Los orígenes de la delincuencia

La opinión de…

 

Mauro Zúñiga Araúz

El Gobierno Nacional dice estar preocupado por el aumento de la delincuencia y, para tratar de calmar la angustia ciudadana, ha orientado su mirada hacia la ley y hacia las cárceles. Con las modificaciones a la ley ha aumentado las penas y disminuido la edad para aplicar las sanciones.   Con aumentar el número de cárceles persigue recluir a un número mayor de personas. Atendiendo estos dos parámetros, el Gobierno piensa dar solución al conflicto que tiene atemorizado al país.   Con esta política se cae en un reduccionismo que choca con la inteligencia.

A propósito de Mulino, le tengo dos buenas noticias. Vamos a iniciar una colecta de dignidades. Creo que en muy poco tiempo recogeremos la mitad de una, suficiente para que la utilice el tiempo que toma escribir una firma sobre la carta de renuncia.   La segunda: muchos empresarios me preguntan si el problema es económico; de ser ese, ellos le pueden subvencionar hasta la jubilación, porque me dicen que no puede haber una mente racional que entienda por qué este sujeto no se ha ido para su casa.

El feto desde los siete meses de gestación percibe los estímulos del mundo exterior.   Si vive en un entorno hostil a esa temprana edad, las redes de cableado eléctrico que conectan las neuronas se van marcando con señales negativas, y si ese ambiente se mantiene durante la infancia y la adolescencia, se va a formar un adulto con trastornos cognitivos, de memoria y de comportamiento. Un niño que vive en un ambiente agresivo, y por tanto maltratado, al menos psicológicamente, produce continuamente las hormonas del estrés, entre las que el cortisol ocupa el primer lugar.

Pero aparte del maltrato psicológico, los ambientes agresivos son proclives para el maltrato físico y sexual, y para el peor de ellos:   el abandono o la negligencia, que es el que menos se describe.    El aumento constante del cortisol afecta una región del cerebro que es rica en receptores para esa hormona, como es el hipocampo.  Las lesiones en esa área del cerebro producen un incremento de la agresividad y la disminución en la consolidación de la memoria. La pobreza en sí no está categorizada como causal de maltrato infantil, pero los problemas que acarrea como la frustración y la angustia sí son desencadenantes de conductas agresivas. Además, la pobreza en una madre gestante, disminuye las reservas de grasa del recién nacido, quien con una dieta carente de nutrientes óptimos se convertirá en un niño con déficit de conocimientos y alteraciones de conducta.

En nuestro país, el índice de Ginni que mide la distribución de la riqueza no ha mejorado en los últimos 30 años. A pesar de que la pobreza y exclusión social son inherentes al modelo neoliberal, si no tuviéramos un gobierno con voraz apetito por el dinero y poder, se podrían diseñar políticas públicas destinadas a crear entornos enriquecidos para el buen desarrollo físico y emocional de nuestra juventud.   Pero esta idea en un hombre que piensa con el bolsillo no es viable. Le propuse al ministro de Salud que hiciéramos un pacto ético por la salud, (La Prensa, 12/1/2011), pero en vez de hacer la convocatoria se fue a la televisión a decir que el gobierno de Ricardo Martinelli era el único en el mundo que hacia prevención construyendo hospitales.   Franklin, esas son incoherencias.

Otra causal de delincuencia es el consumo del alcohol.   El alcohol inhibe la corteza prefrontal del cerebro, la encargada de hacer los juicios de valor y de frenar los impulsos agresivos. En Panamá vivimos la cultura del alcohol.   No falta en ningún evento social. Aparte de su efecto deletéreo e irreversible en el sistema nervioso, su consumo agudo predispone a la violencia.   El Gobierno tiene la iniciativa de eliminar toda publicidad que promueva este agente tóxico, tal como se ha hecho con el tabaco. Sería bueno que el vice dé el ejemplo con sus licores.

Otras fábricas de delincuentes son las cárceles. Muchas veces se envía a la cárcel a un trasgresor de la ley por un delito trivial y allá se mezcla con los profesionales del crimen por un tiempo lo suficientemente grande (por la lentitud del proceso) para que se aprenda los oscuros e intrincados caminos de la mafia.

