Sospechas e indicios del cambio

La opinión del Locutor Radial, Politólogo y Abogado…

LUIS  CARLOS  GUERRA
guerraluiscarlos@hotmail.com

La ex embajadora de Estados Unidos en Panamá, Bárbara Stephenson, al escribir sus percepciones, no sé si habrá considerado que de no ser ciertas, tipifican perfectamente el delito de vulneración a la estima y consideración que se tiene de una determinada persona, es decir, injuria, por cuanto señalar que una persona es: ‘sospechoso de vínculos con traficantes de drogas’ plantea de por sí una lesión, menoscabó directo a la imagen de la persona a quien se imputa o dirige dicho señalamiento.

 

Ahora bien, una sospecha, es una creencia o suposición hecha a partir de conjeturas, y una conjetura a su vez es un juicio u opinión que se deduce de indicios, sospechas o síntomas.

 

La Corte Suprema de Justicia en jurisprudencia y citando a un maestro del derecho patrio sostiene que: ‘1.El indicio es un hecho que señala la existencia de otro. El indicio viene a ser así la huella, vestigio, señal, traza, o circunstancia que pueda conducir o coadyuvar al conocimiento de determinado hecho. En el derecho angloamericano se le conoce como ‘prueba circunstancial’. Este mismo ministro es señalado en otras publicaciones de estar presuntamente vinculado a tráfico de armas en Colombia; estas inculpaciones deben constituirse en circunstancias justificativas contundentes para abrir las investigaciones sumarias respectivas de oficio por parte de la Procuraduría General de la Nación a fin de investigar el posible delito, y de no encontrarse mérito legal suficiente concluir con una solicitud de sobreseimiento definitivo a favor de quien es imputado.

 

Le toca a este gobierno del supuesto cambio dar explicaciones, pero quiero recordarles lo que también expresa la Corte Suprema de Justicia en relación a la buena, mala o contradictoria justificación de los hechos que rodean al incriminado, expone: ‘Por otro lado, en fallo de 26 de marzo de 1998 se indicó que: ‘según lo expresa la doctrina jurisprudencial: si el imputado’ da una explicación plausible, hace caer el indicio.    Por el contrario, si da una explicación mala o contradictoria, refuerza el indicio permitiendo atribuir un sentido desfavorable al hecho sospechoso (Registro Judicial Marzo de 1998, pág. 323).’.

 

Este gobierno y sus representantes han equivocado el método argumentativo para enfrentar las situaciones, el ad hominem o método de vilipendiar o desmeritar a quien emite o afirma una opinión o circunstancia, sin desmeritar el contenido de la misma, crea una fuerte precepción probatoria indiciaria contra quienes se esgrimen como auto defensores del cambio y sus miembros.

 

Este artículo se publicó el 2 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Anuncios

El derecho a ofender

La opinión del Abogado,  Locutor de Radio  y Escritor….

LUIS  CARLOS  GUERRA
guerraluiscarlos@hotmail.com

Llegan a mi memoria trazos de expresiones del señor RICARDO MARTINELLI BERROCAL, hoy Presidente de la República de Panamá, cuando en algún momento de campaña decía, parafraseándolo, que la gente protestaba porque las autoridades no los atendían, no les solucionaban los problemas, de ahí el cierre de calles.

Paradójicamente, una vez en el poder, sanciona una ley que penaliza hasta con dos años de cárcel a quienes cierren las calles como medida de protesta.

Hoy, a un año y meses de gobierno, vuelven a impulsar, dejando manifestar intenciones dictatoriales que pareciesen encubrirse por periodos pero que se mantienen latentes en el cavilar de sus aspiraciones; un proyecto de ley para proteger al Presidente y a los Servidores Públicos de supuestas ofensas, ultrajes o vilipendios, que según sus proponentes, diputados oficialistas de Cambio Democrático, se sustenta en que ‘la comunidad panameña ha sido testigo del uso desmedido y exacerbado de la crítica y la calumnia alegre contra el Presidente de la República’.

