En torno a un congreso

En torno a un congreso


Lourdes Candanedo

No puedo pasar por alto la celebración del Primer Congreso de Lectura y Escritura denominado: “Leer y escribir, competencias para toda la vida”, del Centro Regional Universitario de San Miguelito, realizado durante la semana del 28 de enero de 2008.

El congreso se inició con una puesta en común de elementos de carácter psicológico en la conferencia magistral, basados en los nuevos paradigmas. Uno de ellos hizo mención al cambio de las reglas del mundo del trabajo: ahora somos juzgados por nuestras habilidades y cómo nos manejamos a nosotros mismos y a otros.

Esas nuevas medidas dan por sentada la habilidad técnica intelectual y focalizan las cualidades personales y emocionales, las que fueron analizadas en detalle. De la misma manera se señalaron actitudes y pensamientos proactivos, que se resumieron en cinco ideas: “Crea en usted mismo, preocúpese por los demás, ríase de la vida, explore su voz interior, trate de ser mejor en su vida y actúe según usted lo crea correcto”.

En otra conferencia se enfatizó en la responsabilidad que la familia tiene en fortalecer la lectura y escritura. Enseñar a leer es una tarea de todos, pero los medios de comunicación han ido eliminando esa comunicación, que es clave para los miembros de la familia, pues para enseñar a leer y escribir hay que saber hablar y es, a través de esa interacción, que se facilita al niño el proceso semántico y sintáctico.

La nueva corriente del lenguaje integral, promovido por Goodman, plantea que el proceso de la lectura y escritura es continuo y permanente, por eso, se convierte en un deber tanto de los padres, como de los profesionales involucrados en promover el desarrollo de las habilidades comunicativas y linguísticas y, para ello, se fundamenta en Vigotsky, que sostiene que los niños necesitan la ayuda de los adultos para internalizar las funciones del lenguaje. “Se aprende a hablar, hablando; se aprende a leer, leyendo; se aprende a escribir escribiendo”.

“Leer comprensivamente es la actividad más compleja del ser humano”, se explicó en otra de las conferencias. Para valorar la lectura es necesario tener presente elementos como: captar el sentido de lo leído, establecer causa–efecto, separar hechos de opiniones, diferenciar lo verdadero de lo falso, lo real de lo imaginario. Vigotsky, Ausubel y Bruner coinciden en que en el aprendizaje significativo, al igual que en la comprensión lectora se da una interacción entre el lector y el texto que debe ser significativa; es por ello que hay que enseñar estrategias como aprender a aprender, aprender a desaprender y aprender a reaprender.

Para el desarrollo de la dimensión cognitiva racional se requiere de un ambiente lingüísticamente enriquecido de manera de ofrecer una variedad de acercamienos a la lectura.

Otra conferencia analizó dos informes: la evaluación del Sineca, del Ministerio de Educación, en donde se afirma que hay una tendencia decreciente en relación a las competencias a las que nos referimos, que se van desmejorando. Nos presenta una estrategia experimentada por la expositora: en el aula, los estudiantes leen un párrafo del tema que se está tratando. Esto permite conocer el nivel de capacidad y comprensión lectora.

Decía que se aprende de una vez y para siempre, ahora lo que se necesita son competencias. A través de la lectura se determina el éxito en la educación media y superior. Los educadores debemos fomentar ese hábito con una actitud crítica, a través de la motivación.

En el congreso también se analizaron dos informes: El futuro está en juego, mañana es tarde y El proceso educativo en América Latina, Preal/Cospae 2007, que plantean la siguiente interrogante: “¿Cuál es el rol que ejercen los padres de familia? Como respuesta, se hizo un despliegue de elementos que intervienen y que se convierten en problemas ambientales y sociales y que afectan, de una manera u otra, todo el proceso educativo.

Se hizo una relación entre las funciones del cerebro y los procesos de la lectoescritura. Se experimentó, a través de pruebas escritas, el descubrir las habilidades apoyadas en el hemisferio izquierdo o derecho del cerebro, y la conexión que éste tiene con la lectura y escritura.

Espacios como este son necesarios porque es, precisamente, con la transferencia de conocimientos que podemos lograr que los niños y jóvenes panameños lean y escriban correctamente.

Publicado el 1 de marzo de 2008 en el diario La Prensa.