En esa escuela del delito confluyen todos. Entra un transgresor y sale un delincuente, con el agravante de que este delincuente, en muchas ocasiones, se incorpora como parte de la ilegitimidad del poder: soplones, grupos paramilitares, infiltrados en manifestaciones y protestas populares, etc.   Parece que el poder necesita de las cárceles para que le provea de individuos para hacer el trabajo que a los uniformados les está prohibido. Aunque, con la consolidación del fascismo y la nueva ley de la Policía, ya los agentes de protección ciudadana tienen licencia para matar.  Lo ocurrido en el centro de menores el pasado 9 de enero es el mejor testimonio de mis palabras.

Miembros de la asamblea de la sociedad civil visitaron las cárceles de menores.   Los videos y las fotografías son dantescas. El término infrahumano se queda corto, porque a ningún animal se le dispensa ese trato. ¿Interés de las autoridades? Cuando enterraban al quinto quemado, el excelentísimo estaba en Davos disfrutando de la buena champaña.    Fue lo único a lo que viajó, porque en sus escasas intervenciones a los participantes se le perdían las miradas detrás de las nevadas montaña. Esquiaban.

¿Y Gustavo Pérez? Me ha dicho garganta profunda, el ministro informante, que el excelentísimo ha señalado que primero se va él que su guardaespaldas.

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Este artículo se publicó el 9 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Itinerario de una licitación

La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz

Hay en el actual Gabinete un ministro que me envía mucho de lo que yo publico en mis columnas.  Dice que eso es su forma de hacer oposición.  Lo único que me ha pedido es que diga públicamente su nombre una vez que se caiga el Gobierno.   Así lo haré. Creo que Panamá también tiene derecho a tener su “Garganta Profunda”, aquel alto funcionario de la CIA, William Mark Felt, que le filtró a la prensa las escuchas del Hotel Watergate, lo que obligó a renunciar al presidente Nixon.

Me ha enviado mucha información que ya me da pena con un colega por inundarle el cuarto de estudio. Él se ha encargado de separarla y clasificarla, pero si yo la publico toda me voy a convertir en un periodista investigativo y esa no es mi profesión ni mi interés por escribir.   He escogido al azar el itinerario de una licitación para que el lector tenga una idea de cómo se cuecen las habas.

La Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) publicó el 28 de julio de 2010 el Aviso de Convocatoria para la Concesión del Servicio de Administración Financiera del Sistema de Movilización Masivo de Pasajeros en el Área Metropolitana, Metrobus (No 2010-1-03-0-08-AV-000260).

El 24 de septiembre se recibieron las propuestas. Hubo cuatro empresas proponentes, pero para no confundirnos mencionaré sólo dos: Sonda, S.A., y Panamá Card.   La comisión evaluadora estaba integrada por el ministro Papadimitriu; el Batman del MOP, un tal Suárez, que se la pasa chateando durante los consejos de Gabinete; el ministro Roux; un representante de los usuarios, un representante de la Cámara de Comercio y otro de Apede.

Cuando se abrieron las propuestas, al ministro de la Presidencia se le luxó la mandíbula, los cachetes se derramaron por el suelo, se empapó en sudor y la piel transitaba entre el color de un limón verde y una toronja madura. La propuesta de Panamá Card fue de B/. 0.0397 por usuario y la de Sonda fue de B/0.134, la más alta.    Se apagó la luz, un ministro se enredó en la alfombra, se quebró un vaso, se sintió el ruido de una puerta, se rompió una ventana.

Papadimitriu llamó al excelentísimo; primero habló en griego y el otro gritaba porque no lo entendía; después, cuando lo entendió, gritaba más.   Lo cierto es que el 8 de octubre de 2010, la ATTT dictó la resolución 200-AL por la cual se rechazan todas las propuestas presentadas “porque existían elementos que no fueron tomados en cuenta”.   ¡Habrase visto!   El olor que despedía la licitación no era muy agradable.

El 2 de noviembre de 2010, la ATTT publicó nuevo aviso de convocatoria, pero esta vez no por usuario, sino por la totalidad del servicio (No 2010-1-03-0-08-AV-000532). El 15 de diciembre se recibieron las propuestas. Se presentaron las mismas cuatro empresas. La propuesta más baja fue la de Panamá Card por 118 millones 275 mil 124 dólares.    Sonda S.A., cotizó por 180 millones 600 mil dólares. Estamos hablando de una diferencia mayor de 60 millones de dólares. Mucha plata, amable lector.

