¿Quemar basura para hacer diésel sintético?

La opinión de…


Jorge G. Conte Burrell

Este es el tipo de negocios que le encanta a los grandes demagogos: comprar por 65 millones de dólares una unidad de tecnología avanzada (son 325 millones de dólares en nuestro caso) dizque para salir del tercer mundo y directo para el primero, después dar subsidios a algunos empresarios privados de su partido para que lo dizque manejen por 5 años y presentarlo como logro de su administración.

Luego, el siguiente gobierno quita los subsidios, demandan las licitaciones y las concesiones y los costos terminan por acabar con el proyecto, ya que requirió una alta inversión inicial en lo humano y lo tecnológico y principalmente en su mantenimiento.

Considerar la instalación de una planta modelo de conversión de basuras a diésel sintético en las instalaciones de la Universidad Tecnológica de Panamá, para ir adecuándonos al sistema sería más inteligente.    La tecnología propuesta por la empresa alemana es muy avanzada para la educación y cultura de los panameños, sin mencionar que la misma es experimental inclusive donde es originaria.   Con relación al personal humano requerido, aunque es casi nulo en Panamá, esto se podría solucionar con la contratación de personal extranjero por un periodo de tiempo para capacitar a la mano de obra local en la planta modelo.

Adicionalmente están las consideraciones ambientales a la incineración de desechos, que es lo que hace este equipo y las emisiones tóxicas resultantes. Mientras no haya control previo de lo que consideremos como, y echemos a la basura, es decir, reducir y recuperar, para reciclar, el material fósil y metálico, estas emisiones serán altamente tóxicas. Los filtros para su eliminación vendrán incluidos en la primera compra, durarán 5 años y no serán reemplazados, ya que son muy costosos y las administraciones muy deficientes.

Este proyecto seguro que no sería el ejemplo de cero corrupción que existe en la Unión Europea y por lo tanto estará plagado de corrupción y corruptos. El implementar este programa a sopetón y porrazos, no lo llevará a buenos resultados, sino al mismo resultado de siempre. Vayamos por partes y midiendo resultados para ajustar nuestro curso de acción. Implementemos acciones de base que apuntalen nuestras inversiones.

Yo sugiero que comiencen con leyes y programas instituidos de separación de los desechos sólidos por parte de la población, escuelas, universidades, empresas y el Estado principalmente y para dar el ejemplo. Creando consorcios para la recuperación y reciclaje de materiales con valor comercial. Esto reduciría la necesidad de camiones de recolección contaminantes, tan grandes y tan frecuentemente.

Luego que se tiene la cultura, la preparación de los técnicos y asegurado el modelo, entonces invertir en bienes de capital. Ahora es tiempo de educar e invertir en las personas y las organizaciones. Ese mismo dinero podría servir para crear y subsidiar la cultura del reciclaje en Panamá. Ya se tiene la noción, ahora se requiere la infraestructura para crear la cadena de valor. Estos pasos reducirían el costo inicial de entrada a la tecnología sugerida, soportada en una cultura homogénea que apoya el éxito del proyecto y el retorno seguro de la inversión en lo social-ecológico-salud y económico en el mediano y largo plazo.

Debemos salir caminando del subdesarrollo para luego correr hacia el primer mundo. Para esto debemos hacer lo que hacen los países en vías de desarrollo o del segundo mundo, como yo los llamo. Comportamientos tan básicos como la separación de los desechos, el uso de bolsas reutilizables en vez de plásticas, el uso de desechos orgánicos para producir compost o abono orgánico, la industrialización del reciclaje, el uso de aceite vegetal usado para producir biodiésel, entre otras, nos llevarán a la creación de empresas que generen el valor agregado del crecimiento sostenible y sostenido.

Esto visto desde los ojos de un estadista sería una posible realidad; en manos de un director ejecutivo o de un presidente demagogo y corrupto sería un desastre anunciado.

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Este artículo se publicó el 28  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Parques nacionales o áreas por proteger

La opinión de…

Jorge G. Conte Burrell

La Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) anunció, recientemente, la idea de abrir 12 parques nacionales para la promoción del ecoturismo en Panamá. La noticia sería excelente si primero se hubiesen tenido en cuenta algunas consideraciones, más allá del deseo de hacer noticia y llamar la atención.

