Notas cortas

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La opinión del Empresario y Político…

Samuel Lewis Galindo

1° Encuestas. Las últimas encuestas de opinión indican claramente que el pueblo apoya positivamente las medidas del gobierno tomadas de alcance social como es el caso de los $100 a los 70; de la beca universal; el aumento al salario mínimo; etc., asuntos que en la población tienen gran impacto. Eso lo demuestran con toda claridad las encuestas de opinión.

 

2° Inundaciones. Panamá al igual que Colombia y Venezuela, para solo mencionar algunos países caribeños, ha sufrido la mayor inundación y deslizamiento de tierras que recuerda nuestra historia patria. Afortunadamente a diferencia de Colombia y Venezuela las pérdidas de vida han sido menor. No obstante los daños materiales son incalculables.

Esta desgracia nacional no puede por ningún motivo politizarse; los afectados pertenecen a todos los grupos políticos. Todas las ayudas que están llegando, alimentos y otros artículos de necesidad urgente, deben ser canalizados y manejados por un solo organismo: el SINAPROC, quien viene trabajando con gran ahínco a pesar de las muchas dificultades.

3° La OEA. Como organización americana este organismo, hasta la fecha, ha sido totalmente inoperante. Nosotros los panameños tenemos sobradas razones para dudar mucho de su efectividad.   Ojalá en el conflicto entre Nicaragua y Costa Rica pueda la OEA lograr un buen entendimiento entre las partes. Se logró por primera vez una votación y no un consenso en dicho tema, lo que debe acreditársele, como un buen paso. Costa Rica ha apelado a ese organismo regional antes de concurrir a las Naciones Unidas. ¿Puede tener la OEA un pronunciamiento más definitivo en este asunto? Esta por verse, pero tiene una nueva oportunidad de recobrar la autoridad que desafortunadamente no ha tenido.

4° Las Izquierdas. Han cambiado radicalmente sus tácticas. Dejaron de lado la violencia y están utilizando la dialéctica de la discusión de altura de los diferentes temas políticos. Esta actitud de esos grupos –hoy divididos, pero posiblemente unidos mañana- es muy positiva para el país que se beneficiará de discusiones no violentas sino ideológicas. En la aproximas elecciones generales contaran mucho los planes de gobierno y la autoridad y credibilidad que tengan ante el electorado sus protagonistas.

5° Las hijas de Noriega. En medio de su desgracia el ex general Noriega siempre ha contado con sus hijas Thay y Sandra, quienes en todo momento han estado a su lado y lo han defendido. Han dado con ello muestra de un amplio sentido de familia.

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<>Artículo publicado el  22 de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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El reporte del 2010 del Latinobarómetro

La opinión del Embajador de Panamá ante la OEA…

Guillermo A. Cochez

gcochez@covad.net

http://www.panamaoea.org

La ONG Latinobarómetro, dirigida por la chilena Marta Lagos dio a conocer a un grupo de Embajadores ante la OEA, el resultado de 2010 de encuestas llevadas a cabo en 18 países de América Latina, incluyéndose por primera vez preguntas sobre lo que esos pueblos piensan de Estados Unidos, Canadá y España.

A la pregunta de si la democracia es preferible a cualquier otro tipo de gobierno, Panamá marcó 61%, cuando en 1996 había quedado en 75%, una especie de desencanto con la democracia que estamos construyendo. Venezuela encabeza la lista con 84%, seguida por Uruguay (75) y Costa Rica (71). Paraguay y Honduras están al final de la lista.

Un factor por el que los panameños nos debemos sentir orgullosos es el progreso que experimentamos como Nación, estando segundo de Brasil (62) con un 61%; somos una Nación con esperanzas de un mejor futuro. Los últimos en esta lista son Honduras y Guatemala por debajo del 20%. Otro, a pesar de lo que se piensa del sistema, sería el cómo la democracia esta funcionado en el país, estando Panamá entre los cuatro que lideran la lista, sólo por debajo de Uruguay, Costa Rica y Chile. O sea que hay una vinculación entre la prosperidad nacional y el funcionamiento de la democracia. Panamá (84%) sólo es superado por Costa Rica (86%) en la satisfacción que los panameños muestran por la vida, mientras que Bolivia está al fondo con 52%.

Los dos países donde los encuestados piensan que el gobierno es quien tiene mayor poder en la sociedad está Venezuela (79%) y Nicaragua (71), mientras que en Panamá se percibe con un 53%, por debajo de la mediana continental (58%). El Salvador y Honduras es donde se percibe al gobierno más débil (32%).

