Acerca de la Universidad secuestrada

 

La opinión de:

Francisco Herrera

Un efecto grave del clientelismo interno en la Universidad de Panamá (UP) ha sido la merma de la academia, entendida esta no como su estamento de docentes, sino como su hacer intelectual, investigativo y crítico de la realidad. Su función se ha reducido en la mayor parte a la de docencia, importantísima si no fuera porque no está apoyada por la investigación y el debate crítico de la realidad.

La politización negativa de los docentes, educandos y administrativos se ha convertido en el mecanismo de control y desarrollo de la institución, hasta crear un desbalance de poder, anómalo e incongruente con el deber ser de la UP. Se desplaza al profesorado por segmentos administrativos y estudiantiles, afiliados mediante planilla a la estructura de las decisiones.

Se ha dicho hasta la saciedad que la UP es un microcosmos del país. Si la intención es que la realidad de la nación proyecta sobre la vida universitaria sus virtudes y defectos, podríamos estar de acuerdo, pues se trata de una institución formada por seres humanos y miembros de la misma sociedad. Pero hasta ahí el símil. Si lo repetimos como una aceptación de una verdad que es imposible cambiar, entonces la UP estaría de más, como institución pública formadora de agentes sociales de calidad para una continua renovación. Aunque, de hecho y como institución pública dependiente del poder del Estado, a pesar de su autonomía relativa, ha sufrido los avatares de la dinámica política.

Uno de estos elementos es el presupuesto asignado por el Estado para su funcionamiento. El otro es la incidencia estatal en la selección de los poderes administrativos, a través de fuerzas políticas externas que operan en el campus, los partidos políticos.

Como institución pública de educación superior, la UP ha jugado momentos estelares en la construcción de la conciencia ciudadana. Algo de ese sedimento se mantiene en el país y en algunos estamentos dispersos, en conjunto con la academia y, probablemente, entre los estudiantes y administrativos.

Los años de funcionamiento durante el periodo militar tuvieron efectos contradictorios. Por un lado, se creó una subcultura clientelar (no dudo que también la hubiera en el periodo anterior, como se comentaba cuando fuimos estudiantes), que se intensificó en la medida en que el sistema fue regido desde afuera por el poder. Cuando desaparece ese poder, el sistema de democracia formal le agrega su propio modelo de control, orientado a regular la conducta política de los estudiantes, manteniendo los mecanismos de clientelismo institucional previamente creados.

Lo peor que ha pasado es que el sistema se ha enraizado al punto de que la mala hierba –como la paja canalera– apenas si puede desarraigarse, pues sus raíces son tan intrincadas y extendidas que al cortar una sección horizontal aparece más adelante, reproduciéndose, como la hidra. Tal vez, desconociendo los antecedentes, presumiría que la práctica actual, que emplanilla a dirigentes estudiantiles, es relativamente nueva. Es decir, nueva desde la época militar, pero ha provocado que cada dirigente o cada estudiante que quiere sobrevivir se haga un espacio en la planilla universitaria, sin más formación ideológica y política que los clichés ya desgastados de las protestas armadas, cuando son necesarias.

De forma que, acompañando a un estamento universitario geróntico, se extiende sobre el horizonte una actitud de desfallecimiento institucional que apenas si levanta cabeza en algunas que otras instancias académicas. ¿Contra qué se lucha? ¿Hay lucha? ¿Hay agonía? Agonía significa lucha, pero no parece existir en la UP cuando aun los mejores mantienen callada su inteligencia, proyectándola hacia afuera, como esperando que por rebote tales pronunciamientos reflejen la queja de todo el mundo universitario. No ocurrirá hasta cuando ese grito se haga desde adentro. Y el silencio hasta ahora parece ser el refugio del temor extendido, del autocontrol que reafirma que en boca cerrada no entran moscas.

No se puede decir que la actitud es responsabilidad de los que callan, sino de los que mandan a callar, con múltiples técnicas de amenazas y control social interno.

La academia ha muerto por la muerte segura de una generación que, si alguna vez fue actora en las reivindicaciones nacionales, hoy parece que su agotamiento la induce a la comodidad del silencio.

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Publicado hoy 30 de mayo  de 2016  en el diario La Prensa,  a quien damos, lo mismo que damos al autor, todo el crédito que les corresponde.
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¡Ay mi Panamá!

