Hospital Nicolás A. Solano: Banana Republic Hospital

La opinión de…

 

ALEXIS SÁNCHEZ 6805-2152
a2twin@msn.com

Había escuchado testimonios de personas que han acudido al Hospital Nicolás Solano de La Chorrera para recibir atención médica, y por las historias uno pensaría que son parte del realismo mágico.

Sin embargo, tuve que pasar por una situación como las que me habían contado, para entender que es cierto.

El pasado 31 de enero, me vi en la necesidad de solicitar atención médica en el hospital por una lesión en la rodilla derecha que me causaba un fuerte dolor impidiéndome caminar. Es en ese momento que reconocí que me encontraba en un mundo ‘Kafkiano’, digno de las mejores obras del autor Franz Kafka. O algo parecido, a Tiempo de Morir, el cortometraje de García Márquez.

La odisea inició cuando al llegar a los estacionamientos del HNS, alrededor de las 8:10 de la mañana, un norteamericano que conocía, me deseó suerte.

Más adelante, cerca a la puerta de acceso a la cafetería, habían un enfermero y un funcionario que, al verme saltar en el pie izquierdo, no se inmutaron en abrirme la puerta por la que tuve que entrar, pues el auto que me había traído se había dañado en el estacionamiento.

No conforme con eso, al pedirles una silla de ruedas, me dijeron que me había equivocado de entrada y que debía entrar por URGENCIAS, pues era ahí que estaban las sillas de ruedas.

Tomé un descanso y le pedí a un conocido que labora en el hospital que me comprara un café. Traté de avanzar, pero se me hacía difícil…

Quise intentar entonces con otro funcionario que trapeaba el piso pidiéndole una silla de ruedas; sin embargo, éste me dijo que yo me encontraba en un área administrativa, a lo que le pregunté si lo que trataba de decirme era que si en dado caso estuviera apuñalado con las tripas afuera, me moría por no entrar por Urgencias y este me contestó ‘¡Así es, se muere!’.

El dolor se hacía más intenso, y le pedí el favor a un aseador llamado José Marín, que me consiguiera una silla de ruedas y humildemente, me dice: ‘yo se la busco señor’, dejando el trapeador y, cual buen samaritano, salió en busca de la misma… En el camino a Urgencias, se cruza una enfermera, quien al ver que en la parte trasera de la silla decía Ortopedia, murmuró que esa silla no podía pasar para allá, pese a eso seguí mi camino…

Ya en la sala de Urgencias, llegó a buscarme el señor Marín, para verificar si había llegado y de paso a buscar la silla de ruedas. Le agradecí el gesto, pidiéndole su nombre, advirtiéndole que se lo agradecería y quizás el ministro de Salud se enteraría de que aún quedan humildes trabajadores que saben ayudar al prójimo.

Minutos después, le digo a la enfermera que no soporto el dolor y necesito que me atiendan. ¡Y es aquí cuando comienza lo Kafkiano!.. ‘Tiene que registrarse primero’, me dijo la enfermera.

Me registro con todas las generales, mientras el dolor se agudiza y se refleja claramente en mi rostro. ‘échese a un lado y espere que lo llamen’, me gritó…

El tiempo pasaba y el dolor cada vez era más fuerte. Entonces pasa un médico, y le digo: ‘doctor, me duele mucho, por favor atiéndame’, este pasó, me miró, y siguió de largo, tratándome con el látigo del desprecio, sin decirme una palabra. A la hora volvió a pasar el mismo doctor, y le volví a repetir que me atendiera, porque me dolía mucho, igual que la vez anterior, llamándome la atención que no hablaba, a lo que asumí que era mudo.

Me acerqué a la ventanilla donde anteriormente me tomaron los datos, y observé al médico a quien pedí auxilio haciendo señas a unos jóvenes estudiantes varones y mujeres, pero como no escuchaba, me convencí que era mudo.

Entonces decidí pedir el directorio telefónico, para tratar de resolver mi problema en otro lugar, porque por el tiempo que había transcurrido desde mi llegada, no veía que a corto plazo me iban a atender.

Por recomendación de un médico amigo, acudí a otro doctor recomendado en el hospital, pero éste dijo que tenía muchos pacientes por delante… y no podía atenderme, porque tenía que salir de emergencia.

Fue entonces que decidí abandonar el Nicolás Solano y buscar asistencia médica en otro lugar. Me dirigí a una enfermera, comunicándole que iba a otro sitio, pero ésta me señaló al jefe de Urgencia, le dije que tenía más de tres horas de estar en el hospital y que creía que el doctor era mudo, porque le había solicitado ayuda, pero no me había dirigido la palabra. Fui hasta donde la joven que tomó mis datos, y le dije que iba a tener que abandonar el hospital y buscar asistencia en otro lugar, porque no aguantaba el dolor.

