La justicia en Panamá

La opinión de…

 

Delfo A. De Lora Rivera

Nuestro sistema de justicia siempre ha venido cojeado, inmersa en la corrupción, desde los tiempos de los gobiernos oligarcas, con su tráfico de influencias y según el cual, solo los hijos de la cocinera iban a la cárcel, como dijo Martinelli al inicio de este gobierno. Después se puso peor con la dictadura y el narcotráfico, cuando las órdenes y la “justicia” se impartían desde los cuarteles. Y ahora, cuando un gobierno quiere verdaderamente acabar con esta corrupción, cuando los monos gordos han parado con sus huesos en la cárcel, dos de ellos son investigados, un fiscal confeso está preso y es investigado junto a otras muchas personas más en el Ministerio Público, ahora es cuando hablan de escándalo en ese ministerio.

Lo que veo desde el punto de vista positivo es que, por fin, se está saneado la justicia en este país. Piden la renuncia del procurador, como si a él se le hubiese hallado culpable en esta situación. Al contrario, él ha ordenado una completa investigación, se autosuspendió de la investigación, ha ordenado la prueba del detector de mentiras a todos, y él primero (el detector de mentiras no se puede usar como prueba, pero no por eso deja de ser una herramienta ya probada para detectar mentiras, precisamente, y la idoneidad de un servidor público). Los que andan en trampas, seguramente, no querrán someterse a un detector de mentiras.

Dicen que el Presidente debió haber nombrado como procurador a alguien de adentro. Teniendo en cuenta la podredumbre de la que ellos mismos hablan (que no inició este gobierno), hubiese sido una contradicción, puesto que alguien de adentro difícilmente investigaría a sus mismos compañeros. Por eso, suena más lógico alguien de afuera, como lo hizo el Sr. Presidente. Dicen que la medida fue ilegal, puesto que la Constitución dice que tenía que ser de adentro. Yo lo que sé es que la Constitución dice que el Presidente nombra al procurador y que el candidato tiene que reunir ciertos requisitos mínimos, como ser panameño, abogado, etc. No recuerdo si dice que tiene que ser de adentro. Si eso fuera así ¿por qué, desde hace rato, no pusieron a esas mismas personas que hablan de unademanda de inconstitucionalidad?

Ahora, el procurador ha puesto su cargo a disposición del Sr. Presidente para que la investigación siga su curso, con objetividad y transparencia, hasta las últimas consecuencias. Los enemigos políticos del procurador y los corruptos, a quienes no les conviene un procurador sin ataduras con ellos, pero sí les conviene que la justicia siga cojeando, con su tráfico de influencia, con el juega vivo y la cárcel para los más pendejos y los pobres, lograron su propósito.

Ahora el Sr. Presidente, al nombrar al siguiente procurador, no les debe seguir el juego; debe nombrar, igualmente, a una persona idónea para el cargo, intachable, incorruptible y presta a sanear esa cloaca. De ser posible, igualmente, desde afuera del sistema para que pueda actuar con entera libertad y sin temor de pisar los callos de compañeros corruptos, eso si la Constitución y las leyes lo permiten.

*

<> Este artículo se publicó el 28 de diciembre  de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Anuncios

Alto ya con el relajo en el transporte

La opinión de…

 

Delfo A. De Lora Rivera

Recientemente hubo otro accidente de tránsito, esta vez en Veraguas, donde hubo 12 muertos y 16 heridos. Recién se estaba conmemorando la tragedia ocurrida el 23 de octubre de 2006 y se inauguró el primer autobús del Metro Bus, como respuesta a los familiares de los afectados el 23 de octubre, y de todos los otros muertos que ha habido en 40 años.