Entre los problemas básicos de la sociedad, delincuencia y desempleo, Panamá sigue a Venezuela (64%) con un 46%. Sin embargo, no marca en el renglón de desempleo, donde Nicaragua y Paraguay con 35% están por encima de todos. A la pregunta de si ha sido víctima un delito, El Salvador llega al 71%, mientras Panamá de último con Uruguay está en 19%. Esto refleja una incongruencia entre la percepción y la realidad, ya que no se compaginan ambos parámetros.

A la pregunta de si puede haber democracia sin Congreso o Asamblea de Diputados, es Venezuela quien supera la lista con el 78%, mientras que Panamá está casi al final con 51%, lo que refleja en el decaimiento que se percibe en nuestro país de la calidad de nuestros legisladores. Esto se refleja también cuando se considera el si puede haber democracia sin partidos políticos, estando Panamá junto al Ecuador con sólo 42% y Venezuela con el 80%.

Estas pinceladas de la encuesta que se presentó en la OEA pueden ser vistas en su totalidad en http://www.latinobarómetro.org . Esta herramienta debe servir a todos para que se den cuenta cómo están pensando los panameños y qué nos diferenciamos de nuestros vecinos, tanto en lo bueno (lo económico) como en lo regular (la seguridad y la percepción democrática).

 

<>Artículo publicado el  20  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

En la defensa de Costa Rica

La opinión del Embajador de Panamá ante la OEA…


Guillermo A. Cochez 

La posición asumida por Panamá frente a la crisis que Costa Rica ha vivido como consecuencia de la invasión de soldados nicaragüenses a su territorio desde finales de octubre no podía ser otra. Desde el primer momento, nuestro Presidente Ricardo Martinelli instó a Nicaragua a sacar sus militares de tierra costarricense. Lo que hemos hecho como representantes panameños en la OEA ha sido reiterar esa posición de solidaridad y amistad frente a un pueblo hermano que, por carecer de ejército, busca el apoyo de la comunidad internacional, particularmente de sus hermanos continentales agrupados en la Organización de Estados Americanos.

Durante la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del 7 de diciembre, donde llevaba la representación de mi país, un embajador imploró la bendición de Dios porque, según él, no habían habido muertes ni heridos en el diferendo, a lo que respondí que el corazón de la patria tica había sido herido tras la invasión nica, lo cual es mucho más grave que cualquier otro agravio. Recordé que Panamá lo decía por carne propia por la presencia norteamericana en medio de nuestro país. Que de no parar las actuaciones de estos estados forajidos como la que se estaba presenciando, países como México podrían meterse en Guatemala y ésta en Belice sin que nadie pudiera decir nada.

Recordé que a través de los textos bíblicos lo que hacía Nicaragua no era nuevo. Ya en los mensajes que el Señor le daba a su pueblo a través de Moisés, en la manera que se hablaba en esos tiempos, se había dicho que “Maldito sea el que cambie los límites de la propiedad de su vecino para robarle terreno.” Y todo el pueblo dirá: “Amén.” (Deuteronomio 27, 17)

Recordé que la posición de Costa Rica desde el primer momento había sido muy clara, un problema de agresión e invasión territorial. Que Costa Rica había cumplido con todas las demandas exigidas por la OEA, incluyendo a ceder a sus aspiraciones para lograr una condena a Nicaragua, accediendo a la búsqueda de soluciones pacíficas propuestas por la OEA y su Secretario General José Miguel Insulza. No así Nicaragua, quien desde el primer momento buscó mecanismos para dilatar cualquier decisión cambiando en cada reunión sus elementos de su defensa; primero que era un problema de límites, el cual Costa Rica desconocía. Luego que era falta de compromiso en la lucha contra el narcotráfico, cuya autenticidad cada vez es más cuestionada sobre todo con los últimos documentos revelados. Aunque siempre Panamá propició el diálogo, había que afirmar que Nicaragua se había burlado de la OEA y de todos los que estábamos allí procurando una salida pacífica para resolver el conflicto.

Seguros estamos que la paz y la tranquilidad saldrán adelante en este conflicto entre dos naciones hermanas, porque la justicia, aunque a veces pareciera lenta, tarda pero llega, sobretodo en un conflicto como éste donde la víctima ha sido totalmente definida y el agresor es confeso y reconocido.