Esta también me sugirió que hablara con el jefe, señalándome a quien me había dirigido en busca de auxilio en dos ocasiones, y le dije que debía ser mudo, porque en dos ocasiones le señalé que tenía mucho dolor y ni siquiera me contestó. Le pregunté el nombre del médico mudo, y me dijo ‘Gabriel Sánchez’ y al preguntarle si hablaba, me dijo que sí y que no era mudo.

—Se cuenta, que siendo ministro de Salud, el eminente médico Camilo Allen, se presentó de imprevisto una tarde y se sentó en la sala de espera de urgencias como un usuario cualquiera para enterarse de las atenciones en el Nicolás Solano. Y allí ardió Troya—. Igual le recomiendo al actual ministro de Salud, que se presente un día, de incógnito, y se percate de lo que es la atención en Urgencias del Nicolás Solano.

Al intentar salir del hospital, busqué la manera de que algún funcionario recibiera la silla de ruedas y lo hizo un funcionario muy atento. Al salir saltando en un solo pie, mientras el otro lo tenía en alto, unos funcionarios tendieron su mano para prestarme los primeros auxilios, a quienes desde este artículo les extiendo mi gratitud por su ayuda desinteresada, al igual quiero darle las gracias al humilde señor Marín, a quien pido al ministro Vergara valorar a este funcionario.

Me fui a la Policlínica Santiago Barraza, donde recibí las atenciones médicas que calmaba mi dolor.

Pero no todo termina ahí, una vez afuera del Hospital Nicolás Solano, me volví a encontrar con el amigo norteamericano, y al preguntarme si me habían atendido, le expliqué lo que me había pasado, limitándose a decirme: ‘¡Ey men, this is a Banana Republic Hospital!’, en su Inglés de Brooklin. Definitivamente, el realismo mágico está ahí.

<>.
Este artículo se publicó el 4 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Anuncios

Rubén Miró ¿Patriota, revolucionario y mártir?

La opinión del CPA…

ALEXIS SÁNCHEZ
a2twin@msn.com

‘ INDUDABLEMENTE, PANAMÁ NO ES TERRENO ABONADO PARA UNA DICTADURA”, así respondió Rubén Miró a la pregunta que le hizo el Fiscal Francisco Alvarado, si quería agregar algo mas antes de cerrar la declaración Indagatoria, que se inició a las 12:50 a.m. del 11 de enero de 1955 en la Cárcel Modelo, por las investigaciones relativas al Magnicidio de José Antonio Remón Cantera en el Hipódromo de Juan Franco, hecho ocurrido el dos de enero de 1955, luego de finalizadas las carreras de caballos, mientras departía en el Club House. -Al estar escrito en mayúscula cerrada, asumo que la misma fue solicitada por Miró.-

Cesar Pereira Burgos, en una conversación sobre Miró, me señaló que en la primera declaración de Rubén está toda la verdad del crimen de Remón. Al manifestarle que Arturo Tapia, me relató, que meses después que Miró salió libre después de permanecer casi tres años detenido, se encontraron en un juzgado, y que le dijo: ‘Mira Rubén, me alegro volver a verte, que estas libre, estuve pendiente a tu arresto, pero dime Rubén, ¿quien mato a Remón?’, y Miró le dijo:   ‘Yo mismo, pero nadie me cree’.   Pereira Burgos me contestó: ‘ese era Rubén Miró’.   Miró estudió de 1930 a 1935 la carrera de leyes en la Universidad Católica de Washington, DC donde se graduó de abogado. Mientras estudió, participó en los deportes de boxeo y equitación.

Richard Gallagher en una carta me señala que ‘fue un estudiante sobresaliente… tenía una memoria fotográfica’.

Edmund La Font, su antiguo entrenador de la Universidad declaro al Washington Post que ‘Miró fue siempre tranquilo y de buen comportamiento. Le dije que hiciera todas sus peleas en el ring y lo hizo. Él era un 125 libras, un joven llamativo y delgado con un enorme valor. Él peleó tres años para mí, 1932, 1933 y 1934 y ganó tres peleas.

Regresa a Panamá, y ejerce la abogacía. Fue detenido por el crimen de Remón, y juzgado junto a Rodolfo De Saint Malo, socio de José Ramón Guizado, Federico Hyams, José Edgardo Tejada, Luis Carlos Hernández, Camilo González por los delitos de Homicidio y Homicidio No Consumado, y a Teresa Castro de Suarez, por el delito de protección de malhechores, quienes fueron declarados inocentes del magnicidio. Ese día fue de júbilo en toda la República por el veredicto del jurado, así lo registra el Diario La Nación de Panamá. El 4 de agosto de 1958, sufre un atentado recibiendo tres heridas de balas, una en la tetilla izquierda, una en la parte que se une el brazo y el hombro derecho, y otra en el cuerpo, la cual fue detenida por una llave que tenia puesta en su llavero, cuando salía de la casa de su hermano Ricardo Miró en Calle Colombia. De ahí manejo hasta la Clínica San Fernando, donde fue operado por el Doctor Esteban Chu y el Doctor Cuello. Arturo Recuero me diría que ‘me encontraba saliendo del Hospital San Fernando por la sección de emergencia, cuando llega el Doctor Miró manejando y me dice: ‘Doctor, estoy herido’; y le contesto: ‘yo no soy médico, pero aquí está el Doctor Chu que está entrando a laborar’ y me dice Miró: ‘Si este médico chino no me salva, no me salva nadie, lanzando una carcajada’.