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…

Geraldine Emiliani

 ¡Ay mi Panamá! ¡Ay mi Panamá! Es mi grito de dolor y angustia, porque igual que tú, soy madre, mujer y pertenezco a ésta…tú casa. Una casa con problemas que tienen solución, pero que algunos de tus hijos solo piensan en hacerse millonarios a costa de la corrupción y de la maldad, y creen tener la razón en todo, creen tener la verdad en sus manos pero, con una conciencia sucia.

Nuestras lágrimas de dolor de nada valen. ¡Ay mi Panamá querida! ¿Qué vas hacer con esos hijos enfermos del alma? ¿Cómo aguantas a que te golpeen y te abofeteen con el puño cerrado? ¿Cómo aguantas a que violen tu derecho de cumplir con tus obligaciones de proteger a esos, tus buenos hijos.

Me imagino que muchas veces querrás huir de tanta mediocridad, maltrato y de la estupidez de algunos de ellos. Pero, ¿adónde ir? Hay otros hijos de países hermanos que te visitan y quedan encantados con tu belleza y, se quedan, y tú los acoges con esos tus brazos abiertos, pero los hay también no tan santos y vienen a hacer de las suyas, ten cuidado.

Te felicito, la economía en tu casa, está más que bien. Pero, ¿de qué vale? Si el costo de la vida va en aumento. ¿Qué se puede hacer para que esa riqueza se use al menos para aliviar los tantos problemas que tenemos?  Algunos de tus hijos tratan de ayudar para que esa caudal nos llegue a todos, pero lo hacen a través de paliativos y, ¿para qué? Vivir de paliativos ayuda en el momento y, ¿después? ¿migajas?

 ¡Ay mi Panamá! Eres bella por dentro y por fuera. Pero, ¿de qué vale tanta belleza si no eres feliz? A ver respóndeme: ¿Qué se puede hacer con esos tus hijos pervertidos? Los que se dan a la tarea de vender sexo a través de los medios y de mujeres que por falta de una buena educación moral no les importa mercadear la religiosidad de su cuerpo.   Se exponen a que los insaciables sexuales se masturben mentalmente y haciendo que niños y adolescentes crezcan sin respetar el cuerpo de esas tus hijas. Te pongo de ejemplo, el último video del cantante Aldo Ranks, con una publicidad que los medios han sobresaturado hasta en sus portadas principales. Glúteos y bustos femeninos, eso es lo que vende. ¡Vaya manera de hacerse dinero!   Me pregunto si ese cantante tiene hijas y no las vende a igual precio como hace con las mujeres que salen en el video.

¡Ay mi Panamá! ¿Qué vas hacer con esos hijos dedicados a la política? Las zancadillas están al sol del día. Políticos que no aprecian lo bueno de la política: el Bien Común. El bien es para sus bolsillos y para hacerse sentir “el todopoderoso”. Viven entre acusaciones, injurias, calumnias y criticas; sin importarles si pertenecen al mismo partido.   Son los papacitos de las redes sociales y muchos de tus hijos les hacen la seguidilla. ¡Tontos útiles! ¡Ay mi Panamá!   ¿Qué hacemos con tus hijos los corruptos? Los hay en cada rincón de tu casa, y te dan la espalda a carcajadas haciendo gala de sus mejores destrezas maquiavélicas ante los tribunales de justicia.

Son los que te tiran en tu cara las sobras que dejan después de hartarse en banquetes cuyo símbolo es el desprecio y la arrogancia. ¡Desgraciados! Se merecen que los guidemos del palo más alto allá en el Cerro Ancón. Y, los ves tú retratados en las sociales de los diarios dizque haciendo obras sociales. Sí, como no. Se sienten dueños de este pedacito de tierra. Sus nombres aparecen en todas partes, en juntas directivas de todos los negocios habidos y por haber.  Los grandes señorones que te miran como si tú fueras lo peor.

  ¡Ay mi Panamá hermosa! ¿Qué hacemos con la desigualdad en la educación escolar? La buena educación es para algunos. Cuando pienso en esto, se me desgarra el alma. Esto no lo perdona Dios.   Y, si esos alcanzan una educación superior, entonces se encuentran con una gran falta de oportunidades. Y, si logran un empleo, vaya ver si logran satisfacer sus anhelos. Los embarazos precoces, el alcohol, drogas y deserciones escolares los ahogan y el sexo a su máxima degradación, los vuelven insensibles.