Los parques nacionales y áreas protegidas panameñas carecen, desde hace muchos años, de una inversión constante, no solo para su mantenimiento y operaciones diarias, sino para el desarrollo de capacidades, infraestructuras y conocimiento por parte del personal que labora en ellas; para poderlas ofrecer primero al público nacional y luego al internacional, que es exigente a la hora de visitar las áreas naturales.

En el año 2006, fui merecedor de una beca de la Fundación DPU, de la República China en Taiwan, para llevar a cabo un estudio sobre las relaciones de sus ciudadanos con las áreas verdes, desde los parques urbanos hasta los parques nacionales, el cual hice comparativamente con las áreas verdes panameñas y presenté el 6 de febrero de 2007, en las instalaciones del Parque Natural Metropolitano, ante una importante audiencia y con el apoyo de la Embajada de Taiwan.

Luego de visitar durante 30 días la isla de Taiwan, que mide la mitad de nuestro territorio y cuenta con 23 millones de habitantes, pasé parte de mi recorrido por sus parques nacionales, tales como el Parque Nacional Yanmingsan, el Parque Nacional Tarokko, el Parque Nacional Kenting y la reserva forestal Ali San y numerosos parques urbanos. En todos ellos encontré instalaciones de primer nivel, información para visitantes en inglés, estacionamientos numerosos, calles de penetración en excelente condición, senderos demarcados y en excelente estado, centros de visitantes con auditorios y cines para la presentación de los documentales producidos sobre la flora y la fauna del área, cafeterías, restaurantes y tienda de souvenirs, baños confortables, centros de educación y de investigación tanto para estudiantes como de alta montaña para científicos de todo el mundo, personal voluntario para dar charlas y hacer recorridos y muchos guarda parques.

Una inversión constante de 800 millones de dólares anuales fueron necesarios para crear una infraestructura de primer orden para el desarrollo del turismo de parques nacionales, que alcanzó la cifra de 10 millones de visitantes en el año 2005, según datos del Ministerio del Interior, encargado del manejo de estas áreas y al que fuese invitado y distinguido por su director.

Luego de más de 200 encuestas realizadas entre los ciudadanos taiwaneses, y 70 realizadas a ciudadanos panameños, es mucho lo que tenemos que hacer para tener el nivel de satisfacción que presentan los primeros sobre los segundos, según los resultados obtenidos en la encuesta. Y si para nosotros el nivel no es satisfactorio, ¿qué podría pensarse de los turistas internacionales, provenientes de países con más desarrollo que nosotros en materia de atractivos turísticos? Solamente con visitar los parques nacionales y áreas protegidas en Panamá nos damos cuenta de que la gente no volverá y que hablará pestes, no de su flora y de su fauna, sino de aquellos encargados de proteger estas zonas y su poca capacidad para hacerlas medianamente funcionales.

El hecho de contar con las áreas protegidas y un escasísimo presupuesto de 200 mil dólares, que gastado como lo gasta este y todos los gobiernos anteriores, serán apenas una cuarta parte (50 mil dólares) que, repartidos en 12 áreas como lo propone la Anam, no llegará ni a 5 mil dólares por área. Esta “inversión” no nos pone ni siquiera en capacidad de ofrecer un mínimo de condiciones a los guardaparques locales ni a los escasos turistas nacionales e internacionales que nos atrevemos a visitarlos; imagine usted qué hará por los turistas norteamericanos, acostumbrados a sus asombrosos parques nacionales, o a los taiwaneses, para seguir con el ejemplo.

Por el bien de nuestros parques nacionales, las áreas protegidas y el turismo, por favor sean serios; hagan primero un plan nacional de inversiones y desarrollo público-privado de las áreas protegidas, pongan un par de estos parques nacionales bajo el programa de inversión y, poco a poco, con las experiencias aprendidas y los ajustes hechos, implementen acciones en otras áreas protegidas, dando el nivel de satisfacción que buscan los visitantes nacionales e internacionales. No los abran como el cajón de tesoros (que podrían ser), porque de pronto abrirán una caja de Pandora llena de los demonios que deseamos evitar, por el bien del turismo nacional y de nuestras áreas protegidas.

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<> Este artículo se publicó el 8 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Juntos por el desarrollo sostenible

La opinión de…


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Jorge G. Conte Burrell

En el reciente V Foro Nacional para la Competitividad llevado a cabo por el Concejo Nacional de Competitividad, con el patrocinio de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Gobierno, se instalaron 13 mesas entre las que se encontraban aquellas para definir las estrategias nacionales de competitividad en temas como el turismo, seguridad, modernización del Estado, justicia, recursos naturales y medioambiente, entre otras.

