Ministerio de la Presidencia y BHN – Promueven espacios de cultura y centros comunitarios para prevención de la violencia

Reproducción del  reportaje  publicado en Facebook , por …

JENNIE   GONZALEZ

Con la finalidad de crear espacios de cultura y centros comunitarios en la comunidad de El Chorrillo y Calidonia, para programas de prevención de la violencia,  el Ministerio de la Presidencia a través del Programa Nacional para la Prevención de la Violencia y Delincuencia Juvenil y el Banco Hipotecario Nacional (BHN), firmaron un convenio interinstitucional de uso y administración de dos locales para beneficio de la infancia y la juventud.


En la firma del documento, que se realizó en el Salón Paz de la Presidencia, participaron el ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu, y el gerente general del Banco Hipotecario Nacional, Rafael Guardia.

Este acuerdo responde a las políticas sociales del Estado, en el marco de la política del Ejecutivo para enfrentar la inseguridad, Plan Calles Seguras y el Plan Estratégico de Gobierno.

Los locales se encuentran ubicados en el Edificio La Magnolia, en la calle Higinio Durán, corregimiento de Calidonia y el otro ubicado en la Planta Baja del Edificio Patio Pinel, Torre 1, calle 19 oeste en el corregimiento de El Chorrillo.

“Nuestro país y nuestro gobierno, necesita que niños y jóvenes puedan expresarse desde estos espacios. Vamos a fomentar encuentros sanos y recreativos de nuestra juventud para transformar su entorno violento a favor de actividades que fomenten la tolerancia y una cultura de diálogo de paz”, manifestó Papadimitriu.

Por su parte, Guardia destacó que estos locales van encaminados a que se ejecuten programas de prevención de violencia y delincuencia juvenil para que niños, jóvenes y la comunidad puedan mejorar su calidad  de vida.

Los compromisos según el convenio serán: utilizar y administrar los espacios mencionados para la creación de centros de cultura que fomenten la capacidad reflexiva de la realidad de quienes participen de ellos y puedan expresar críticamente a través de diversas manifestaciones artísticas sus formas de plantearse  el mundo e intervenir en él, lo que favorece encuentros culturales, recreativos, lúdicos y que llevan a la tolerancia y a la paz.

GOBIERNO NACIONAL

¡ JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ !

<> Reproducido de reportaje publicado el  10 de febrero de 2011 a las 15:11 en Facebook por la autora, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

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¿Quién tiene que ahogarse?

La opinión de…

 

Nelson Antonio Lara

Hace cuatro años, la ciudadanía quedó consternada. En un autobús, 18 personas perecieron calcinadas y 25 más resultaron heridas.   Sus familiares quedaron afectados por la pérdida y las secuelas de este accidente. Los involucrados son hombres, mujeres y niños, que diariamente tienen que trasladarse en este medio de transporte hasta sus ocupaciones y regresar a sus hogares, convencidos de llegar con bien.   El 23 de octubre se ha convertido en una fecha para recordarnos este incidente que se pudo prevenir.

Del mismo modo, cuando comienza el año, decenas, cientos y hasta miles de persona toman cualquier día que les parezca conveniente para realizar una travesía en la que presumen les espera una divertida estancia entre familiares o amigos, y se dirigen a los sitios recreativos de nuestro país, ya sea de piscina, playa o río, confiados en regresar sanos y salvos. Pero la realidad que enfrentan es otra, ocurren casos de ahogamiento o accidentes acuáticos, y muchos de los lugares en que ocurren son reincidentes, con sus respectivas cuotas de muertos y afectados, sin que nadie garantice la seguridad de los bañistas.

Ni bien empezaba el año 2010, las playas Las Lajas, La Barqueta y Santa Clara se cobraron los primeros muertos en sus aguas. El balneario de río Las Mendozas, para el Carnaval, hizo lo suyo como siempre. Y es que en el decenio de principios del siglo XXI, las aguas panameñas han cobrado la vida de cerca de 110 personas por año, en promedio, según cifras facilitadas por Estadísticas Vitales de la Contraloría General.