Posteriormente organiza la invasión de cubanos a Panamá en 1959. Uno de los cubanos que Miró trato de reclutar en Cuba, me diría que ‘Miró me dijo, que si la Revolución triunfaba, los casinos eran para mí y no acepte’.

El 9 de abril de 1959, llega a Miami procedente de La Habana, y el Miami Herald en su edición del 10 de abril, en una noticia que firma el periodista George Southword, señala que ‘Miró prometió a un fiscal distritorial de Estados Unidos que se portaría bien durante sus tres días de visita en Miami’, y ‘que era un viaje de placer’. ‘Yo soy el jefe del movimiento revolucionario de Panamá, y deseo registrarme con el gobierno de los Estados Unidos. No violaré las leyes de neutralidad de este país’. En dicha noticia señala que Miró ‘está escribiendo un libro titulado ¿Quién mató a Remón?’.

El 1 de enero de 1970 fue encontrado en la carretera hacia Chepo acribillado. Sus restos reposan en el Jardín de Paz. Desde el 9 al 31 de diciembre de 1969, comienza una vigilancia abierta a Miró por parte de los miembros de la sección de homicidios del DENI. Una de las versiones de su muerte, habla de su posible participación en el fallido golpe del 16 de diciembre. Otra refiere a un acto de venganza por el Magnicidio de Remón. Si este fuere el caso, se equivocaron de fecha, ya que el cuerpo apareció el 1 de enero de 1970.Otra de las versiones habla de que había información a nivel interno de la Guardia Nacional de que había ‘rumores’ de que Miro estaba conspirando contra Torrijos. Hasta el New York Times publicó la noticia del crimen de Miró.

Miró amplió su declaración indagatoria el 14 de enero de 1955, implicando a Guizado. Federico Hyams, en la diligencia de reconocimiento del recorrido de Miró, señala que Miró le dijo que ‘iba a dar el salto más grande de su vida y otras palabras más en ingles’, ‘de una revolución’. ‘En estos instantes vi a la gente del Club House que estaban en este sitio de Juan franco que corrían ‘para arriba y para abajo’, y pensé que había la revolución de que me había estado hablando Miró, al tiempo que oía ruido como de cohetes, pero no sabía exactamente lo que pasaba porque ‘como iba a ser la revolución de Juan Franco yéndome hacia el carro…’ Humberto Chavarría recuerda su conversación con Miró ‘Doctor, es cierto que está escribiendo un libro sobre quien mató a Remón’ y él reído y vestido de impecable blanco me respondió: ‘Efectivamente, dame 20.00 balboas y te lo envío a vuelta de correo’.

El 8 de octubre de 1999, Jack Vaungh, Ex Embajador de Estados Unidos en Panamá, y que estuvo en el hipódromo el día del magnicidio, me escribió: ‘A lo largo de los años he tenido más que un interés pasajero en el asesinato de Remón, especialmente en lo que respecta al motivo de Miro’.

En Nicaragua hubo un Rigoberto López Pérez. A cincuenta cinco años del 2 de enero, cabe la siguiente pregunta:

¿Fue Miró, un patriota, revolucionario y mártir dedicado a su Patria? Sirva este articulo para conocer otra faceta del Magnicidio del 2 de enero y una aproximación a la vida de Miró.

 

<> Este artículo se publicó el 2  de enero de 2011  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Tachito Somoza y el Día de la Lealtad

La opinión del C.P.A….

 

ALEXIS   SÁNCHEZ 
a2twin@msn.com

C ada vez que se habla del 16 de diciembre, para los panameños, es el Día de La Lealtad y Noriega es el que permite el regreso de Torrijos el 16 de diciembre de 1969, mientras que para los nicaragüenses, al hablar de este tema, señalan que ‘Tachito’ Somoza, colaboró en el retorno de Torrijos.   ¿Un misterio para la Historia, al igual que el viaje de Rudolf Hees, el viaje del secuestro de Jesús Galindez?

En mi afán de encontrar la verdad histórica, sale a relucir el odio entre ambos mandatarios, de acuerdo a la versión de cada parte, en el caso nicaragüense, recuerdan la ayuda prestada por Tachito, el hombre fuerte en Centroamérica, en el retorno al permitir el aterrizaje que realizaron en Nicaragua.   La historia oficial señala que Torrijos, Jimmy Lakas, Paredes, Contreras, viajan en la línea comercial Pan American Airways el 14 de diciembre de 1969 para ir a ver correr la yegua Quimera y el potrillo Melódico, ejemplares panameños en el Clásico Internacional del Caribe y a ver el campo de recreación de juventudes.

