiga severamente a los que se expresen en contra de la homosexualidad, lo cual abre muchas puertas al subjetivismo y a la vez es un atentado a la libertad de expresión de quienes piensan diferente. Además, pretenden que legalmente se les reconozca el derecho a casarse y adoptar hijos como parejas formales, inclusive obligar a las religiones que celebren y bendigan sus uniones.

Nadie puede poner en duda que los homosexuales, como seres humanos, tienen méritos y ejecutorias, y que fueron creados a imagen y semejanza de Dios, no obstante, los derechos humanos aplican de igual forma tanto para los heterosexuales como para los homosexuales, entonces, ¿qué falta? La ruta a seguir es el respeto mutuo y la convivencia pacífica, no normativas jurídicas controversiales.

Desconocer el modelo y la fisiología natural, entiéndase que los hombres son para las mujeres y las mujeres para los hombres, y que los hijos y las hijas necesitan ser criados por un padre (figura masculina) y una madre (figura femenina), no es mas que un atentado contra el desarrollo emocional, cognitivo y mental de toda persona humana y, en consecuencia, contra la estabilidad de las familias y del resto de la sociedad, por las situaciones de riesgo sanitario (enfermedades venéreas, esterilidad y muerte), por la vulneración de derechos elementales de los niños y las niñas (las relaciones sexuales de adultos con menores de edad están tipificadas como delitos por una gran cantidad de países) y por los conflictos de identidad que se puedan generar (“¿qué soy, si vivo con dos mamás o dos papás?”).

Me opongo al odio y la discriminación contra quienes practican la homosexualidad, indistintamente de si lo que hacen es contrario a las leyes divinas y las leyes naturales, sin embargo, debe quedar claro que la sexualidad no es un asunto que se limita al plano sensorial y genital, sino más bien al hecho de ser parte del diseño universal de reproducirse, poblar la tierra y amar, lo que no puede ser cambiado por cirugías, vestimentas, razonamientos y normativas.

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Publicado por el autor en nuestro muro en Facebook el 27 de septiembre de 2013.

Sociedad quebrada

La opinión del Abogado y Locutor

Gabriel D’Annunzio Rosania Villaverde

La sociedad fue conmovida por el asesinato de un abogado de la localidad, especialmente porque su viuda, electa como Candidata a Diputada, en las pasadas elecciones primarias de su partido político, señaló que el autor intelectual de este crimen fue un Diputado de su partido político y circuito electoral, reelecto como Candidato a Diputado en las referidas elecciones. Las investigaciones sobre este crimen están en etapa incipiente, pero, en los medios de comunicación social, las redes sociales, los cafetines y los corrillos políticos se publican, sin rigor científico, tanto jurídico como criminológico, las conjeturas y conclusiones sobre este funesto hecho. ¡Sherlock Holmes les hace los mandados!

En nuestro país, se está abandonando, a pasos agigantados, el jolgorio y la alegría que le caracteriza (por algo fuimos certificados como el segundo país mas feliz del mundo), para convertirse en un territorio en el que la violencia, el terror y la crueldad son comunes, dejando desfasada la tesis sobre que lo peor que pudo haber pasado en Panamá, en materia de criminalidad, fue en épocas pretéritas.

Muchos se enfocan en el sensacionalismo de las noticias en las que están involucradas personas de la farándula política (aunque también hay que incluir a otras farándulas que también son generadores de escándalos), pero, la maldad es mayor si incluimos los homicidios, los abortos provocados (mas de siete mil por año), la violencia doméstica, el maltrato infantil y las violaciones carnales, siendo esta mención enunciativa y no limitativa. Y qué decir del tono intolerante, irrespetuoso, grosero y de doble sentido con el que las personas manejan sus diferencias, que es o podría ser causa y efecto de crímenes y violencia.

Si bien es cierto que mediante elecciones libres, limpias y justas se debe garantizar el avance y desarrollo de la sociedad, no es menos cierto que la solución a los problemas no radica exclusivamente en que gane tal o cual partido político o candidato, sino en que cada individuo tome medidas en su fuero interior que conlleven cambios radicales en su entorno inmediato (tanto personal como familiar) que luego se proyecten al resto de la sociedad. ¡Se buscan héroes y heroínas!