La temporada seca llegó, pero antes celebramos las actividades propias de los últimos meses: separación e independencia de Panamá, Día de la Madre, Navidad y fin de año, durante las que aquellos que no desean las aglomeraciones de los desfiles o quieren terminar la celebración se dirigen a los diferentes destinos acuáticos, en su mayoría playas y ríos, que hoy por hoy siguen sin la protección permanente, garantizada por nuestra Carta Magna y fortalecida por la Ley No. 19 de 2007.

Lo peor es que mientras no sean 18 o más los accidentados en una misma playa, el mismo día, a la misma hora, nadie tomará el asunto del bienestar de los bañistas en su justa y correcta medida. Con todo y las advertencias que hemos hecho por años, y muy a pesar de la existencia de la citada ley que “obliga” a todas las instalaciones (públicas y privadas) que tengan áreas acuáticas o accesos a éstas a “contratar” los servicios de guardavidas, lo que no se está haciendo aún cabalmente.

Aun así, llegó el verano panameño y surgieron, como siempre, los famosos operativos de vigilancia playera que han demostrado no solo ineficacia, sino deficiencias, porque con un reducido grupo de hombres y mujeres entrenados como guardavidas, solo se cuida menos del 5% de la totalidad de los balnearios conocidos en nuestro pequeño, pero bello país, más que todo en el Pacífico.

¿Quién tiene que ahogarse para que se tomen las medidas necesarias? Queda demostrado que mientras no sea una personalidad la que esté involucrada en una situación de peligro, las autoridades se desentienden del problema. Confiamos en Dios que esto no sea un vaticinio y que no tenga que pasarle a alguien “importante” una desgracia, para que se tomen las acciones que venimos pregonando desde hace tiempo.

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Este artículo se publicó el 5 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Favores políticos

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…

GERALDINE EMILIANI
geraldinemiliani@gmail.com

 

El hablar y escribir sobre lo acontecido aquel domingo en el Centro de Cumplimiento de Menores me ayuda a soportar psicológicamente esa sensación de dolor, enfado y preocupación.

A modo de resumen el siguiente análisis psicológico del incidente: de parte de los custodios y policías clínicamente observé ese patético sentido de fuerza, potencia, cinismo y placer en situaciones sádicas, ligado a la necesidad de poder sobre su objeto de dominio.

Custodios y policías con posibles historias de frustración, inadecuacidad, resentimientos, maltratos y humillaciones por medio de la cual se encubre o se compensa consciente o inconscientemente esas debilidades o deseos de hacer daño, lo que conduce a un refuerzo de sentimientos de inferioridad. Un uniforme y un cargo endiosa a los acomplejados y los ‘eleva’ a una altura ficticia pero efectiva para su cruel propósito.

De parte de los internos: la impotencia y el dolor se convirtió en su única respuesta para sobrevivir en ese contexto de desesperación.   Sobre la incidencia de las quemaduras se estima que por las características, efectos y consecuencias estas constituyen una de las lesiones más graves y adversas experimentadas por el ser humano.

Durante la hospitalización los menores experimentan dolor, miedo, ansiedad y alteraciones del sueño. Las características propias de la lesión junto al hecho inexcusable determinan el pronóstico de la misma y de las secuelas psicológicas del menor y su familia.   En el caso de estos internos, la muerte parece ser la única alternativa.

Se sabe que en estos delincuentes precoces es frecuente la no aceptación de normas de disciplina y que deben pagar por los delitos cometidos, pero además tienen otras grandes desventajas: la impulsividad y la rebeldía y la falta del manejo en la solución de sus conflictos internos y externos, ausencia de una educación integral y guía espiritual, aunado a factores sociales, económicos, y familiares.

Y, es por ello, que se les priva de su libertad para que se le brinde las herramientas adecuadas a su resocialización para luego ser reinsertados a la sociedad como hombres de bien. Pareciera que en esos centros de reclusión lo que más se maneja es precisamente el reaprendizaje de mecanismos de destrucción mental y social.

Tampoco es de extrañar que después de lo ocurrido es que se va a revisar los protocolos o procedimientos establecidos para atender motines y hacer los correctivos necesarios. ¡Vaya torpeza! Este incidente pudo haberse evitado, si los sistemas y procedimientos de trabajo de las instituciones involucradas hubiesen existido.