Mientras, se da un golpe atribuido a la CIA, y que Emilia Arosemena, cónsul de Panamá, gira un cheque, salen de México, esquivan Guatemala y Nicaragua, porque los golpistas tenían buena relación con ellos, y ese día ‘El general volvió y es el Día de La Lealtad, porque Noriega, agente de la CIA, permitió el aterrizaje en David’.

Veamos otras versiones. Tachito sería el primero en reconocer el Golpe de Boris Martínez el 11 de octubre de 1968. El 25 de febrero de 1969, Boris fue esposado, amordazado y trasladado en un DC-3 con destino a Miami.   Otros militares panameños, que permanecieron en Panamá durante el viaje de Torrijos a México, estudiaron en Nicaragua, bajo el gobierno de los Somoza.

Los primeros que tocan el tema del aterrizaje y ayuda de Tachito, son Guillermo Sánchez y Richard Koster, que señalan que ‘Torrijos, Lakas y Paredes despegaron de la Ciudad de México a las 10:45 de la mañana, del día 15 de diciembre de 1969.   El avión era un aero—taxi de un solo motor y el piloto, un mexicano, llamado Luis Posada.   En el Salvador dejaron a Lakas —este continuó a Panamá al día siguiente— y se les unió el coronel García y el piloto más famoso de Centroamérica. Se trataba de ‘Red’ Grey.

La próxima parada fue Las Mercedes, base de la Fuerza Aérea Nicaragüense, a ocho millas al este de Managua. Somoza y Cisneros [Sydar Leva, director de la Radio Nacional de Nicaragua] se encontraban a la espera cuando aterrizó Torrijos. Los dos dictadores hablaron aparte un rato. Procedió la etapa final del vuelo en el Aero Commander particular de Somoza, de dos motores, con Grey a los controles y Posada al lado suyo y una escolta de tres aviones de propulsión a chorro de la Fuerza Aérea Nicaragüense. Torrijos se despidió de Cisneros con las siguientes palabras: ‘Somoza se ha portado como un padre, nunca lo voy a olvidar’. Torrijos se halló en tierra a la 1:15 de la madrugada, hora de Panamá’.

Panameños, que viajaban a Nicaragua con regularidad, y conversaban con Somoza, cuentan que Tachito siempre repitió la misma historia y no entendía la traición de Torrijos.   José Denominador Bazán en una ocasión me contaría sobre su conversación con Tachito en su búnker unos días antes que saliera Somoza de Nicaragua, y los detalles de su ayuda a Torrijos. Posteriormente Sergio Ramírez toca el tema en un libro e hizo mención del aterrizaje en Nicaragua, y al abordarlo sobre el tema durante la Feria del Libro, solo se limitó a decirme que Torrijos aterrizó en Nicaragua y no tenía más información.

Un subteniente de la Guardia Nacional de Nicaragua, en una conversación, me señaló ‘estaba presente y transporté a la Compañía B, que acompañó al General en su regreso, yo los vi.

¿Dónde y cómo se inicia la ruptura de Tachito y Omar? Federico Volpini, señala, ‘que la noche que Tachito asiste a su yate presidencial y conoce a Dinorah Sampson, que era secretaria de Radio Mundial en Nicaragua, y al recibir el sí de ella [1972], Torrijos y Noriega no volverían a entrar más a Nicaragua.    Antes, este yate era prestado a Torrijos en sus idas a Managua, donde asistía Dinorah, más no Tachito. Su odio por Somoza se refleja en cada uno de sus actos. En una reunión internacional de presidentes, que se celebra en Panamá, Torrijos le vuelve la espalda a Tachito.   Es una escena que está en las filmaciones de la época’.

Tachito estuvo en Panamá por cuatro días en 1972, donde se firmó una declaración conjunta entre ambos países.    Otros señalan, que la ruptura se da a raíz de la visita de Torrijos a Tachito en el Hospital Miami Heart Institute, donde estaba Tachito después de haber tenido un infarto en Nicaragua, Torrijos pasó por ahí cuando se disponía a ir a Washington a la firma del Tratado, y le dijo Torrijos a Tacho, ‘acompáñame a Washington para que sirvas de testigo de este solemne acto’, y Tacho le contesto: ‘hombre, Omar yo no puedo ir a Washington por dos razones: una que el doctor no me deja salir del hospital y segundo, porque yo creo que ustedes los panameños no van a ser capaces de administrar el Canal’,   Torrijos salió muy alterado.    Cornelio Huck, presidente del Congreso Nicaragüense asistió en representación de Tachito.

En una conversación con el general Rubén Darío Paredes, él me niega que aterrizaran en Nicaragua y no cree que hubo condecoración alguna del gobierno militar a Tachito, al igual que Roberto Díaz Herrera y otras personas vinculadas al gobierno militar.    Una fuente de entero crédito, me señala que el gobierno militar panameño encabezado por Omar, condecoró a Tachito.

Cuarenta y un años después de los hechos, cabe la siguiente pregunta: ¿Es Noriega el verdadero factor principal del regreso a Panamá el 16 diciembre de Torrijos o Tachito Somoza?   Tienen la palabra los que buscamos la verdad histórica, y los participes militares y civiles históricos de la ‘Revolución octubre’.

