La seriedad de la cara no es suficiente

La opinión del Economista,  Educador,  Humanista…


VICTORIANO RODRÍGUEZ S.
diostesalvepanama@yahoo.com

Comentarios y oposiciones a la eliminación del Control Previo, por los ex–contralores José Chen Barria, Carlos Vallarino, Rubén (Chinchorro) Carles y la propia comunidad; inclusive, Alvin Weeden emplazó a la Ministra de Educación Lucy Molinar, para que le permitiera realizar una auditoria en ese ministerio y demostrarle encontraría deficiencias.

Otros comentaristas hacen referencia al tema y tomando un párrafo de la Estrella de Panamá, la escritora expresa: ‘Todo parece indicar que la decisión de la contralora Gioconda Torres de Bianchini, es eliminar el Control Previo. Tal decisión se evidencia mediante la recién emitida Resolución 898-DFG, de 25 de octubre de 2010, Gaceta Oficial número 26652-A, donde exceptúa a los Ministerios de Salud y Obras Públicas’

Definitivamente, compartimos con el Presidente Martinelli al expresar: ‘…si se tienen funcionarios que son corruptos van a robar antes o después’, como respaldo a la medida asumida para eliminar el Control Previo, él lo considera ‘irrelevante’. Definitivamente, si se nombran personas con patrones de conducta torcida, aprovechadores, dilapidadores, sin conciencia y fáciles de corromper, igual robaran sin embargo, se les hace mucho más difícil cuando existe Control Previo, ¡Alguien externo mira y pudiera estar pendiente de entuertos o chanchullos!

Gubernamentalmente existe una cultura de encubrimiento. La corrupción se apodera de diferentes órganos del Estado producto de la partidocracia, nepotismo, compadrazgo y otras figuras de nombramiento, a fin de enquistar en la administración públicas nominaciones accidentales, por lo cual tienen que ‘rebuscarse’ pronto. La seriedad de la cara no es suficiente, tampoco las presuntas buenas intenciones.

El domingo 16, leía en otro diario, que la contralora había expresado que ‘…en cada reunión que sostiene con directores de instituciones, ministros y en el CENA, les reitera realizar la menor cantidad posible de contrataciones directas…’; palabras que parecieran estar a 180 grados inversos a su posición al eliminar el Control Previo y perseguir a posibles adversarios.   Ahora: las contrataciones directas son o no parte de la liberación del Control Previo.

Cuando la justicia sea igual para todos; los ministros, contralores, procuradores, magistrados y similares, pasen por el escrutinio del pueblo, se permita a la ciudadanía revocarles el mandato, se les sancione con su pecunia personal a quien lesione, usufructúe o malverse fondos públicos, no será necesario el Control Previo. Dios te salve Panamá.

 

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<> Artículo publicado el 20  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Estoy en contra del Control Previo por convicción

La opinión del Empresario…

JUAN  RAMÓN  MORALES
juramor777@hotmail.com

Cuando ejercí un cargo público, me percaté de que el Control Previo, es letra muerta y también arma de doble filo.   Al encargarme, lo primero que hice fue auscultar actos públicos realizados.   No presento más que dos ejemplos, el espacio no me lo permite.

Encontré un expediente en donde se compró una cantidad de varios miles, a un precio escandaloso. Se trataba de la compra de depresores, que al detal se compraban a dos por cinco centavos en las farmacias. El acto público se celebró y quien ganó vendió a 0.47 centavos cada depresor. Sin embargo, el Control Previo estaba dentro de los parámetros legales, ‘qué bien’; sin embargo, el Estado fue estafado. ¿Para qué sirvió el Control Previo?, para nada, solo para alcahuetear lo segundo.

Durante mi gestión, ocurrió un acto semejante, se trataba de una compra de medicamentos para desparasitar a niños escolares del campo. El pliego de cargos especificaba que este debía venir agrupado en dos tabletas (la trampa). Hubo un proveedor cuyo precio difería del cielo a la Tierra en varios miles, este presentaba tiras de diez tabletas, las que bastaban cuatro tijeretazos para que quedaran en los pares.   Mi propósito fue el de otorgar el triunfo al de menos precio, pero surgieron los aspectos legales y técnicos, válgame Dios (llámese Control Previo y llámese disposiciones técnicas y llámese pliego de cargos), pero el Estado compró a un precio cinco veces mayor del valor real.