<>Artículo publicado el  13  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Panamá y el nefasto legado del pasado

La opinión de la antropóloga…

Brittmarie Janson Pérez

Tengo una cronología, mes a mes, de los 20 años de la dictadura de los militares y sus socios civiles.   La armé para mi tesis doctoral, Panamá Protesta. Como estaba en un formato anticuado, la estoy transfiriendo a un nuevo formato para ofrecer a los estudiosos un trozo detallado de nuestra historia.

Aunque el trabajo es doloroso –quiero llorar cuando pasan por mis manos las protestas de un pueblo que luchó inútilmente por la libertad y la justicia– mirando hacia atrás, uno ve mejor.

Ahora entiendo que desde el fraude electoral de 1984, la suerte de Panamá estaba echada. Noriega y sus socios nunca dejarían el poder pacíficamente porque no podían permitir que quedara al descubierto su corrupción, crímenes, desfalcos, participación en el narcotráfico y el tráfico ilegal de armas, asesinatos e infinidad de violaciones a los derechos humanos.   Por eso mismo, Noriega mandó decapitar a Hugo Spadafora el año siguiente, provocando la renuncia del presidente Ardito Barletta.

En febrero de 1988, Noriega fue acusado por jurados en Miami y Tampa de ser narcotraficante y José I. Blandón dio testimonio que comprobaba esto.   El presidente Delvalle fue derrocado cuando intentó destituir a Noriega. Desde entonces da vergüenza leer los nombres de los panameños que se prestaron para la desnaturalización de la República.   Vociferando que los intentos de Estados Unidos para desplazar a Noriega se debían a que Washington pretendía desconocer los tratados del Canal, armaron a paramilitares nacionales e importados, cerraron los medios de comunicación independientes, aterrorizaron a la población con amenazas, arrestos, torturas y violaciones, obligando a miles de panameños a ir al exilio.

Aunque en retrospectiva queda claro que Noriega y socios jamás soltarían el poder por las buenas, en 1989 los partidos de oposición aceptaron ir a elecciones.   El PRD nuevamente cometió fraude.   Pero los panameños –luchando titánicamente contra una nueva ola de represión– dieron la victoria a la oposición y defendieron sus votos. En respuesta, los paramilitares atacaron a Endara, Arias Calderón y Ford salvajemente y el narcodictador anuló las elecciones.

Hay que leer las cronologías, día a día, para comprender el abismo en que Noriega y el PRD hundieron a Panamá.   Para liberarnos del puño de hierro de la narcodictadura, no sirvieron ni protestas pacíficas, ni las medidas legales y económicas adoptadas por Washington, ni las elecciones, ni conversaciones de alto nivel, ni la OEA.   Solo mediante una invasión por Estados Unidos logró Panamá zafarse de Noriega.

Washington, que apoyó el golpe militar de 1968 y ayudó a crear el monstruo que fue Noriega, contribuyó a que el presidente Endara y el vicepresidente Arias Calderón –quien después se alió con el partido de la dictadura– mantuvieran al PRD como partido, con legisladores supuestamente electos por fraude, dejando sin investigar el origen de las fortunas acumuladas por sus líderes.

La corrupción y la impunidad siguieron su curso. La democracia que nació sobre la humareda de bombas, fuego, destrucción y muertes no ha podido crecer debidamente, porque sufre de un defecto congénito: el nefasto legado del pasado.

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<> Este artículo se publicó el 13 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Cuando la justicia es ciega

La opinión del Embajador de Panamá ante la OEA…


GUILLERMO  A.  COCHEZ

gcochez@covad.net

http://www.panama.oea

Propensos como muchos a copiar las cosas malas de los Estados Unidos, pasamos por alto los ejemplos que en el renglón justicia del Norte nos brindan regularmente a sus conciudadanos. Logran demostrar que cuando la justicia es impartida no puede distinguir entre el color de la piel, ni lo lleno de los bolsillos del denunciado, sino quien ha faltado y quien no, quien ha delinquido y quien es inocente. Por eso la justicia siempre debe ser ciega e imparcial.

En las últimas semanas esos ejemplos se han multiplicado. El antes “poderoso” Congresista de Harlem, Nueva York, de 80 años, Charles Rangel, sus colegas congresistas lo condenaron por violar los principios éticos de su cargo; no reportaba ingresos recibidos y no reveló propiedades que tenía en República Dominicana.   Tom Delay, republicano, segundo en poder en el Congreso en el primer mandato de George W. Bush, podría ser condenado a cadena perpetua al condenársele por cargo de lavado de dinero, el cual utilizó para reelegirse en su curul y financiar a legisladores estatales, que posteriormente lo beneficiarían en el rediseño de su distrito electoral.

