Agua, IDAAN, privatización

La opinión del Abogado,  Administrador de Empresa y Docente Universitario…

Miguel A. Boloboski Ferreira 

No me consta y por lo tanto lo niego;   pero por si las moscas (insectos de los que debemos resguardarnos por higiene, paz y salud) mejor estar alertas.   Aún cuando soy de la opinión que la empresa privada es sin lugar a dudas mejor administrador que el Estado; existen algunas áreas, en especial las referidas a los recursos naturales perteneciente a lo que los jurisconsultos denominan “de derecho colectivo y difuso”, los cuales deben (y tienen) que ser administrados, protegidos y salvaguardados por el Estado.   Los derechos colectivos y difusos son aquellos que no le pertenecen a nadie en particular, pero si a todos en general.  Y el agua es uno de ellos.

La privatización de los recursos hídricos, en este caso el suministro de agua potable, es una posibilidad cierta en el tiempo; no importa cuanto lo nieguen.   Las eventuales justificaciones de los que propugnan y patrocinan la privatización como solución a los problemas presentes y garantía de abastecimiento futuro, parten de una falsa premisa que consiste en el Estado Ineficiente Per se (por sí mismo). Tan falsa es la premisa, que a partir de su supuesta veracidad podríamos construir un sofisma o falacia que acabaría con la mayor y mejor empresa estatal que poseemos: “El Canal de Panamá”. El Estado es pésimo administrador; El Canal es del Estado; por lo tanto el Canal es pésimamente administrado. Falsa conclusión.

Las presiones internacionales para que esto ocurra, fueron, son y serán. En 1999, presionado por el Banco Mundial el Estado boliviano privatizó el suministro de agua en la ciudad de Cochabamba. Corría el año 2000; a los campesinos no se les estaba permitido recoger agua de lluvia pues la empresa en una interpretación absurda del contrato consideró que éstas por ser fuente natural, le pertenecían.   Al poco tiempo sobrevino el aumento exorbitante de la tarifa. Todas estas acciones culminaron en las denominadas protestas de la guerra del agua. Se declaró la ley marcial, la policía boliviana intervino con resultado de muerte y heridos. En medio del colapso de la economía nacional y los disturbios, el gobierno finalizó el contrato de aguas. La empresa por cierto demandó al Estado por aquello de la seguridad jurídica.

Lo paradójico de esta situación; idea extraña e irracional que se opone al sentido común, es que aún a sabiendas que tenemos (imperativo) que transformar al IDAAN en una empresa estatal eficiente, seguimos atentando contra ella, con el grave riesgo de imitar la paradoja de Abilene que se da cuando los límites de una situación particular presionan a un grupo de personas para actuar de una forma que es opuesta a sus deseos, todo porque ningún miembro está dispuesto a expresar sus objeciones.

 

<>Artículo publicado el  2 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La necesidad de replantear la Política Hídrica Nacional y su marco jurídico

*

La opinión del candidato a Doctor en Derecho…

Eduardo J. Mitre Guerra 

El efectivo control de la demanda, la priorización y racionalización de los usos del agua dependen de una adecuada gestión de los recursos hídricos, es decir, parte de la base de una razonada política de aguas y saneamiento. El hecho de que en la actualidad se vea interrumpido el suministro de agua a toda una población, o que en las zonas periféricas de la capital no exista medios adecuados para la prestación del servicio, no hace más que confirmar que las políticas de gestión, planificación y de prestación del servicio de agua potable son pobres y lamentables. Y lo que es menos glorioso, que el IDAAN se ha quedado atrasado con respecto a las demandas de agua de un Panamá muy distinto al de décadas anteriores.

Una gestión integrada y sostenible de los recursos hídricos no es una exigencia antojadiza ni mucho menos baladí. La comunidad internacional desde la década de los setenta del siglo pasado se ha preocupado por los desafíos que han aparecido en torno a la crisis mundial del agua, y ha concluido que es necesario cambiar la tradicional e insostenible manera como han sido explotado los recursos hídricos. Por tanto, se ha propuesto una nueva cultura del agua: un enfoque integral que actúe sobre la demanda, es decir, que la gestión se base en la sostenibilidad de la disponibilidad a partir de la racionalización de los usos y el consumo. Su objetivo es la conservación de la oferta de agua y su uso más eficiente, dando consideración integral al ciclo hidrológico, y la reeducación de los usuarios con respecto a la valoración del agua como un recurso finito; todo lo cual supone el desarrollo y empleo de tecnologías más eficientes.

El diseño de políticas que hagan posible una mejor cobertura del servicio de agua potable, precisa de lo siguiente:

1) de un marco constitucional y/o fundamental que determine un derecho al agua potable en condiciones de igualdad, calidad, accesibilidad y asequibilidad;

2) del desarrollo y ampliación del marco regulatorio;

3) la implementación de políticas y/o estrategias para la gestión integrada y sostenible del agua;

4) establecer mecanismos de participación de los usuarios y de acceso a la información;

5) establecer objetivos claros, y conseguir una gestión (y conservación) eficaz de cuencas; y

6) la rendición de cuentas de las autoridades públicas (y entes privadas, en su caso) (PNUD, 2006).