Por arte de magia negra, característica de Noriega, los representantes de la Cámara de Comercio y Apede, cuyo sello es garantía de seriedad, no fueron convocados en esta segunda comisión.    ¿Las causas?   A mí, bien, ¿y a ti? Pues bien, la Comisión Evaluadora escogió a la empresa Sonda, S.A.     En el curso de una licitación a otra ocurrieron algunas cositas que es bueno que se sepa.    Se solicitó lo que se llama subsanación de propuestas.    Según Papadimitriu, esta se hizo a las 11:37 a.m. del 24 de diciembre.

Recordemos que las oficinas públicas ese día laboraban hasta las 12:00 m.d.   Sin embargo, Garganta Profunda me envió copia del email que el director de ATTT le envió a la representante legal de Panamá Card y dice: viernes, 24 de diciembre, 2010, 12:07 p.m.

Es decir, fuera de horario de oficina. Estoy tras un estudio hecho en Austria que dice que la mentira es contagiosa.    Los amigos del ministro me han asegurado que él nunca antes había dicho mentiras, pero el contacto directo con personas que viven de ella lo conduce a esos malos hábitos. Garganta Profunda también me dijo que esta subsanación de propuestas no se colocó en la página de Panamá Compra, lo que está al margen de la ley. (Artículo 17 de la ley 22 de 2006).

Me dice, igualmente, que Panamá Card presentó, dentro del tiempo estipulado, las 11 subsanaciones solicitadas. Para Garganta Profunda lo más grave es que la empresa Sonda S.A. presentó una oferta condicionada, a pesar de que el punto 15 del pliego de cargos señala que la entidad proponente rechazará las propuestas condicionadas.   Sonda S.A. va a vender tarjetas personalizadas a 4 dólares, tarjetas al portador por 2 dólares, impuesto de ITBM con una tasa de 7.5%, etc., lo que no beneficia ni a los usuarios ni al país. El que no tiene la tarjeta, a caminar. Pero son 60 millones.

Quiero pensar bien.   Quiero pensar que el corte de los bigotes del nuevo Procurador significa el corte de la dependencia con el excelentísimo, por lo que le solicito que inicie una investigación de oficio de esta licitación. Investigue si hubo coima. 60 millones es mucha plata. ¿Cómo se repartió la coima? ¿Cuánto le llegó al excelentísimo? ¿Cuánto al ministro de la Presidencia? Investigue si en el banco que tiene participación la empresa ganadora hay algunas acciones del excelentísimo. Tiene en sus manos una excelente oportunidad para demostrarle al país que el problema estaba en los bigotes.

Señor Ricardo Martinelli Berrocal:   Coclé no es el vertedero de la República. Nos mandó a Penonomé en un camión de basura a su primo Núñez Fábrega, como gobernador.   Eso es una falta de respeto a la memoria histórica de esa provincia paridora de personas que han fijado las huellas de nuestra nacionalidad. Allí están enterrados los restos de mi padre.

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Este artículo se publicó el 2 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La fábula del tiburón y las sardinas

La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz

El libro lo escribió el ex presidente de Guatemala, Juan José Arévalos. Trata de la relación de Estados Unidos (EU) con los países de América Latina. Lo tomo prestado para referirme a un tema puntual que está ocurriendo en nuestro país: Las vallas publicitarias.

Hay un tiburón que tiene más del 60% de ese negocio. Ese tiburón se bañó junto al Excelentísimo en la piscina flotante que éste último tiene en su yate el 1 de enero pasado en Las Perlas.   ¿De qué conversaban?   No creo que de las lunas de Júpiter. Tal vez el ex vicepresidente que estaba presente nos puede ayudar.   El satélite no pudo precisar el licor que bebían.

El artículo 4 de la Ley 11 de 2006 prohíbe la construcción de nuevas vallas publicitarias.   Esa ley ha sido reglamentada. Pero ahora surge un nuevo Batman en el escenario público: el ministro de Obras Públicas, un tal Suárez, quien el 5 de enero de este año emite una resolución de mero cumplimiento por medio de la cual ordena la eliminación inmediata de las vallas publicitarias, excepto las de los corredores Norte y Sur y de la autopista Madden-Colón. Como es ya sabido, para el Gobierno no existe la Constitución, de manera que el artículo 19, que señala que no hay fueros ni privilegios, es ignorado por el Batman del MOP.