Con los altos índices de males sociales existentes, generados por la pobreza mental, sicológica y cognitiva de gran cantidad de personas, que se expresan por medio de la ludopatía, el alcoholismo, la farmacodependencia, el materialismo, el hedonismo y el consumismo, vamos a llevar a la nación a la quiebra moral y espiritual, si es que no estamos quebrados ya. Y lo que mas indigna, es que a muy pocos le importa esto, ya que se trata de una sociedad en la que muchos bailan al son que le toquen con tal de que les den beneficios o llenen sus vientres de comida y licor.

¿Qué nos espera si el significado y alcance sublimes de los conceptos de “padre”, “madre” y “familia” se han diluido cada día mas por una sociedad adicta a la lujuria y la promiscuidad sexual por medio de progenitores, irresponsables e inmaduros, muchos de ellos adolescentes, incapaces de orientar, sustentar y proteger a sus vástagos, de los cuáles llaman orgullosamente “mis hijos”, pero no tienen tiempo de atenderlos porque “están muy ocupados” o simplemente los han abandonado?

¿Cuándo perdimos las características que nos hacen superiores al resto de los seres vivos? ¿Nos ha sucedido lo que dice el viejo proverbio: «El perro vuelve a su vómito y la porcina lavada a revolcarse en el cieno inmundo»? ¿O será como dijo Albert Einstein: «Solo dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana, y no tengo ninguna duda sobre esta última»?

Hay quienes no dejan de echarle la culpa a los gobiernos, presentes o pasados, lo que tal vez tenga algo de sentido, pero jamás es un reflejo de la verdad histórica y real, ya que todo gobierno se compone de personas, y cada persona es el reflejo de la sociedad quebrada, según comenté en los párrafos anteriores.

Mientras tanto, las iglesias, las religiones, las filosofías y las ONG’s hacen su mejor esfuerzo para tratar de enmendar los problemas y los daños de la sociedad quebrada, pero muy poco pueden hacer, si tenemos en cuenta que el origen del mal está en cada individuo y en cada familia de la cual emerge cada individuo, sin menoscabo que, en algunas de estas agrupaciones, también se actúa con ánimo de dominación humana y de codicia por las riquezas materiales.

Me quedé sin palabras, pero, no pierdo la esperanza de que las cosas tienen que cambiar.

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Publicado por el autor en nuestro muro  en Facebook el 27 de septiembre de 2013.

¡Ay mi Panamá!

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…

Geraldine Emiliani

 ¡Ay mi Panamá! ¡Ay mi Panamá! Es mi grito de dolor y angustia, porque igual que tú, soy madre, mujer y pertenezco a ésta…tú casa. Una casa con problemas que tienen solución, pero que algunos de tus hijos solo piensan en hacerse millonarios a costa de la corrupción y de la maldad, y creen tener la razón en todo, creen tener la verdad en sus manos pero, con una conciencia sucia.

Nuestras lágrimas de dolor de nada valen. ¡Ay mi Panamá querida! ¿Qué vas hacer con esos hijos enfermos del alma? ¿Cómo aguantas a que te golpeen y te abofeteen con el puño cerrado? ¿Cómo aguantas a que violen tu derecho de cumplir con tus obligaciones de proteger a esos, tus buenos hijos.

Me imagino que muchas veces querrás huir de tanta mediocridad, maltrato y de la estupidez de algunos de ellos. Pero, ¿adónde ir? Hay otros hijos de países hermanos que te visitan y quedan encantados con tu belleza y, se quedan, y tú los acoges con esos tus brazos abiertos, pero los hay también no tan santos y vienen a hacer de las suyas, ten cuidado.

Te felicito, la economía en tu casa, está más que bien. Pero, ¿de qué vale? Si el costo de la vida va en aumento. ¿Qué se puede hacer para que esa riqueza se use al menos para aliviar los tantos problemas que tenemos?  Algunos de tus hijos tratan de ayudar para que esa caudal nos llegue a todos, pero lo hacen a través de paliativos y, ¿para qué? Vivir de paliativos ayuda en el momento y, ¿después? ¿migajas?