En resumidas cuentas, la problemática actual exige un replanteamiento impostergable. El reconocimiento o protección del derecho al agua y la puesta en marcha de un plan nacional de gestión y planificación hidrológica es más que un grito en ese sentido. No obstante, para ello no solo se precisa de declaraciones semánticas, esto supone

1) el deber de adoptar una nueva normativa de aguas que se adecúe a las necesidades que hoy en día presenta la sociedad panameña;

2) la instauración de una institución reguladora y planificadora desburocratizada; y

3) que además, acabe con la dispersión de competencias que hasta ahora se observa en materia de aguas.

*
<>Artículo publicado el  24  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Agua potable – Acción efectiva para resolver la crísis

La opinión del Editor…


Héctor Robles Carrasco 

Aplaudo la decisión del Excelentisimo señor Presidente y su gobierno de ubicar la disponibilidad en Georgia, Estados Unidos y enviar el avión presidencial directamente a buscar  los 6 dosificadores necesarios para que las plantas potabilizadoras de Panamá puedan resolver rápidamente la crísis de agua potable que,  desde hace varias semanas,  viene sufriendo la población de la ciudad de Panamá y áreas circunvecinas,  producto de la turbiedad del Lago Alajuela producida por las excepcionalmente caudalosas lluvias que cayeron el pasado mes de diciembre,   lo que hizo colapsar las plantas potabilizadoras, situación que se prolongó por el grado mantenido de turbiedad del agua y la carencia de los necesarios repuestos para mantener las plantas a pleno funcionamiento.

Es importante señalar que esto no es todo lo que ha hecho el Gobierno para enfrentar esta crísis, la que de ningún modo se le puede achacar como de su entera responsabilidad.  Son muchos los autores que ya han dado su opinión resaltando que la causa principal del colapso del Lago Alajuela ha sido un proceso paulatino de sedimentación, ayudado por la deforestación y la utilización habitacional de areas protegidas de la cuenca, lo  que junto a una falta casi total de mantenimiento del lago  y control de los sedimentos a través de los años,  lo han llevado al colapso como fuente de agua para la ciudad de Panamá.

En mi opinión, el Gobierno del Presidente Martinelli actuó decidídamente en esta crisis con acciones rápidas, como han sido la constitución del equipo interinstitucional gubernamental para resolver el problema,  el reforzamiento de este equipo con personal especializado de la Autoridad del Canal,  la compra directa de agua embotellada para repartir a la población  y el envío de emergencia del avion a buscar los dosificadores.

Considero que es justo que se le de la debida importancia y divulgación  a estas acciones del gobierno nacional, porque así como tenemos la energía para criticar y señalar las fallas y deficiencias del equipo de gobierno,  así tambien debemos ser justos y equilibrados para aplaudir las buenas acciones que realiza para resolver los problemas nacionales.

Ojalá el proceso para revertir  esta crísis del agua potable, no se quede sólo en el restablecimiento del suministro normal de agua potable a la ciudad.  El proceso debe continuar con un mantenimiento sostenido del Lago Alajuela, con una auditoría permanente de los repuestos para las plantas potabilizadoras y una campaña masiva y constante para crear una cultura de agua en el panameño,  con el fin de enseñarlo a valorar el agua potable y  concientizarlo en la obligación necesaria  de evitar el desperdicio y despilfarro del vital líquido.  También se debe ir pensando en nuevas fuentes de agua para la ciudad.

*

<>

Este artículo fue etiquetado el 17 de enero de 2010 por el autor en su muro en Facebook y enviado a otros medios para su publicación.

Crisis del agua: ¿ficción o realidad?

**

La opinión de…

 

Joany De Gracia 

Hasta hace poco la mayoría de los capitalinos con solo abrir el grifo tenía agua potable a su disposición, un privilegio que en vez de ser valorado se despreciaba despilfarrándolo. Mientras a muchos les llega, otros la derrochan lavando autos, pisos y llenando piscinas.

La escasez de agua potable, producto de las inclemencias del tiempo y otros factores, es una lección para que aprendamos a valorarla. Las imágenes que muestran a centenares de panameños desesperados por llevar algo de agua a sus hogares, antes sólo la veíamos en fotografías de países de África, donde escasea.

Muchas dificultades hemos pasado en más de un mes. Suficiente para comprender que sin este vital líquido la vida se extingue. Después del aire, el agua es la sustancia más necesaria para sostener la vida; sin alimentos el hombre puede vivir por más de un mes, sin agua solo una semana.