Recientemente en Nueva York, el ex Zar de la recuperación automovilística emprendida por el Presidente Obama dos años atrás y que tuvo a cargo del manejo de cientos de miles de millones de dólares para inyectárselo a la quebrada industria, Steven Rattner, fue obligado a pagar millones en investigación sobre el mal uso que hizo a fondos de pensiones que su empresa manejaba.   De nada le valió su relación de gerente financiero del Alcalde de Nueva York y menos aún su relación con el Presidente que lo nombró en tan delicado cargo durante lo peor de la crisis económica.

¿Podremos en Panamá aspirar a una justicia ciega como la que regularmente se aplica en los Estados Unidos, donde la justicia demuestra su independencia con investigaciones al margen de la política, con competentes fiscales y probados jueces? ¿En donde el peso de la ley cae por igual al juez o al fiscal que se le comprueba un hecho delictivo? ¿En dónde el equilibrio de los poderes del Estado es el fundamento de su sólida democracia?

La democracia no es sólo votar cada cuatro o cinco años. Es participación a través de los medios de comunicación; el derecho a ser escuchado y ser informado. El contar con una prensa libre e independiente y gobernantes respetuosos de las ideas. Pero sobretodo, el estar seguro de que la justicia se impartirá por igual a todos, sean pobres o poderosos, sean blancos, amarillos o negros. Sin esas condiciones, la democracia no pasará de ser formal y servirá de caldo de cultivo para los que se aprovechan de los tantos errores que se cometen para convertirlos en caldos de cultivo de regímenes ajenos a la idiosincrasia de nuestros pueblos.

<>Artículo publicado el  6  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Vea más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/cochez-guillermo-a/

OEA y el reclamo de Costa Rica

El organismo pidió el retiro, de la zona en conflicto, de los militares nicaragüenses antes de iniciar conversaciones.   La opinión del Embajador de Panamá ante la OEA….

GUILLERMO  COCHEZ
gcochez@covad.net

Durante la crisis de Costa Rica, presentada inicialmente ante el Consejo Permanente el 3 de noviembre pasado, la Organización ha logrado algo no visto en mucho tiempo: acabar con el mito del consenso. Ese instrumento ha servido para que algunos países ejerzan una especie de veto en la OEA, porque donde no se da el consenso no se logra tomar una decisión, como ha sido el caso de Honduras. Esa inacción es una de las grandes críticas que a diario se reciben de todas partes del continente.

Costa Rica, a través de su Canciller René Castro, pero particularmente de su Representante Permanente ante la OEA, Embajador José Enrique Castillo, desde el primer momento presentó el problema en la perspectiva que era: un asunto de soberanía, al haber ingresado en su territorio tropas nicaragüenses. Nicaragua, sin éxito alguno, trató de desviar el asunto en tres vertientes: la primera, que ellos estaban en todo el derecho de dragar el Río San Juan, derecho que nadie le disputa. Segundo, que se trataba de un asunto de límites, algo que por primera vez Costa Rica escuchaba y, finalmente, que ellos estaban combatiendo a narcotraficantes y el crimen organizado en el área en conflicto, algo fuera de la discusión que se planteaba.

Ese primer día, por consenso, se aprobó que el Secretario General visitara los dos países, consultara a sus presidentes, visitara las áreas conflictivas y, como siempre hace, rindiera un informe ante el Consejo Permanente. Insulza hizo algo más: puso a los dos presidentes a conversar telefónicamente. Ello motivó que llegara a pensar que el conflicto se resolvería a su regreso, ya que ambas partes accedían a retirar del área en disputa todas las fuerzas armadas y de seguridad. Ello fue plasmado en el Informe que el Secretario General presentó en el Consejo Permanente del 9 de noviembre.