¿Quién es el dueño de las intocables vallas? El bañista.   Las 20 sardinas, dueñas del resto de las vallas, que constituyen la UPPEX, Unión de Productores de Publicidad Exterior, salen del negocio.   Quedarán 2 mil empleados directos sin trabajo y otros 2 mil indirectos. ¿Por qué desaparecerán?   Porque el negocio se le va a dar a otra empresa, llamada Cosmo Publicidad S.A., que se encuentra registrada a la ficha 583116, documento 1205512. Esta sociedad se registró originalmente con el nombre de Bloques del Istmo.    Sus primeros dignatarios fueron Luis Enrique Martinelli, hijo del Excelentísimo, el hijo de un ministro de Estado que aún no ha renunciado y Rolando Shahani. Por supuesto que ahora aparecen nuevos dignatarios.

Como la infraestructura vial de nuestro país, incluyendo los puentes, están en perfecto estado,    el Batman tiene tiempo de sobra y se ha dado a la tarea de llamar a los clientes de las sardinas para amenazarlos con multas si no desmontan las vallas. Peor aún, las nuevas vallas tienen que ser unipolares, con un costo superior a los 30 mil dólares, en tanto que las convencionales rondaban por los 5 mil.   Solo los tiburones tienen ese dinero. Cosmo Publicidad coloca ahora los denominados mupis, mobiliario urbano para información, que se ubican en sitios concurridos, como las casetas de buses, etc.

Panamá es un país pintoresco, vistoso.   Lleno de color. Las vallas publicitarias no ofenden a nadie. Tal vez se requiera algún tipo de regulación. Ya la misma UPPEX presentó una propuesta que debería ser atendida en la Asamblea Nacional.

Si los panameños seguimos durmiendo, los tiburones nos comerán a todos. Claro que orquestados por el Excelentísimo, el tiburón mayor, quien en días pasados no solo “regañó” a sus ministros con una nota pública recordándoles que el dueño y señor absoluto de Panamá era él, sino amoratándoles el trasero con sendas patadas de botas de cuero, porque ya botó las zapatillas del pueblo. Lo triste es que los ministros, mientras recibían los golpes, gritaban:   “Más duro, Excelentísimo, más duro”. Me dice el personal del Palacio de las Garzas que el más escandaloso era Mulino.

Le quiero dar otro consejo gratuito. La próxima vez que salga en la televisión, solicítele al Inac que le haga el favor de contratar a un buen director de teatro, porque la cara de conmiseración que se esforzó en presentar, al expresar sus sentimientos por los asesinatos de los menores, no convenció a nadie.    También puede, a través de alguno de sus ministros del Opus Dei, que le presten una sotana. El mensaje es más auténtico y la gente puede pensar que ya tomó la decisión de empezar a apartarse del becerro de oro y acercarse a Dios.

Ahora bien, no me quedó claro cuando dijo que a los asesinos les “caerá todo el peso de la ley”.   ¿Se refiere a la misma ley que se les aplicó a los asesinos de los indígenas de Bocas?,   porque no hay un solo detenido. ¿O será la ley que inmuniza a los policías?   La que establece que cuando matan a alguien no se les detenga, sino que se les envíe a jugar dominó y que pueden circular libremente dentro y fuera del país.     Tome el consejo de la sotana, así si no dice más mentiras puede participar en la liturgia del Viernes Santo, aunque sea de monaguillo.

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Este artículo se publicó el 26  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Hacia un pacto ético de salud

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La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz

He escuchado a las autoridades, tanto del Ministerio de Salud como de la Caja de Seguro Social informar que se construirán nuevos hospitales, porque la demanda supera la oferta. Actuar así es mantener el círculo vicioso: más pacientes, más hospitales, más hospitales, más recursos empleados en terapia, más pacientes.

No lo vamos a romper creando más hospitales, sino orientando nuestros esfuerzos hacia programa de desarrollo humano sostenible, con promoción de la salud, prevención de la enfermedad y la atención precoz, eficiente y eficaz de los pacientes. He ofrecido mis puntos de vista en innumerables escritos y he tenido la oportunidad de debatir sobre el tema con especialistas de otras regiones. Hay un común denominador: eliminar las inequidades sociales y reforzar la atención primaria.

La presencia de un paciente en un centro de salud o una policlínica es indicativo de que algo estuvo mal.   El nuevo paradigma de la medicina se está dirigiendo hacia lo social: incluir nuestras relaciones sociales como parte de la fisiología humana. En un país con una situación socioeconómica equitativa y estable y en donde las causas de estrés sean reducidas, las tasas de morbilidad serán bajas. La gente se enfermará menos, se morirá a edades más tardías y conservará una buena calidad de vida. Esto significa que el esfuerzo de toda política gubernamental ha de dirigirse hacia el mejoramiento de la situación socioeconómica de la población.