 

<> Este artículo se publicó el 17 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Dónde está Floyd W. Britton M.?

La opinión del Contador Público Autorizado…

 
ALEXIS  SÁNCHEZ
a2twin@msn.com

Cuarenta y un años se cumplen del cobarde asesinato con sevicia de Britton en la Isla de Coiba, acaecido durante la Era de Omar, ¿Líder Máximo de la Revolución octubrina? Cuenta Tristán Solarte que la noche del Golpe, en un aparte se le acercó Britton en el Café Boulevard Balboa, informándole ‘que están dando un golpe de Estado y voy a ver si organizo algo’ y de allí no se supo más de él.

A las siete de la mañana del 12 de octubre de 1968 comenzaría el calvario de Britton, al ser arrestado, enviado a la Cárcel Modelo y de allí a la Isla de Coiba, siendo la primera vez en la historia republicana que se enviaban a detenidos políticos a esa isla.

Durante la Era de Omar, no se habló más del tema en los medios, hasta que Álvaro Menéndez Franco dio una entrevista al periódico Quiubo, todo esto en la Era de Omar.

¿Qué peligro representaba Floyd Britton a un año del golpe de Estado, nueve meses después de que Omar Efraín y otros, le dan un golpe a Boris Martínez; y 13 días después de que Omar Efraín Torrijos Herrera se había consolidado en el poder, en el ¿abortado contragolpe por la lealtad de Noriega, registrado para la eternidad como ¡El día que el General Volvió!, para unos y para otros El Día de la Lealtad?

En una conversación en un aparte que mantuve con Jack Vaughn, enviado a Panamá por el presidente Lindón Johnson, para que se encargara del restablecimiento de las Relaciones de Panamá con EU, por los hechos del 9 de Enero de 1964, durante la presentación de un libro en el Hotel Miramar, donde fue el orador principal, y quien conoce bien Panamá, porque vivió desde antes del año 1955.

Rafael Pérez Jaramillo en La Estrella de Panamá del 28-4-2010, señala que ‘Vaughn dijo haber sostenido una conversación con el general Omar Torrijos en la que le preguntó: ¿Por qué había asesinado a los hermanos Britton? (sic) Y Torrijos, según Vaughn, respondió: ‘existen dos clases de comunistas y yo no puedo tratar con esta clase. Ellos son ideológicos y yo no puedo negociar con este tipo. No puedo hacer trato con este tipo’. O sea, que Vaughn me confirmó lo que había referido en otras intervenciones sobre la respuesta recibida de Omar Efraín que ‘hay comunistas que se venden y otros que no se venden, y Britton no se vende y este es un favor que tengo que tener en mi chicote’.

Es la única razón que encuentro a la interrogante del asesinato de Britton. Otras anécdotas de Omar Efraín me contaría Vaughn, aquella noche.

Hoy, a cuarenta y un años, la nueva generación y los que vivieron estos hechos, en especial los que estuvieron al lado del ‘Líder máximo’, entre los militares históricos que están vivos, a saber Rubén Darío Paredes, Roberto Díaz Herrera, Armando Abel Contreras, Marcos Justines, Florencio Flores Aguilar y todos los otros militares desde raso hasta oficiales, incluyendo a los civiles, como el propio Álvaro Menéndez Franco, quien posteriormente fue embajador de Panamá en Libia y que hoy día propugnan por la continuidad de la ideología torrijista, ¿siguen la línea de Omar y han recogido la bandera y le han dado un beso?; sus compañeros de celda, ‘los que estuvieron presentes al momento del vía crucis’ y que vieron su aflicción a manos de sus carceleros, cuenten la verdad de lo que saben, para encontrar la verdad histórica, como decía el recordado amigo Gonzalo Menéndez Franco y que la incertidumbre de saber dónde está Floyd Wendell Britton Morrison se acabe, para que los familiares, en especial su madre, esposa, hermanos y los amigos puedan llevarle unas flores a su tumba, para que Floyd tenga un gabán con que arroparse, y de esta manera, el día que los seguidores de Omar Efraín, !quien ya ‘tiro la línea y los espera allá en posición de firme, y con un fuerte abrazo militar’, puedan informarle que cumplieron con Dios y la Patria sobre decir la verdad del calvario de Floyd y entrega de sus restos.

En otros países los militares y civiles han confesado lo que saben y se han encontrado los restos de los asesinados y desaparecidos. Panamá no debe ser la excepción, para que la mancha negra de estos asesinatos y desapariciones termine, y pongamos un Punto Final.

 

<> Este artículo se publicó el 29 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: http:

Asen Murgas, soldado de la pluma y el papel

La opinión del CPA…

 
ALEXIS SÁNCHEZ
a2twin@msn.com

Recuerdo que a finales del año 1998, cada cierta semana, veía llegar a la Biblioteca Hortensio Icaza y por el parque Feuillet a un señor de aspecto asiático, bajo, repartiendo unas hojas 81/2 x 13, con un sello en letra china, con comentarios y noticias, que después me entero es un periódico.