 ¡Ay mi Panamá! Eres bella por dentro y por fuera. Pero, ¿de qué vale tanta belleza si no eres feliz? A ver respóndeme: ¿Qué se puede hacer con esos tus hijos pervertidos? Los que se dan a la tarea de vender sexo a través de los medios y de mujeres que por falta de una buena educación moral no les importa mercadear la religiosidad de su cuerpo.   Se exponen a que los insaciables sexuales se masturben mentalmente y haciendo que niños y adolescentes crezcan sin respetar el cuerpo de esas tus hijas. Te pongo de ejemplo, el último video del cantante Aldo Ranks, con una publicidad que los medios han sobresaturado hasta en sus portadas principales. Glúteos y bustos femeninos, eso es lo que vende. ¡Vaya manera de hacerse dinero!   Me pregunto si ese cantante tiene hijas y no las vende a igual precio como hace con las mujeres que salen en el video.

¡Ay mi Panamá! ¿Qué vas hacer con esos hijos dedicados a la política? Las zancadillas están al sol del día. Políticos que no aprecian lo bueno de la política: el Bien Común. El bien es para sus bolsillos y para hacerse sentir “el todopoderoso”. Viven entre acusaciones, injurias, calumnias y criticas; sin importarles si pertenecen al mismo partido.   Son los papacitos de las redes sociales y muchos de tus hijos les hacen la seguidilla. ¡Tontos útiles! ¡Ay mi Panamá!   ¿Qué hacemos con tus hijos los corruptos? Los hay en cada rincón de tu casa, y te dan la espalda a carcajadas haciendo gala de sus mejores destrezas maquiavélicas ante los tribunales de justicia.

Son los que te tiran en tu cara las sobras que dejan después de hartarse en banquetes cuyo símbolo es el desprecio y la arrogancia. ¡Desgraciados! Se merecen que los guidemos del palo más alto allá en el Cerro Ancón. Y, los ves tú retratados en las sociales de los diarios dizque haciendo obras sociales. Sí, como no. Se sienten dueños de este pedacito de tierra. Sus nombres aparecen en todas partes, en juntas directivas de todos los negocios habidos y por haber.  Los grandes señorones que te miran como si tú fueras lo peor.

  ¡Ay mi Panamá hermosa! ¿Qué hacemos con la desigualdad en la educación escolar? La buena educación es para algunos. Cuando pienso en esto, se me desgarra el alma. Esto no lo perdona Dios.   Y, si esos alcanzan una educación superior, entonces se encuentran con una gran falta de oportunidades. Y, si logran un empleo, vaya ver si logran satisfacer sus anhelos. Los embarazos precoces, el alcohol, drogas y deserciones escolares los ahogan y el sexo a su máxima degradación, los vuelven insensibles.

 Tu casa está llena de padres ausentes. Padres poco importa y, a los que les importa, viven preocupados por el alto costo de la vida; no hay tiempo para más. ¿Sabías tú, que vivimos en una sociedad en la que se está perdiendo una gran cantidad de valores humanos muy importantes?   Hay un temor a decir la verdad, pues se está expuesto a ser clasificado como detractores y traidores. Vivimos en una sociedad de opiniones, opiniones que pueden dañar mucho, en exceso, a las personas y llegar a no tener confianza en nadie.   Lo más preocupante es que de esta manera estamos llegando a una sociedad individualista, en la que nadie quiere saber de nadie, pues como se suele decir “cada uno con sus propios problemas”.

¡Basta Panamá! no te dejes maltratar. Posees identidad y dignidad única que ha de ser valorada siempre por los tuyos y por los hijos de otros. Tienes un gran potencial. Estás hecha para conservar la vida, recogerla, hacerla germinar, florecerla y perfeccionarla. Conserva tu instinto maternal y el cuidado directo hacia tus buenos hijos. ¡No te dejes!

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Publicado hoy 28 de marzo  de 2012 gracias a la gentileza de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana Dra. Geraldine Emiliani,  que lo envió a nuestra redacción para su reproducción.

Servir, una oportunidad

La opinión del Doctor y Miembro del Club Rotario…

Carlos Vásquez

La tentación del hombre es tratar de vivir en lo superficial de sí mismo. La tendencia es que todo sea “light”, por lo que aquello que lleve a la interioridad es mal visto, es propio de personas desubicadas con la realidad. Muchos cierran los ojos, aprietan el paso, tratando de escapar de sí mismo, buscando refugio en lo material, ídolos de barro, en personas famosas, tratando de evadir el vacío existencial.

Un hombre escapista no ama; no puede amar porque se busca solo a sí mismo; cuando opta por buscar a los demás, lo hace solo por interés y para encontrar refugio a sus inseguridades.

