Un escudo para los corruptos

La opinión de…

Brittmarie Janson Pérez

El anteproyecto de ley número 105 revierte Panamá a la época de la dictadura. Recordemos que, para silenciar al pueblo panameño, la Junta Provisional de Gobierno –producto del golpe militar que derrocó a un presidente libremente elegido por el pueblo panameño– emitió el Decreto de Gabinete 342, del 31 de octubre de 1969, estableciendo penas de cárcel de dos meses a dos años para quienes insultaran, menospreciaran o, en cualquier forma, ofendieran la dignidad de una vasta gama de autoridades.   Es más, como las penas de cárcel contempladas por quienes promueven este anteproyecto de ley son de dos a cuatro años, si se llegara a aprobar, la sanción sería más drástica que la impuesta por las armas durante la dictadura de los militares y sus socios civiles.

No queda la menor duda de que el gobierno de Cambio Democrático pretende silenciar las críticas por medio de amedrentar con penas de cárcel.   Por lo menos desde octubre del año pasado –meses antes del escrito de Mauro Zúñiga que supuestamente provocó la reacción del diputado suplente de Cambio Democrático (CD), Agustín Shellhorn– el procurador encargado Giuseppe Bonissi promovía la pena de cárcel para quienes ofendieran el honor de altos servidores públicos. Además, el mismo presidente Martinelli se ha manifestado a favor de la iniciativa que, también, recibió el apoyo del presidente de la Asamblea, José Muñoz, quien opinó que hay un “uso desmedido y exacerbado de crítica” contra Martinelli (La Prensa 7/1/2011).

De aprobarse, este “proyecto mordaza” sería un escudo que protege a los corruptos y a los abusadores del poder, porque todos tememos parar en la cárcel. Falta ver qué dice el texto del anteproyecto, pero hasta ahora se entiende que un crítico podría decir la verdad, sustentando sus acusaciones con pruebas, pero terminaría en la cárcel tan solo porque un funcionario manifestara sentirse ofendido por sus palabras.

Este nuevo atentado contra la libertad de expresión y el derecho del pueblo a ser informado sobre lo que hace su gobierno, indica que hay quienes tienen mucho miedo de que salgan sus sinvergüencerías a la luz pública. Especialmente, llama la atención que sus proponentes hayan estipulado que los beneficiarios serían los funcionarios elegidos por votación popular. De hecho, el “proyecto mordaza” pretende proteger no solo al presidente y vicepresidente, sino también a los mismos diputados que deben aprobarlo o rechazarlo. Por lo tanto, hay que observar con sospecha a los diputados que apadrinan este auto-escudo.

También llama la atención la declaración del alcalde de la capital, quien en días pasados afirmó: “Yo arriesgué mi vida para defender la libertad de expresión, pero no para que fuera mal utilizada” (La Prensa 8/1/2011). Indudablemente cuando Bosco Vallarino luchaba contra la dictadura de los militares y sus socios civiles, arriesgó su vida para defender la libertad de expresión. No hay que ser genio para entender por qué ahora, siendo miembro del gobierno de Cambio Democrático, el controvertido alcalde ha cambiado de dirección.

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Este artículo se publicó el 11  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora, todo el crédito que les corresponde.

Panamá y el nefasto legado del pasado

La opinión de la antropóloga…

Brittmarie Janson Pérez

Tengo una cronología, mes a mes, de los 20 años de la dictadura de los militares y sus socios civiles.   La armé para mi tesis doctoral, Panamá Protesta. Como estaba en un formato anticuado, la estoy transfiriendo a un nuevo formato para ofrecer a los estudiosos un trozo detallado de nuestra historia.

Aunque el trabajo es doloroso –quiero llorar cuando pasan por mis manos las protestas de un pueblo que luchó inútilmente por la libertad y la justicia– mirando hacia atrás, uno ve mejor.