En lo referente al arma de doble filo, se entorpecieron actos públicos por días, semanas y hasta meses, por situaciones tan infantiles, como, ‘falta una nota’, ‘una (,) coma no debe ir allí’ y otras tan pueriles como estas.    Me hervía la sangre, porque cuando urgen medicamentos, es porque lo están necesitando con suma urgencia y no debíamos perder tiempo.

Desafortunadamente, al mes salí de ese Departamento, entre otros motivos, porque quise implementar algo que creo beneficioso para el Estado. Los precios bases, deben ser conocidos, para que de allí, oferten hacia abajo las empresas, esta medida no convenía a quienes tras bastidores hacen negocios por debajo de la mesa.    Con mi propuesta, el Estado hubiese comprado a mejores precios poniendo fin a las coimas, tan frecuentes en nuestro mundo.

Como jefe nacional de Compras, me correspondió participar en la discusión y redacción del Título IV de la Ley 1 de Medicamentos.   Hice numerosos aportes, pero el que me agradaba era el de implementar el procedimiento de compras por medio de subastas a tres vueltas el mismo día, del precio base hacia abajo.   En la comisión fue aprobada, pasó a la comisión de ‘alto nivel’, se desestimó y perdió el MINSA otra oportunidad para bajar costos.

Con un mes de estar en el cargo, hubo cambio de ministro, de quien recibí una carta de despido.    Dejo a la imaginación de mis lectores el porqué se me despidió, aún cuando hubo una reconsideración, pero para otra posición.   Así son las cosas.

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<> Este artículo se publicó 6 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

El control previo

La opinión de…

Arturo Rebollón Hernández

Quisiera saber si en el Super 99 los compradores pueden comprar productos nuevos sin ver una muestra del producto o sin pactar el precio en concordancia con lo que le suministran… Esa es exactamente la función que se quiere anular con la eliminación del control previo en las licitaciones y compras directas del Estado, sobre todo aquellas en que se contrata diseño y construcción, ya que estos sujetos de marras, mal llamados contratistas, se las ingenian para “negociar” las especificaciones de lo que se comprometen a entregar, en términos ambiguos, con letra chica se eximen de responsabilidades, menguan la calidad…

Asumimos esto por la pasividad y sospechosa discreción con que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) maneja estos asuntos; una obra pública no debe tener secretos, debe ser de dominio público todo lo concerniente a ella, es más, no me extrañaría que en las especificaciones y planos de la carretera a Colón (recién diseñada y construida) apareciera la raja continua de más de 5 km de longitud en el centro de un paño hacia Colón, porque el MOP la aceptó como normal y buena, cuando debió ordenar remover las losas y verificar la calidad y compactación del relleno sobre el que se construyó esa calzada; al igual que la devastación abrasiva de varios kilómetros en las losas de pavimento en el tramo hacia Panamá, a las que hubo que emparejar la superficie brincona.

En otras latitudes, con personas capaces y con pantalones a cargo de la inspección, esto sería totalmente inaceptable, porque deteriora y reduce grandemente el periodo de vida útil del pavimento. Otro tanto ocurre con estas compras directas, eximidas del escrutinio fiscal, en las que se hace toda clase de tramoyas para salirse con la suya.

Ejemplos: en la remoción de fibra de vidrio se pactó un precio, pero no hubo un procedimiento aprobado y menos una supervisión apropiada;   las villas navideñas, con muñecos reciclados, totalmente fuera de escala y de mal gusto; la recolección insuficiente de basura; las medicinas de mala calidad de laboratorios cuestionables; los servicios deficientes y caros al Estado, etc.

También, tenemos el ejemplo de los corredores Norte y Sur, con contratos leoninos que nos obligan a pagarle las ganancias proyectadas hasta el término de la concesión, sin que se obligue a los directivos de las empresas que los manejan que nos entreguen la carretera en perfecto estado; además, solo se hicieron responsables por una mínima porción de las indemnizaciones y el resto tocó pagarla al Estado (que somos todos).

