‘Externalización’ en la CSS, sin ton ni son pero con intención

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La opinión de…..

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Mario Aixel Rodríguez Stanziola

Nuevamente un grupito, el mismo de siempre, propone la externalización de servicios de la Caja de Seguro Social (CSS). Medida que anteriormente resultó en un rotundo fracaso, no resolvió los problemas planteados y solo sirvió para desmejorar económicamente a la CSS.

Externalizar servicios y /o prestaciones de la CSS es una forma de privatización. Así es definido por todos los clásicos de economía y sus voceros más prestigiosos. ¿Qué se esconde detrás de la intención de mimetizar esta propuesta de privatización? ¿Por qué sus voceros no dicen claramente que quieren privatizar y cuáles son sus reales intenciones?

Es bueno recordar algunos datos sobre la CSS y su realidad. Cuando la institución inició sus prestaciones médicas éstas eran  casi todas externalizadas. La CSS pagaba a las clínicas privadas, hospitales y laboratorios desde atención médica hasta laboratorios, radiografías, etc. En esos tiempos se justificaba porque la institución estaba en proceso de crecimiento y temporalmente era necesario que se externalizaran estos servicios. Con el crecimiento de la CSS se hace más que evidente, que es necesario e impostergable,  la necesidad de construir policlínicas, hospitales y dar todas las prestaciones y servicios requeridos  por  la población.

Los hechos nos demuestran que la externalización es una  propuesta desgastada, desfasada, ineficiente e inoportuna. Las externalizaciones en forma parcial y segmentada ya se han dado y han resultado nocivas para los fondos de nuestra institución.

Recordemos, solo  como un ejemplo, la externalización de los servicios farmacéuticos de la  CSS en la década de 1980. Con la figura de  farmacias subrogadas se prometió que se iba a solucionar el  problema del abastecimiento de medicamentos.   Se escogieron “algunas” farmacias (las que estaban vinculadas con el régimen de turno) para que le suministraran los medicamentos que los pacientes no encontraban en las farmacias de la CSS.

Este desabastecimiento era deliberado. El paciente llegaba a la farmacia de  la CSS, no encontraba el medicamento, se le expedía un documento y  con este  iba a la farmacia subrogada que  le entregaba el medicamento recetado. La farmacia subrogada, posteriormente, le cobraba a  la CSS el medicamento  expedido con valor mucho más alto del que la CSS adquiría al mayoreo.

Este sistema “funcionó”  hasta que se agotaron  los recursos disponibles. Muchas de las farmacias que funcionaron con este sistema cerraron cuando se les informó que los fondos se habían terminado. Fueron un tremendo negocio para estas farmacias. Muchas de estas se constituyeron solo para este fin pues tenían la garantía de ser “escogidas” por el régimen de turno. Cuando se acabaron los fondos destinados para esta “solución” cerraron sus puertas y desaparecieron.

Ejemplos como este sobran, necesitaría cuartillas y cuartillas para enumerarlos todos.  Es tremendamente sospechoso que en medio de una crisis económica que involucra al servicio privado de  la medicina (hospitales, etc) se proponga una solución como esta.

O la intención real es resolverle a la empresa privada su problema de la crisis, el bajón que está sufriendo  el turismo médico, etc. Así mismo, es oportuno resaltar, que la llamada “mora” de servicios  clínicos, de laboratorios, el “no hay” de medicamentos es intencional.

No  hay ninguna excusa administrativa para que se den estos hechos. Paralelamente y al mismo tiempo, las noticias  nos informan de millones perdidos en medicamentos, insumos, etc. que se vencen en los depósitos de las instituciones. Es evidente que  los recursos existen y que son mal utilizados y peor planificados.

Es bueno recordarles a los asegurados que cuando se fundó la CSS, en esos tiempos la ahora famosa y requerida Asociación Médica Nacional le prohibió a todos los médicos trabajar como empleados de la CSS.   Los médicos panameños que se atrevieron a trabajar como empleados de la institución fueron expulsados de la asociación, hostigados y perseguidos. Ahora, nuevamente, los médicos vinculados con el sector privatizante enarbolan a la Asociación Médica Nacional como la única vocera de los médicos de Panamá.

Si prevalece el criterio de los sectores económicamente y políticamente poderosos, y se impone la externalización de los servicios, solo nos queda seguir luchando, y que el asegurado recuerde que solo la unidad de los sectores populares podrá detener estas maniobras.

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Publicado en 28 de diciembre de 2009 en el diario La Prensa a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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