El Chorrillo: siguiendo viviendo

La opinión del Escritor…

Héctor M. Collado 

Cuando un hombre muere y ha cumplido con sus tareas en la vida el muerto va en paz y casi no hay dolor porque se sabe que cumplió. Pero cuando esa muerte es producida, de manera violenta por otro hombre, que ha retado los propósitos que Dios tenía para con el muerto, algo anda mal.

El lector puede pensar, con algo de sesgo discriminatorio, que el muerto tuvo su merecido, que la debía, que era una prenda. El hecho consumado, implica que de alguna manera, en algún tiempo, no muy lejano por cierto, el asesino también será asesinado, y el prontuario delictivo del tal es una credencial, un boleto gratis para irse al otro mundo. Es un círculo viscoso que nos pringa a todos.

En el caso de El Chorrillo, lo he conversado con esos “diputados del timón” que son los taxistas: El problema son los padres que nunca respetaron a los hijos; de las madres que engendraron en la frontera de la infancia y la adolescencia… “cómo va a criar, educar, formar una niña a otra niña o niño, ¡como si fuera una muñeca!” No importan las recomendaciones de la Dra. Britton ni lo que se le ocurra al MIDES, Salud, Aplafa… La esperanza debía tener un propósito en esta vida… A veces creo que invertir el valor puede ser provechoso: Educar a los padres para no castigar a los hijos.

Un país, donde el producto interno bruto es de más de mil dólares; que tiene un Canal que produce una millonada; que incauta ciento de miles de millones por cuenta del narcotráfico, debía destinar recursos para enfrentar, mas bien resolver la situación con menos manos duras y más inteligencia.

El Chorrillo es la puerta de entrada de la ciudad.   Los que ahí viven, por lo menos los viejos, saben que es un privilegio. Entonces ¿Por qué, sus habitantes y los gobiernos, lo tratan como un patio trasero?

Luego de la invasión de 1989 se generó una “ola de violencia” de las mal llamadas pandillas. Estas “organizaciones” algunas veces fantasmas, fueron el producto de la imaginación de los medios de información que no sólo las bautizaron sino que las hicieron famosas. Eso no se hace, blod. Y ¿qué decir del rol de la fuerza pública? que sabe “qué es lo que es”.

Cuando lanzaron al desamparo a los refugiados de la guerra de diciembre rompieron un orden. Más tarde el barrio mártir se llenó de “santos”: llegaron moradores de San Felipe, Santa Ana, San Miguel, Santa Rita y entonces se agravaron los problemas…

Detrás de todo ese hierro y cemento que desdibuja el perfil de la antigua ciudad, hay gente. No podemos abandonarnos a la indigencia y a la mendicidad disfrazada de bien cuida´o. La violencia no se detiene con marchas, ni alegatos descalificando a los violentos. Programas para la organización del ocio, vigilancia, cultura, información, prevención del embarazo precoz atención a los niños y adolescentes y a los adultos mayores.

Quisiera la misma agresividad del pele police, que me parece un abuso cómo se usa, para velar por una población que de alguna manera sigue siendo rehén de una minoría agresiva, y esto incluye a los tres poderes del Estado.

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Este artículo se publicó el  3  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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