Ese debe ser el punto de partida, o si se quiere, el objetivo fundamental de toda política de Estado. Los gobiernos no deben contentarse con el crecimiento económico sino en hacer un círculo virtuoso entre el crecimiento económico y el desarrollo humano sostenible. Un crecimiento económico que se distribuya entre toda la población pensando en las generaciones futuras. Es por eso que antes de que se tire la primera piedra de los hospitales, le propongo al Gobierno diseñar, en conjunto con el equipo de salud y la sociedad, un pacto ético de salud que siente, en primer lugar, las bases de un programa de desarrollo humano sostenible para lograr que los parámetros socioeconómicos de los panameños mejoren, se enfermen menos y se logre demostrar lo inútil y costosos que son esos hospitales.

En segundo lugar, mejorar toda la red de atención primaria en el país. Deberíamos cambiar la ecuación y en vez de que el paciente busque al médico en el consultorio, sea el equipo de salud el que visite a la persona en su ambiente laboral y doméstico. Es decir, apostemos por la salud y no por la enfermedad. Todos los pacientes tendrán su médico de cabecera para que atienda su enfermedad. El médico amigo que conoce bien su problema biológico, emocional y social. Pero además, tendrá un equipo técnico que le ayudará a prevenir las enfermedades, que se encargará de detectar todas las alteraciones que pueda tener una persona antes de que aparezca la enfermedad.

¿Qué sucede cuando una persona se enferma? Si es en horas laborables, acudirá a su médico de cabecera sin cita previa. Si no es en horas laborables, al cuarto de urgencia de su unidad ejecutora o de otra unidad ejecutora. Si el paciente está muy enfermo, se queda en el hospital. Si no lo está, se le comunica al equipo de salud de la unidad ejecutora a la que pertenece el paciente, para que le haga una visita domiciliar. La idea es que en los hospitales permanezcan los pacientes que requieren una monitorización continua o los postoperados de cirugías mayores. Una vez egresen del hospital, el equipo de salud los atenderá en sus casas las veces que estime necesarias.

Recordemos dos cosas: los hospitales son edificios enfermos en donde conviven gérmenes resistentes a la antibióticos y a la terapia convencional, y no hay un sitio mejor para un paciente con una enfermedad moderada o leve que su propio entorno, asistido por el equipo médico.

En tercer lugar, replantear la responsabilidad que tiene el médico y demás trabajadores de la salud en la atención personal, familiar y laboral de las personas, y en cuarto lugar, comprometernos a cambiar la cultura de la curación, enraizada en la sociedad, por la cultura de la salud. No ir de la enfermedad a la salud, como se hace en la actualidad, sino atrasar la presencia de la primera.

En resumen, un pacto ético en el que el Gobierno se comprometa a implementar un programa de desarrollo destinado a satisfacer las necesidades básicas de la población, en el que el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social refuercen la red de atención primaria, en el que el equipo de salud se comprometa a ofrecer una atención eficiente, eficaz y oportuna, y la población exija su derecho a participar en la toma de decisiones y en la fiscalización de los programas.

El Dr. Franklin Vergara conoce muy bien este plan desde que trabajó conmigo en la Amoacss, pero parece que el ejemplo de su nuevo maestro, el excelentísimo, lo está llevando por otros derroteros.    Soy consciente de que con este Gobierno hablar de un pacto ético equivale a enseñarle una cruz a Drácula.   Basta ver el trato cuasi criminal que le están dando a la crisis del agua,   en el que han dejando en el abandono a miles de familias, pero garantizando el suplemento a los grandes comercios. Lo grave es que las autoridades ya sabían que venía la crisis y no tomaron ninguna medida.   Claro que se completará la privatización del agua, enriqueciendo más a los grandes gamonales que la venden.   Pero, enseñémosle la cruz a Drácula.

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Este artículo se publicó el 12  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Penalizar la mentira y las falsas promesas

La opinión de…

 

Mauro Zúñiga Araúz

Quiero entregarles a los lectores de La Prensa el borrador conceptual de un anteproyecto de ley que voy a presentar las próximas semanas a la Asamblea Nacional, mediante el cual se penaliza la mentira y las falsas promesas hechas por los candidatos a ocupar puestos de elección.   Las penas incluyen la destitución inmediata del cargo una vez que se verifique la denuncia y cárcel de dos años no conmutables.

