Los partidos grandes

 

La opinión del médico y político….

JORGE GAMBOA AROSEMENA
jgamboarosemena@hotmail.com

El poder tiene un hipnótico que hace que los que lo detentan, sin formación, sin valores, sin acervo cultural, pierdan la sensatez. Hoy tenemos el partido Cambio Democrático en esa situación.

Esta no es una experiencia nueva en Panamá. Ya la habíamos experimentado en la década del 50 del siglo pasado, cuando entró en escena un ‘hombre fuerte’ llamado José Antonio Remón Cantera. Luego de llegar a la comandancia de la Policía Nacional en 1947, va asumiendo poderes y se legítima como gobernante en 1952 con una alianza de partidos que luego transforma en el partido Coalición Patriótica Nacional (CPN), partido hegemónico que dificulta la competencia promoviendo que, para formar partido, se requerían 50 mil adherentes, cuando no llegábamos a 900 mil habitantes.

Luego aparece otro ‘hombre fuerte’, Omar Torrijos, agente gringo desde finales de los años 50 que se toma el poder y se hace nombrar casi emperador, por todas las facultades que le daba el artículo 277 de la constitución que se hizo a la medida, constitución que hoy nos rige con una serie de parches. Este segundo dictador hace su partido grande, el PRD, partido que hoy sortea una serie de escollos para estirar los tentáculos logrados con Torrijos.

Ahora tenemos otro ‘hombre fuerte’ que quiere, igual que los anteriores, tener un partido hegemónico. Como los otros, ha utilizado el clientelismo que permite el manejar el Estado para aumentar la membresía y no pretende parar hasta que logre ser el partido de mayor membresía.

¿Para qué sirven los partidos grandes? Sus promotores se engañan y engañan a sus camarillas cercanas con la tesis de que así perdurarán en el embriagante poder. La CPN desapareció en menos de dos décadas. El PRD no ha desaparecido porque a él se sumaron tecnócratas e izquierdistas tránsfugas que, con astucia, han logrado dos veces retomar el poder por la incompetencia de los dos gobiernos civilistas que degradaron en gobiernos pro oligárquicos sin programas ni controles.

Los tres partidos fuertes han sido partidos demagógicos, antinacionales y antipopulares, con sus particularidades para ejercer estas proclividades. En pocas palabras han sido partidos anti Panamá.

Estos partidos han hecho aflorar el cobre en los panameños que a ellos se han sumado. Han sido y serán un ancla para el desarrollo de Panamá. Y no es que los otros partidos sean lo debido. Necesitamos partidos democráticos, con valores, participativos y programáticos. No necesitamos partidos grandes de ‘hombres fuertes’.

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Este artículo se publicó el 28  de enero de 2011   en el diario El Siglo, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Tumba o pedestal

La opinión de…

Jorge Gamboa Arosemena

Hace pocas semanas, le advertía a la ministra Méndez que para ella el asesinato de los menores infractores podía ser una tumba o un pedestal, dependiendo de cómo enfrentara sus responsabilidades en este caso específico y en su accionar en general.   Todo parece indicar que la ministra no entendió mi señalamiento, sino el alcance del infausto suceso y de sus acciones, lo que se está convirtiendo en tumba política y moral para ella y para sus colegas del gabinete.

Ya Mulino tiene su tumba, bien ganada por la barbarie de Bocas del Toro, por su responsabilidad como cabeza del Ministerio de Seguridad en el caso del Centro de Cumplimiento de Menores y por el rosario de acciones anticivilistas, que han sido su fe de erratas a sus acciones en los años 1987, 1988, 1989.

El ser humano puede rectificar y los políticos que actúan contrario al mandato popular tienen esa oportunidad, aunque no creemos que siquiera intenten comprender sus desvaríos.   Por una u otra razón, el gobierno del “cambio” ha levantado adversarios en sectores ciudadanos no partidistas, como trabajadores, empresarios, estudiantes, educadores, jubilados, médicos, pescadores, iglesias, transportistas y hasta turistas que se han manifestado enérgicamente contra sus políticas erradas.