Ahora entiendo que desde el fraude electoral de 1984, la suerte de Panamá estaba echada. Noriega y sus socios nunca dejarían el poder pacíficamente porque no podían permitir que quedara al descubierto su corrupción, crímenes, desfalcos, participación en el narcotráfico y el tráfico ilegal de armas, asesinatos e infinidad de violaciones a los derechos humanos.   Por eso mismo, Noriega mandó decapitar a Hugo Spadafora el año siguiente, provocando la renuncia del presidente Ardito Barletta.

En febrero de 1988, Noriega fue acusado por jurados en Miami y Tampa de ser narcotraficante y José I. Blandón dio testimonio que comprobaba esto.   El presidente Delvalle fue derrocado cuando intentó destituir a Noriega. Desde entonces da vergüenza leer los nombres de los panameños que se prestaron para la desnaturalización de la República.   Vociferando que los intentos de Estados Unidos para desplazar a Noriega se debían a que Washington pretendía desconocer los tratados del Canal, armaron a paramilitares nacionales e importados, cerraron los medios de comunicación independientes, aterrorizaron a la población con amenazas, arrestos, torturas y violaciones, obligando a miles de panameños a ir al exilio.

Aunque en retrospectiva queda claro que Noriega y socios jamás soltarían el poder por las buenas, en 1989 los partidos de oposición aceptaron ir a elecciones.   El PRD nuevamente cometió fraude.   Pero los panameños –luchando titánicamente contra una nueva ola de represión– dieron la victoria a la oposición y defendieron sus votos. En respuesta, los paramilitares atacaron a Endara, Arias Calderón y Ford salvajemente y el narcodictador anuló las elecciones.

Hay que leer las cronologías, día a día, para comprender el abismo en que Noriega y el PRD hundieron a Panamá.   Para liberarnos del puño de hierro de la narcodictadura, no sirvieron ni protestas pacíficas, ni las medidas legales y económicas adoptadas por Washington, ni las elecciones, ni conversaciones de alto nivel, ni la OEA.   Solo mediante una invasión por Estados Unidos logró Panamá zafarse de Noriega.

Washington, que apoyó el golpe militar de 1968 y ayudó a crear el monstruo que fue Noriega, contribuyó a que el presidente Endara y el vicepresidente Arias Calderón –quien después se alió con el partido de la dictadura– mantuvieran al PRD como partido, con legisladores supuestamente electos por fraude, dejando sin investigar el origen de las fortunas acumuladas por sus líderes.

La corrupción y la impunidad siguieron su curso. La democracia que nació sobre la humareda de bombas, fuego, destrucción y muertes no ha podido crecer debidamente, porque sufre de un defecto congénito: el nefasto legado del pasado.

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<> Este artículo se publicó el 13 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

¿Cuál honra se defiende?

La opinión de…

Brittmarie Janson Pérez

Según nuestra Constitución, las autoridades de la República deben proteger la vida, honra y bienes de los ciudadanos.   Hoy, cuando los medios de comunicación social están bajo asedio con motivo de demandas por calumnia e injuria, hay que cuestionar el concepto de “honra”.

Es incomprensible cómo se puede tomar acción legal, inclusive mandar alguien a la cárcel, con base en algo tan subjetivo como es ese concepto. Por ejemplo, si a usted le roban algo, debe dar a las autoridades competentes detalles de lo que afirma le han sustraído. Pero la honra es un concepto abstracto.   No se puede comprobar su existencia objetiva porque tiene por lo menos dos caras: la apreciación propia y la opinión de otros.

En cuanto a la opinión de otros, ¿podemos decir que tiene honra un ciudadano de conducta personal desordenada con queridas oficiales y oficiosas y numerosos hijos no reconocidos? ¿Tiene honra un comerciante inescrupuloso? ¿Tiene honra un político que solo ha buscado provecho personal? ¿Tienen honra quienes acumularon fortunas a escondidas, protegidos por la dictadura de los militares y sus socios civiles?

