Nuevos espacios públicos, una necesidad imperante

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Nuevos espacios públicos, una necesidad imperante
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Arnulfo Torres Álvarez – Ingeniero Agrónomo
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Superando todas las expectativas y comentarios mal intencionados de algunos sectores mensajeros del negativismo, la Cinta Costera es una realidad y viene a llenar un vacío en una ciudad que está desprovista de sitios de recreación, de nuevos espacios públicos abiertos, vitales para una población urbana en crecimiento.

Una marcada desproporción entre áreas construidas (entiéndase impermeabilizadas por el cemento) y áreas verdes no es ajena para quienes habitamos en la capital. A menudo no hallamos lugares accesibles para la recreación y el entretenimiento de niños y adultos. La OMS recomienda entre 10 y 15 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, mientras que otros organismos recomiendan que para la salud psíquica y física de las personas es imprescindible procurar proveer, por lo menos, seis metros cuadrados por habitante; lamentablemente, los estándares nacionales están muy por debajo de esas recomendaciones.

La Cinta Costera es hoy en día unos de los espacios abiertos urbanos más grandes con que cuenta el distrito capital. A diferencia de otras, la nuestra ha sido dotada de un conjunto de especies arbóreas y palmas nativas y exóticas, jardines, ciclovias, sendero peatonal, instalaciones deportivas, quioscos que, concesionados, brindaran recursos para su mantenimiento a la vez que permite la accesibilidad y la contemplación del ecosistema marino. No obstante, sus visitantes deben hacer buen uso de las instalaciones cuidando el mobiliario urbano, colocando los desechos en recipientes habilitados; el buen uso dirá mucho de la cultura panameña.

Desde ya la Cinta Costera se convierte en modelo para el desarrollo futuro del tan anhelado Sistema de Espacios Abiertos esbozado en el Plan de Desarrollo Urbano de las Áreas Metropolitana del Pacífico y del Atlántico Sin duda, ha de convertirse en un nuevo atractivo por su contribución paisajística, el lugar por excelencia para la recreación, la interacción social, la educación; y lo más importante, es la contribución en el aspecto cultural porque logra reconciliarnos con ese mar que le hemos dado la espalda por mucho tiempo y reafirma nuestra identidad de ciudad costera. El tiempo será el mejor testigo de la visión de quienes la gestaron y promovieron su ejecución; la inversión realizada resaltará en la calidad de vida de nacionales y extranjeros que la visiten.

El mar Pacífico seguirá deleitándose escuchando las risas de muchos niños que, como Nadia y Diego, ya han decidido que la Cinta Costera sea su lugar preferido. Está en nuestras manos y conciencia cuidar de esta maravillosa obra.

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Publicado el  11 de julio de 2009 en el diario El Panamá América; a quien le damos, al igual que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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