El colapso de la potabilizadora de Chilibre, junto a la mediatización de la libertad de expresión, y la acción del jefe de la Policía, encubriendo las corruptelas de sus administradores, advierten los alcances de incapacidad y de autocracia de este gobierno.   Algunos dirán que exagero sobre lo de la libertad de expresión y pondrán como ejemplo que emito, con cierta frecuencia, mis críticas en prensa, radio y televisión.   Igual hice, durante la dictadura, hasta que cerraron todos los espacios.

Todavía recuerdo cómo el 1 de marzo de 1988 nos sacaron violentamente de Radio Mundial, junto al Dr. Carlos Iván Zúñiga y su esposa, como también a la Dra. Doris de Mata y más de 30 dirigentes del otrora combativo Papo, cuando no habían pasado ni 20 minutos de un programa especial que hacíamos, conmemorando la puesta en vigencia de la Constitución de 1946.   En esos tiempos nos tomábamos ciertas libertades hasta que los milicos reprimían.   Hoy han mutado las formas, pero la esencia es la misma. Si siguen como van, llegaremos a mayores amenazas contra la libertad de expresión. ¿O ya se nos olvidó el proyecto del señor de la diputada Vallarino?

¿Qué ministro no está cavando su tumba política y moral?   Los de mi partido, actuando contrario a la doctrina panameñista, permitiendo que Panamá se venda a intereses foráneos o implantando impuestos o permitiendo explotaciones mineras que durante la dictadura censurábamos.   Hasta apoyando a golpistas como Micheletti, olvidando que el presidente Arias fue tres veces víctima de golpes de Estado.   Ahora resulta que los ministros panameñistas están actuando contra los principios (ya lo dijo el diputado Blandón de Vallarino).

Esto se da entre los panameñistas, porque no hay vida partidaria, no hay debate, no hay análisis y ahora, los que controlan el partido cavan más su tumba con el intento de reformas al estatuto, para seguir controlando, eliminando cuerpos dirigentes y con menos integrantes esos cuerpos. Como practican el inmoral clientelismo, con menos clientes les saldrán más económicas las campañas. Por eso quieren eliminar la Comisión Política, reducir a 29 integrantes el Directorio Nacional, cuando ahora son 170 integrantes.

Las insensateces de los cuatro gobiernos pos invasión están siendo superadas con creces por el ejercicio de este gobierno. Habiendo tenido la gran oportunidad de pasar a la historia como un gobierno de un real cambio, pasarán como el peor gobierno de la mal llamada era democrática.

Ahora, este gobierno, a través de los medios que controla, está usando la contrainformación para desprestigiar a sus propios funcionarios.   Solo hay que observar cómo el Panamá América, bajo el control de allegados al gobierno, está revelando corruptelas, las que evidentemente son filtradas desde adentro, preservando al Presidente. Utilizan tácticas de los regímenes autocráticos para crear desasosiego en la sociedad, buscando, si es necesario, quemar chivos expiatorios con la intención de convocar unas reformas constitucionales o constituyente, que le den más poder (estrategias similares han sido usadas por Chávez en Venezuela).

Lo que pudo ser pedestal para muchos de este gobierno, enhorabuena será tumba política y moral.   No hay mal que por bien no venga; son las etapas que deben pasar los pueblos para madurar.

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Este artículo se publicó el 10 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Atención, ministra Méndez

La opinión de…

Jorge Gamboa Arosemena

Los acontecimientos que padece nuestra sociedad degeneran en absurdos abominables como los de la quema de seres humanos, en el llamado Centro de Cumplimiento de Menores. Entiendo que la ministra Roxana Méndez ha dedicado, gran parte de su vida, al asistencialismo social, lo que denota una vocación especial.

Hoy día, la ministra Méndez está en un cargo político de mando y jurisdicción del Estado panameño, cargo que puede ser tumba o pedestal en ese ingrato escenario que es la política.

Toda la barbarie de las escenas fílmicas de la quema de estos menores infractores estoy seguro de que, aunque en el ejercicio de cargos como el de la ministra Méndez hay múltiples elementos de distracción del eje de los acontecimientos, por ese humanismo por ella externado, esa barbarie la tiene que tener indignada, por decir lo menos.