 Tu casa está llena de padres ausentes. Padres poco importa y, a los que les importa, viven preocupados por el alto costo de la vida; no hay tiempo para más. ¿Sabías tú, que vivimos en una sociedad en la que se está perdiendo una gran cantidad de valores humanos muy importantes?   Hay un temor a decir la verdad, pues se está expuesto a ser clasificado como detractores y traidores. Vivimos en una sociedad de opiniones, opiniones que pueden dañar mucho, en exceso, a las personas y llegar a no tener confianza en nadie.   Lo más preocupante es que de esta manera estamos llegando a una sociedad individualista, en la que nadie quiere saber de nadie, pues como se suele decir “cada uno con sus propios problemas”.

¡Basta Panamá! no te dejes maltratar. Posees identidad y dignidad única que ha de ser valorada siempre por los tuyos y por los hijos de otros. Tienes un gran potencial. Estás hecha para conservar la vida, recogerla, hacerla germinar, florecerla y perfeccionarla. Conserva tu instinto maternal y el cuidado directo hacia tus buenos hijos. ¡No te dejes!

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Publicado hoy 28 de marzo  de 2012 gracias a la gentileza de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana Dra. Geraldine Emiliani,  que lo envió a nuestra redacción para su reproducción.

El precio de una prostiputa

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…


GERALDINE EMILIANI

Se dice que hay una diferencia entre la prostituta y la puta: la prostituta hace su oficio por dinero con ausencia de placer; la puta lo hace por placer y lo convierte en su estilo de vida.   La prostiputa mantiene relaciones sexuales a cambio de una remuneración económica con o sin placer. En mis comienzos como psicóloga clínica llegó a la consulta esta señora preocupada y triste en su relación con su único hijo de padre desconocido producto de su trabajo cuyo oficio era vender su cuerpo para su subsistencia y la de su hijo.   Con el pasar de los años logra que su primogénito terminara sus estudios universitarios.   Hoy día, es un reconocido jurista de la localidad y dueño de su propia firma de abogado.   Al enterarse del oficio de su madre sufrió muchísimo y entró en una franca depresión. Fueron muchos meses de sesiones terapéuticas tanto para él como para su progenitora para encontrar ese alivio psicológico producto de esa carga emocional entre ambos.   Hoy día vive ella y gracias a su primogénito en un apartamento muy hermoso en un área de la ciudad y cuidando de sus nietos.   Así como esta historia hay muchas otras cuyos relatos son desgarradores.

 Hay mujeres que tratan sus cuerpos con religiosidad al vestirse y no hablo de que van por la calle vestidas como monjas, solo que al arreglarse lo hacen de manera prudente.   Hay otras que les encanta enseñar lo que tienen de manera libertina. Al fin y al cabo son mujeres. Y, como personas se les debe respeto.

Cabe mencionar la última modalidad de las prostiputas, las llamadas “prepagos” la mayoría vienen de países hermanos con la idea de vender sus vaginas o comercializarse carnalmente cuyos familiares muchas veces desconocen la realidad del trabajo que realizan. Mujeres que guardan silencio para no ser deportadas. Niñas mujeres nacionales y extranjeras explotadas por desgracias del destino, mal remuneradas, acosadas, violentadas y que se sienten la escoria de una sociedad hipócrita y de doble moral. Las más apreciadas -por decirlo así- son las dedicadas al turismo sexual que no deja de ser un negocio lucrativo tanto en mi país como en muchísimos otros.

¿Destino, casualidad, enfermedad, sinverguenzura? No nos demos a la tarea de juzgar sin antes conocer la realidad de cada una de estas mujeres y hombres dedicados a este oficio y que desde antes de la pubertad, son sus propios familiares que los promueven en un negocio que no deja de ser rentable y que perjudica desde una edad temprana su salud mental.

Al publicar este artículo, “La marcha de las putas” habrá recorrido algunas calles de mi país. El objetivo de esta convocatoria es reivindicar el derecho de las mujeres a vestir como les parezca sin necesidad de que se les agreda o falte el respeto en las calles. Estoy de acuerdo. Pero señores, ¿en que país vivimos?