Hay funcionarios que, lejos de poseer honra, se han desacreditado por sus propios actos pero aún presentan demandas. Por ejemplo, un legislador que tomó parte en el escandaloso fraude electoral del PRD en las elecciones de 1989 –cuya voz grabada probando este hecho fue escuchada por casi todo el país– años después de la invasión tuvo el tupé de interponer una demanda por calumnia e injuria alegando que pretendía “moralizar” el país (La Prensa 30 de noviembre 1995).

En muchísimos casos, funcionarios confunden su “honra” personal con el desempeño de sus deberes.   Innumerables han sido las veces que un funcionario, cuando su actuación como tal es cuestionada, pone una demanda por calumnia e injuria porque no resiste las críticas. Por ejemplo, esto sucedió cuando, siendo Ricardo Martinelli director de la Caja de Seguro Social, demandó a la Asociación de Médicos, Odontólogos y Profesionales Afines de la CSS (Amoacss). En esa oportunidad Martinelli aseguró que no permitiría que lo único que tenía, que era su honra y prestigio, fueran injuriados a cada momento (La Prensa 20 de diciembre 1995).

Por otra parte, es un hecho que cuando un funcionario interpone una demanda, lleva todas las de ganar. En la categoría de funcionarios que posiblemente abusaron de su poder poniendo demandas contra periodistas que formularon críticas o denuncias relacionadas con su actuación, el gran campeón puede ser Ernesto Pérez Balladares siendo presidente, con el segundo premio para José Antonio Sossa siendo procurador.

En un país carcomido por la corrupción y el abuso del poder, mi posición es que, antes de aceptar una demanda en la cual un ciudadano o funcionario alega que ha sido injuriada su honra, las autoridades judiciales deben exigirle que pruebe que es poseedor de honra.   Para tal efecto, no solo se debería tomar en cuenta su conducta tras bastidores sino también hacer una encuesta para determinar si la opinión pública cree que posee honra.

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<> Este artículo se publicó el 9  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/janson-perez-brittmarie/

Martinelli y Berlusconi

La opinión de…

Brittmarie Janson Pérez

Ignoro si la Cancillería y la embajada panameña en Roma –en base a un adecuado conocimiento sobre el historial de Silvio Berlusconi– hayan informado al presidente Ricardo Martinelli que su relación con el premier no le conviene a Panamá. En caso de que no lo hayan hecho, creo oportuno hacer esta advertencia.

El historial del premier incluye escándalos pequeños y grandes. Da tristeza leer cómo Berlusconi se aprovechó de una menor, quien quedó huérfana de padre y madre en trágicas circunstancias, para comprar su herencia, la villa San Martino en Arcore –una fabulosa mansión de 145 habitaciones, una colección de miles de libros antiguos y una pinacoteca que incluía cuadros de Tintoretto y Tiepolo– por una bicoca ( http://www.elsiglodeuropa.es/siglo/historico/2010/891/891InterItalia.html; http://www.elmundo.es/elmundo/2008/04/04/internacional/1207327131.html).

Hay evidencia comprobada de estrechas relaciones entre la mafia y personajes allegados al premier. Además, por lo menos 35 senadores y diputados de su partido –condenados o bajo investigación por actos de corrupción– disfrutan de la inmunidad parlamentaria (Il Fatto Quotidiano 28 de julio 2010). Mediante su dominio del parlamento, Berlusconi ha hecho aprobar numerosas leyes que lo benefician a él, sus socios y empresas, o la mafia (Marco Travaglio, Ad personam).

Por lo tanto, no es sorprendente que el 14 de septiembre la revista Foreign Policy publicara un artículo titulado The Bordello State (El Estado-burdel), donde el profesor James Walston, experto en política italiana, detalla a qué nivel ha descendido el sistema democrático en Italia bajo Berlusconi (http://www.foreignpolicy.com/articles/2010/09/14/the_bordello_state).