Por si fuera poco, para cuantificar el pago en especie –los terrenos del antiguo aeropuerto de Paitilla y las famosas islas–, se usó un valor ridículo y, sin embargo, el Estado no participa en la plusvalía de los mismos con la que triplicaron el precio.

En síntesis, señora contralora, quién se supone debe vigilar eficientemente la transacciones del Estado.   El control previo es un mal necesario, cuando se maneja dinero de otros, a menos que la ley permita a los ciudadanos enjuiciar a los funcionarios responsables de las omisiones “involuntarias”.

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<> Este artículo se publicó el  6  de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Yo voté por el cambio, pero…

La opinión del Escritor…

Enrique Jaramillo Levi

Yo voté por el cambio. Ante la única otra opción, la de una mujer políticamente desprestigiada que, a mi juicio, hubiera sido nefasta al frente del país, opté por lo que en ese momento sentí como la esperanza.

La mía y la de miles de panameños. Y es que uno siempre se acoraza en la esperanza, para no padecer eternamente los embates del descreimiento, la frustración y los malos augurios que se cocinan en la mente cuando el pasado siembra temores y ensombrece las entretelas del futuro.

Enfrentar la corrupción y castigarla, poner orden en la cosa pública, emprender proyectos ambiciosos que beneficien a las grandes mayorías, enrumbar las bases mismas de nuestra incipiente democracia, son ideales que la gente sensata necesariamente comparte.

Pero qué desagradable es irse decepcionando, lentamente o a pasos agigantados, cuando empiezan a agrietarse las más elementales normas que rigen los cimientos de la sensatez y los logros trabajosamente conquistados en materia de libertad de expresión, equilibrio medioambiental, equidad económica para todos los sectores, seguridad ciudadana y otros derechos humanos fundamentales, tras haber enfrentado durante tantos años el oprobio de la vieja dictadura.

Qué sensación de engaño ante la prepotencia galopante que en todos los ámbitos sentimos abiertamente o de forma solapada. Qué decepción cuando a cada rato surgen contradicciones entre lo dicho y lo que en realidad se hace o se deja de hacer; entre lo prometido en campaña y los vicios que vemos repetirse, solo que desproporcionadamente aumentados como si los estuviéramos mirando bajo el prisma ilusorio de una lupa.

Lamentablemente, todo parece indicar que la percepción no es ilusoria. Y, además, la gente siente que empieza a reptar tras bambalinas un amedrentamiento que, gestado en diversas instancias del poder, provoca un temor real en quienes no se pliegan ni transigen; sobre todo, en los que se atreven a disentir, a criticar, incluso a debatir públicamente sobre temas que en un momento dado se perciben como delicados o inconvenientes, ya sea porque las decisiones que se toman o se van a tomar riñen con la Constitución, o porque sin hacerlo amenazan el progreso de muchos a favor de unos pocos, a menudo desquiciando de paso las bases mismas de la institucionalidad.

La compra directa y la omisión del control previo recientemente decretados con excusas baladíes, además de los obvios favoritismos políticos y económicos, son buenos ejemplos. Aparte del desastre nacional que fue la reciente represión en Bocas del Toro, con sus secuelas trágicas en distintos niveles, por la terquedad de aprobar una ley obtusa e intransigente que de todos modos ha sido necesario cambiar.

Ahora los medios de información, y no pocos periodistas individuales, de diversas maneras y con pretextos disímiles empiezan a ser amedrentados. El informe de la comisión panameña ante la Sociedad Interamericana de Prensa, reunida hace unos días en Mérida, México, es clarísimo en su contundente muestreo y denuncia de peligrosos desaciertos del Gobierno en su progresivo asedio sutil o abierto a dichos medios.

Si a esto sumamos el desafío a los grupos ambientalistas, a los pobladores locales y a la salud del país mismo en materia de minería a cielo abierto y otras formas de violentar la indispensable protección ambiental en aras de un supuesto beneficio económico superlativo, además de diversas modalidades de enfrentamiento o desavenencia permanente con otros grupos de la sociedad civil, lo que tenemos es un cuadro nacional en extremo deprimente. Y, por supuesto, muy, muy preocupante.