Vivimos en el país que tiene como distintivo la doble moral, la hipocresía y, el morbo y la violencia son un emblema, un comportamiento, una característica. Vestida o no, a la mujer no se le respeta. Nada más piensa en el hombre que se masturba mentalmente con solo ver unas tetas al descubierto. Los atributos de la mujer, atraen, llaman la atención. Y, el hombre se siente hombre si fija su mirada y más aún si llega a tener contacto con el cuerpo de la mujer que los exhibe y, si lo hace de manera seductora, está de más explicarlo. Y, con unos tragos encima, se convierte en presa fácil para los famélicos sexuales. Además, te las encuentras que si no enseñan, no consiguen al hombre de sus vidas o que su oficio como prostiputa, no es cumplido.

Y, les digo algo, son las propias mujeres las que más critican a las mujeres y mucho más si es sobre la belleza de sus atributos. Te encuentras también a aquellos padres y madres cuyos regalos de quince años son el aumento de los glúteos y los senos de sus hijas.    Esa es la moda y la que no está de moda, es considerada la patita fea de su círculo de amistades.

Vaya usted a un coctel, a una boda, en fin, a cualquier lugar de fiesta o entretenimiento, hasta las más pasaditas de edad, madres de adolescentes, te las encuentras junto a su consorte, con las tetas afuera y los amigos de sus esposos babeándose con la idea de disfrutar de un momento de locura sexual.

Bastante hace un hombre al no dejar que sus ojos se fijen en los atributos de la mujer ajena.A la mujer no se le da el sitial que se merece, ni como madre, esposa, ni asalariada. El respeto hacia la mujer se logra cuando ese niño y esa niña se les enseñe desde pequeños a respetar a su madre, vestida o no.

Cuando el hombre respete a su pareja. Cuando se le enseñe a ese adolescente que a la mujer vestida, semivestida o no, hay que respetarla como persona. Cuando se les eduque en materia sexual. Cuando algunos medios impresos y televisivos no saquen en poses provocativas a mujeres que por un par de dólares se dejan manipular.

Me pregunto como sería para esos medios, una semana de ganancias sin mostrar a estas mujeres como lo hacen. Estoy segura que con estas recomendaciones, jamás se convocaría a una marcha de putas.

geraldinemiliani@gmail.com

Este artículo se publicó el 27 de octubre  de 2011  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

¿Cuándo se que he madurado?

 La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…

GERALDINE EMILIANI 

Cuando ya no tengo dudas de mi, cuando paso por la vida segura de mi misma, cuando mis pasos me llevan al lugar que quiero, cuando ya no lloro ni me lamento por pequeñeces, cuando mi vida empieza a tener sentido, cuando no dudo de lo que soy capaz, entonces he madurado.

Envejecer es una obligación y la madurez una opción, no es un estado mental, es una actitud, es tener sentido común ante la vida. Empezar a madurar no es un asunto de edad. Se puede ser muy joven y a la vez tener una madurez extraordinaria. Sin embargo, hay personas que nunca maduran, viven la vida como niños, mienten para salir del paso, son ridículos, le hacen la vida imposible a los que adversan sus ideas, tienen el cerebro neuronalmente gangrenado y pervertido, son como niños envueltos en el cuerpo de un adulto. Personas que hacen de sus vidas una pantomima porque no tienen un propósito de vida.

Te encuentras con personas que tienen metas, objetivos y planes de vida. Y, aunque se les presente obstáculos por las distintas presiones sociales, familiares, económicas y laborales, saben cómo enfrentarlas, saben como manejarse ante la envidia y el egoísmo, en otras palabras, saben como manejarse ante la estupidez de algunos cuantos. Son personas que tienen el mundo en sus manos y se convierten en los verdaderos sostenedores de la justicia, su propósito es trabajar por el Bien Común.

Hay otros tipos de personas, que siempre están inconformes, aburridos, arrastrando la manta de su frustración, con grilletes en el alma, no saben qué hacer, no hacen nada por cambiar su vida ni tratan de darle solución a sus conflictos, siempre están a la espera que otras personas lo hagan por ellos. El clásico panameño que espera que todo se lo resuelvan o, el clásico político –tonto útil- que no le importa a quien arrinconan por el solo hecho de salirse con la suya. Un ejemplo típico, un diputado de la Asamblea Nacional cuando vociferó que todos somos mentirosos. En su delirio nadie se salvó; vaya cerebro con pensamientos tan absurdos e irracionales. Verdaderamente que nos encontramos con gente tan torpe y dirigiendo la cosa pública. Al observar sus actitudes, este señor es incapaz de mirar atrás con arrepentimiento. ¡Vaya manera de defender al Presidente Martinelli! Flaco favor le hace. A veces pienso que lo que busca es hundirlo. Calladito se vería mejor.