Luego de escuchar sendas presentaciones por parte de organismos internacionales, como el Foro Económico Global, al presidente ejecutivo la CAF, los ministros de Estado del Mici, MEF y Meduca, al presidente del Conep y al vicepresidente senior de mercados emergentes de la Corporación Microsoft, el Dr. Orlando Ayala, confío en que haya quedado claro entre los participantes el nivel de discusión y el objetivo que todos buscábamos: un desarrollo económico sostenible en el largo plazo, a través de la competitividad de los diversos sectores de la economía, aunque hicieron falta las mesas de gremios relevantes como el gremio agropecuario y el sector energía.

En la mesa en la que me tocó participar, la de Recursos Naturales y Medioambiente, junto a otras 30 personas, se presentaron los lineamientos estratégicos desde la Anam por parte de su administrador general, Javier Arias, y desde el sector privado por parte de Maritza Vallarino. Como primer paso se unificaron las agendas al constatarse las muchas similitudes entre las mismas, sin embargo, estas no representaban los intereses de otros grupos como el de los trabajadores, los representantes de organizaciones ambientales, sociales y otros intereses de minorías no consensuadas en ninguna de las agendas presentadas inicialmente.

Luego de horas de discusión se incluyeron temas de carácter social, ambiental, ecologista, de seguridad alimentaria, desarrollo de fuentes alternativas de energía, promoción del reciclaje a nivel nacional, manejo integral de desechos tóxicos y hospitalarios, protección de aéreas protegidas y la seguridad de los guarda parques, la apertura de estas áreas a la inversión privada para su protección integral, el desarrollo del ecoturismo, la investigación y la bioprospección, al igual que la necesidad de instalar las unidades ambientales en todas las entidades del Gobierno, para que apliquen la normativa ambiental al Estado, que representa el 50% de la economía nacional y es actualmente el mayor contaminante.

Estas iniciativas redondearon una propuesta que ve más allá del cortoplacismo propio de la empresa privada local y las políticas de gobiernos, creando de esta forma una propuesta de Estado en materia de manejo de los recursos naturales y el medioambiente para el Panamá del año 2015.

Esperemos que las iniciativas que de aquí salgan, en conjunto con las restantes 12 mesas, sirvan para promover un desarrollo sostenible que mejore nuestra eficiencia y productividad, que sea incluyente, equitativo y no solo la base para un crecimiento económico acelerado, miope y excluyente que nos lleva a un deterioro de nuestros recursos naturales, la fuga de cerebros, la pobreza y polarización de nuestra sociedad.

 

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<> Este artículo se publicó el 23  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/conte-burell-jorge-g/

Acuerdos sobre el mercurio

La opinión de…

JORGE  G.  CONTE B.

En el primer encuentro del Comité Negociador Intergubernamental (INC) en Estocolmo, Suecia, bajo los auspicios del PNUMA, los representantes de los gobiernos dieron los primeros pasos hacia un tratado jurídicamente vinculante que controle la contaminación por mercurio. Estas discusiones preliminares sientan las bases para desarrollar el texto del tratado, cuya redacción empezará en la próxima reunión del INC en Tokio, en enero de 2011.

La presencia de 132 países corrobora la importancia que tiene resolver este problema mundial de forma eficaz. En el encuentro, los países expresaron su punto de vista sobre las medidas a tomar para controlar los niveles de mercurio, en cuanto a su oferta y comercio, al almacenamiento del mercurio excedentario, a su uso en productos y procesos, a la minería artesanal a pequeña escala, a las emisiones atmosféricas, a los residuos y suelos contaminados, así como la vigilancia del cumplimiento del acuerdo que se alcance, las campañas de concienciación, el apoyo a la capacidad técnica y la aportación de ayuda financiera a los países en desarrollo.

Además la OMS hizo un llamado a la eliminación de los cosméticos para aclarar la piel y las amalgamas dentales, que contienen importantes cantidades de mercurio y suponen un grave riesgo para la salud.

El mercurio es extremadamente tóxico, no desaparece nunca del medio ambiente y se acumula en el aire, agua y alimentos.  El metilmercurio, su forma más tóxica, se acumula en los grandes peces predadores y amenaza a las poblaciones que se alimentan básicamente de pescado.

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Artículo publicado el 30 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Herramientas para el desarrollo sostenible (II)

La opinión de…….