Ante este panorama, en una sociedad democrática no queda más que organizarse. Pero al margen de los partidos políticos, de los que todos estamos hartos por esa eterna actitud convenenciera que de una manera u otra suele uniformar a los oportunistas, que son muchos de sus dirigentes. Decididamente, empezar a hacer sentir a nuestros gobernantes sólidos criterios divergentes cuando los haya, acaso más sensatos; y tal vez incluso, poco a poco, mayoritarios. Porque si la unión hace la fuerza, la fuerza de los razonamientos individuales al multiplicarse puede perfectamente convertirse en mayoría. La historia, siempre sabia, ha dado múltiples ejemplos del fenómeno.

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<> Este artículo se publicó el 4 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Haciendo balance de fin de año

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La opinión de…

Christi Escalante

Al finalizar cada año, algunas personas hacemos un balance personal, espiritual y profesional de nuestras vidas, reflexión de los objetivos alcanzados, y los que quedaron por realizar.   Aunque aún no ha terminado el año, y toca esperar al 31 de diciembre para esa reflexión personal; sin embargo, este año también he querido realizar un balance de lo que ha sido para el país este año 2010 a la fecha.

Por citar algunas situaciones sociales que preocupan, el incremento constante en los alimentos, nuestros bolsillos lo están resintiendo, pero esto siguen sin entenderlo nuestros gobiernos, promesas y respuestas a éstas de forma improvisada por el Gobierno; una energía eléctrica costosa, pero al Ente Estrangulador, perdón ASEP, esto poco le importa, un desmadre vehicular y urbanístico, poca protección al medio ambiente, una Autoridad del Tránsito mejor dicho Tránsito sin Autoridad, elevada inseguridad en las calles, etc, etc.

La aprobación de una reforma fiscal, la cual ha encarecido el nivel de vida de los panameños, menos posibilidades de ahorro ante la imposición de tanto tributos y un crecimiento económico que no permea a los más necesitados, y por eso me pregunto, crecimiento económico, ¿para quiénes?

Ataques y medidas de represión e intimidación a aquellos que deciden alzar su voz y criticar algunas decisiones y gestiones de este gobierno, el cual está demostrando hasta ahora más de lo mismo. Agresiones desmedidas y sin control a pobres trabajadores en Bocas del Toro, por parte de la Policía, arrebatándole incluso la vida a dos seres humanos y a otros muchos les privaron de unos de los sentidos más vitales, el de la vista, pero como se trataba de gente humilde, pero al gobierno poco le importó.

Un proceso judicial a la Ex Procuradora, Lic. Ana Matilde Gómez, de quién no fui nunca simpatizante, pero he de reconocer la manera tan burda, en que este proceso fue llevado, y el cual estuvo cargado de matices políticos. Veremos si de la misma manera será tratado, el caso del Procurador de la Administración.

La eliminación del control previo a algunas entidades del Estado y en este sentido repudio la indiferencia de la Contraloría. Si en los propios supermercados hay controles exigentes, con mayor razón en el erario público. No es aceptable, la mediocre y patrocinadora expresión, que por allí hemos escuchado tantas veces “Si roban ahora, robarán después”. Y a nivel internacional, también se meten las patas, pues se le otorga asilo territorial a la antigua Jefa del Departamento Administrativo de Seguridad de Colombia (DAS), quién está acusada por supuesta violación a los derechos humanos en su país.

Para concluir diría, que no fue precisamente el año del tigre o dragón, para Panamá fue el año de las decisiones improvisadas, la intolerancia a las críticas y las metidas de patas, pero no importa, pues según algunos “Vamos Bien”.

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<>Artículo publicado el  3  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Sin control previo, ni control político

La opinión del Abogado y miembro del Partido Molirena...

Guillermo Ríos Valdés 

No nos referiremos únicamente a la discusión desatada por el tema de la supervisión a que deben estar sometidos los dineros del Estado panameño cuando son utilizados por los funcionarios públicos desde el más elevado hasta el más bajo de los niveles del engranaje gubernamental.

Nos preocupa la contradicción entre promesas de campaña, obras y la falta de un Plan de Gobierno que en el jolgorio patrio de noviembre, pareciera se improvisa en la tamborera de llegada a cualquier ciudad o modesto pueblo. La reciente lección de Bocas del Toro pareciera no ser asimilada adecuadamente a estas alturas de la gestión gubernamental y un sinnúmero de promesas y compromisos surgen sin sustento económico propiciando más incredulidad que seguridad en la población de que los mismos se cumplan.