Vivir de esta manera genera un mundo escaso de amor; la vida se torna insulsa, con cantos de sirena y senderos errados. La sociedad ofrece una vana ilusión; el trabajo se vuelve esclavizante, se transforma en escape del desamor; la familia para qué, su estilo tradicional es un impedimento y sus valores “obsoletos”; el matrimonio ya no es la unión de un hombre y una mujer, sino cualquier cosa, menos lo que debe ser, una relación de amor.

La crisis que se vive es producida por la evasión; se busca escapar de si mismo, no se soportan y los demás, son enemigos. Es necesario hacer un alto y reflexionar hacia dónde se lleva a la humanidad. Entremos en nosotros mismo para reencontrarnos, descubrir que somos humanos, hechura de Dios y dignos de ser amados. Cuando redescubramos esa capacidad de amar podremos dar de nosotros mismos. Amar es una palabra corta, pero profunda en significado.

No importa la profesión, siempre existe la oportunidad de amar. Con solo decidirse a actuar con amor, esto sería factible. Optar por servir enfocados en el amor, implica mucho sacrificio, renuncias; pero si se tiene en cuenta que al servir con alegría encontraremos una oportunidad para crear amistad, el efecto haría que se enriqueciera la vida y, sobre todo, le da sentido y nos hace útiles y dispuestos a dar de si antes de pensar en si.

Esta manera de amar, sin condiciones, sin llevar la cuenta del bien que hacemos, ni de los males que recibimos, no es tarea para pusilánimes, pero si se deja el egoísmo tan arraigado en la naturaleza humana y se decide ir hacia lo desconocido, se recibirá amor como recompensa. Quizás al principio se experimente soledad, al ver que son pocos los que se entregan de esa forma, pero no importa, sigan adelante y verán como se motivan los demás compatriotas.

<>Artículo publicado el  27  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Lo más preciado de toda sociedad son nuestros niños

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La opinión del Sociólogo,  Maestro en Ciencias Sociales…

Luis Carlos Herrera

¿La Policía Nacional de Panamá lo entiende? El valor más preciado en toda sociedad son las personas, debido a la capacidad intelectual tenemos: el Canal de Panamá, agua potable, electricidad y otros beneficios que producto de la invención como sociedad podemos vivir de mejor manera.

Ahora de este valor más preciado, los niños ocupan un sitial muy importante; pues de ellos es el futuro y la posibilidad que en un mañana se conviertan en personas que van a contribuir al desarrollo de nuestra sociedad.

Por lo tanto como sociedad se entiende que un niño al cometer un acto que atenta contra las reglas de la sociedad (algún delito), debe ser sometido a un proceso de rehabilitación. Es decir independientemente de la falta o delito cometido, se trata de recuperar a ese niño en beneficio de la sociedad.

No se trata de que el niño frente a una falta cometida quede impune, se trata de entender que ese niño puede ser el futuro Einstein, el futuro Newton, o que pueda encontrar la cura a un sin número de enfermedades.

Por lo tanto, nuestra labor como sociedad es orientar a todos nuestros niños en el buen camino y no simplemente desecharlos o tratarlos como “basuras sociales” por haber cometido un delito.

Es evidente que simplemente no podemos saber el futuro del niño, sin embargo hay que insistir en que depende de nosotros como sociedad orientarlos y formarlos lo mejor posible en todos los sentidos.

Lo observado en las imágenes de lo sucedido en el centro de rehabilitación de menores debe ser motivo de una reflexión muy profunda en todos los niveles.   No solo se trata de separar del cargo a ciertas personas, no solo se trata de poner el dedo en mandos medios de la Policía Nacional de Panamá.

Se trata de preguntarnos ¿qué formación está recibiendo la Policía Nacional de Panamá?   Cuando no hay respeto por la vida humana. Es impactante el observar la reacción social de todos los policías, frente a lo que está ocurriendo (se están quemando vivos nuestros niños), una actitud fría, indiferente, de risas y de felicidad pues se lo merecen por portarse mal.

Esto no es un ejército que está en un momento de guerra y debe estar preparado psicológicamente de ver muchas vidas humanas perderse.   Estamos frente a la Policía Nacional, que se supone debe proteger la vida de todos y todas.   ¿Qué formación ideológica está recibiendo la Policía Nacional? ¿Quién está o bajo que directrices esta la formación ideológica de nuestra Policía Nacional de Panamá? Y adicional ¿Cómo lo están haciendo?