Con el agua avivamos los ojos aún soñolientos, nos aseamos, calmamos nuestra sed, preparamos los alimentos, limpiamos la casa, regamos las plantas, funciona el inodoro, los restaurantes, y los engranajes de las industrias.

El agua da vida a nuestro cuerpo. Estamos compuestos por 65% de agua y necesitamos tomar al menos ocho vasos de agua al día para estar saludables.

De acuerdo a los expertos, el futuro del hombre en cuanto al agua es terriblemente crítico. Se prevé que en lugar de ducharnos nos limpiaremos con toallas húmedas y nos alimentaremos mediante cápsulas. Las probabilidades de vida serán muy cortas y las enfermedades gastrointestinales, urinales e infecciones de la piel serán las principales causa de muerte. Nuestros predecesores no dejarán de maldecirnos por ello. Aunque suene a ficción, vamos camino a convertirlo en una realidad.

El mundo estará literalmente muriéndose de sed, debido a la contaminación y al despilfarro actual del vital líquido. En el mundo hay mil millones de personas que no tienen acceso al agua potable.

El último Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos indica que el 67% de la población (unos 5 mil millones de personas en todo el mundo) seguirá sin poder acceder a agua potable en 2030.

Hace falta desarrollar una cultura del agua y eso significa trabajar los valores y las creencias. Creemos que hay una cantidad ilimitada de agua en el mundo, cuando en realidad sólo el 3% del 70% del agua que cubre la superficie terrestre, es dulce.

Afortunadamente, aún estamos a tiempo de detener semejante desastre.    Panamá es un país rico en recursos hídricos, pero sin no lo manejamos bien vamos a tener una verdadera crisis, no la que estamos afrontando producto de factores climáticos.

Es tiempo de que tomemos conciencia de esta situación que ya afecta a muchas regiones del mundo. Es responsabilidad de todos preservar este invaluable recurso natural, haciendo uso racional del mismo, no contaminando los ríos y afluentes, cuidando la flora, sembrando árboles. Todos podemos aportar nuestro granito de arena para mantener con vida nuestro hogar: el planeta Tierra.

*
<>Artículo publicado el 15  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El problema del agua potable

La opinión de…

 

Giovanni Olmos Espino

La reciente crisis del agua, en cuanto a su falta de disponibilidad como a su deficiencia para el consumo humano, quizás la vemos como un tema aislado de la importancia que tienen las cuencas hidrográficas. Sin embargo, ese es el principal sistema natural que permite que toda la población panameña y extranjera pueda recibir agua potable adecuadamente y de buena calidad.

Para solucionar el problema se discute la creación de una nueva Autoridad del Agua. Es momento oportuno, entonces, para recordar que la disponibilidad de agua potable no solo tiene componentes técnicos, sino que está vinculada al manejo de las cuencas hidrográficas de nuestro territorio.

Las cuencas hidrográficas son resultantes de una serie de procesos geomorfológicos y antropogénicos que interactúan entre sí y que, en consecuencia, les permite expresar una determinada integridad en su comportamiento, lo que le da el carácter de sistema.

Los recursos hídricos son patrimonio del Estado (así como es deber del Estado garantizar el derecho de los ciudadanos al acceso al agua potable) y, en consecuencia, le corresponde al Estado crear las instituciones adecuadas para la gestión de este recurso en todo el territorio nacional.

Cualquier legislación de agua o hídrica ha de superar los escollos que han llevado a una mala administración del recurso, eliminando los obstáculos de sectorización en el sector público y permitiendo que la distribución de agua potable sea un subsistema de las cuencas hidrográficas, basado en un criterio de gobernabilidad que garantice un uso sostenible del recurso. Tenemos que lograr que la gestión del agua sea por medio de la integración y, en ese sentido, la Autoridad del Agua debería promover y facilitar la constitución de las autoridades de cuencas.

La Asamblea Nacional tiene la oportunidad de oro de discutir una propuesta de ley de agua o recursos hídricos que se base en la valoración económica, social y ambiental del agua, y que integre sus usos múltiples y su asignación. Por ejemplo, es fundamental la creación de entidades de gestión de agua por cuencas, subcuencas y microcuencas, así como asegurar un tratamiento especial al uso y conservación de áreas sensibles como acuíferas, humedales, lagos, tramos de ríos y las áreas de recarga de las aguas subterráneas.

Los fenómenos naturales son impredecibles, pero hay una tendencia al agravamiento de la frecuencia e intensidad de las inundaciones por el cambio climático global. Nuestro país aún mantiene un patrimonio natural invaluable, de cuya conservación y uso sostenible depende el crecimiento económico y la calidad de vida de los panameños. Esta crisis debe ser una oportunidad para tomar conciencia de que el recurso agua es finito y adoptar, en consecuencia, las políticas públicas que aseguren una mejor gestión de ese recurso.

<>
Este artículo se publicó el 15  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.