Realidades del calentamiento global

La opinión de……

Álvaro Núñez
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Realidades del calentamiento global

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Al parecer, a los fanáticos de nuestro estilo de vida botarata y adicto a los hidrocarburos les cuesta entender lo del cambio climático y el calentamiento global. Se sabe bien que es un tema complejo y que como casi todo fenómeno natural su origen yace en muchas causales, no en una sola.   Es obvio que el planeta ha pasado por cambios climáticos cíclicos a lo largo de sus miles de millones de años de historia, pero también es obvio que en esta última tanda de cambios, los seres humanos hemos tenido mucho que ver.

¿Por qué? Se los pongo lo más sencillo posible.   Uno de los factores más importantes que inciden en la temperatura global es la cantidad de gases que producen el efecto invernadero, sobre todo el carbono, en la atmósfera.   Hace millones de años el mismo planeta se encargó de enterrar, bien profundo, enormes cantidades de depósitos geológicos, animales y plantas, atrapando todo el carbono que contenían y que hoy aprovechamos como petróleo, carbón y gas.   Por lo tanto, es obvio para cualquiera con dos dedos de frente que aquí la humanidad sí tiene responsabilidad.   Hemos tomado ese carbono que quedó atrapado bajo la tierra en épocas geológicas anteriores y lo estamos tirando al aire.   Y ya llevamos más de 100 años haciéndolo y en cantidades inimaginables.   No salió solo ni como parte de un “proceso natural”.   Los seres humanos abrimos grandes huecos y lo sacamos.   ¿Se entiende así?

Es cuestión de cuánto hay y dónde está, más o menos carbono, enterrado o en el aire. Más carbono liberado es igual a mayor temperatura.  Punto.    Estamos liberando ese carbono atrapado muy rápido y no hay suficientes océanos ni bosques para volver a atrapar, en unas cuantas décadas, lo que al planeta le tomó millones de años enterrar.   Es simple matemática y todo ese carbono en el aire (ya sea dióxido o monóxido) no va a desaparecer mágicamente.

Los escépticos del cambio climático hablan de que controlar nuestras emisiones y cambiar nuestras nocivas costumbres traerán irremediables catástrofes económicas (como siempre) y se quejan, porque quieren seguir viviendo como gringos usando el carro hasta para ir al baño.   Por supuesto que los hidrocarburos son necesarios, pero hay que aprovecharlos sensiblemente.   Una cosa es usarlos para, por ejemplo, producir componentes plásticos o en procesos industriales y otra muy distinta y absurda es para impulsar un vehículo de una tonelada, más el peso de la persona que quiere ir de shopping al mall, o para tener mi aire acondicionado prendido, porque en Panamá hace calor.

De nada sirve el crecimiento económico si hace demasiado calor para sostener la vida.   De nada sirve un club de golf (con todos esos árboles talados), si no hay agua potable para beber o si la ciudad está bajo un metro de mar.   De nada sirve un Canal de Panamá ampliado si el Ártico se derrite y el pasaje del noroeste se abre todo el año (¡es gratis, por si no entienden!).   De nada sirve ser el tipo más rico del cementerio.

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Publicado el 21 de octubre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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