¿Hasta cuándo los favores políticos a figuras que por el amiguismo y parentesco ligado a las ambiciones personales, se les acomoda en el engranaje gubernamental como trofeo sin tener el perfil, el conocimiento, la experiencia, y la preparación académica para que sus funciones sean eficaces y efectivas?

¿Cómo no se van a dar éstas situaciones si el personal civil regente en las cárceles de mi país no está calificado para tan sensitiva labor?   Nada daña más el desarrollo de nuestra sociedad que la pasividad, el individualismo, el oportunismo, el amiguismo, el parentesco y los favores y compromisos políticos.

Este es un problema que data de hace décadas. El sistema no está colapsado, los colapsados debido a los favores políticos y ambiciones personales es el personal administrativo al frente de estas instituciones, eso es todo.

Hay mil y unas formas para mantener a estos muchachos ocupados. Hay mil y unas formas para que a los custodios y policías se les capacite mental, emocional, y profesionalmente y cumplan con su labor para poder lidiar con gente en conflicto, aunque de criminales se trate.

La Psicología mantiene un cuerpo de teorías y modelos que nos permiten entender y visualizar la conducta criminal desde varias perspectivas que integran la biológica, la social y la psicológica. Existe una serie de pruebas psicométricas que están diseñadas para analizar el cerebro y determinar la capacidad mental y revelar los misterios de la personalidad. Igualmente, existen terapias psicológicas para la resolución de conflictos. ¿Por qué no considerar la aplicación de estas pruebas y sesiones terapéuticas periódicas desde el momento en que un menor es recluido? ¿Por qué no considerar la aplicación de éstas pruebas y sesiones terapéuticas periódicas a los custodios y policías encargados de éstos menores?

Las imágenes y gritos desgarradores de los muchachos quedará fotografiada en la mente de cada uno que vio el vídeo. Definitivamente que no hay justificación alguna de un hecho que sólo la mente de un sádico puede perpetrar. Y, si la acción fue intencionalmente dañina como se aprecia, desciende esta acción al primer estrato de un desequilibrio mental.

Definitivamente, que un modelo de prevención bien estructurado es la herramienta eficaz para evitar situaciones de peligro inminente como la que se dio aquel domingo en el Centro de Cumplimiento de Menores y todo debido a favores y compromisos políticos.

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Este artículo se publicó el 19 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

La crisis del agua y la planificación

La opinión del Profesor Universitario e Investigador asociado al CELA….

MARCO  A.  GANDÁSEGUI
gandesegui@hotmail.com

Hace varias semanas los panameños residentes de la ciudad de Panamá y sus alrededores no tienen agua para satisfacer sus necesidades básicas. Desde el 8 de diciembre de 2010, fecha en que un frente climatológico procedente del norte sorprendió a la región con lluvias torrenciales, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), está improvisando para resolver su desgreño administrativo. Por un lado, ha dejado de distribuir agua a gran parte de la ciudad capital. Por el otro, produce agua impotable que no pueden beber los habitantes del área metropolitana de la urbe capitalina.

El gobierno nacional ha culpado a la ‘naturaleza’ por el desastre urbano. Alega que las lluvias han ‘enturbiado’ las aguas del lago Alajuela, que provee a la ciudad del líquido precioso.   La excusa no tiene sustento alguno en la medida en que hay que tomar en cuenta que el istmo de Panamá recibe fuertes cantidades de lluvia todos los años y que los distintos gobiernos fomentan la deforestación de las cuencas de los ríos.

La causa del desastre administrativo es la falta de planificación por parte de las autoridades electas por el pueblo.   Cuando el IDAAN ‘descubrió’ que no podía controlar la situación creada por el alto nivel de sedimentación en su planta potabilizadora, debido a la falla de piezas claves, comenzó a buscar una solución.   Lo primero que hizo fue emitir un comunicado señalando que las piezas no le habían llegado a tiempo.   Después le pidió las piezas a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y al gobierno de Costa Rica.   Solicitó algunos días de ‘paciencia’ por parte de la población para resolver la falta de distribución de agua en la metrópolis panameña, lo que hace más de un mes no logra.

Hay un gran parecido entre lo que pasa en el IDAAN y lo que acontece a nivel del gobierno nacional.   El presidente Ricardo Martinelli plantea que el país ‘está abierto a los negocios’.    Todo es medido con la vara empresarial.   Si la iniciativa arroja una ganancia entonces debe emprenderse inmediatamente.    No importa cuales puedan ser las consecuencias para el país o para la población. Si la actividad no es rentable, entonces es abandonada (no recibe mantenimiento) y las autoridades gubernamentales se desentienden.