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JORGE G. CONTE BURRELL

Para la segunda parte del siglo pasado el invento de las primeras computadoras dio como resultado las industrias del hardware y el software que le ofrecieron grandes avances a la Humanidad con el manejo de ilimitadas cantidades de datos científicos, técnicos e industriales, creando una nueva cultura global de manejo de información para una mayor productividad.

Posteriormente y basado en la plataforma de las tecnologías de la información, se inventó la Internet y la creación de nuevas empresas “ virtuales ” globales y la nueva cultura de interrelación y compra/venta que vivimos hoy.

La conjunción de las tecnologías de la comunicación e informática, entre otras, dio como resultado la comunicación a través de teléfonos celulares, creando la gran industria global comunicación móvil que utilizamos en promedio 30 minutos al día y en algunos países desarrollados, hasta 120 mensajes de texto diarios, creando millones de puestos de trabajo y miles de millones de dólares anuales en ventas. Mirando el futuro cercano, el crecimiento de la banda ancha, permitirá la comunicación a través del protocolo de voz sobre Internet (VOIP).

Para la nueva etapa de nuestro desarrollo, basada en la producción más eficiente, el manejo de los recursos naturales, la reducción, reutilización, reciclaje y recuperación de materia prima y productos contaminantes, la eficiencia energética y la producción libre de tóxicos, se han inventado nuevas fuentes energéticas no contaminantes, procesos de producción y distribución que eliminan los materiales tóxicos y reducen el uso de materias primas, incluyendo porcentajes cada vez más altos de material reciclado.

Igualmente se han diseñado herramientas para que las empresas, los centros educativos, los municipios y las familias participen en el desarrollo sostenible como el manejo integral de los residuos sólidos domésticos e industriales y los puntos de reciclaje.

Estas nuevas industrias denominadas “ verdes ” han creado y seguirán creando millones de nuevos puestos de trabajo, mejor pagados y formales, miles de millones de dólares en ingresos por exportación y servicios, sumando puntos porcentuales en el Producto Interno Verde de países, donde se incorporan variables ambientales en su Producto Interno Neto.

Es hora, entonces, de que nuestra sociedad incorpore, en forma masiva, las herramientas, tecnologías y empresas necesarias para el desarrollo sostenible, como se ha hecho con otras tecnologías y productos en nuestro pasado y que permitan llevarnos a nuestro próximo pináculo cultural, como seres humanos sostenibles, durante la primera mitad del siglo XXI.

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Artículo publicado el 24 e marzo de 2010 en el  Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Herramientas para el desarrollo sostenible (I)

La opinión de….

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JORGE  G.  CONTE  BURRELL

Desde los primeros seres cavernícolas el “homo sapiens” utilizó herramientas rudimentarias como las mandíbulas de animales muertos, piedras talladas y palos para obtener sus alimentos y defender su territorio, lo que creó los primeros asentamientos humanos. Posteriormente pudo pintar y tallar sus conocimientos, experiencias e historias utilizando pinceles hechos de palos y pelos de animales y pinturas de origen vegetal sobre piedras conocidas como petroglifos, reconociendo entre ellos a los primeros artistas.

Cientos de años después el ser humano pudo investigar el cuerpo humano y tratar sus enfermedades con instrumentos médicos que hoy son considerados como inhumanos, pero en su época eran la única alternativa para los primeros doctores. Eventualmente fueron capaces de reproducir estos conocimientos, la biblia y otros documentos, al igual que imprimir los primeros diarios informativos con la invención de la imprenta, creando así la cultura de la lectura en millones de seres humanos en el mundo conocido de la época.

En tiempos más recientes, con la invención del automóvil y el dominio de la electricidad para uso doméstico e industrial, el ser humano en su capacidad ilimitada de innovar, inventó el teléfono, la radio, la TV y toda la tecnología necesaria para la transmisión de imágenes y sonidos, el automóvil y la producción en serie, que dieron como resultado las primeras zonas industriales, motivando una gran inmigración desde el campo dando como resultado las primeras mega ciudades como Londres y Nueva York.

Este gran movimiento permitió la invención de nuevas herramientas para cubrir las necesidades de estos ciudadanos y facilitar su nuevo estilo de vida. De ahí nacen empresas industriales con la producción en serie de productos eléctricos, como la refrigeradora, el televisor, la radio, el tocadiscos y otros que dieron como resultado una sociedad más ilustrada, iluminada, entretenida y comunicada.

Sigue mañana..

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Artículo publicado el 23 de marzo de 2010 en el  Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.