Este anteproyecto tiene como objetivo central el inicio y la consolidación de la moral política al evitar que personas inescrupulosas saquen provecho personal de la degradación de los partidos políticos que ha llevado a un clima de frustración y desesperanza a la población, quien, engañada por la promesa de un cambio, votó por los actuales mandatarios, dedicados al saqueo de los tesoros del Estado, al asesinato de indígenas, al espionaje telefónico a los adversarios políticos y la violación sistemática de los derechos humanos.

Para acompañar a este anteproyecto, me voy a limitar a las palabras pronunciadaspor el candidato Ricardo Martinelli Berrocal en CADE durante la campaña proselitista.

“El problema más grande que tiene la democracia panameña, es el exceso de poder presidencialista. Tenemos un Presidente que nombra y destituye a todos los funcionarios”. ¿Me puede decir algún lector a qué funcionario no ha nombrado el excelentísimo?

“Un presidente que nombra contralor”. No solo nombró a la contralora, sino que la misma es subalterna suya en el Super 99. Es su fiel e incondicional empleada.

“A mí me enseñaron en la escuela que un presidente no debe entrometerse, que había tres órganos del Estado que trabajaban en armónica colaboración”. Ningún órgano del Estado puede estornudar sin el permiso del excelentísimo. “Aquí hemos visto que todos los presidentes se meten en todos los órganos, influyen en todas las elecciones de magistrados o de la Asamblea Legislativa”.

“Aquí lo que tenemos que hacer es volcar estos poderes a la sociedad civil”. Uno de sus primeros actos fue atacarla y decir que él no iba a cogobernar con nadie. “No veo porqué el presidente no puede dar su gracia constitucional para que la sociedad civil sea la que escoja a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia…”.

“Muchos partidos aquí obedecen a personas, a intereses, o familias”. “Aquí tenemos que empezar a buscar la meritocracia y no la partidocracia”. ¿Alguien conoce algún funcionario que ha sido escogido por meritocracia?

La mentira y las falsas promesas abundan. Si la Asamblea Nacional no sanciona severamente estos graves delitos, está dando alas y legalizando el reinado de la inmoralidad.

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Este artículo se publicó el  9  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Excelentísimo, déjeme escribir

La opinión de…

 

Mauro Zúñiga Araúz

Cuando empecé a escribir una columna semanal en el diario La Prensa fue con la idea de contribuir al debate sobre las formas que nos pueden llevar a construir la democracia absoluta, debido al fracaso de las doctrinas ideológicas puestas en marcha en el siglo XX. He tenido oportunidad de hacer algunos aportes, pero las constantes metidas de pata, manos, boca, codos y… del excelentísimo me han distraído de mi objetivo central.

Le recomiendo que coloque un edicto en todas las oficinas públicas en el que se señale que queda terminante prohibido, so pena de muerte, wilkiliquiar las actividades que realiza el inquilino del Palacio de las Garzas, porque ya estoy cansado de recibir informes de todo tipo: que hace unas semanas llegó al aeropuerto de Albrook un avión privado de Argentina y cuando se acercó el personal de Aduana se encontró con el excelentísimo en estado de embriaguez y con su acostumbrado idioma soez, de las francachelas en su yate, de los espectáculos nocturnos en las discotecas, de las comisiones en las contrataciones directas y en las pocas licitaciones públicas que se realizan, que ya no atiende los asuntos de Estado (tarea que realiza el ministro de la Presidencia), que cuando le envió el chat a la embajadora de Estados Unidos exigiéndole que pinchara los teléfonos de sus adversarios políticos no hubiera podido pasar la prueba del alcoholímetro, por eso, no lo recuerda, como lo dijo en su discurso del pasado 2 de enero.

¡Por favor!, yo no soy periodista, manden esos reportes a La Prensa, al Siglo, a TVN o a Medcom; ahora que Epasa volvió a ser Ersa en una transacción que hubiera puesto a llorar a don Harmodio Arias Madrid, infatigable luchador por la libertad de expresión. Que la empresa que él construyó fuera vendida, con alegrías y vítores, a una dictadura, lanzando a los valientes periodistas a las jaulas del poder, no lo hubiera permitido jamás.

Los que apoyamos a la familia Arias, de manera incondicional, a recuperar los periódicos que le arrebataron los militares, sentimos que un líquido rojo espeso se nos derrama por la espalda.