Tengo la esperanza , que dentro de la ideológica nacional hay personas correctas que lucharán internamente para hacer los cambios necesarios y oponerse cuando hay acciones y/o directrices que atentan contra el valor más preciado de toda sociedad -la vida-.

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<>Artículo publicado el 19  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Los guardianes de desechos

La opinión de…

 

Paco Gómez Nadal

En el juego de la exclusión hay niveles. El autodenominado Primer Mundo excluye al denominado Tercer Mundo; en el Tercer Mundo latinoamericano se excluye a pobres, negros e indígenas; en la periferia de esta exclusión se instalan centros de reclusión para excluir a los pobres, negros e indígenas a los que una sociedad autodenominada democrática ha denominado antisociales; dentro de estos “vertederos humanos” los más fuertes excluyen a los más débiles… La cadena continúa un poco más, pero ya casi. Las cárceles son el fin de la vergüenza, el último muro entre lo que somos y lo que no queremos reconocer; son la frontera entre la humanidad y la deshumanización.

Explica Zygmunt Bauman en Vidas desperdiciadas que la modernidad capitalista genera “residuos humanos” y que la superpoblación del planeta nos ha dejado sin “vertederos naturales” donde quitarlos de la vista.   En nuestras sociedades, donde la basura es un problema permanente, hemos convertido en “basura humana” a una parte de la sociedad y su gestión es más difícil que la de Cerro Patacón.

La mayoría de la sociedad se queda tranquila al considerarse “no basura” y clasifica a la “basura humana” como “reciclable” (elegantemente conocido como “resocializable”) o como “no reciclable”. Pero, al igual que la mayoría no recicla papel o botellas por falta de fe en el sistema (o en la Alcaldía), tampoco confía en una posible resocialización de los humanos que considera “dañados”.

Si, tal y como se desprende de los testimonios de muchos ciudadanos, los jóvenes delincuentes no son “reciclables”, lo único que nos queda es aislarlos en vertederos seguros, lejos de la vista del resto de los ciudadanos de bien y sin que se hable mucho de ello.    Mulino, ese pobre humano vaciado de humanidad, tenía razón en estos días cuando decía –sin tacto político- que nadie quiere un basurero en su barriada, refiriéndose así al problema de ubicar predios para nuevas cárceles.

Una vez aislados se buscan guardianes, custodios, y se contrata a un par de psicólogas para mantener la apariencia de una sociedad moderna y bondadosa, creyente de la resocialización (o reciclaje). Pero esos custodios y esos expertos al entrar a las filas del Instituto de Estudios Interdisciplinarios se convierten a su vez en “residuos”, se manchan de la miseria humana y del olvido.   ¿A quién le importa el respeto de las condiciones laborales del personal penitenciario?    ¿Quién se preocupa de capacitarlos o de ayudarlos psicológicamente? ¿Para qué mejorar las instalaciones del basurero si nadie va a mirar hacia allá?

Entre muchos de estos funcionarios y los familiares pobres de los pobres reclusos se genera una cierta empatía, ya que son los únicos que se relacionan con los condenados al olvido y a la deshumanización.   Son los únicos que pagarían porque dentro de los penales la vida fuera de otra forma o, al menos, pagarían porque fuera vida. Hay funcionarios deshumanizados, contagiados por un ambiente ausente de todo lo que identificamos como humano. Pero los hay entregados, comprometidos y silenciados, avergonzados, ignorados, machacados por unos superiores que viajan en carro de lujo y que toman el té con la buena sociedad a la que comparten pequeños secretos del mundo de los vertederos.

A esta sociedad le importa poco lo que pase allá, en ese submundo que visité esta semana y cuyo olor todavía no me he podido sacar del alma.    A pocos nos importa la vida o la muerte de los “residuos humanos”. Por eso, ante la imposibilidad de decir nada más, les regalo un poema que, me temo, nos retrata de arriba abajo.  Me avergüenzo de ser humano, me avergüenzo de formar parte de esta humanidad si somos capaces de tratar al otro de esta manera y de justificarlo.

“Aquí no grita nadie. Desde hace mucho tiempo

esta ciudad es un caimán amaestrado,

un volcán sometido, sin rescoldos.

Es la paz, que ha colmado finalmente

-creedlo- todo el mundo.