Y, no solamente él, hay otros tantos politiqueros –tontos útiles- que se dan a la tarea de hacernos la vida imposible. Es por ello, que debemos aprender a escoger a los mejores y pensar detenidamente que no vale nuestro desgaste emocional por quien no sabe respetarnos ni apreciarnos.

La democracia es lo más frágil que hay. A cada segundo se le atropella. La democracia no se construye en pocos o muchos años, ni es potestad de unos cuantos, la democracia la construyes tú con buenos sentimientos por la patria que te vio nacer, cuando logres entender lo que es bueno para ti y para todos, cuando seas leal a tu palabra, cuando tengas a Dios como el artífice de tu vida y el guía en todo lo que haces, cuando te atrevas a erradicar la corrupción, cuando sepas elegir a los mejores para que conduzcan a tu país. Eso también es madurez.

Te sentirás completamente maduro cuando veas que ya puedes caminar sin muletas, sin mochilas en el alma, cuando reconozcas a los que se aprovechan de ti, a los que te engañan. Cuando seas capaz de enfrentarte a ellos sin temor alguno.

Maduras cuando a pesar de los golpes que produce la insensatez de algunos cuantos, no te dejas contaminar. Levántate y logra procesar tus pensamientos hacia un campo de rosas de paz y tranquilidad. No te resignes.

Has madurado cuando veas las injusticias y los malos tratos y cuando te des cuenta que vives en una sociedad indiferente al sufrimiento ajeno y que debes hacer la diferencia. Lograrás la madurez en cada golpe que la vida te da. Cuando ayudas al que lo necesita dando esa palabra de aliento a su angustia.

Maduras cuando digas ¡basta! al que te deja y te toma cuando quiere, haciéndote daño. Maduras cuando no aceptes pedacitos de felicidad. Dios te regaló la vida para ser feliz, no la desaproveches. Y, si en tu camino encuentras dolor y sufrimiento, trabaja tu mente y tu corazón para resolver esos obstáculos, eso también es madurez.

Habrás madurado cuando sonrías mirando la vida con optimismo a pesar de haber llorado toda una noche. Decide madurar para poder mirar a tu alrededor y descubrir qué es lo que más te hace feliz. Hoy solo busca vivir en completa paz y felicidad, para dar a los que te rodean ese nivel de afecto.

La madurez es una bella etapa, es cuando más seguro te sientes de lo que haces, piensas y dices y no necesitas explicárselo a nadie, la gente con solo mirarte ya lo sabe, y sin saber cómo, inspirarás confianza. Siempre habrá personas que se acerquen a ti. Serás como un vaso de agua en el desierto.

Sólo importa una persona para toda la vida y, esa persona eres tú. Más aún si tienes a Dios a tu lado. Piénsalo y verás…

Este artículo se publicó el 19 de octubre de 2011 en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

La torpeza del maldiciente

– La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…
– GERALDINE EMILIANI – geraldinemiliani@gmail.com  

Uno en la vida debe ser respetuoso con todo lo que nos rodea y con las personas con que nos comunicamos y esto se enseña y se aprende en el hogar. Uno no puede andar en la vida trasteando con palabras obscenas como que si se fuese a ganar algo con eso. Es todo lo contrario, te estresas tú y te haces de enemigos así de fácil. Cuando se pega primero tú no sabes como tu contrario va a reaccionar, y puede ser peor a como tú lo hiciste. Evita una mala hora. Hay que aprender a decir las cosas y a quién se le dice. Y si no tienes cerebro o la capacidad para hacerlo, entonces guarda silencio y trágate tus palabras ofensivas.

Si uno no está de acuerdo con la manera en que el gobierno está gestionando la Cosa Pública, no hay porque quedarse callado. Exprésate con altura, con elegancia y haciendo sugerencias y críticas constructivas, con eso ganas más y aunque pienses que no se te escucha o no se te toma en cuenta tus sugerencias, tranquilo debes sentirte porque en algo contribuyes con tu país. Otra forma de sacar fuera lo que a ti no te gusta, es hablarlo con alguien al que tú confías, o escríbelo para ti y con las palabras que tú consideres. Métele feeling. Es una muy buena terapia.