Debe tenerla en un conflicto de conciencia con actitudes de varios de sus compañeros de gobierno, como las del otrora civilista Mulino, que en lugar de acongojarse por exabruptos criminales como la represión de Changuinola y ahora la quema de menores, con saldo de muertos en ambos acontecimientos, espeta comentarios producto de la desorientación que causa el embriagarse de poder, atacando al viceministro Hincapié.

La ministra Méndez tiene el deber de ser el motor que, si a este gobierno le queda algo de buena voluntad, rehaga sus pasos mal andados y comience a rectificar. Este gobierno se salva de una repulsa popular porque la crisis es tan profunda que un pueblo con poca cultura política en todos los estamentos sociales -los de arriba, los de abajo y los del medio- no es capaz de discernir lo correcto.   Además, un pueblo con un espíritu subalterno logrado al haberse desvirtuado la participación democrática en política con el clientelismo apuntalado en la compra de conciencias y con una ilegal e inmoral propaganda demagógica abrumadora que tiene como fin ganar la aceptación del amo por el esclavo.

Tal vez la ministra Méndez pueda encontrar apoyo en esa tarea de revertir las abominaciones de este gobierno, en la sensibilidad que debiera tener otra dama del Gabinete, la ministra Molinar, porque ella debe conocer de cerca esta sociedad injusta que discrimina a etnias, a mujeres y a cuanto no cumple un anacrónico estereotipo del poderoso y porque además –entiendo- es laica comprometida.   La tarea que le solicito a la ministra Méndez es grande pero no imposible.

Si la intenta puede obtener solo dos resultados: que sus compañeros de gobierno enmienden y podamos dirigirnos hacia mejores días, sin autoritarismo, con respeto democrático al pueblo, o que la rechacen, con lo cual tendría que renunciar, denunciar y activarse en lo que estamos varios ciudadanos, denunciando y proponiendo un Panamá mejor donde los puestos sean dados por méritos y no por vínculos políticos, familiares o amicales, donde el erario se preserve con manejo a través de licitaciones y no de contrataciones directas, donde se priorice obras encaminadas a atender, realmente y no demagógicamente la pobreza de la mayoría y no la opulencia de la minoría.

Hay dos ejes que deben impulsarse: el eje de rescate a la familia que formaría buenos ciudadanos que no delincan desde la vida comunitaria ni delincan desde los cargos públicos;  sin una institución familia, que sea la forjadora de buenos ciudadanos, no podremos ordenar nuestra sociedad.

El otro eje, una reforma política donde los líderes sean servidores y no pelechadores, no se logrará mientras no tengamos mejores ciudadanos, pero mientras eso ocurre, como medida de contención al desgreño actual, se pueden establecer medidas para que contrarresten el clientelismo y la baja cultura política, como topes austeros para las campañas, que la propaganda en medios masivos sea racionada, que se elimine la reelección para todo cargo hasta que hayamos avanzado hacia una sociedad madura políticamente, que solo los puestos de los despachos superiores de las diferentes entidades sean de libre nombramiento y remoción y que todas las otras direcciones o jefaturas sean por concurso y sin filiación política desde un tiempo prudencial anterior al concurso. La ministra Méndez puede ser la última oportunidad de un gobierno antidemocrático, antinacional, antipopular, de tráfico de influencias, de improvisaciones, un gobierno que de cambio no tiene nada.

Que la abominación de las imágenes y voces de los menores quemándose nos muevan a todos y tengamos una aliada en la ministra Méndez. ¡Basta ya!

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Este artículo se publicó el 22  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Yo quisiera, pero no puedo

La opinión del médico y político….

JORGE GAMBOA AROSEMENA
jgamboarosemena@hotmail.com

Yo quisiera escribir que el Ministerio Público instruye adecuadamente los sumarios, pero no puedo, porque aparecen escándalos como el de la infiltración de la institución por el narcotráfico, denunciado por mismos funcionarios.