No recordaba haber visto algo igual, y la curiosidad me hizo efectuar un comentario en la redacción del periódico, a la persona que me involucró en estos menesteres, y al mencionar el nombre de Asen Murgas—Chu Pan Pao, para otros, me empezó a relatar quién era José Asen Murgas, y lo que más admiraba de Asen era su consistencia en publicar su periódico con sus propios recursos.

A raíz de esto, comencé unas investigaciones sobre los periódicos que se han editado en La Chorrera. De ahí en adelante, siempre que podía, leía el periódico. Una mañana coincidimos en el Café del Mercado Público, donde todas las mañanas, alrededor de las 5:30, llegaba con sus periódicos y se sentaba a leer y tomar su té, mientras hacia lo propio con mi tasa de café, y de allí en adelante, comencé a mantener conversaciones de temas generales, hasta su muerte el 27 de abril de 2009.

Asen nació en Hong Kong, de padre chino y madre panameña, del Hogo de Chiriquí. Siendo comerciante en la región chiricana, su padre conoció a la madre de Asen, donde ellos posteriormente regresaron a Hong Kong, y allá nació Asen. Vivió hasta los 18 años en Hong Kong, de donde regresa a Panamá y comienza a trabajar en el Diario La Hora. Ya viviendo en La Chorrera, funda el Observatorio Chorrerano y posteriormente el Diario Chino Panameño Chu Pan Pao.

En los últimos meses antes de su desaparición, me llamó la atención no verlo en el café, y fui a visitarlo a su casa, y me dio las explicaciones de su retiro, donde se encontraba dedicado a releer los libros, que un día acaricio con deleite, como buen lector, mientras enfrentaba con hidalguía una enfermedad que lo obligó a mantener reposo hasta su muerte.

Siempre acaricié la idea de que se le hiciera un homenaje en vida a quien, en plena juventud, le dio a La Chorrera un medio informativo alternativo gratuito. El día que el Municipio de La Chorrera organice un Centro de Prensa, debe ser bautizado con el nombre de José Asen Murgas—Chu Pan Pao o en un futuro darle este nombre a una calle del distrito. El Consejo Municipal de La Chorrera tiene la última palabra.

Sirva este artículo como mi homenaje al amigo Asen, un soldado independiente de la pluma y del papel.

 

<> Este artículo se publicó el 13 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: http:

¿Qué fue de Manfred Hannes Hoffman W. y otros?


La opinión del C.P.A…

ALEXIS SÁNCHEZ

Veinticinco años han transcurrido desde cuando se conoció la noticia de la desaparición y posterior decapitación de Hugo Spadafora.   En la escuela, cada vez que se hablaba de decapitación, nos enseñaban que Vasco Núñez de Balboa había sido el primer decapitado en Panamá.   Seguí en detalle los hechos que se fueron desencadenando a partir de ese momento, y siempre quedó en la opinión pública el misterio de la aparición en un canal de televisión y su posterior salida repentina de Panama de un ciudadano alemán residente en Costa Rica, llamado Manfred Hoffman, al igual que del momento en que se encontró el cadáver decapitado, y la cita de la palabra ‘Corozo’ en una entrega de la columna En Pocas Palabras del Diario La Prensa.

Esa mañana de la diligencia, llegué con GSB, el Lic. Rodrigo Sánchez (RS), y me dice: ‘Quédate con Guillermo y cuando termina, me llamas para recogerlos, ya que voy a la oficina’.   La oficina quedaba cerca.   No había sospecha de que sería arrestado.   Sí me llamó la atención que una vez que GSB comenzó la diligencia en el despacho de la fiscal Belfón se aparecieron camarógrafos y fotógrafos, miembros del G—2 de las Fuerzas de Defensas.   Posteriormente,   a este G—2 me tocó salvarle la vida.   Alrededor de las 12:30 p.m., cuando sale la fiscal Belfón, le informo que soy sobrino de GSB, y si podía hablar con él.   Me dijo que sí. Al preguntarle a GSB si quería comer algo, me dijo: ‘No, ya terminamos y solo falta que firme’.

Al salir y en el momento que entra la fiscal Belfón a su despacho, un miembro del G—2 dice en voz alta: ‘Comienza la operación’. Ante este hecho, le pregunto a la fiscal qué es lo que pasa y me informa, que ‘se ha ordenado su arresto’.   Me dirigí inmediatamente a la oficina y comenzó nuestra operación de llamar a La Prensa y a varios abogados.   GSB es sacado esposado y llevado por un teniente Soto a la Cárcel Modelo.   En horas de la tarde fue liberado y al día siguiente narra lo de su salvación por el famoso Barrabás, que lo salva en la rifa que hicieron los detenidos cuando es llevado a la celda.   El verdadero Barrabás era blanco. El Barrabás que ‘salvo’ a GSB era moreno. A los días GSB sale del país con rumbo a Venezuela.