Los gobiernos de turno – y el actual no es una excepción – nunca han entendido que para hacer lo que el presidente Martinelli llama ‘negocios’, un país necesita una infraestructura sólida que incluye una distribución de agua potable, la recolección sistemática de la basura, vías de circulación, transporte público y energía eléctrica. Igualmente, tiene que tener una población educada y servicios de salud   ‘igual para todos’ para que la población pueda acudir sana y sin interrupciones a sus trabajos.

Las políticas neoliberales de las dos últimas décadas han tirado por la borda toda noción de planificación. Apurados por acumular riqueza basada en la especulación financiera, inmobiliaria y comercial los políticos han construido ‘castillos de arena’ que la marea ya se está llevando.

La semana pasada, apenas, el gobierno nacional le dio a los ex – productores de arroz del país, que protestaban por el abandono del sector, un porcentaje de las cuotas de importación de ese producto fundamental en la dieta panameña. Medida demagógica que convierte a todos los panameños en perdedores. Gobernantes y oposición partidista celebran ‘el crecimiento económico’ del país cuando saben que tal incremento es sólo fruto de su afiebrada imaginación.

Según cifras oficiales, hace dos décadas los sectores productivos del país están estancados y todo indica que han comenzado a decrecer.

Lo que crece es la expansión del crédito financiero. Hay una pequeña minoría de panameños y extranjeros que especulan con la expansión del crédito y compran bienes raíces, viviendas, carros, paseos y mercancías de toda clase.    El desenfreno, producto de la especulación y no de la producción, es la causa de la crisis del agua. Crisis que fue antecedida por el problema de la recolección de la basura, aún sin solución. La especulación abanicada por el gobierno también es la causa de la crisis del transporte, de la falta de vías de comunicación tanto en la ciudad como en el interior y el colapso de los dos puentes que cruzan el Canal de Panamá.

La única solución al problema del agua en la ciudad de Panamá es la planificación a mediano y largo plazos. Así se hizo durante gran parte del siglo XX. ¿Por qué abandonaron la planificación los malos políticos neoliberales hace 25 años?

 

 

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<> Este artículo se publicó el 13  de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Protección contra incendios

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La opinión de…

Gabriel Ortega

Como resultado de esta realidad, las empresas e instituciones buscan prevenir los incendios, para este fin se diseñan programas de seguridad, que van directamente enfocados al tipo de proceso o empresa, pues cada una tiene diferentes materias primas en sus bodegas. Las empresas serias y responsables saben que la Seguridad y la Salud es una ciencia que no todos dominan, por esto contratan personas idóneas que han estudiado y tienen el dominio de este arte, el de prevenir accidentes, lesiones, enfermedades y la muerte. Esta es la tarea de los especialistas de Seguridad y Salud Ocupacional.

Dentro de las responsabilidades del Oficial de Seguridad y Salud Ocupacional está la de redactar un manual de seguridad y salud para la empresa en la que labora; este manual tendrá aspectos como protección respiratoria, auditiva, de caídas, prevención de incendios, primeros auxilios, etc.   Él deberá asegurarse de que estos puntos funcionen a la hora de realizar una tarea. Si esto es lo normal, lo razonable, ¿ porqué hay empresas e instituciones que no cuentan con un Oficial de Seguridad y Salud Ocupacional? (titulado).   Algunos dicen que es por el dinero. Pero se puede contratar al especialista para que diseñe el Programa de Seguridad y Salud, a manera de un contrato. Además ¿quién audita?, ¿quién le exige a las empresas e instituciones un programa de Seguridad y Salud Ocupacional?

En esta época de tanto modernismo es inaceptable que , en Panamá existan empresas e instituciones que no tengan un profesional de la Seguridad y la Salud Ocupacional, en su planilla, increíble, no logro entender que está pasando con los que administran este país .

Por los años 1930, el señor H.W. Heinrich publicó el libro Prevención de Accidentes Industriales, estamos en el 2011, en donde los accidentes, lesiones, enfermedades y la muerte se pueden prevenir con un simple Programa de Seguridad y Salud Ocupacional.