Yo quisiera escribir que la Corte Suprema de Justicia atiende sus funciones, pero no puedo porque, como conejo salido de un sombrero, la Corte resuelve una demanda de inconstitucionalidad con 11 años de retraso, sirviéndole -los magistrados de aquellos tiempos- al gobierno de turno y los de ahora, al gobierno de turno. Es decir que ambos ‘coincidencialmente’ por omisión o sumisión sirvieron a los intereses del Ejecutivo de turno. Ahora resulta que, como por arte de magia, el actual mandatario, que actúa como mandamás, puede nombrar tres magistrados en la Corte, aumentando su control de la Corte.

Yo quisiera escribir que estamos logrando mejores controles en nuestros aeropuertos, pero no puedo cuando aparecen revelaciones en los famosos ‘wikileaks’ que ponen a enfrentarse al gobierno con grandes poderes económicos. El informe de la diplomática gringa advierte que hay sospechas de un funcionario de este gobierno que puede estar vinculado a narcotraficantes, lo que el gobierno desestima, pero estima como bueno y concluye que las concesiones de la Zona Libre de Tocumen se le pueden quitar a las dos familias que hoy controlan dicha Zona. El cable es veraz en una sección y falso en otra sección.

Yo quisiera escribir sobre el proyecto de mejorar la circulación vehicular en esta ciudad pero no puedo porque este gobierno pretende ‘comprar’ los corredores, so pretexto de buscar el bien de los ciudadanos, regalando 1070 millones a concesionarios que han incumplido con los contratos, por lo cual debieron ser penalizados y no premiados.

Yo quisiera escribir que mi partido está cumpliendo sus postulados, pero no puedo, porque hay dirigentes que pretenden usufructuar el poder, que el partido les da, en beneficio propio, y por la abyección de varios de sus allegados que no entienden que deben actuar dentro de principios y no de oportunismos, los cuales serán los vientos sembrados para las tempestades de mañana, que nos afectarán a todos. Pronosticando, arte difícil, censuro la intención que la dirigencia del panameñismo esgrimirá en la Convención Extraordinaria, de febrero próximo, al promover el voto por aclamación en lugar del voto secreto. Como son clientelistas, asumen que el convencional que le da un puesto público le debe sumisión. Vaya insensatos…

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Este artículo se publicó el 21  de enero de 2011   en el diario El Siglo, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿De narcodictadura a narcodemocracia?

La opinión de…

 

Jorge Gamboa Arosemena

Hace 21 años algunos civilistas se regodeaban definiendo el ejercicio autocrático de Noriega como “narcodictadura”.

Dos décadas después, las drogas siguen pasando por nuestro país y algunas quedándose. ¿Si se le atribuía a Noriega ese ilícito, ahora a cuántos funcionarios del Estado se les puede atribuir lo mismo? Por las recientes denuncias salidas de las propias entrañas del Ministerio Público no hay espacio para dudar que en esa instancia estatal, como presumiblemente en otras, hay funcionarios de diferentes niveles, que andan en lo mismo, principalmente los altos funcionarios que son los que pueden desviar, desvirtuar o encubrir estos ilícitos, cobrando por sus servicios o, peor, siendo los que trafican.

La incultura política de aquellos tiempos concentró el repudio en lo de narcodictadura, cuando había todo tipo de contravenciones, tales como violaciones de derechos humanos, enriquecimiento injustificado, tráfico de seres humanos y control de la libertad de expresión e información, entre otras.

¿Habremos reducido la incultura o analfabetismo político para estos tiempos? Desde nuestra óptica poco se ha avanzado en cultura política. La clase dirigente de la cosa pública de antes y de ahora solo ha mutado las formas de actuar, pero la esencia es la misma. ¿O acaso no se violan los derechos humanos (caso de Bocas del Toro censurado por la comisión Troncoso y pinchadas)? O no hay enriquecimiento injustificado con todos esos contratos directos, eliminación de control previo, concesiones, etc, etc. Y acaso no hay control de la libertad de expresión e información con los chorros de dinero público con que manipulan la opinión pública en campañas publicitarias, o negando acceso a actas de reuniones o solicitud de documentación amparada en la ley de transparencia.

