Democracia y Gobierno

Democracia y Gobierno

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Irene Giménez

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Una sociedad justa es aquella en la que los individuos que la componen pueden perseguir sus propios sueños sin interferencia de fuerzas extrañas a él, como el estado omnipotente.

Ese individuo (self-ownership) es dueño de sí mismo y de sus acciones, es responsable de sus propias decisiones y asume sus consecuencias; así, cualquier poder humano externo que obligue a un individuo a ayudar a otros, a darle a otros recursos alegando equidad, justicia o responsabilidad social es una expropiación de los derechos individuales, dado que es imposible determinar de manera objetiva cuáles son exactamente los méritos que tienen los individuos para alcanzar su propio destino.

La Nueva Gerencia Pública (NGP) refrenda claramente estos valores. La NGP entiende que el mecanismo de mercado es el mejor sistema para distribuir beneficios apoyando la idea de que el mérito y el ser dueños de sí mismos (mediante la competencia) son mejores jueces sociales, pues son técnicos y neutros.

La mejor manera de medir entonces el éxito de un gobierno, es por sus resultados, los cuales definen cada vez más los límites de la intervención del gobierno sobre las preferencias de los “clientes”/ciudadanos. Nueva Zelanda se constituye en el modelo de esta solución, que parece expresar realmente la “accountability”: proveer a los consumidores la oportunidad de la “salida” de aquellas entidades que no satisfagan sus preferencias o expectativas.

No corresponde a los burócratas definir qué es bueno o malo para la sociedad, son los individuos (como ciudadanos o como clientes) quienes mejor conocen lo que quieren.

Cualquier institución u organización tiene el potencial de convertirse en una estructura de poder que se impone sobre los individuos.

Esta preocupación de la administración pública tradicional se resuelve a través de un argumento técnico y moral: una vez que un programa público sigue reglas racionales (en oposición a las reglas burocráticas o políticas), los actores (gerentes y ciudadanos) actúan racionalmente. En la medida en que diseñemos buenas instituciones y organizaciones que sigan las reglas de mercado, será racional actuar moralmente. La república democrática, así, está asegurada.

Por ello, las organizaciones públicas son necesarias sólo en la medida en que trabajen eficientemente para la sociedad.

Los individuos deben ser libres para actuar y decidir, y los gobiernos sólo deben producir algunos de los servicios que los individuos no pueden producir. Una vez que tenemos, como individuos, que lidiar con las organizaciones públicas, éstas deben formar parte de una red que tiene como única misión servir. La NGP, en líneas generales, abarca los siguientes principios: 1. Regreso a las funciones básicas: un Estado “rediseñado” debe descargarse de actividades no esenciales y dedicar su atención a las tareas básicas que son inherentes a su función de gobierno.

2. La sociedad civil es la que tiene el poder, las instituciones privadas de la sociedad son: la familia, las asociaciones civiles voluntarias y el mercado, con las empresas privadas y los poderes del mercado actuando bajo un grado mínimo necesario de regulación.

El mercado es el responsable principal del progreso económico. A su vez, la familia y las ONG tienen la responsabilidad primaria de satisfacer las necesidades sociales. Este tipo de roles implica que el Estado ve a sus ciudadanos responsables y consecuentes con sus decisiones, en vez de tratarlos como dependientes de la burocracia estatal.

3. Adopción de los principios del mercado (competencia, desregulación, precios sin intervención).

4. Descentralización: las administraciones locales son el contacto directo y cotidiano con los ciudadanos. Muchas actividades gubernamentales dirigidas actualmente por niveles más altos de gobierno deben estar en niveles más bajos, con sus responsabilidades, autoridades y recursos para paliar las necesidades que corresponden naturalmente a sus áreas. Este nivel de cercanía permite una mejor fiscalización y eventualmente un reclamo ciudadano que se reflejará en las urnas, independientemente del aparato central.

5. “Accountability”: El Gobierno y sus funcionarios son responsables de los resultados. En la NGP no se informa en páginas publicitarias, los resultados se miden por la satisfacción del ciudadano, que estará dada por su nivel crítico, apreciando sobre la condiciones antes y después del trabajo, y el tiempo y el dinero ahorrado en impuestos. Una organización gerencial, dentro de un sistema de mercado abierto, creará un gobierno eficiente y honesto.

6. “Rightsizing government” (Estado de proporciones óptimas): el “rightsizing” o tamaño óptimo no significa simplemente reducción del tamaño. Pueden ampliarse ciertos servicios y reducirse otros. Incluye también organismos de reestructuración, eliminación o consolidación de agencias estatales, y ajustes del exceso de planilla del Gobierno.

7. Institucionalización del “Open-Government” (gobierno electrónico abierto). La ciudadanía interactúa bajo esquemas web 2.0 con el gobierno interoperable.

El desafío de una nueva gerencia pública, moderna, abierta y preocupada profundamente por coadyuvar a la consolidación en la región de regímenes republicanos democráticos productivos, activos y equitativos, requiere una fuerte conducción política y un profundo compromiso desde los más altos cargos. Si se efectúa apropiadamente producirá un mejor funcionamiento del Estado y por lo tanto los ciudadanos quedarán más satisfechos y el Gobierno contará con un mayor apoyo popular.

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Publicado el 3 de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que le corresponde.

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