En relación al incidente de un comentario fuera de todo lugar que se dio en una red social hacia el Presidente Martinelli, a mi me molestó. Se trata del presidente de mi país y jamás podré consentir que se le irrespete ni de esa manera, ni de ninguna manera. Le recomiendo al Presidente Martinelli que una próxima vez no responda a los agravios o aléjese de todo comentario soez. Hay quienes piensan en que si se tolera este tipo de conductas, se le está potenciando. “Si no reaccionas, eres carne de cañón”. Pero, si no aporta nada, hay que eludirla. Comprendo que es difícil, muy difícil cuando la ofensa es totalmente inadecuada y subida de tono. Le duele más al ofensor cuando no se le responde o, cuando se le ignora. “A palabras necias, oídos sordos”. Muy sabio refrán que nos recuerda que no debemos escuchar a los maldicientes que sólo buscan causar estragos y peleas. Además hay mil y una formas de responder al agravio hasta de la manera más sutil. Inténtelo la próxima vez y verá el resultado.

Las confrontaciones suelen terminar en un sentimiento de arrepentimiento por parte de quien inició la discusión y aunque el reclamo sea válido, las formas de expresarlo no lo fueron.

¿Qué hace que algunas personas sean malhabladas y maldicientes y se expresen en términos soeces, abierta y notoriamente? Pues, depende de los individuos que las profieren y de las distintas circunstancias en que se dan. El sujeto que presenta una tendencia patológica a pronunciar obscenidades sufre de Cacolalia o Coprolalia, es un trastorno psíquico que debe ser atendido.

Los delincuentes y pandilleros, generalmente hablan con desvergüenza, insolencia y con una descarada ostentación de sus vicios y lenguaje indecente. Proceden de esta forma para hacer notar que son malos, perversos e infundir miedo en sus víctimas a efecto de perpetrar sus crímenes.

Otros maldicientes son los maltratadores y abusadores de sus hijos o parejas, quienes intentan someter a sus cónyuges o niños, amedrentándolos con palabras desbocadas y humillantes.

En algunas perversiones sexuales o parafilias las personas sienten placer sexual al hablar durante el coito haciendo uso de palabras groseras. En el caso de la Coprofemia el sujeto siente excitación sexual al usar un lenguaje sucio en público.

El lenguaje soez no se acepta socialmente y hay países que  han legislado para evitar este lenguaje. Asimismo, no se admite en los medios de comunicación el uso de groserías.

Usualmente, el insulto vil e impúdico por parte de un maldiciente a terceras personas, es penado por las leyes cuando se hace en público con la intención de difamar, calumniar, injuriar, ofender o deshonrar.

En nuestro quehacer diario nos tropezamos y convivimos con personas que nos hacen la vida insoportable. Que nos hacen sentir mal, frustrados, alterados, enfadados, inferiores, deprimidos y derrotados. Son personas con las que la mayor parte de la gente tiene dificultades para tratar; es decir, es una persona que, en general, está disgustada consigo misma y transmite un cierto malestar y ese malestar se refleja en sus relaciones personales con la gente que le rodea y cuya característica principal en su perfil psicológico es insultar.

Las razones por las cuales estas personas actúan así son por carencias afectivas, complejos, inseguridades,  falta de confianza en sí mismos y la única manera que tienen de igualarse a los demás es apelando a estos mecanismos de defensa: de hundir a su contrario, insultar y llamar la atención. Si la persona continúa con su conducta impúdica entonces tenemos que defender nuestra dignidad porque nos puede afectar nuestro sistema inmunológico.

Cuando una persona reacciona de forma impetuosa e irreflexiva, lo hace sin pensar. Y, más aun cuando se siente lastimada. Reaccionar no es bueno, lo que hay que hacer es actuar: detenerse unos segundos  y analizar si tu respuesta es la adecuada. Estas reacciones naturales reducen la posibilidad de transformar un encuentro negativo en constructivo.

Y recuerda: no somos iguales a quien nos lastima. Si nos faltan al respeto no tenemos que hacer lo mismo.

Este artículo se publicó el  27  de julio de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Un pueblo idiotizado

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…

GERALDINE EMILIANI
geraldinemiliani@gmail.com

¿ Qué hace un hombre en el poder por 30 años? Mubarak jugó con las frustraciones del pueblo egipcio por 30 años, con el propósito de un dominio perpetuo, que además de producir traumáticas y perdurables divisiones sociales, desató la ira colectiva que acabó con la traumática y perdurable dictadura. Solo un pueblo idiotizado por el miedo, que conduce a la complicidad con el gobernante de turno, puede caer en tal desperdicio mental.