De los cables que la embajadora Stephenson envió a su país creo necesario considerar uno que es el más grave de todos: la amenaza del excelentísimo de expulsar a la DEA de Panamá. ¿Por qué ese interés? Esto abre un abanico de posibilidades. ¿Cuál es la verdadera relación que tiene Martinelli Berrocal con su primo preso en México por narcotraficante? Dice que es la oveja negra de la familia. ¿Alguien nombra a una oveja negra como tesorero de su partido? La publicación de la fotografía del excelentísimo en varios diarios de divulgación mundial, junto a dos sátrapas vinculados al narcotráfico, tira la imagen de Panamá en la última capa de basura de Cerro Patacón.

Recojo de Ebrahim Asvat lo siguiente: “El otro asunto que no me explico, y que aparece como un injerto sobre el tema de la solicitud para pinchar teléfonos de los adversarios políticos, es la referencia a un cable hasta la fecha no divulgado que asevera que un sobrino del Presidente ayudó a contrabandear decenas de millones de dólares del narcotráfico, mensualmente, a través del principal aeropuerto de Panamá”.

¿Tendrá la Fundación Martinelli que ver con todo esto? Si no es así, le aconsejo al excelentísimo que ordene una auditoría inmediata de su fundación a una firma de contadores públicos autorizados, que no tengan ninguna comunicación con él. Le puedo recomendar algunas. Por su parte, la acusación de miembros del PRD de que un ministro está en el tráfico de armas complica la grave situación del excelentísimo.

Los otros cables confirman las sospechas que muchos teníamos. La forma de su enriquecimiento original: explotando a sus empleados, tratando despóticamente a sus proveedores, vendiendo alimentos caros. Va a las ferias de Estados Unidos, a las que los empresarios norteamericanos envían los alimentos que están a punto de vencer y los venden a un precio irrisorio. El dueño del Super 99 envía a su gente a comprar esos alimentos y aquí los vende como nuevos.

No digo que las autoridades deben investigar la veracidad de esta información que me llegó de las interioridades de ese supermercado, porque en Panamá, el excelentísimo es la única autoridad. Tal vez la FAO lo pueda hacer, aunque no sé su grado de injerencia.

La coima para el excelentísimo es una palabra que forma parte de su fisiología. Para él no existe negocio sin coima. No nos sorprende lo de la solicitud de coima a la embajadora. Si no lo complacía en los pinchazos, imaginemos que otra cosa iba a pedir. Volviendo a las divulgaciones, Asvat agrega: “no había visto una aseveración tan dura contra un presidente panameño en los diarios norteamericanos desde 1988, cuando se publicaron las acusaciones a Manuel Antonio Noriega”. ¿Existe alguna diferencia entre ambos? Sí, el uniforme.

Una vez el ministro de Desarrollo Agropecuario le advirtió a Martinelli Berrocal que le iba a cerrar su matadero en Soná, por no cumplir con las normas higiénicas. ¿Qué sucedió? El ministro recibió una llamada de Noriega diciéndole que dejara tranquilo a Martinelli Berrocal. ¿Y el matadero? Despachando carne contaminada. Esa es la clase de sujeto que tenemos como Presidente. No le voy a pedir que cambie la ruta, porque él mismo se ajustó la soga al cuello.

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Este artículo se publicó el 5  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El año 2010

La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz

Hay que felicitar al excelentísimo por haber logrado sus metas en menos de dos años. Esto ha sido posible por haber tenido la sabiduría de rodearse de hombres y mujeres que esconden la última gota casi invisible de su dignidad en los sitios anatómicos que es prohibido decir en público. El excelentísimo ha establecido varios récords que no podemos dejar de mencionar. En primer lugar, es el presidente constitucional que más derechos humanos ha violado. Si los mencionamos todos no me alcanza la página. La masacre de Bocas del Toro con muertos, ciegos y heridos y ningún detenido. La persecución de los periodistas y la violación de la libertad de expresión.

En segundo lugar, es el presidente constitucional que más poderes ha acaparado. Controla todos los órganos del Estado.

En tercer lugar, la percepción de corrupción que tiene su gobierno se asemeja a los días más oscuros de la dictadura militar.

En cuarto lugar, la palabra “licitación” está por borrarse del idioma oficial y el excelentísimo es el presidente que más contrataciones directas ha hecho en la historia constitucional de Panamá. Contratación directa es un término que en el idioma escueto significa “favorecer a amigos” y “favorecerse a sí mismo”.

