Reformas o Constituyente

La opinión del Médico y ex pre candidato presidencial…

JORGE  GAMBOA  AROSEMENA
jgamboarosemena@hotmail.com

Cual mago que saca objetos de un tradicional sombrero, este gobierno, anuncia que vienen reformas constitucionales. Primero las anuncia una ministra que se siente familia del presidente (porque dice que el presidente así la calificó –La Prensa 2/1/11) y las ratifica el mismo presidente en su discurso de inicio de la tercera legislatura de la Asamblea Nacional.

Mostrando una vez más que los proyectos gubernamentales no son elaborados concienzudamente, ni consultados, siquiera entre los partidos de la llamada Alianza, como indican diputados y directivos del Partido Panameñista, no nos queda otra cosa que censurar enérgicamente esta conducta antidemocrática. Es insólito que haya tanto irrespeto del presidente y su camarilla hacia los compañeros de aventura, que ingenuamente creen que pertenecen a una Alianza.

Los de la camarilla presidencial, no contentos con estas reformas, hacen que más de la mitad de su bancada de diputados, propongan en firme una reforma constitucional única, para propiciar la reelección inmediata. Estas intenciones subalternas tienen dos objetivos: crear un elemento más de distracción de las incompetencias y podredumbres de este gobierno, y segundo, ir promoviendo -poco a poco- una serie de medidas que van a beneficiar las agendas ocultas de los detentadores del poder.

Pero el eje principal del problema político de la nación panameña es el desorden político que padecemos y esto no se enmienda con reformas constitucionales parciales, sino con un proceso constituyente integral e incluyente, donde los diferentes sectores definamos hacia dónde queremos ir, cómo iremos, con quiénes y cuándo iremos a darnos la Nueva República democrática, donde la población pueda disfrutar del bien común en equidad, donde no haya unos ciudadanos de primera y otros de segunda y hasta de tercera. Donde todos seamos iguales ante la Ley.

Desde 1972 tenemos una constitución hecha a medida de la autocracia que gobernaba y los gobiernos subsiguientes no entendieron que había que hacer una nueva a través de democracia participativa, donde todos se sientan comprometidos porque fueron padres de la criatura y la promuevan y la defiendan.   Luego de la invasión las agendas ocultas y las miopías polítiqueras impidieron que diéramos el salto hacia el nuevo orden. Hoy insisten en lo mismo: reformas.

O entienden o serán barridos. Y esto no es lo preocupante, sino que los que vengan, obnubilados por la revancha, sumerjan al país en períodos de nuevos sobresaltos.

Los panameños más preclaros deben propiciar un proceso constituyente.

*

<> Artículo publicado el 7 de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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