El manejo de la basura, una responsabilidad compartida

La opinión de…..

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Francisco Rivas
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La crisis de los residuos sólidos en Panamá tiene su origen en tres causas principales: la cultura del “no pago” de la tasa de aseo, que hace insostenible financieramente el servicio de recolección, transporte y disposición final; la renuencia de la población a realizar el almacenamiento temporal de la basura en el ámbito de sus domicilios (también comercios e instituciones), convirtiendo así las vías y sitios públicos en áreas de acopio; y la ausencia de planificación y escasa capacidad técnica e institucional de los municipios para gerenciar y operar el servicio de aseo.

La cultura del “no pago” es una responsabilidad compartida de los usuarios y los políticos. Por casi 70 años, en las ciudades de Panamá, San Miguelito y Colón el servicio fue proporcionado gratuitamente, primero por la administración norteamericana de la zona del canal y luego por el Estado panameño. Cuando los municipios asumieron esta responsabilidad, heredaron el hábito colectivo de rehuir el pago de la tasa de aseo.

Si la imposibilidad de recuperar costos está provocando una crisis en el sistema de aseo, el hábito de depositar la basura en las vías y sitios públicos crea una situación de emergencia sanitaria. Cada panameño genera un kilo de basura diario, pero lo quiere los más lejos de su entorno, tan pronto como sea posible.

Con estos hábitos ni el mejor sistema de recolección del mundo mantendría limpias nuestras comunidades. Se desconoce por completo el concepto de responsabilidad compartida, según el cual quienes producimos los residuos sólidos estamos obligados a almacenarlos en forma temporal en la fuente generadora.

Los municipios, frente al problema, han demostrado debilidades técnicas e institucionales. Resulta risible la manera en que algunos alcaldes organizan espectáculos mediáticos, a propósito de las “jornadas extraordinarias” de limpieza, cuando precisamente están indicando la incapacidad para organizar un servicio planificado, organizado y principalmente continuo. Un servicio con estas características evitaría las grandes acumulaciones de basura y, por lo tanto, haría innecesarias tales jornadas.

La crisis en el manejo de los residuos sólidos no solo está amenazando la salud de la población y el medio ambiente. Pone en entredicho la capacidad del Estado panameño para resolver problemas básicos, afecta la imagen del país en el ámbito turístico y, a la larga, puede afectar la competitividad y las inversiones.

Proponemos cuatro iniciativas para resolver el problema en el corto plazo.

Elaborar y aprobar una ley integral de residuos sólidos, con la participación del sector privado, la sociedad civil, los municipios y los entes gubernamentales relacionados. Prácticamente, todos los países de América Latina cuentan ya con modernas legislaciones en este campo, mientras que Panamá acusa un anacronismo que en nada contribuye a la solución del problema.

Un concepto fundamental de la nueva Ley sería el de “responsabilidad compartida”, según el cual el manejo integral de los residuos sólidos es una corresponsabilidad social y requiere la participación conjunta, coordinada y diferenciada de productores, distribuidores, consumidores, usuarios de subproductos, y del gobierno o las municipalidades, según corresponda, bajo un esquema de factibilidad de mercado y eficiencia ambiental, tecnológica, económica y social.

Por otra parte, convendría estudiar la posibilidad de crear un fondo nacional para el manejo adecuado de los residuos sólidos, destinado a subsanar los déficits en los presupuestos municipales. Para recurrir al fondo, los municipios deberían presentar flujos de caja en los que se establezcan las metas de recaudación hasta alcanzar el “punto de equilibrio” en el año 2014, así como indicadores de eficiencia en la prestación del servicio. Dicho fondo, además, serviría para financiar la construcción de rellenos sanitarios, con la meta de eliminar los 40 vertederos municipales a cielo abierto, en las principales ciudades, igualmente, en el año 2014.

Es conveniente evaluar la alternativa de realizar la “privatización social” del servicio de recolección en la ciudad capital, mediante la creación de pequeñas empresas recolectoras y de reciclaje, las cuales serían contratadas directamente por el Municipio, para dar servicio en las áreas urbano marginales y periurbanas, en donde el sistema convencional de aseo enfrenta serias dificultades por el trazado de las calles. De esta forma se ampliaría la cobertura, mejoraría la eficacia de la Dirección Metropolitana de Aseo Urbano y Domiciliario en las áreas de su competencia, y se generaría empleo e ingresos a jóvenes desempleados poco calificados.

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Publicado el  2 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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