El manual de “guerra sicológica” que aplicaban en la “narcodictadura” se aplica modificadamente en la “narcodemocracia”, creando innumerables casos para distracción y que los panameños no atinen a distinguir lo sustantivo de lo adjetivo. Aparecen los cables de Wikileaks y el narcoescándalo del Ministerio Público y hábilmente nos lanzan las reformas constitucionales con insensateces, como constitucionalizar “100 para 70” y la “beca universal”, cuando estos subsidios deben tener un carácter contingente, que superada la crisis, desaparezcan. Si estos subsidios hay que constitucionalizarlos, por qué no hacen lo mismo con el subsidio del tanquecito de gas, la electricidad y tantos otros. También, desvían la atención con lo de quitar el precepto constitucional de que los nacionales no son extraditables y ponen a Pedro Miguel González en el tinglado de la distracción, de si lo extraditarían o no.

Pero viéndolo bien, permitir la extradición de nacionales pondría en el disparadero a muchos allegados a los círculos de poder, como los empresarios o banqueros que debieron ayudar al presunto narcolavador Ramón Martinelli, porque si él traía, ¿quién lavaba acá? Dicho sea de paso, ¿alguien conoce si se abrió investigación ante este hecho público y notorio? O si el escándalo en el Ministerio Público ubica a los responsables, ¿Estados Unidos no pedirá que esos responsables sean extraditados? O ¿los responsables de la introducción de infinidad de ilegales a Estados Unidos, con nuestra infraestructura de Migración y servicio exterior, no serán requeridos en extradición? ¿Cuántos indictment en Estados Unidos se podrán levantar para llevarse a funcionarios de todos los niveles, hasta ex presidentes pasados o futuros? Así las cosas, esta supuesta reforma es un cuento de camino, presentada por demagogos que saben que no permitirán que cuaje, porque varios de ellos pueden quedar extraditados.

Ante el desgreño actual, con un gobierno que está hundiendo al país en una profunda crisis, solo cabe una constituyente, no cualquier constituyente, sino un proceso constituyente incluyente, que nos libere de las mismas prácticas que teníamos con la dictadura y que ahora se hacen en esta seudo democracia. Mientras no haya un liderazgo colectivo, honesto, capaz, ilustrado y sigamos con espíritus subalternos que promueven mandamases en vez de mandatarios, veremos que el orden y el bien común estarán alejándose, produciendo un Estado sumido en la falta de equidad, en la violencia, en la pobreza, en fin, en todas las lacras políticas, sociales y económicas que hoy padecemos y que se incrementarán.

Ciudadanos frustrados, con amargura, muchas veces dejan de luchar, de protestar, de proponer, permitiendo ser alfombra de improvisados y aventureros políticos. Se amoldan a vivir en su pequeño mundo, tratando de abstraerse del entorno, el cual, de una u otra forma les desvirtúa su vida. Otros ejercen cargos públicos tratando de no darse cuenta de que ocurren las mismas prácticas que antes criticaban para estar un poco en paz con su conciencia. Todos debemos, con optimismo, combatir la frustración que ha hecho que estos conciudadanos se hayan adocenado.

Ni narcodictadura ni narcodemocracia. Por una nueva República…

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Este artículo se publicó el 6  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Reformas o Constituyente

La opinión del Médico y ex pre candidato presidencial…

JORGE  GAMBOA  AROSEMENA
jgamboarosemena@hotmail.com

Cual mago que saca objetos de un tradicional sombrero, este gobierno, anuncia que vienen reformas constitucionales. Primero las anuncia una ministra que se siente familia del presidente (porque dice que el presidente así la calificó –La Prensa 2/1/11) y las ratifica el mismo presidente en su discurso de inicio de la tercera legislatura de la Asamblea Nacional.

Mostrando una vez más que los proyectos gubernamentales no son elaborados concienzudamente, ni consultados, siquiera entre los partidos de la llamada Alianza, como indican diputados y directivos del Partido Panameñista, no nos queda otra cosa que censurar enérgicamente esta conducta antidemocrática. Es insólito que haya tanto irrespeto del presidente y su camarilla hacia los compañeros de aventura, que ingenuamente creen que pertenecen a una Alianza.