La pregunta que surge ¿es acaso el Presidente de la República una divinidad?, por ende se le excluya del cuestionamiento e indagación permanente que inquiere la ciudadanía. Los zapatos del pueblo lo son también sus costumbres y formas de expresión, no se puede ser o no ser al mismo tiempo, por eso la principal contrariedad de un gobierno que vendió falsamente los intereses de un pueblo primero como eslogan de campaña, para después reconocerse y decidir cómo un gobierno de empresarios.

Quieren imponer a fuerza mediática que si no se está de acuerdo con sus propósitos, la población entera es reacia al cambio, que si se les critica nadie tiene autoridad moral, que si el pueblo está insatisfecho con la calidad de los servicios y la manera como manejan el país, el pueblo es inconforme.

Pretenden ahora tomar como ofensas las constantes quejas de la población, que no tiene otra forma de responder, sino con esas palabras que ellos consideran calumnias e injurias y no lo interpretan como realmente debe ser, frustración ante las promesas incumplidas.

Quién ofende primero sino aquel que toma por tontos útiles a una población que engaño con falsas promesas, cuyo gabinete se caracteriza por meter la pata e insultar a cuanta persona se le oponga o difiera; ellos han creado el animus injuriandi en cada uno de los panameños, que no es más que un animus defendi, pues al parecer, el tratar de dialogar con ellos o hacerles ver sus errores de la manera más democrática implica ser ignorados e igualmente vilipendiados o en el peor de los casos perseguidos judicialmente.

La población se siente ofendida y no interpretan como injuria o calumnia el derecho a ofender que les asiste ante tanta incompetencia.

*

<> Este artículo se publicó el 9  de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

2011 el año de la vara para el cambio

*

La opinión de…

Luis Carlos Guerra 

Ha iniciado el nuevo año 2011, y al parecer no se vislumbra nada halagador, dado que el primer día del año entro a regir un alza de la gasolina, alza en la cuota de seguro social, aunado al hecho de las nuevas tasas e impuestos que pretende implementar el gobierno del supuesto cambio al pueblo, dizque para sufragar servicios de calidad en la disposición de la basura y rellenar el hueco económico de sus diatribas políticas en el Municipio de Panamá; paradójicamente, antes del año nuevo, los diputados y representantes capitalinos se subieron las cuantía de sus viáticos justificando alto costo de la vida.

La realidad del cambio sigue siendo más de lo mismo hasta peor, los escándalos de corrupción, las contrataciones directas, nepotismo, amiguismo; persecución directa e indirecta contra quienes enuncian alguna crítica contundente o simplemente no se adoctrinan a la culturización mediática de sublimación, de que si no crees que es bueno eres rebelde al cambio o si fuiste presuntamente delincuente en otro partido en el nuestro te bautizamos.

El ciudadano Ricardo Martinelli Berrocal, excelentísimo señor Presidente de la República de Panamá, y representante principal del gobierno del hipotético cambio, en su Discurso de Rendición de Cuentas a la Asamblea de Diputados, volvió a reiterar las mismas promesas y los mismos banderines de campaña, que si 100 a los 70, aumento a los policías, pero en todos los sectores de política estatal fue tan general que la imaginación se pierde tratando de auscultar lo concreto de lo ideal.

Me llama la atención que utiliza una terminología propia en el argot popular religioso para dirigirse al pueblo al expresar: “Yo les pido que nos midan con esa vara. Es una vara justa y realista.” Pero condiciona esa medición a sus criterios y no a lo que realmente el pueblo necesita y espera.

*
<>Artículo publicado el 11  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El hipnotismo político juvenil

*

La opinión del Abogado, Locutor Radial y Analista Político…

Luis Carlos Guerra 

Recientemente asistí a una convención de juventudes políticas, escuchaba, analizaba los distintos actores que inducían la agenda programática del evento. Al culminar las exposiciones me invadió una interrogante sobre cuál ha de ser el papel que debe desempeñar la juventud o juventudes en el escenario político. Mientras cavilaba con mi yo interno, mi vista se asistía de un cuadro que quizás no visualizaba ninguno de esos jóvenes o si lo preveían preferían ignorarlo, la realidad histórica de ser conducidos, inducidos, impulsados y no actores estratégicos de un proceso en el que deberían ser mas tomadores de decisiones que beneficiarios.