Encausado por la justicia italiana desde hace años, Berlusconi busca desesperadamente un escudo nuevo que lo proteja del peso de la ley, ya que el que tiene ahora podrá ser declarado inconstitucional el 14 de diciembre. De hecho, se dice en Italia que incursionó en la política porque ofrecía la inmunidad que evitaría que la justicia cayera sobre él.

Siendo el hombre más rico y poderoso de Italia, con los partidos que formó con su enorme fortuna, su control de la televisión italiana y los medios para desacreditar despiadadamente a sus enemigos, hasta ahora ha tenido éxito.

Pero desde abril de este año su partido ha sido seriamente resquebrajado debido a que Gianfranco Fini, presidente de la cámara de diputados y cofundador del partido de Berlusconi, se rebeló. Seguidamente, Berlusconi se dedicó a la búsqueda de diputados de otros partidos –shopping como dijo el politólogo italiano Giovanni Sartori– para lograr una mayoría que le dé otro escudo (La Stampa, 31 de julio 2010).

Advierto al Presidente de Panamá que hay quienes se interesan por los negocios que Berlusconi ha hecho con jefes de Estado extranjeros con quienes ha cultivado una amistad personal, por ejemplo con Putin y al–Gaddafi. Están rastreando las sociedades offshore de Berlusconi.   No quisiera que ni Martinelli ni Panamá se vieran involucrados en un escándalo como el de la quiebra del Banco Ambrosiano que mancilló el nombre de Panamá durante la dictadura de los militares y sus socios civiles.   Nuestro presidente debe acordarse del viejo refrán, “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

<> Este artículo se publicó el 1  de octubre  de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Los errores del Vaticano

La opinión de…..

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Brittmarie Janson Pérez


He seguido el escándalo de los sacerdotes que abusan sexualmente de menores desde 1993 cuando en el estado de New Mexico se descubrió que los curas que sufrían de esa enfermedad, luego de ser tratados en un centro llamado Servants of the Paraclete, eran enviados sin advertencia a pueblos vecinos donde repetían sus crímenes.   Inclusive, el arzobispo Roberto Sánchez, partícipe del encubrimiento de tales sacerdotes, renunció al descubrirse que siendo arzobispo se había aprovechado de tres inocentes doncellas.

El segundo escándalo ocurrió casi 10 años después. Comenzó con denuncias en Estados Unidos que rápidamente encontraron eco en 12 países, inclusive Panamá.   Respondiendo a la pobre defensa de la Iglesia por parte del arzobispo José Dimas Cedeño, escribí un artículo titulado “La Iglesia no se sabe confesar” (El Panamá América 3 de abril 2002). Dije que la Iglesia había cometido varios errores tratando de proteger la reputación de la institución.   El primero fue ocultar el abuso sexual perpetrado por sacerdotes enfermos imponiendo silencio a las víctimas. El segundo fue trasladar a los sacerdotes enfermos a otras parroquias bajo circunstancias que les permitían seguir abusando de la juventud que confiaba en ellos.   El tercer error lo cometían los prelados que trataban de desviar la responsabilidad que le incumbía a la Iglesia.

El tercer escándalo surgió en febrero de este año en Alemania. Alrededor de 20 ex alumnos de un prestigioso colegio jesuita de Berlín denunciaron que habían sido abusados sexualmente por dos sacerdotes de esa institución en la décadas de 1970 y 1980. Poco después, el director del colegio admitió que el abuso había sido “sistemático” (http://www.spiegel.de/international/germany/0,1518,675331,00.html).   Desde entonces, víctimas de ese crimen en Alemania, Brasil, Canadá, Estados Unidos, Holanda, Italia, Kenya, Malta, México y Noruega han expuesto a los medios de comunicación los horrores que sufrieron.

No hay complot contra la Iglesia.   Sucede que, con cada escándalo, más se descubre la maldad fríamente encubierta.   Y las absurdas excusas de los voceros de la Iglesia no hacen sino evocar otro oleaje de comentarios indignados.