Ese día Nicaragua volvió a repetir los mismos argumentos de la primera ocasión. Luego de una larga sesión, precedida de innumerables reuniones privadas para lograr el consenso, ello no se logró. Se fue a la votación del Informe Insulza: 22 a favor (incluyendo a Panamá), 2 en contra (Nicaragua y Venezuela), 3 abstenciones (Ecuador, Dominica y Guyana) y un híbrido de ‘no voto’ emitido por Bolivia. De acuerdo a esta resolución, Nicaragua debía desocupar de militares el área disputada, como precondición para iniciar conversaciones bilaterales con Costa Rica, lo que Nicaragua negó haría, amenazando con retirarse de la OEA, algo que no hará por todo lo que perdería de ir de las palabras a los hechos. La misma votación se dio cuando el Consejo Permanente aprobó convocar a una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, instancia superior al Consejo Permanente, para que el 7 de diciembre trate de buscar una solución a la crisis.

La lección de todo lo ocurrido es que se acabó el mito del consenso, herramienta como algunos países han estado entorpeciendo el desarrollo de la OEA. Puede que este instrumento viejo en existencia pero que no se ponía en práctica, como lo son las votaciones, permita agilizar las a veces lentas tomas de decisiones de la organización hemisférica.

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<> Este artículo se publicó el 29 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/cochez-guillermo-a/

Homenaje a la vida

La opinión deL Embajador de Panamá ante la OEA…

Guillermo A. Cochez 

gcochez@covad.net

Es el gobierno del Reino de España el Observador Permanente de la Organización de Estados Americanos que más coopera con sus programas. Su vocación americanista se proyecta de diversas formas en proyectos que brindan al continente paz y tranquilidad, además de promover el respeto a los derechos humanos. Uno de esos proyectos ha sido la erradicación de las minas antipersonales que tanto daño han causado en algunos países centroamericanos, hito que se conmemoró el pasado mes de junio en Consejo Permanente Extraordinario de la OEA. Gracias a ese programa auspiciado por la organización, más de 200 mil minas han sido destruidas en tierra; más de un millón de esas minas reducidas en depósitos y más de mil doscientos sobrevivientes apoyados en su rehabilitación y esfuerzos de reintegración profesional.

Bajo el patrocinio de su dinámico Embajador ante la OEA, Don Javier Sancho, España presentó en el Museo de las Américas el 17 de noviembre la exposición “Vidas Minadas”, consistente en las fotografías del fotoperiodista español Gervasio Sánchez de personas que han sufrido estragos en sus cuerpos como consecuencia de una mina antipersonal tomadas hace diez años, repitiendo las fotos diez años después con las personas afectadas. Sánchez, contó que dos amigos periodistas suyos, por minas encontradas en Afganistán perdieron alguna extremidad. Una de las víctimas, Manuel Orellana, quien quedó sin piernas cuando tenía veinte años al terminar la cosecha de café en el Volcán San Salvador, también se hizo presente en el dramático evento. Se le salieron las lágrimas al decir que lo primero que pensó al ver la pérdida de sus piernas era que no jugaría más fútbol. Hoy el mayor de sus cuatro hijos esta en la Universidad gracias a su esfuerzo y sacrificio.

Este homenaje a la vida con que España se une a la celebración de Centroamérica como zona libre de minas antipersonales, como dijera el Embajador colombiano en la OEA, Luis Alfonso Hoyos, debe servir de inspiración para que todo el continente este libre de este terrible y cobarde instrumento de muerte y que promueven en su país grupos irregulares como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que poco le importa matar a inocentes ciudadanos ajenos al ilógico conflicto que impulsan. Me tocó recordar en ese Consejo Permanente la todavía presencia de artefactos bélicos y químicos que aún se encuentran en poblaciones cercanas a los sitios que durante tantos años ocuparon en Panamá las fuerzas militares norteamericanas y que cada cierto tiempo causan estragos a inocentes panameños que se topan con alguno de ellos.

Dos agentes de la Policía de Fronteras, para esos mismos días (24 de junio), que patrullaban territorio panameño en el Darién se encontraron minas antipersonales que al estallar les afectaron sus extremidades. Estos valerosos policías, Alejandro Pérez y Arístides Guevara, han sido auxiliados por el Gobierno Nacional al enviarlos a Colombia para su rehabilitación, reflejan lo negativo y dañino de estos grupos irregulares en las batallas que libran en países como Colombia. Ojalá que el esfuerzo que a nivel mundial se lleva a cabo para erradicar las minas antipersonales y que con tanto éxito España ha estado apoyando, reflejado íntegramente en la exposición de Gervasio Sánchez, sirva para unamos esfuerzos en esta lucha que casi la quita la vida a dos inocentes agentes del orden panameños. Su erradicación total sería un permanente Homenaje a la Vida.

http://www.panamaoea.net

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<>Artículo publicado el  29  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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