La construcción del evento estuvo contenida de un enfoque transicional, es decir la juventud del mañana, el mal llamado relevo generacional, que siempre he advertido debe ser intergeneracional, no así la juventud presente que puede renovar estructuras e incidir directamente sobre lo caducado de las institucionalidades democráticas de sus respectivos partidos políticos producto de sucesiones y alternancias de los mismos grupos de poder o individualidades al mando.

La juventud política panameña se encuentra adormecida, hipnotizada culturalmente por un patrón prefijado de ser la alegría de toda fiesta y no los anfitriones de la misma.

La visión llega hasta ser reconocidos como actores, pero mediatizados por el estatus quo de un sistema partidocrático que legitima como referentes conductuales de una juventud política a figuras que el propio tiempo desautoriza como tales y que se convierten metafóricamente en pastores de rebaños electorales con los cuales negocian sus posiciones de poder y necesitan reunirlos de vez en cuando para proyectar vigencia.

El respeto no debe implicar sumisión, reconocer autoridades es políticamente aceptable, pero cuando estas pierden la razón de su legitimidad pedir permiso es una cortesía no una obligación, de ahí que las juventudes políticas deben rescatar su rebeldía y convertirla en revolución.

*
<>Artículo publicado el  22 de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/guerra-luis-carlos/

Estudiantes inferiores

La opinión del Abogado, Politólogo, Escritor y Locutor…

Luis Carlos Guerra

Me encuentro atónito. No sé si es por la vaga argumentación de los diputados que rechazaron la iniciativa de ponderar el voto de los estudiantes universitarios o por la absurda declaración del Rector Magnífico al referir que el voto de los estudiantes no puede tener igual valor porque están en un proceso de formación de criterios. 

La Constitución Política determina que el voto es libre, igual, universal, secreto y directo. Me resulta indignante el hecho que en la Universidad de Panamá, donde ha de enseñarse y donde aprendí, los valores esenciales de la democracia; se permita la argumentación política, jurídica, aberrante, de una desigualdad en la valoración de votos en atención a la posición que se ocupe dentro del recinto educativo.

La institución Universidad de Panamá es la Universidad Oficial del Estado, no es una entidad privada, por ende el régimen legal que debe aplicarse es el del cumplimiento de todas las normas que rigen al Estado, teniendo como tales también las concernientes al sistema democrático de gobierno que es regulado por la propia constitución y por las leyes electorales, éstas que solo tienen como requisitos para votar en un proceso democrático de elección el ser ciudadano panameño, aparecer en el Padrón Electoral final, presentar la cédula de identidad personal, estar en pleno goce de los derechos civiles y políticos.

El mensaje que se sigue mandando al estudiantado panameño es el de hombres y mujeres con una categoría inferior por su condición de estudiantes, contrario sensu, de los valores que dice promover la Universidad de Panamá de pluralismo y equidad, pues resulta demagógico promover estos ideales de convivencia democrática y aupar desigualdad en razón de clase y posición; que coadyuvan a deteriorar aun más la desigualdad profesional y económica de todos los universitarios de esta casa de estudios al enfrentarse a la realidad socioeconómica del país.

<> Artículo publicado el 14  de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/guerra-luis-carlos/

La democracia subsidiada

La opinión del Abogado,  Locutor  y Analista Político …

Luis Carlos Guerra 

El efecto de la campaña mediática negativa pasada, dejó en el panameño una percepción molestosa de todos los partidos políticos, en virtud de los presuntos escándalos de corrupción de casi todas las agrupaciones una vez asumieron el poder en los diversos periodos gubernamentales, sin exceptuar la actual.

La finalidad de un partido político es detentar el poder del Estado, pero este objetivo no puede ser absoluto en sí, dado que su existencia ha de basarse sobre elementos ideológicos, doctrinales; estructura organizativa que oferte acciones programáticas dirigidas al mayor interés de los electores.

Una realidad contundente es que el colectivo político que incumpla lo ofertado o se aparte de lo que la ciudadanía como electores esperaba de ellos, se somete a una conclusión de rechazo, y lo que fue esperanza en su momento se convierte en tolerancia temporal.