Los de la camarilla presidencial, no contentos con estas reformas, hacen que más de la mitad de su bancada de diputados, propongan en firme una reforma constitucional única, para propiciar la reelección inmediata. Estas intenciones subalternas tienen dos objetivos: crear un elemento más de distracción de las incompetencias y podredumbres de este gobierno, y segundo, ir promoviendo -poco a poco- una serie de medidas que van a beneficiar las agendas ocultas de los detentadores del poder.

Pero el eje principal del problema político de la nación panameña es el desorden político que padecemos y esto no se enmienda con reformas constitucionales parciales, sino con un proceso constituyente integral e incluyente, donde los diferentes sectores definamos hacia dónde queremos ir, cómo iremos, con quiénes y cuándo iremos a darnos la Nueva República democrática, donde la población pueda disfrutar del bien común en equidad, donde no haya unos ciudadanos de primera y otros de segunda y hasta de tercera. Donde todos seamos iguales ante la Ley.

Desde 1972 tenemos una constitución hecha a medida de la autocracia que gobernaba y los gobiernos subsiguientes no entendieron que había que hacer una nueva a través de democracia participativa, donde todos se sientan comprometidos porque fueron padres de la criatura y la promuevan y la defiendan.   Luego de la invasión las agendas ocultas y las miopías polítiqueras impidieron que diéramos el salto hacia el nuevo orden. Hoy insisten en lo mismo: reformas.

O entienden o serán barridos. Y esto no es lo preocupante, sino que los que vengan, obnubilados por la revancha, sumerjan al país en períodos de nuevos sobresaltos.

Los panameños más preclaros deben propiciar un proceso constituyente.

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<> Artículo publicado el 7 de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Somos ciudadanos o esclavos?

La opinión del Médico y Ex precandidato presidencial…

JORGE GAMBOA AROSEMENA

Los escándalos que afloran, en la cosa pública, son tantos y tan truculentos que no dan tiempo a reflexionar cabalmente y más si tenemos unos partidos inoperantes.

Wikileaks, en Panamá, retrata el aventurerismo político y la improvisación de los que creen que cuando están con funcionarios gringos, están con gente de su mismo equipo.    Por eso, la embajadora gringa califica a Martinelli de infantil y censura su “tendencia al acoso y al chantaje”, la que “es poco propia de un estadista”.

La Presidencia, en un comunicado, señala que malinterpretaron al presidente, ya que no solicitó pinchar adversarios, mas no niega que sí solicitó la ayuda para las escuchas telefónicas, las de narcos y terroristas, función que le compete al Órgano Judicial y que el presidente no tiene que hacerlo, es violatorio de la Constitución y la Ley.

Los embajadores gringos son funcionarios de carrera, experimentados y muy formados, lo que necesita cualquier país serio, por lo que sus revelaciones son muy apegadas a la verdad, desde el punto de vista del Estado gringo. Ya van dos revelaciones que dejan muy mal parados a nuestros gobernantes: la ampliación y las escuchas.

Pero eso no es todo. Está la podredumbre del Ministerio Público y todo el misma en el Ejecutivo y Judicial, como en los municipios.   Uno tras otro, los escándalos afloran. Ya pocos se acuerdan del de Hurtado, del DAS colombiano, o el de la conclusión de los “miedosos” de la Comisión de Bocas del Toro que, no siendo Frenadeso, también responsabilizaron al Gobierno de la barbarie, o el del FIS de Tamburelli.

Por eso pregunto: ¿Somos ciudadanos que queremos lo mejor para este país o somos conformistas y hasta cómplices en la destrucción y ruina del Estado panameño? Y para los panameñistas, se impone la ruptura con este régimen autocrático, antipopular y antinacional. Seguir estirando la permanencia en la malhadada Alianza, hará que la Nación siga padeciendo y que el panameñismo siga hundiéndose en el repudio popular. Nuestros copartidarios, que gozan de puestos públicos, tendrán que valorar si el efímero bienestar que hoy gozan es cónsono con la desdicha de este pueblo, donde las bases panameñistas, que no gozan del favor de puestos públicos, padecen como el resto de los ciudadanos.

Entendemos lo duro que sería para muchos perder el puesto. Será un acto de conciencia, pero al final sabremos ¿qué somos?

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<> Artículo publicado el 1 de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.