Trece mil millones de presupuesto para el 2011, Mil millones para Colón, Mil seiscientos millones para el metro, una Torre Financiera o de Babel de 300 metros de altura y a un costo de doscientos millones de dólares según sea el caso, son entre otras las “modestas” propuestas gubernamentales que parecieran no compadecerse con las tribulaciones presupuestarias y la deuda externa, que será impagable, para a duras penas cumplir con los B/50.00 prometidos a los jubilados y que se parcelan en su entrega hasta el año 2013, pasando por quitarle el subsidio electoral a los Partidos Políticos.

Sin el “optimismo rampante” al que ya no hemos referido y que procura llevar a los panameños a la “cima del cielo”, los panameños reclaman pleno empleo, educación, seguridad social y ciudadana más que escalar a “ratings” alejados de su cruda y desesperada realidad social.   De lo que se trata es que cumplamos con humildad, modestia y metas alcanzables los primeros 25 años de vida democrática del siglo 21.

El panameño humilde y de a pie ve pasar ante sus ojos el desfile de cifras millonarias sin poder comprender como no le llegan más que en el papel periódico que se anuncian, chocando con su angustiosa realidad y generando el morbo que resulta paradójico al “slogan” de campaña que dice “entran limpios y salen millonarios” ¿y cómo saldrán ahora?

La adenda presidencial no es congruente con la realidad nacional y menos con la velocidad de las promesas lo que podría degenerar en nuevos callejones sin salida al ya conocido bolsón de aspiraciones postergadas de los panameños.

Llamo la atención a la necesidad de que los Partidos Políticos que dicen integrar la Alianza de Gobierno, asuman con responsabilidad el replantearse un programa mínimo de acción gubernamental sin comprometer la delicada situación de nuestra economía doméstica subsidiada, dependiente y susceptible de espasmos depresivos al menor resfrío del contexto norteamericano y regional.

El país exige menos candilejas y más responsabilidad. El “gobierno del cambio” no puede empeñar el futuro de las próximas generaciones con proyectos que no garanticen empleo masivo y duradero sobre todo a las capas medias y populares cada día más castigadas por la exacción fiscal que como un “karma” han ensayado todos los gobiernos democráticos de 1990 a la fecha para hacer posible medianamente sus “obras de gobierno”.

El país requiere un mayor control previo, pero de las emociones, los humores y las improvisaciones, requiere de los Partidos de la Alianza de Gobierno, el asumir con la responsabilidad que les compete su espacio real en la conducción de la política general del gobierno, con propuestas cónsonas con la realidad social del país, que cristalicen en mejores condiciones de vida para todos los panameños, que los liberen de la desesperanza y la marginación, necesitamos Partidos que no se agoten simplemente en la formalidad de una alianza electoral si no que expresen criterios para el debate y no ser simplemente peones de turno y uso al mejor postor. Control político es lo indicado.

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<>Artículo publicado el  28  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/rios-valdes-guillermo/

La verdad de Martinelli Berrocal

La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz

Hace unas semanas, Transparencia Internacional hizo público los resultados de la corrupción administrativa a nivel mundial y la calificación que se le dio a Panamá fue francamente deprimente, a lo que el excelentísimo respondió con una gran verdad: “en todos los gobiernos hay corrupción”.

La gente entendió, pienso yo, que el candidato Martinelli Berrocal prometió que en su gobierno se podía meter la pata, pero no la mano, con lo que le enviaba a la clientela electoral un mensaje fuera de toda duda:   su lucha contra la corrupción.

Lamentablemente, ha creado la infraestructura ideal para fomentarla: el control absoluto de todos los órganos del Estado. Él ejecuta, él legisla, él sentencia, él gasta los dineros del tesoro, él los controla y él se exime de todo proceso penal o civil. Los magistrados le temen, los legisladores le tiene pánico, los ministros, terror; el Ministerio Público se esconde, los partidos políticos de la alianza lo perfuman para la fiesta y los funcionarios con mando y jurisdicción hacen turno para el baile.