Al llegar al aeropuerto, me apersono con GSB al counter de Venezolana de Aviación, mientras Rodrigo estacionaba el carro.   Estando en el counter, alguien toca a GSB en el hombro derecho, y al voltearnos, Barrabás estrecha la mano de Guillermo, y comenzaron los flashes de una cámara fotográfica.  Barrabás me saluda y se retira, reído con el fotógrafo. Me dice Guillermo:   ‘Este es el que me salvó en la celda’. Al llegar Rodrigo le explicamos lo sucedido. El Barrabás que salvó a GSB era un G—2.   Era un show que se había montado de intimidación en la celda.

Posteriormente GSB escribió un libro —tomito— sobre la Decapitación de Hugo.

Es necesario que los actores principales que en su momento tuvieron que ver en torno a Manfred Hoffman, entre los que recuerdo a Roberto Díaz Herrera y Domitilo Córdoba, quien apareció al lado de Hoffman en su intervención ante la televisión panameña, expliquen lo que saben de la llegada, presentación en televisión y la salida del misterioso Hoffman el 23 de setiembre de 1985 en un vuelo de Lacsa y quién es en verdad este personaje.   Así vamos atando cabos de las otras piezas que faltan, para conocer otras interioridades de la Decapitación de Hugo Spadafora.

<> Artículo publicado el 4 de octubre  de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

*

Rubén Miró y la invasión de cubanos a Panamá

La opinión del Contador Público Autorizado…..

,

ALEXIS SÁNCHEZ

¡Al amigo Gonzalo Menéndez Franco, In Memorian, quien en La Mesa de La Papaya, se refería a la verdad historica!

El 19 de abril de 1959, salió una expedición de noventa y siete hombres en el yate Mayari,  desde el Puerto Surgidero en Batabanó, Cuba a treinta millas de La Habana, desembarcando en Playa Colorada, San Blas a las 8:00 p.m. del viernes 24 de abril.

Bredio Benavides, intendente de San Blas, quien visitó el barco abandonado y encallado en la playa, el 26 de abril, dio parte a las autoridades.   De Playa Colorada, los invasores se dirigieron a Nombre de Dios, donde establecieron su base de operaciones.

La expedición estaba compuesta de tres panameños, un puertorriqueño, un argentino y el resto de nacionalidad cubana.   El domingo 26, fueron capturados los primeros invasores, entre ellos el panameño Guillermo González, y los cubanos Antonio Puente Blanco, Alberto o Gilberto Bethancourth Chacón y/o Roberto A. Arancibia Rodríguez, quienes fueron identificados por sus pasaportes.   Éstos no se rendieron, abriendo fuego contra la Guardia Nacional.   En el desembarco muere el panameño Enrique Morales Brid y dos personas más, quienes no fueron identificados. Una vez capturados, informaron que se esperaban dos barcos más con mercenarios.

El primero de enero de 1959, el Ejéercito rebelde, llega al poder, luego de la salida de Fulgencio Batista. La efervecencia revolucionaria, estaba de moda.

La invasión de cubanos a Panamá en abril de 1959, para unos guarda relación y para otros no, con los levantamientos que se dieron en Cerro Tute, en Veraguas, el desembarco en las playas de Santa Clara, y los proyectados asaltos a los cuarteles de Boquete y La Chorrera. Desde principios del año 1959, el gobierno panameño tenía informes fidedignos y confiables, de que en la Isla de Cuba se proyectaba una invasión a territorio panameño de cuatrocientos hombres en tres naves distintas, siendo comunicado esto por el canciller panameño Miguel J. Moreno, al canciller del Gobierno Revolucionario de Cuba, doctor Roberto Agramonte. Tanto el doctor Agramonte, como el embajador Raúl Roa, pusieron al tanto al comandante Antonio Enrique Lussón Batlle, y éstos dieron seguridad a Moreno, que no permitirían que se llevaran a cabo dichas actividades en contra de Panamá.   Diógenes De La Rosa, estuvo presente en dicha reunión, celebrada en Caracas, Venezuela.

Mientras tanto, Rubén Oscar Miró Guardia, llega a Cuba como turista con su esposa y sus hijos el 15 de enero de 1959. Miró, primo hermano de Roberto “Tito” Arias, fue absuelto en diciembre de 1957, por su participación en el magnicidio del presidente José A. Remón Cantera.   El 4 de agosto de 1958 sufrió un atentado, recibiendo tres disparos de arma.   El 9 de abril de 1959, llega a Miami procedente de La Habana, y el Miami Herald en su edición del 10 de abril, en una noticia que firma el periodista George Southword, señala que “Miró prometió a un fiscal distritorial de Estados Unidos que se portaría bien durante sus tres días de visita en Miami, y “que era un viaje de placer”.    “Yo soy el jefe del movimiento revolucionario de Panamá, y deseo registrarme con el gobierno de los Estados Unidos. No violaré las leyes de neutralidad de este país”. En dicha noticia señala que Miró “está escribiendo un libro titulado ¿Quién mató a Remón?”.