La táctica empleada por Martinelli Berrocal es idéntica a la que utilizó al llegar a la Dirección General de la Caja de Seguro Social (CSS).   Un día, cuando yo dirigía la Asociación de Médicos y Odontólogos Afines de la Caja de Seguro Social (Amaocss), mi secretaria me dijo que un señor Martinelli quería que le diera una cita.   Así se hizo.

Yo nunca lo había visto. Me dijo que él era un hombre muy rico gracias a la generosidad de este pueblo y que quería devolverle el favor. Que consideraba que no había mejor manera de solidarizarse con la gente que dirigiendo la institución de seguridad social.   Me habló con tanta candidez que creí en sus buenas intenciones y lo apoyé.   Logré convencer no sólo al gremio, sino a algunos directivos de la CSS.

El hombre llegó al puesto y en su primera conferencia de prensa dijo que yo no trabajaba. Claro que los registros de mi desempeño hospitalario decían todo lo contrario.   Aprovechó el hecho de que hay médicos que no cumplen a cabalidad con sus horarios y generalizó el problema a todos los profesionales de la medicina. Inició una persecución sostenida con destituciones, traslados, suspensiones. Todo con un espectacular show mediático.

Pronto nos dimos cuenta de que esto era una cortina de humo para mantener a los asegurados contentos.   Veíamos diariamente los camiones del Súper 99 supliendo la cocina del Complejo Hospitalario Metropolitano.   ¿Hubo licitación? Pero lo más grave era que, paralelo a esa persecución, elaboró todo un andamiaje jurídico para apropiarse de los mil 500 millones de dólares del fondo de Invalidez, Vejez y Muerte de los asegurados y manejarlo con un par de amigos, con lazos muy laxos con la junta directiva.

Afortunadamente, nos dimos cuenta a tiempo de las intenciones de semejante atraco y lo denuncié, tanto públicamente, como en un Consejo General de Estado que se llevó a cabo justo en Soná, en la residencia veraniega de Martinelli Berrocal, el 18 de enero de 1996, al siguiente día de haber iniciado la huelga médica.

De igual manera, denuncié públicamente el proyecto privatizador de la CSS elaborado por Martinelli Berrocal bajo el título “Modernización de la Caja de Seguro Social. Una respuesta hacia el 2000”.   A este señor no le quedó otra alternativa que poner su puesto a disposición del presidente de la República, Ernesto Pérez Balladares quien, a l hacerla efectiva, liberó a los asegurados de semejante pesadilla.

Ahora, al llegar a la Presidencia, y recoger la percepción de corrupción de funcionarios del gobierno pasado, procede raudo y veloz a detener a algunos ministros. No cuestiono el procedimiento, porque considero que toda persona que comete un ilícito tiene que someterse a la rigurosidad de la justicia, pero esos encarcelamientos, acompañados de la colocación de banderas panameñas y de mazazos por aquí y por allá, fueron la cortina de humo que tiró para ir acaparando todos los órganos del Estado; algunos al margen de la ley, como el caso de la procuradora Ana Matilde Gómez, quien debe ser restituida inmediatamente, al menos que el excelentísimo renuncie por incurrir en la misma falta que se le imputó a ella.

Algo parecido ocurre en el caso de Pérez Balladares.   Se lo dije a él: si infringió la ley, hay que cumplir con sus sanciones, pero dentro del debido proceso. ¿Se está llevando a cabo el debido proceso?    No, claro que no.   Ya el excelentísimo juzgó, sancionó y condenó al ex mandatario.   No conforme con eso, arremete contra su esposa y sus hijas, convirtiendo un proceso normal en una de las más vulgares persecuciones políticas que yo recuerde.

No me sorprende que le apliquen la pena capital.   Si eso no está en la Constitución, me pueden cuestionar. ¿La conoce el excelentísimo? Me dijeron que hace poco le preguntó al ministro de la Presidencia que qué es eso de Constitución que la gente estaba hablando.   Al fiscal, elevado ahora a rango de Procurador por su debilitada columna vertebral, le recomiendo que cite al loro que está en la terraza de la residencia de Pérez Balladares desde hace varios años.   Estos animales repiten todo lo que escuchan, sin necesidad de juramento. Tal vez le pueda suministrar información valiosa. Hágalo, señor procurador, así no se queda sin su medallita o tal vez con el trofeo de dirigir el primer juicio bufo de nuestra historia.

<> Este artículo se publicó el 29 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.