Este es un llamado de atención a los que nos gobiernan, los que administran este bello país Panamá, Atención y alerta, por favor hagamos las cosas bien, mejoremos lo que tenemos.

La Policía Nacional debe de tener un Oficial de Seguridad y Salud Ocupacional, si así fuera les aseguro que este lamentable incidente no se daría (internos quemados). Lo mismo va para Protección Civil,   para el Cuerpo de Bomberos, para la Cruz Roja, donde están sus oficiales de Seguridad titulados?   Orden y seriedad.

 

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<>Artículo publicado el 15  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Hacia un pacto ético de salud

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La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz

He escuchado a las autoridades, tanto del Ministerio de Salud como de la Caja de Seguro Social informar que se construirán nuevos hospitales, porque la demanda supera la oferta. Actuar así es mantener el círculo vicioso: más pacientes, más hospitales, más hospitales, más recursos empleados en terapia, más pacientes.

No lo vamos a romper creando más hospitales, sino orientando nuestros esfuerzos hacia programa de desarrollo humano sostenible, con promoción de la salud, prevención de la enfermedad y la atención precoz, eficiente y eficaz de los pacientes. He ofrecido mis puntos de vista en innumerables escritos y he tenido la oportunidad de debatir sobre el tema con especialistas de otras regiones. Hay un común denominador: eliminar las inequidades sociales y reforzar la atención primaria.

La presencia de un paciente en un centro de salud o una policlínica es indicativo de que algo estuvo mal.   El nuevo paradigma de la medicina se está dirigiendo hacia lo social: incluir nuestras relaciones sociales como parte de la fisiología humana. En un país con una situación socioeconómica equitativa y estable y en donde las causas de estrés sean reducidas, las tasas de morbilidad serán bajas. La gente se enfermará menos, se morirá a edades más tardías y conservará una buena calidad de vida. Esto significa que el esfuerzo de toda política gubernamental ha de dirigirse hacia el mejoramiento de la situación socioeconómica de la población.

Ese debe ser el punto de partida, o si se quiere, el objetivo fundamental de toda política de Estado. Los gobiernos no deben contentarse con el crecimiento económico sino en hacer un círculo virtuoso entre el crecimiento económico y el desarrollo humano sostenible. Un crecimiento económico que se distribuya entre toda la población pensando en las generaciones futuras. Es por eso que antes de que se tire la primera piedra de los hospitales, le propongo al Gobierno diseñar, en conjunto con el equipo de salud y la sociedad, un pacto ético de salud que siente, en primer lugar, las bases de un programa de desarrollo humano sostenible para lograr que los parámetros socioeconómicos de los panameños mejoren, se enfermen menos y se logre demostrar lo inútil y costosos que son esos hospitales.

En segundo lugar, mejorar toda la red de atención primaria en el país. Deberíamos cambiar la ecuación y en vez de que el paciente busque al médico en el consultorio, sea el equipo de salud el que visite a la persona en su ambiente laboral y doméstico. Es decir, apostemos por la salud y no por la enfermedad. Todos los pacientes tendrán su médico de cabecera para que atienda su enfermedad. El médico amigo que conoce bien su problema biológico, emocional y social. Pero además, tendrá un equipo técnico que le ayudará a prevenir las enfermedades, que se encargará de detectar todas las alteraciones que pueda tener una persona antes de que aparezca la enfermedad.

¿Qué sucede cuando una persona se enferma? Si es en horas laborables, acudirá a su médico de cabecera sin cita previa. Si no es en horas laborables, al cuarto de urgencia de su unidad ejecutora o de otra unidad ejecutora. Si el paciente está muy enfermo, se queda en el hospital. Si no lo está, se le comunica al equipo de salud de la unidad ejecutora a la que pertenece el paciente, para que le haga una visita domiciliar. La idea es que en los hospitales permanezcan los pacientes que requieren una monitorización continua o los postoperados de cirugías mayores. Una vez egresen del hospital, el equipo de salud los atenderá en sus casas las veces que estime necesarias.

Recordemos dos cosas: los hospitales son edificios enfermos en donde conviven gérmenes resistentes a la antibióticos y a la terapia convencional, y no hay un sitio mejor para un paciente con una enfermedad moderada o leve que su propio entorno, asistido por el equipo médico.