El Presidente de la República, Ricardo Martinelli, empresario conocedor del mundo financiero; convencido de que la mejor manera de asfixiar competencia u oposición es el cierre de los canales de solvencia económica para actuar; recordemos como quitaron subsidios a los sindicatos y posteriormente reformaron la ley, con el “chorizo”, para disminuir las cuotas sindicales y así debilitar el poder de acción de estos movimientos; pretende ahora hacer lo mismo con los subsidios a los partidos políticos.

Hay que aceptar que estos subsidios necesitan mayor fiscalización, lo que no implica que se deban utilizar para cumplir promesas retrasadas por falta de previsión, nadie discute el derecho ganado de los jubilados a merecer su aumento, pero justificar en aras de este derecho el sacrificio de un elemento consustancial al Estado Democrático, que lo es la existencia de Partidos Políticos, acerca a este gobierno hacia una dictadura clasista política de adinerados, que al menos es un poco equilibrada por el propio Estado mediante el control económico de la dinámica política partidista.

<> Artículo publicado el 5 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

La sexualidad es una expresión

La opinión del Abogado, Locutor y Analista político…

LUIS CARLOS GUERRA

He observado con mucho detenimiento el tema del reconocimiento, mediante ley del derecho a elegir una orientación sexual, que busca, según sus proponentes ‘se respete el derecho a elegir nuestra orientación sexual y nuestra identidad de género, para que sea reconocido como un derecho en nuestro país’.

La Asamblea Nacional de Diputados tiene ahora en el proyecto de Ley No. 50, que da derechos a homosexuales y lesbianas y sanciona a quienes discriminen a este grupo un debate más que jurídico, moral, dado que incorrectamente, como lo apuntan sus detractores, este proyecto no posee características de inconstitucional,  pues si se lee,  da cuenta que busca reforzar el derecho de libertad de expresión y pensamiento de los ciudadanos que desean hacer pública su orientación sexual, entiéndase bajo este parámetro; heterosexuales, homosexuales, bisexuales, asexuales, transexuales y hasta se habla de la pansexualidad u omnisexualidad.

El proyecto de ley sería inconstitucional si plantease como reconocimiento la unión matrimonial de ciudadanos del mismo sexo; sin embargo, el debate de fondo es sancionar a aquellas personas que generen acciones discriminatorias contra una persona que profese, exprese, su posición acerca de cómo asume, cree, piensa o interpreta su sexualidad.

La sociedad humana tiende a ser farisea; y esto lo entendió Jesús al reclamarle a los miembros de la principal secta política religiosa judía de su tiempo, pues era de conocimiento público su hipocresía, porque fingían una moral, sentimientos o creencias religiosas que no tenían o practicaban realmente.

La línea de pensamiento puede aplicarse a los políticos del país, al tratar temas de relevancia nacional, muchas veces la población solo escucha estupefacta como tergiversan realidades para aprobar o desaprobar proyectos o acciones, a conveniencia de las coyunturas políticas o intereses personales; es decir, lo malo o lo bueno, lo será en la medida que se apegue al querer personal o económico de ‘alguien’, lejos de la esperanza de la población que creyó, confió, en ellos.

¿A quién afecta la idea que una persona pueda expresar su orientación sexual sin prejuicios?; a la familia, los niños, la religión, la moral; ¡vana hipocresía! si la realidad es que tenemos muchos más bombardeos mediáticos que inducen hacia una sexualidad libertina, que hace mucho más daño frente a la permisión legal de escoger y aceptar a libre albedrío la naturaleza de la propia concupiscencia como un derecho inalienable del ser humano a pensar y expresarse, a ser libre o condenarse.

A fin de cuentas, ¿a quién le toca juzgar o discriminar el proceder humano?;   Dios dijo: ‘¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!’, pero asimismo determino: ‘Solo hay un dador de la ley y juez, que es poderoso para salvar y para destruir; pero tú, ¿quién eres que juzgas a tu prójimo?’.

<> Artículo publicado el 25 de septiembre de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,   lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.