Ahora le ha ordenado a su ex empleada del Súper 99, Gioconda de Bianchini, a la que colocó en la Contraloría, que elimine el control previo en dos ministerios, el de Salud y en el de Obras Públicas, que son los que van a llevar a cabo proyectos millonarios en la construcción de hospitales, carreteras, puentes y equipos, lo que se está extendiendo a otras instituciones y en las dos entidades del Estado que dan el dinero, el Banco Nacional y la Caja de Ahorros.

El círculo queda perfecto. Yo me presto, yo lo gasto, yo lo fiscalizo y nadie me vigila. “Yo mando absolutamente”. Si hay alguna duda, el zar anticorrupción, su primo, lo cubre y lo encubre. Pero creo que la verdad que expresó hay que tomarla en serio y analizarla con cuidado.   Poder y corrupción son indivisibles. “El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”, lo dijo lord Acton a fines del siglo XIX. El problema es cuantitativo.

Con ese poder autocrático de que goza el excelentísimo la población está en un estado de indefensión, también absoluta, ya que aparte de sentirse vigilada, carece de puntos de referencia. ¿A quién acudir en caso de que se sienta ultrajada? A ninguna institución del Estado.   Aún quedan los medios de comunicación social y la asamblea de la sociedad civil. Contra los primeros, el excelentísimo ha iniciado una despiadada campaña, que terminará con el cierre de unos y con la censura de otros, a menos que piense que con los 40.5 millones de dólares destinados a publicidad para el próximo año los va a sobornar. Contra la segunda intensifica sus amenazas y sus ofensas.

En días pasados se publicaron en varios diarios influyentes de Estados Unidos noticias que denuncian el carácter autocrático del actual régimen panameño, insinuando su comparación con Manuel Antonio Noriega.

No es que a los dueños de esos diarios les importe con la suerte de los panameños, pero a los amos del mundo, atrincherados en el Club Bilderberg, el Council on Foreing Relations, etc.,   sí les importa la estabilidad de Panamá.    Si América Latina es considerada el patio trasero de Estados Unidos, Panamá es su patio interior, su patio andaluz, al que hay que mantener bien decorado.   No puede haber disturbios que amenacen el Canal.   La gente tiene que “marchar en orden”.   Es cierto que ellos están detrás de algunos grupos a los que controlan, pero no pueden estar detrás de toda la población.   Por ejemplo, la masacre del Bocas del Toro se les salió de control, porque esperaban que otros grupos distintos a la sociedad civil fueran los que protestaran. Los ciudadanos tienen que “portarse bien”, de lo contrario la represión será brutal, pero tampoco hay que estar provocándolos como lo está haciendo el excelentísimo.

El país puede ser manejado por una persona menos ambiciosa y menos inescrupulosa. Es un pueblo por naturaleza pacífico que se puede “controlar” sin necesidad de rebeliones.   Ese es el mensaje que le enviaron, señor Presidente.   Su desmedido apetito y su estilo incoherente de gobernar no encajan con la estrategia que el imperio tiene diseñado para Panamá. Manuel Antonio Noriega era de ellos y aún está preso. A usted le pueden programar el mismo itinerario.

Los periodistas de esos grandes diarios ya se han dado cuenta de las frustraciones y del engaño de que fueron víctimas los panameños de parte del excelentísimo.   El costo del nivel de vida sube cada día más y la percepción de la corrupción oficial sube a la par.   La violación de los derechos humanos es el pan diario.

Lo ocurrido en Bocas ha sido denunciado en los foros de derechos humanos y los Estados miembros han recibido los informes con indignación. Lo mismo ha ocurrido con los atentados a la libertad de prensa.   Ahora, con la ausencia del control previo, la mesa –servida desde el primer día que tomó posesión el excelentísimo– se ha llenado de nuevos platos que son “bocados de cardenales” para los gustos más exigentes. Los panameños se están dando cuenta de que los mazazos y las amenazas públicas de puños y patadas no son más que shows mediáticos.

Señor Presidente: no continúe irrespetando los derechos ni la inteligencia de los panameños.   No crea que su actividad benéfica termina repartiéndose parte del festín con sus aduladores. Recuerde que no hay fuerza revolucionaria más poderosa que un estómago con hambre.

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<> Este artículo se publicó el 24  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/zuniga-arauz-mauro-j/