El problema radica en la estructura y mentalidad del Vaticano.   Por una parte, la curia –arrogante y aislada de un mundo que desprecia– ha actuado con lentitud medieval en los juicios de sacerdotes inculpados.   Por otra parte, para proteger a la Iglesia del escándalo o por amistad personal, prelados poderosos han cometido errores imperdonables.   Por ejemplo, Juan Pablo II trajo a Roma y protegió a un encubridor conocido, el cardenal Bernard Law, así como protegió y alabó a su amigo Marcel Maciel, el pervertido fundador de los Legionarios de Cristo.   Al cura pederasta canadiense Bernard Prince, lo honró con el puesto de secretario general de Propaganda Fides, otorgándole el título de monseñor a pesar de los graves cargos que pesaban en su contra.

Pero hay una buena nueva.   El papa Ratzinger emitió el 12 de abril nuevas medidas sobre denuncias de sacerdotes acusados ante las autoridades civiles, especificando que en casos graves él mismo podrá removerlos del sacerdocio (http://www.vatican.va/resources/resources_guide-CDF-procedures_en.html).

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Este artículo se publicó el  20  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Por un plato de lentejas

La opinión de….

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Brittmarie Janson Pérez

Panamá cambió su voto en las Naciones Unidas a favor de Israel con miras a asegurar el apoyo de los cabilderos judíos en el Congreso de Estados Unidos para obtener la ratificación del tratado de promoción comercial con Panamá.   Esto lo admitió cándidamente Pablo Thalassinos, embajador de Panamá ante las Naciones Unidas, al presentar un informe a la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional a principios de febrero (La Prensa, 3 de febrero de 2010; La Nación 3 de febrero 2010).

Este cambio en las Naciones Unidas es riesgoso para Panamá, ya que la integridad del Canal depende de su neutralidad en los foros internacionales. Por otra parte, las declaraciones del presidente Martinelli a la agencia EFE en Israel fueron tan desatinadas que nos han ganado enemistades, posiblemente hasta de yihadistas fanáticos que podrían llevar a cabo ataques por su propia cuenta en nuestro país.

Para justificar ese peligroso cambio de política, tanto Martinelli como Thalassinos han incurrido en declaraciones erróneas sobre Israel. No se sabe si a Cambio Democrático le interesa el plato de lentejas ofrecido por el actual Gobierno de Israel más que mantener la neutralidad que protege a Panamá y su Canal, o si sencillamente está mal informado.

Martinelli aseguró que Israel custodia a Jerusalén. La verdad es que lejos de promover la paz necesaria para que las tres religiones convivan tranquilamente, funcionarios del Gobierno de Israel, organizaciones independientes y colonos judíos hacen lo opuesto. Según informaron el diario Haaretz el 27 de septiembre de 2009 y el diario inglés The Guardian el 3 de noviembre de 2009 se están tomando medidas para desalojar a la población musulmana de la sección oriental de Jerusalén donde han vivido tradicionalmente. Tristemente, la gran Jerusalén está asediada por peligrosos fanáticos, opinó el destacado político y comentarista Avraham Burg en un amargo reproche al primer ministro Netanyahu y al alcalde de Jerusalén Nir Barkat publicado por Haaretz el 7 de marzo (http://www.haaretz.com/hasen/spages/1154537.html).

Tanto Martinelli como Thalassinos han asegurado que Israel no fue representado en la confección del informe recopilado por el juez judío Richard Goldstone sobre el ataque que Israel inició contra Gaza en diciembre de 2008. La verdad es que el Gobierno de Israel rehusó tajantemente colaborar con la investigación del emisario de las Naciones Unidas, decisión que Haaretz tildó de imprudente.