Quiero felicitar al presidente Martinelli y a su gobierno, sobre todo al Ejecutivo y el Legislativo por su capacidad y valentía de dar respuesta para modernizar el trasporte en la capital con el Metro Bus y después el Metro, erradicando al funesto y anacrónico sistema actual con sus diablos rojos y maleantes del volante. Seguro mejorará enormemente el transporte público e incluso bajarán los accidentes y muertos en dicho sector, pero si la Dirección de Tránsito no termina de una vez por todas con el relajo en el transporte, continuarán los accidentes y los muertos, porque como pronostiqué en mi artículo al respecto, en 1999, ya se dio una locura colectiva en el transporte, por no aplicarse mis soluciones a corto, mediano y largo plazo.

La mayoría de los conductores ahora maneja como locos, muchos como asesinos del volante. Pero es que manejan en la tierra de nadie, en la que no hay una presencia policíaca que haga cumplir los reglamentos de tránsito, consecuentemente todo el mundo maneja como le da la gana. Si el Gobierno, en 1999 (e incluso los posteriores) antes de Martinelli, hubiese implementado las soluciones listadas en mi artículo y muchos otros al respecto que he escrito, no solo se hubiese modernizado el transporte hace rato, sino que se hubiesen evitado los muertos en loma Campana, en la carretera Panamericana y en la capital por los diablos rojos, por la tragedia del 23 de octubre de 2006, por la tragedia de Las Garzas de Pacora, por la reciente tragedia de Veraguas y por el relajo que se da a diario.

Los norteamericanos, quienes estuvieron aquí por mucho tiempo, nos dieron un buen ejemplo de cómo administrar el transporte público en la ex Zona del Canal, e incluso la basura en las ciudades de Panamá, Colón, y la ex Zona del Canal. También nos dieron un buen ejemplo de cómo administrar el Canal y lo estamos administrando nosotros bien e, incluso, mejor, ¿por qué no podemos administrar bien el transporte y la basura? Aprendamos lo bueno y no lo malo, como el tráfico de drogas, la corrupción, el solo ver los errores o defectos de los demás y no sus buenas obras, y el juega vivo siempre.

Los norteamericanos creen que los accidentes no existen. Que son el resultado del descuido, la negligencia de las personas de seguir las reglas, y la incompetencia de las autoridades responsables de implementar estas reglas. Por eso, cuando ocurre un accidente, ellos estudian el porqué ocurrió y tratan de corregir las causas para prevenir su recurrencia. Aquí siguen ocurriendo los accidentes y los muertos y las autoridades solo culpan a los demás, y no se culpan ellas mismas por ser también culpables indirectos de estos accidentes y muertes, por su incapacidad de imponer los reglamentos de tránsito e imponer respeto, sancionando a los infractores fuertemente para prevenir precisamente accidentes y muertes como una mula (camión) que se volcó en la carretera, cuyo conductor manejaba bajo la lluvia con las llantas lisas… y las autoridades brillaban por su ausencia para sancionar o sacar de circulación a este camión y prevenir el accidente que ocurrió, cuando el sentido común indicaba que se iba a dar tarde o temprano.

Por todo esto ¡alto ya! Y quiero ver, al igual que la mayoría en este país, a policías de tránsito en motos en todas las avenidas de la capital, y en la carretera Panamericana, haciendo cumplir los reglamentos de tránsito, de forma permanente y diaria, y no en operativos esporádicos.

*

<> Este artículo se publicó el 12  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en:

El cuarto poder

La opinión de…

Delfo A. De Lora

El poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. Esto no solamente aplica al gobierno, sino también a otros poderes como pueden ser el poder civil, el poder de los sindicatos y trabajadores, el poder de la empresa privada y, por supuesto, el llamado cuarto poder, que es la prensa escrita, radial, y televisiva.

Cuando el cuarto poder pierde su papel de fiscalizador, denunciador objetivo, profesional y responsable de lo que ocurre a su alrededor y siempre al servicio de la verdad (decir la verdad es decir lo bueno, lo malo y lo feo, no decir siempre lo malo y lo feo, reflejando un panorama desproporcionado de la realidad) y, por lo contrario, acusa subjetivamente, manipula la noticia a favor de intereses de grupo y hasta miente descaradamente a veces, entonces, se convierte en una especie de mafia intocable, en la que sus miembros tienen una especie de licencia para decir lo que quieren, sin importar honras, y se pierde la presunción de inocencia, puesto que las personas son acusadas y juzgadas a través de la prensa.