Hay quienes consideran que las dictaduras surgen por la pobreza, la corrupción y otros males sociales en los países democráticos. Es el hombre y no el sistema quien afecta a la sociedad. Y, aunque un gobierno autoritario y totalitario agrava los problemas sociales, hay otros factores de fondo, menos visibles y más psicológicos, que impulsan a la gente a preferir un gobierno autoritario, en lugar de mejorar y proteger la democracia.

Con el desarrollo de los sistemas democráticos, el hombre obtuvo la libertad para decidir su destino como nunca antes en la historia. Sin embargo, a medida que el hombre se liberó de las cadenas feudales que lo ataban a su ‘amo o señor’, también comenzó a sentir la angustia de tener que tomar sus propias decisiones y asumir todo el riesgo que ello implicaba. Esto es lo que algunos filósofos e intelectuales han denominado acertadamente como el ‘miedo a la libertad’.   Fromm lo explica en pocas palabras: ‘Cuanto más el hombre se transforma en individuo, se presenta el dilema de unirse al mundo a través de las condiciones que le impone la sociedad, en la búsqueda de seguridad. Al acudir a estas formas es cuando el hombre cae en los mecanismos de evasión y apatía, los cuales destruirán la anhelada libertad y su integridad junto con su yo individual’.

Según Fromm, el autoritarismo es un mecanismo de evasión de la libertad que consiste en la tendencia a abandonar la independencia del yo individual para fundirse con algo o alguien exterior, a fin de adquirir la fuerza de la que el ‘yo’ carece. Es decir, busca nuevos vínculos secundarios como sustituto de los primarios que se han perdido; por ejemplo: los impulsos de sumisión y dominación.

Fromm también nos habla de la conformidad automática: este mecanismo se da por ejemplo cuando hay retraimiento del mundo exterior y el individuo deja de ser él y asume una personalidad que la sociedad le asigna.

El conflicto de libertad comienza por el lazo materno. Inicialmente, el humano posee un instinto que le une con su madre. En las sociedades primitivas el individuo estaba muy ligado a su clan.   En las primeras etapas de la vida siempre hay una necesidad de seguridad y orientación que implica una falta de individualidad. Posteriormente, la persona va desarraigándose de sus vínculos primarios. Cuando lo consigue, debe encontrar la orientación y la seguridad que necesita y al no volver a unirse a los vínculos primarios tiene una sensación de soledad y necesidad de cuidado. Entonces necesita aferrarse a algo o a alguien para sentirse seguro.

He aquí cuando aparece el conformismo. Las personas conformistas buscan ‘seguridad’ y no libertad.   Por eso prefieren un gobierno fuerte que les garantice beneficios, aunque ello implique la pérdida de sus libertades. Y, esto es una situación de peligro, porque se abre el espacio para que surjan seres sanguinarios, dictadores, amos y señores disfrazados de salvadores o resguardos de aquellos que no se atreven a hacer las cosas por sí mismos, como el de sacrificarse e invertir horas y energías extras para levantar un negocio propio. Tampoco las escuelas han ayudado mucho, pues enseñan más a estudiar para conseguir trabajo que para ser emprendedores.

Es necesario que los dirigentes de cada país comprendan que los sectores más frágiles de la sociedad deben ser protegidos mediante la oportuna generación de leyes, instituciones, y otros mecanismos sociales correspondientes. Pero sobre todo, es urgente educar a las nuevas generaciones con los valores de la libertad y el emprendimiento, para que desarrollen un espíritu independiente, y puedan entender y perfeccionar la democracia, en vez de destruirla apoyando proyectos populistas y totalitarios. Los líderes autoritarios, son los más propensos a convertirse en dictadores, pues, bajo el pretexto de buscar la ‘justicia social’, tienden a reprimir los derechos humanos fundamentales y terminan sacrificando el desarrollo y agravando los problemas de la sociedad.

Solo la ignorancia puede hacer que un pueblo entero confunda a los demagogos con líderes o estadistas. La educación es la base para el desarrollo integral de los marginados por la pobreza y la ignorancia. Las naciones que posean una amplia cultura democrática estarán preparadas para entender y perfeccionar la democracia, y también para neutralizar con éxito las pretensiones autoritarias de un líder, un partido o una ideología.

Este artículo se publicó el  16  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.