Miguel Moreno, el 15 de abril, puso en conocimiento personalmente al encargado de negocios a.i. de Cuba en Panamá, Ricardo Riaño Jauma, que el gobierno panameño estaba enterado que en territorio cubano se preparaba una expedición armada.  En esa nota “se invocó la obligatoriedad de parte del gobierno cubano de reprimir tales preparativos, en cumplimiento del artículo primero de la Convención sobre Deberes y Derechos de los Estados en caso de Luchas Civiles, aprobada en la Sexta Conferencia Internacional Americana en La Habana, Cuba en el año 1928”. El 17 de abril, Riaño Jauma contestó “que su Gobierno se pronunciaría en evitación de que se produjeran los hechos denunciados”.

El 16 abril, Panamá convocó al Órgano Ejecutivo, y comunicó al país “de que se preparaba una expedición de extranjeros para invadir el país”.   Ese mismo día, a las 9:30 p.m., Miguel Moreno entregó el comunicado a las delegaciones de los países de la OEA acreditados en Panamá, para que lo transmitieran a su respectivo gobierno.

Colombia envió dos fragatas y dos aviones caza, para la custodia de las costas del Istmo.     Ecuador puso dos aviones, Guatemala un avión con aprovisionamiento militar y con voluntarios, inclusive Cuba, envió dos oficiales del Ejército cubano, para que éstos desistieran de su plan. Además ofreció una fragata para vigilar las costas panameñas.

La Cancillería agradeció al gesto de la fragata, pero solicitó que la misma se utilizara para evitar la salida de otras naves de puertos cubanos, y que la cooperación ofrecida, se empleara para impedir las actividades en Cuba de Rubén Miró y mantener estrecha vigilancia de Andrés Cantillo y otros.

La misión de los dos oficiales cubanos en Panamá, capitán Armando Torres y teniente Fernando Ortiz enviados por Cuba, para convencer a los invasores de desistir de la aventura, fracaso, porque Torres y Ortiz, querían que se les permitiera regresar a Cuba con las armas a los invasores.

El embajador de Panamá ante la Organización de los Estados Americanos, Ricardo M. Arias Espinosa, solicitó la intervención de la OEA invocando el artículo 6 del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca de Río de Janeiro de 1947.   El 28 de abril el Consejo aprobó una resolución para que se trasladara al lugar de los hechos para investigar la situación denunciada.

La comisión quedó integrada por los embajadores de Brasil – presidente, Estados Unidos – vicepresidente, Paraguay, Argentina y Costa Rica. La comisión llegó a Panamá, el 29 de abril. Ese mismo día, es arrestado en La Habana, Rubén Miró. Luego de un estudio de los interrogatorios, pruebas, entrevistas, la comisión comunica al Consejo la noche del 19 de abril sus conclusiones, entre los que se señalaba: el carácter foráneo de la expedición, en cuanto a la organización y a sus componentes, ya que la totalidad era de nacionalidad cubana, Panamá sostuvo como base para cualquier arreglo, la rendición incondicional de los invasores, la cual fue aceptaba el 1 de mayo y así se evitó el derramamiento de sangre. La Guardia Nacional condujo a los cubanos a la Cárcel Modelo en Panamá. El destino de éstos quedó en manos de la justicia. Mientras, que el 30 de junio, mediante Decreto 1523 y publicado en la Gaceta Oficial de Cuba el 2 de julio, se dispuso la expulsión de Cuba de Rubén Miró, siendo deportado a Miami.

El Segundo Tribunal Superior de Justicia el 25 de junio perdonó el delito cometido por los invasores cubanos, en razón que se rindieron incondicionalmente y depusieron las armas sin disparar un solo tiro. A cinco extranjeros y un panameño, no les tocó el perdón, porque no se sumaron a la rendición incondicional en Nombre de Dios, y por enfrentarse con las armas a la Guardia Nacional. A la Cancillería le tocó tramitar la concesión de varios asilos diplomáticos y dar salvoconducto a panameños [Jaime Padilla Beliz y Samuel Gutiérrez] que se asilaron en la Embajada de Chile acreditados en Panamá.

El 12 de mayo el gobierno panameño, se pronuncia por unas declaraciones de Fidel Castro en Río de Janeiro, Brasil. El gobierno panameño, calculó los perjuicios de la invasión en más de trescientos mil dólares en gastos directos y en daños indirectos en varios millones de dólares, ya que el comercio y la industria se paralizaron durante varios días. Los invasores cubanos regresaron a Cuba en vuelo de COPA, pagados por el gobierno de Cuba, debiendo aterrizar en el aeropuerto militar Ciudad Libertad de La Habana.

Años atrás un cubano me contó que conoció a Rubén Miró en Cuba reclutando a los futuros miembros de la aventura de la invasión en Cuba para venir a Panamá, y que al recibir el ofrecimiento de Miró, no aceptó.

Cincuenta y un año después de estos hechos, sirva para recordar los mismos.


<>

Este artículo se publicó el 22 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.