La famosa libertad de expresión, entonces, se convierte en una especie de libertinaje. Se les olvida que la libertad termina donde empieza la libertad de los demás. El cuarto poder y todos sus miembros deben actuar profesionalmente, y como todo profesional tiene derechos y también responsabilidades.

Si un médico, como profesional de muchos años de estudios, está propenso a ser demandado por un paciente porque no actuó profesionalmente, digamos en una operación, entonces ¿por qué un periodista no puede ser demandado? No importa cuan poco profesional haya actuado. ¿Acaso la profesión del periodista está por encima de las leyes y hasta de Dios? La mejor manera que tiene un periodista para cubrirse es actuar profesionalmente, no actuar como mercenario de la pluma, como actúan algunos, cosa que ellos mismos han denunciado públicamente (i.e. denuncia de Tapia en su programa Lo Mejor del Boxeo). Cosa que es un secreto a voces.

El periodista profesional debe sustentar la publicación de una noticia con pruebas o testigos en la mano, no publicar una noticia que puede afectar la vida y honra de terceros, sin ninguna prueba, utilizando su poder mediático (el cuarto poder) para calumniar y destruir). Y peor aún, esperando ser cubierto por sus fechorías por “la libertad de expresión”.

El cuarto poder se la pasa haciendo “encuestas” que ellos mismos dicen no son científicas, pero que publican como si lo fueran para afectar de alguna manera a quienes le conviene por sus intereses de grupo. Pero, nunca veo yo que se haga una encuesta independiente de lo que el público o el pueblo piensan acerca de las actuaciones manipuladoras del cuarto poder.

Siempre he defendido la democracia a través de mis escritos, y siempre he estado en contra de cualquier dictadura, ya sea de izquierda o de derecha.   Por eso, la mejor forma de defender la democracia que algunos dicen que está en peligro con este gobierno, y que tal vez se quedaron calladitos cuando aquí existía una verdadera dictadura, es ser ellos verdaderos profesionales intachables e incorruptibles que digan siempre la verdad (lo bueno, lo malo y lo feo) de manera objetiva.

<> Este artículo se publicó el 9 de octubre  de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Lo controversial del cambio

La opinión de…

Delfo A. De Lora

Ricardo Martinelli es un hombre controversial.  Como controversiales fueron el Dr. Belisario Porras y el Dr. Arnulfo Arias Madrid. Lo que sucede es que los cambios, los verdaderos cambios generan controversias.

Los hombres controversiales y estadistas son odiados por algunos y queridos por la mayoría. Algunos pocos los odian porque los cambios generados por estos hombres históricos afectan sus intereses personales y de grupo.

De esta forma vemos cómo al principio era odiado por los líderes enquistados en el Partido Revolucionario Democrático (PRD) desde los tiempos de la dictadura, por razones obvias. Martinelli provocó el desastre aparatoso de su caída del poder.

Después a medida que fue haciendo cambios positivos para el país, pero pisándole el callo a ciertos intereses, se fueron agregando a la lista de resentidos (los presos o los llamados a juicios por corrupción; los que antes no pagaban impuestos y ahora pagan; algunos ricos que siguen creyendo que ser pobre es un apellido que deben de llevar por siempre los afectados y, por lo tanto, no creen en las reformas sociales del Gobierno porque afecta sus bolsillos; los juega vivos de siempre, quienes ahora no pueden hacer tanta trampas; los malos dirigentes del transporte público; los que no quieren una verdadera modernización de la educación pública que la lleve a nivel de competencia mundial porque en primer lugar afectaría sus bolsillos con impuestos y además estrecharía la brecha que existe hoy en día entre la educación pública y la privada, trayendo como consecuencia una mayor competitividad de los sectores marginados; los miembros de la autollamada sociedad civil que quieren cogobernar sin haberse ganado el derecho en las urnas para hacerlo; la prensa roja y de pacotilla que fue cuestionada por Martinelli y por gran parte de la sociedad; los intereses detrás de la prensa misma (el cuarto poder); cierto sector de empresarios que siente sus intereses personales afectados; los dirigentes del Suntracs que sienten que la Ley 30 afecta sus bolsillos y beneficia a los trabajadores, etc., etc., etc.

