El problema del agua potable

La opinión de…

 

Giovanni Olmos Espino

La reciente crisis del agua, en cuanto a su falta de disponibilidad como a su deficiencia para el consumo humano, quizás la vemos como un tema aislado de la importancia que tienen las cuencas hidrográficas. Sin embargo, ese es el principal sistema natural que permite que toda la población panameña y extranjera pueda recibir agua potable adecuadamente y de buena calidad.

Para solucionar el problema se discute la creación de una nueva Autoridad del Agua. Es momento oportuno, entonces, para recordar que la disponibilidad de agua potable no solo tiene componentes técnicos, sino que está vinculada al manejo de las cuencas hidrográficas de nuestro territorio.

Las cuencas hidrográficas son resultantes de una serie de procesos geomorfológicos y antropogénicos que interactúan entre sí y que, en consecuencia, les permite expresar una determinada integridad en su comportamiento, lo que le da el carácter de sistema.

Los recursos hídricos son patrimonio del Estado (así como es deber del Estado garantizar el derecho de los ciudadanos al acceso al agua potable) y, en consecuencia, le corresponde al Estado crear las instituciones adecuadas para la gestión de este recurso en todo el territorio nacional.

Cualquier legislación de agua o hídrica ha de superar los escollos que han llevado a una mala administración del recurso, eliminando los obstáculos de sectorización en el sector público y permitiendo que la distribución de agua potable sea un subsistema de las cuencas hidrográficas, basado en un criterio de gobernabilidad que garantice un uso sostenible del recurso. Tenemos que lograr que la gestión del agua sea por medio de la integración y, en ese sentido, la Autoridad del Agua debería promover y facilitar la constitución de las autoridades de cuencas.

La Asamblea Nacional tiene la oportunidad de oro de discutir una propuesta de ley de agua o recursos hídricos que se base en la valoración económica, social y ambiental del agua, y que integre sus usos múltiples y su asignación. Por ejemplo, es fundamental la creación de entidades de gestión de agua por cuencas, subcuencas y microcuencas, así como asegurar un tratamiento especial al uso y conservación de áreas sensibles como acuíferas, humedales, lagos, tramos de ríos y las áreas de recarga de las aguas subterráneas.

Los fenómenos naturales son impredecibles, pero hay una tendencia al agravamiento de la frecuencia e intensidad de las inundaciones por el cambio climático global. Nuestro país aún mantiene un patrimonio natural invaluable, de cuya conservación y uso sostenible depende el crecimiento económico y la calidad de vida de los panameños. Esta crisis debe ser una oportunidad para tomar conciencia de que el recurso agua es finito y adoptar, en consecuencia, las políticas públicas que aseguren una mejor gestión de ese recurso.

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Este artículo se publicó el 15  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Perfil del futuro administrador de la ANAM

Perfil del futuro administrador de la Anam
Giovanni Olmos Espino

En estos últimos días hemos visto por parte del gobierno de la alianza del cambio, cierta indecisión en torno a la escogencia del futuro administrador (a) de la Anam. Para la escogencia de este servidor público no podemos acudir a criterios políticos como ocurre con otros cargos del gobierno que no necesariamente deben reunir el perfil o los requisitos que sí exige la Ley 41 del 1 de julio de 1998, el cual claramente destaca el siguiente: poseer título universitario e idoneidad en una especialidad, en materia ambiental y recursos naturales, con comprobada experiencia no menor de cinco años.

Como se aprecia, estos requisitos son vinculantes y no pueden ser apreciados con discrecionalidad. El tema ambiental exige de sus máximas autoridades un perfil tanto de especialidad o comprobada experiencia en gestión ambiental, como de acabado conocimiento sobre la política ambiental; ello conlleva la capacidad de integrar los postulados de la política ambiental a una verdadera gestión, afrontando los desafíos que genera la gobernabilidad ambiental, con el concurso de todos los sectores de la sociedad. Se requiere adoptar una política que integre al sector privado en la titánica tarea de promover el crecimiento económico con protección ambiental y equidad social, lo cual solo es posible bajo el prisma del desarrollo sostenible.

El futuro gobierno tiene la gran oportunidad de afianzar su confianza en la sociedad y alcanzar los objetivos de gobernar para el pueblo, escogiendo a un funcionario o funcionaria en la Anam que lidere la aplicación de los principios de la política ambiental en armonía con el impulso de la libre empresa con responsabilidad social. Por ello, se debe acoger como criterio de selección para este cargo, además de los requisitos antes citados, el de generar la suficiente confianza y actuar con firmeza para adoptar con fundamento técnico y jurídico aquellas decisiones que requieran de su intervención al momento de aprobar o rechazar los instrumentos de gestión ambiental. Como cualidad especial, considero que debe convocar al sector privado para que se adhiera a los nuevos retos y exigencias de carácter normativo.

El mundo se encamina indefectiblemente hacia un nuevo modelo de desarrollo, en el cual las energías renovables, los negocios ambientales, la producción limpia y la economía verde en general, son temas prioritarios y representan para Panamá una gran oportunidad.

Invito a toda la sociedad panameña a que confiemos en nuestros futuros gobernantes, y que se nos permita opinar en la toma de decisiones ambientales que incluye igualmente la escogencia del futuro administrador (a) de la Anam.

Publicado el 24 de mayo de 2009 en el diario La Prensa