Además, el Informe Goldstone condenó tanto a Hamas como a Israel por las atrocidades cometidas antes y durante la operación Hierro Fundido, y en sus conclusiones recomendó a ambas partes que hicieran una investigación independiente (http://www.un.org/apps/news/story.asp?NewsID=32057&Cr=palestin&Cr1). Sin embargo, desde que fue emitido el informe, el Gobierno israelí ha desatado contra Goldstone, a quien antes alababa por su indudable integridad, una feroz campaña a la cual hacen eco gustosa pero incautamente quienes quieren congraciarse con Israel.

Ayudará muy poco a Israel el apoyo que recibe del gobierno de Martinelli a cambio del mentado plato de lentejas y algunos dulcecitos más, pero a los panameños nos puede costar muy caro.

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Artículo publicado el 12 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que a la  autora, todo el crédito que les corresponde.

¿Quién gobierna a Panamá y con qué objetivo?

La opinión de la Antropóloga…..

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Brittmarie Janson Pérez

Los panameños necesitamos saber quién gobierna a este país y con qué objetivo. Hago la pregunta porque, con sus repetidos viajes al exterior, el presidente da la impresión de que considera a la nación como un supermercado que puede dejar tranquilamente bajo un gerente de confianza.

Ante el ausentismo presidencial, parece que el ministro de la Presidencia, es el presidente ad hoc de Panamá. Hace declaraciones importantes sobre política nacional e internacional cuando esa función tradicionalmente compete al Presidente de la República. Uno se pregunta, ¿qué sabe de Panamá un ministro que ha vivido en el exterior la mayor parte de la década pasada? ¿Se identificará con el pueblo panameño?

Ya que el ministro de la presidencia parece estar tomando decisiones administrativas, también hay que preguntar: ¿Qué experiencia en administración estatal tendría un experto en relaciones públicas que trabajó en campañas electorales de otros países y fue cabildero ante el congreso de Estados Unidos?

Es cierto que, para un presidente que necesita desviar las críticas a su administración, debe ser sumamente útil el contar con un ministro de la Presidencia que tiene vasta experiencia en echarles cuentos a los ciudadanos.   Pero, los fuertes vínculos con el partido republicano de un ministro de la presidencia que trabajó en la campaña electoral de Bush y Cheney, ¿no serán un obstáculo a las buenas relaciones que Panamá debe tener con el gobierno demócrata de Barack Obama?

Es preocupante que el presidente, igual que Noriega, haya contratado guardaespaldas israelitas para su custodia.   Se dice, además, que Mike Harari–íntimo de Noriega, entrenador de la espeluznante UESAT e investigado por el tráfico ilegal de armas–vuelve a Panamá.   Ojalá no sea cierto porque trae pavorosos recuerdos de las aguas turbias, extrañas alianzas y túneles escondidos que caracterizaron los tiempos de Noriega.

Quienes gobiernan a este país no entienden que están jugando con fuego. Con su apoyo a proyectos tan controversiales como las hidroeléctricas y las minas, dan la impresión de que, con los ojos puestos en el exterior, ofrecen a Panamá para el “pro mundi beneficio”, lema que tanto criticó la difunta Thelma King.

Peor aún, el incondicional apoyo que dieron recientemente a Israel creó una situación gravísima. No solo revelaron ante el mundo una vergonzosa ignorancia en materia de política internacional, sino que con irresponsabilidad colosal se apartaron de la política de neutralidad que protege a Panamá y su Canal.

Hay que saber quiénes gobiernan a este país y con qué objetivo porque, a pocos meses de haber ganado las elecciones, han tomado pasos irregulares para dominar la Corte Suprema y la Procuraduría y se corren los rumores de una proyectada reelección presidencial inmediata o extensión del período presidencial.

Vale la pena notar que a Pérez Balladares no se le ocurrió esa peregrina idea–rechazada rotundamente por el pueblo panameño–sino tres años después de estar en el poder. Hay que sonar las campanas de alarma ahora y no cuando es demasiado tarde.

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Artículo publicado el 10 de Marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.