Esto ha causado un bajón en el nivel de aceptación de las encuestas, natural en parte por la controversia del cambio, y provocado también por la campaña bien orquestada de la oposición al cambio.

Es que el hombre va a paso de locomotora o de su Metro, como él quiere los cambios, y al contrario de lo que dijo un alto dirigente enquistado en el PRD: “Martinelli no ha hecho nada en un año de gobierno”, el hombre ha hecho demasiado.

Por eso le recuerdo a Martinelli leerse el Príncipe de Maquiavelo, obra que los dirigentes del PRD se saben muy bien. Por lo tanto, los buenos deben sabérselo también.

Sin embargo, yo me atrevo a apostar que para el cuarto año de gobierno de Martinelli, cuando la mayoría de sus proyectos, sino la totalidad, sean llevados a cabo para beneficio de este país y de la mayoría de los panameños (como el Metro Bus, el Metro, el proyecto de Curundú, la erradicación del narcotráfico y un bajón en la inseguridad, la modernización de la educación, el mejoramiento en los servicios de salud, etc., etc., etc.), Martinelli estará arriba en las encuestas nuevamente y cuidado con más del 90%.

Pienso que entonces Martinelli llevará a cabo su proyecto máximo que es una constituyente, erradicando la Constitución de 1972, impuesta por los militares, la que ningún gobierno “democrático” después de la invasión se ha atrevido a erradicar, a pesar de que tanto la criticaron.

Con esto, el presidente Ricardo Martinelli pasará a la historia como un verdadero estadista y se situará entre el Dr. Belisario Porras y el Dr. Arnulfo Arias Madrid.

<>

Este artículo se publicó el 24 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Persiste el relajo en el transporte

.

La opinión de……

.

Delfo A. De Lora


El Sr. Presidente anunció ya la implementación del metro bus para finales de año, y del metro para dentro de tres años.   Los semáforos inteligentes se vienen ya instalando paulatinamente. Todo esto es bueno y, seguramente, modernizará el transporte aquí en la ciudad de Panamá.

Sin embargo, vemos que continúa el relajo entre los transportistas, los accidentes que se pueden evitar siguen y los muertos también; los taxistas y buseros hacen lo que les da la gana, el resto de los ciudadanos igual.

Prueba de ello fue una reciente noticia que vi en televisión, según la cual las personas que llegaban del interior a la terminal de Albrook se veían imposibilitadas de regresar a sus hogares, porque algunos taxistas les decían “no voy para tal o cual lugar”; otros les querían cobrar de más y la mayoría quería llevar dos y más carreras adicionales.

Sin ser el directamente afectado en esta situación, me sentí impotente y me llené de rabia por el abuso a que están sometidos mis humildes compatriotas y, reitero, el problema persiste porque nuestras pusilánimes autoridades encargadas del Tránsito no tienen los pantalones para ponerle el cascabel al gato.

¿Cómo es posible que estos señores taxistas tengan el descaro de actuar como lo hacen? ¿Acaso ellos, en vez de taxis, manejan buses de ruta? Si yo fuera el director del Tránsito, les haría una advertencia pública, y por todos los medios, para que cesen de inmediato esa práctica; de lo contrario, les quitaría el cupo y se lo daría, entonces, a personas más profesionales, más honradas y no corruptas.

La población panameña no puede continuar más tiempo cautiva de estos maleantes del volante. La población también debe ser menos “acéptalo todo”, debe exigir sus derechos y denunciar a estos mafiosos.