 

Los mendigos meditan al cabo de la calle

y dan gracias a Dios por tanta buena suerte;

con las aguas benditas se deslavan los hombres

de color fastidioso -¿no sabría,

señor, tararear el blues de los rendidos?-

 

De los jardines públicos emanan los perfumes

de las adormideras, y el vientre de los perros

aprendió a ser puntual.

 

Aquí no grita nadie,

ni hacia Roma -¿qué Roma?-

ni hacia ninguna parte.

 

Sería impertinencia

turbar tanto esplendor con palabras de aristas

sin pulir, sería extemporáneo, sin duda, y delincuente.

 

Es hora –convengamos- de invocar las palabras

esféricas –albricias, consumación, futuro-

palabras de sirope dulcemente escandidas

en himnos polifónicos, es hora

de ser por fin poetas alegres

o no serlo.

Todo está bien, gozad, gozad, benditos,

del fragor de esta paz

la paz de los pazguatos”. Javier Velaza

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Este artículo se publicó el 1 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Defiéndase, excelentísimo

La opinión de…

 

Gonzalo Soto Martínez

En un virulento artículo, un profesional de la medicina lanza gravísimas acusaciones -insinuaciones- al Presidente. Su presunto alcoholismo, enfermedad que afecta a gran parte de los adultos panameños, no debía tratarse fuera del ámbito médico-familiar, excepto si la euforia y sopor etílico lo conduzca a delegar responsabilidades importantes y haya afectado nuestras relaciones exteriores.   Uno de los pocos ebrios famosos que no se recuerda como un hazmerreír –Churchill– condujo a su país a la victoria durante la Segunda Guerra Mundial.

Es cierto que nuestra sociedad acostumbra ignorar y olvidar todo tipo de delitos de quienes tengan influencia –política o económica- desde el abogado ebrio que asesinó a dos personas con su automóvil, quienes lanzaron a una joven mujer desde las alturas de un hotel, hasta aquellos crímenes cometidos por la dictadura militar.   Pero usted, Presidente, no es cualquier persona; todavía no es el político que nos restriega en cara su fortuna mal habida –transformada en yates o safaris– y contrata una batería de abogados para defenderse.

Usted es por voluntad popular y propia el primer ciudadano de Panamá. Con encono, el comentarista destaca sus posibles nexos con el narcotráfico, lo acusa de jugar con la salud del pueblo, desde su matadero en Soná y su cadena de supermercados, resaltando su influencia con Noriega.   La clase política panameña, en la que el transfuguismo y la ausencia total de principios no permite distinguir partidos, ha utilizado, con pocas excepciones, el poder para enriquecerse, sin importarle el bienestar del pueblo, ni la legalidad o procedencia de sus riquezas.

Lástima, no conocimos estas filtraciones antes, así los panameños que creímos en la mentira del cambio nos hubiéramos abstenido del voto, sin participar en una nueva burla electoral.

Defiéndase excelentísimo, pero no utilice los poderes imperiales que le otorga la Constitución y otros que usted utiliza, para asesinar y dejar ciegos a hermanos indígenas, cercenar libertades y perseguir a sus críticos.

Utilice la Presidencia para ser la excepción histórica de hacer un gobierno honesto que defiende los dineros públicos.   Con saña, le llaman coimero, no sobrerreaccione aprobando leyes para proteger la figura presidencial de presuntos agravios, que debe protegerse únicamente con sus acciones: no elimine el control previo en licitaciones, nombre un contralor independiente –esto le permitió a Endara mantener su jauría parcialmente a raya-. Convoque una Constituyente.

Cámbielos -usted conoce su pedigrí- y lo que haya que cambiar; no continúe empañando su maltrecha figura presidencial.

Desearíamos recordar, además de sus obras públicas, al presidente que decidió cambiar el círculo vicioso de corrupción que empobrece a Panamá.    Demuestre que los bienes públicos no continúan siendo propiedad del partido gobernante.

La oposición, que al encubrimiento llama eufemísticamente “convivencia pacífica”, hace todo para que su presidencia sea un desastre, filtraciones incluidas. Ellos hicieron cosas similares: asesinatos, contratos leoninos en corredores y privatizaciones, autoconcesionarse bienes públicos etc., y esperan, a través de sus errores, volver al poder, pero no tienen moral para recriminaciones públicas.

Demuestre al país que no se equivocó, intente cumplir sus promesas. Si no puede… ¡El que calla otorga!

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Este artículo se publicó el 26  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.