El futuro del panameñismo

La opinión de…

Gabriel E. Zarak L.

Al inicio de la actual administración gubernamental solicité, a través del secretariado de la Cancillería de la República y en repetidas ocasiones, una cita con el ingeniero Juan Carlos Varela, con el fin de tratar asuntos de índole partidaria y personal.

Nunca recibí respuesta a mis solicitudes y ello me movió a enviarle una carta personal y confidencial al ingeniero Varela, cuya respuesta aún no ha llegado.

Reconozco que estos incidentes no deben ser del interés del lector, pero me he permitido hacerlo de conocimiento público debido a que me hago la siguiente pregunta: ¿Qué puede esperar un panameñista sin una larga trayectoria familiar y personal como la mía que no han tenido la dicha de haber nacido en cuna panameñista? ¿No merecemos consideración y respeto? Mi caso, obviamente, no es la excepción y lo mismo le ha sucedido a otros cientos de miembros del partido, como es el del licenciado Alejandro Posse Martinz.

Hago la anterior introducción para explicar el porqué del malestar que se oye a diario de parte de nuestros copartidarios.

En mi opinión, los principales puestos de la directiva de un partido, como lo son el de su Presidente y su Secretario General, lo deben ocupar personas que le dediquen tiempo completo para atender a sus miembros, lograr su fortalecimiento, hacer planteamientos continuos sobre asuntos de interés nacional y buscarle soluciones a los problemas de sus asociados.

Esto no está sucediendo en el panameñismo y ha dado margen para que en este último fin de semana se haya conformado una nómina para que compita democráticamente contra la actual cúpula del partido. Considero lo anterior sano, a pesar de que, aunque personalmente siento que la misma no presenta una carta de triunfo, va a ocasionar un mayor desgaste y división dentro de nuestras filas.

La solución no es la confrontación; es la de lograr la unidad del partido y el único que puede y debe hacerlo es el señor Juan Carlos Varela, pero para ello debe solicitar una licencia de sus actuales funciones como Canciller de la República y llamar a todas las fuerzas vivas para que de ellas nazca una nómina de unidad que con un panameñista a la cabeza nos lleve al triunfo en las elecciones de 2014, y que no sigamos como segundones. El no tomar esta acción a corto plazo sería para mí irresponsable y tardío.

Las elecciones de 2014 no van a ser similares a las de mayo de 2009. En ellas no vislumbro una polarización entre los candidatos a la Presidencia de la República y la ganará el candidato del partido que presente una mejor unidad monolítica y organización de sus bases.

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Este artículo se publicó el  25  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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