En tercer lugar, replantear la responsabilidad que tiene el médico y demás trabajadores de la salud en la atención personal, familiar y laboral de las personas, y en cuarto lugar, comprometernos a cambiar la cultura de la curación, enraizada en la sociedad, por la cultura de la salud. No ir de la enfermedad a la salud, como se hace en la actualidad, sino atrasar la presencia de la primera.

En resumen, un pacto ético en el que el Gobierno se comprometa a implementar un programa de desarrollo destinado a satisfacer las necesidades básicas de la población, en el que el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social refuercen la red de atención primaria, en el que el equipo de salud se comprometa a ofrecer una atención eficiente, eficaz y oportuna, y la población exija su derecho a participar en la toma de decisiones y en la fiscalización de los programas.

El Dr. Franklin Vergara conoce muy bien este plan desde que trabajó conmigo en la Amoacss, pero parece que el ejemplo de su nuevo maestro, el excelentísimo, lo está llevando por otros derroteros.    Soy consciente de que con este Gobierno hablar de un pacto ético equivale a enseñarle una cruz a Drácula.   Basta ver el trato cuasi criminal que le están dando a la crisis del agua,   en el que han dejando en el abandono a miles de familias, pero garantizando el suplemento a los grandes comercios. Lo grave es que las autoridades ya sabían que venía la crisis y no tomaron ninguna medida.   Claro que se completará la privatización del agua, enriqueciendo más a los grandes gamonales que la venden.   Pero, enseñémosle la cruz a Drácula.

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Este artículo se publicó el 12  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Protección contra incendios

La opinión de...

Gabriel Ortega

Generalmente, cuando ocurre un incendio, los resultados son negativos y muchas veces desastrosos. Al final se registra la pérdida de vidas, lesiones y daños materiales.

Como resultado de esta realidad, las empresas e instituciones buscan prevenir los incendios. Para este fin se diseñan programas de seguridad que van directamente enfocados al tipo de proceso o empresa, pues cada una tiene diferentes materias primas en sus bodegas. Las empresas serias y responsables saben que la seguridad y la salud son ciencias que no todos dominan, por esto, contratan a personas idóneas que han estudiado y tienen el dominio del arte de prevenir accidentes, lesiones, enfermedades y la muerte. Esta es la tarea de los especialistas de Seguridad y Salud Ocupacional.

Dentro de las responsabilidades del oficial del ramo está la de redactar un manual de seguridad y salud para la empresa en la que labora. Este manual tendrá aspectos como: protección respiratoria, auditiva, contra caídas, prevención de incendios, primeros auxilios, etc. Él deberá asegurarse de que estos puntos funcionen a la hora de realizar una tarea.

Si esto es lo normal y lo razonable ¿por qué hay empresas e instituciones que no cuentan aún con un oficial de Seguridad y Salud Ocupacional titulado? Algunos dicen que es por el dinero, pero se puede contratar al especialista para que diseñe el Programa de Seguridad y Salud, a manera de un contrato. Además, ¿quién audita, quién le exige a las empresas e instituciones un programa de Seguridad y Salud Ocupacional?

En esta época es inaceptable que en Panamá funcionen empresas e instituciones que carezcan de este tipo de oficial en su planilla, esto es algo increíble. No logro entender qué está pasando con los que administran este país.

Ya para la década de 1930, H.W. Heinrich publicó el libro Prevención de Accidentes Industriales. Estamos en 2011, y los accidentes, lesiones, enfermedades y muertes se pueden prevenir, con un simple Programa de Seguridad y Salud Ocupacional.

Este es un llamado de atención a los que nos gobiernan, a los que administran este bello país, Panamá. Atención y alerta, por favor, hagamos las cosas bien, mejoremos lo que tenemos.

La Policía Nacional debe contar con un oficial de Seguridad y Salud Ocupacional, si así fuera les aseguro que el lamentable incidente con los menores quemados no hubiese ocurrido. Lo mismo va para Protección Civil, para el Cuerpo de Bomberos, para la Cruz Roja, ¿dónde están sus oficiales de seguridad titulados? Orden y seriedad.

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Este artículo se publicó el 15  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.