Este problema se viene dando desde hace muchísimos años, pero las autoridades de este gobierno, y de los anteriores, se hacen las sordas y ciegas. Otro asunto es que veo a muchísimos taxis con placas de 2004, 2005, 2006, 2007, etc., y con calcomanías también viejas. ¿Cómo es que estos taxis circulan con placas y calcomanías viejas? Tambiénhay muchos carros en iguales condiciones. Para mí, esto quiere decir que no han pasado revisado siquiera.

¿Dónde están las autoridades? ¿Por qué permiten esta situación y muchas más que van en contra del Reglamento de Tránsito?

Los automóviles que circulan sin revisado provocan accidentes, yo culpo a las autoridades de ser responsables indirectas de esos accidentes. Ellas deben asegurarse de que los lugares que están “autorizados para revisar los vehículos”, realmente, lo hagan, porque muchos no cumplen con lo estipulado, simplemente cobran.

Este relajo se acabaría con unas autoridades del Tránsito que, realmente, tengan los pantalones para implementar los reglamentos, con una presencia policial de vigilancia permanente que circule por todas las avenidas de esta ciudad e implementando, igualmente, los reglamentos que la ley señala.

<>

Publicado  el   9  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El problema de la basura y cómo resolverlo

.

La opinión de….

.

DELFO  A.  DE  LORA

Hubo una época en que las ciudades de Panamá y Colón se llamaron “la tacita de oro”, porque las autoridades norteamericanas eran responsables del aseo y, a la vez, exigían a todos colaborar y respetar las reglas y leyes de ornato.

Hubo una época en que las tierras ahora revertidas, antigua Zona del Canal, se podrían también llamar “la tacita de oro” por lo limpias que se mantenían, sin papeles, sin basura por doquier, ni “pataconcitos” aislados ni carros abandonados en los terrenos.

Los mismos panameños que acá en las ciudades de Panamá y Colon tiraban basura por donde les daba la gana, allá en la Zona del Canal no se atrevían; igual que no se atrevían a manejar vehículos como les diera la gana. ¿Por qué?, porque eran otras autoridades; las autoridades de la Zona del Canal sí imponían los reglamentos de ornato y de tránsito.

No compraban camiones de basura todos los años, como hacen nuestras autoridades, convirtiendo esto en un sospechoso negociado.   Las autoridades de la Zona le daban el mantenimiento requerido para operar esos camiones por muchísimos años. Prueba de ello es el mismo Canal de Panamá y sus numerosas instalaciones y edificios que revirtieron a Panamá, muchos de ellos los han dejado en el abandono, pudiendo servir de escuelas públicas.

Las autoridades de la Zona del Canal contaban con lo principal, que era una mano de obra bien entrenada y bien pagada.

El gobierno de Ricardo Martinelli ha comenzado con pagar mejores salarios a los policías para que combatan el crimen; también, mejor entrenamiento y equipamiento. Para combatir a los irresponsables y asesinos del volante y el Godzilla de la basura que está por engullirnos, debe hacer lo mismo con la mano de obra encargada, sobre todo con los humildes trabajadores de la basura que en otros países –como en Estados Unidos– están entre los mejor pagados por el peligro de contaminación que supone el lidiar directamente con la basura.

Moraleja: no tiene nada de malo y mucho de bueno copiar las cosas buenas que hacía tu vecino.

Los alcaldes Bosco Vallarino y Héctor Carrasquilla recibieron un jalón de orejas de parte del Presidente y con toda razón. Uno por estar haciendo o pensando en otras cosas, el otro por estar haciendo política, en vez de resolver el problema primordial de la Alcaldía que es el aseo y ornato, lo cual incluye recoger la basura.

Carrasquilla dice que viene trabajando, pero la realidad es que San Miguelito está lleno de basura, igual que la ciudad de Panamá, sobre todo los barrios más humildes. Las ideas de Bosco para atraer el turismo no están del todo mal, pero no es el momento ni el lugar.

Bosco debe aprender a establecer sus prioridades y la número uno es, como dice Martinelli, “trabajar y recoger la basura”.

.

<>
Publicado el 25 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.