“En interés de la nación”

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“En interés de la nación”
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Nicolás Torres Beleño
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Hace unos días algunos medios de comunicación resaltaban a través de noticias o glosas el hecho que los diputados electos por libre postulación anunciaban su integración a la bancada de gobierno, específicamente a la fracción del partido Cambio Democrático y, las noticias o glosas llevaban intrínsecas un cuestionamiento hacia su presunta independencia o no de la política partidista.

A manera de docencia, es menester hacer referencia a que el Reglamento Interno de la Asamblea Nacional exige que: “para constituir una fracción parlamentaria se requiere de la participación de, por lo menos, el cinco por ciento (5%) de la totalidad de los Legisladores o Legisladoras que integran la Asamblea Legislativa.” (Según el texto del Reglamento vigente). Es decir, que actualmente se requiere como mínimo cuatro diputados para conformar una fracción parlamentaria y sólo fueron electos dos independientes.

Prevé también el propio Reglamento que: “los Legisladores o Legisladoras de los partidos políticos que no alcancen el mínimo del cinco por ciento (5%) de la totalidad de los legisladores, podrán integrarse en una Fracción Parlamentaria ya establecida o integrar una Fracción mixta”. A ello, se debe entonces la intención manifiesta de los independientes de incorporarse, por el momento, a una fracción ya existente, a fin de que una vez iniciada la primera legislatura del periodo constitucional 2009-2014, puedan tener mayor participación en la toma de decisiones del Órgano Legislativo, aún cuando, proporcionalmente, representan a la minoría en este colegiado, pero, a la vez, a la gran mayoría de los panameños no inscritos en partidos políticos.

Ahora bien, independientemente de la decisión de formar parte de una bancada, creo que el carácter independiente de un diputado o diputada de la República no lo determina su afiliación o desafiliación en un partido político ni mucho menos su integración a una fracción parlamentaria. La verdadera independencia, según mi parecer, debe descansar en el actuar de los 71 integrantes del Órgano Legislativo, que de acuerdo a nuestra Constitución Política, ese actuar debe ser: “en interés de la nación”.

Y ese interés de la nación se materializará cuando el diputado o diputada emita un voto a conciencia al momento de aprobar o rechazar cualquier proposición discutida en el pleno. Ese voto a conciencia, ajeno al mínimo vestigio de interés personal o político y revestido de la más alta convicción patriótica, es el que determinará su independencia de criterio y garantizará el responsable cumplimiento de sus funciones, lo que en el Órgano Legislativo ha estado ausente por décadas, pues en muchos casos ese voto ha sido emitido por conveniencia o por disciplina partidaria.

La renovación de un alto porcentaje de los integrantes del parlamento, próximo a instalarse el 1 de julio, y los compromisos públicos asumidos, no sólo por quien se perfila como su virtual Presidente, sino también por muchos de los que serán miembros de este hemiciclo, ha generado grandes expectativas y la esperanza, alguna vez maltrecha en la sociedad, de ver a sus diputados y diputadas actuando “en interés de la nación”, tal como lo determina nuestra Constitución Política.
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Publicado el 22 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

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