Absurdos en Migración y Aduanas

.

La opinión de……

.

Marcos Castillo Pérez

El pasado lunes 4 de enero regresé de un viaje al exterior junto a mi familia y me encontré con dos desagradables situaciones que muestran la crisis de sentido común de algunos funcionarios y el mal trato que reciben los viajeros nacionales y extranjeros en su llegada a Panamá.

Al llegar a Migración y entregar los pasaportes de mi esposa, mi hijo y el mío, la funcionaria de turno nos informó que nuestro hijo panameño, Pedro Castillo López, de dos años y 11 meses, no podría ingresar al país hasta tanto su supervisora viniera a hacer un “descarte”, porque el sistema reportaba un problema.  Un señor peruano, de apellido Castillo López,  aparece con prohibición de entrada o salida del país por tener pendiente una pensión alimenticia.   Por tener nuestro niñito un nombre similar, no podría hacer nada.

Así las cosas, vimos pasar a todos los pasajeros esperando hasta quedar literalmente de últimos.   ¿Los niños primero?

Luego de 30 minutos una supervisora apareció (luego de ser llamada muchas veces por radio) y verificó que mi pequeño niño no tenía ninguna pensión alimenticia pendiente (materialmente imposible por cierto), no había cometido ningún delito o crimen alguno y por tanto podía ingresar al país en compañía de sus padres.

Impensable fue recibir una excusa o una disculpa.  Esta no es la primera vez que nos ocurre, esta situación se repite cada vez que salimos y entramos al país y por más que hemos apelado al “sentido común” de los funcionarios de Migración el resultado ha sido el mismo.

Les hemos solicitado que por favor anoten en el sistema algo que permita evitar el mal rato, a pesar de que los nombres, números de cédula y nacionalidad, así como mayoría de edad no son iguales.

Al llegar a la Aduana un funcionario de esa entidad nos daría a los recién llegados una cátedra de improvisación, falta de tacto e inexistencia mínima de consideración. Mientras la fila se hacía interminable, gritaba a todo pulmón:  “Señores, el formulario que les entregó la aerolínea no es válido, a partir de hoy hemos cambiado un párrafo y por lo tanto tienen que volver a llenar éste que les estamos entregando”. ¿Podrían haber entregado el formulario a las aerolíneas y así facilitar la llegada al país de quien lo que más desea es llegar a su casa o destino turístico? ¡Tremenda primera impresión para turistas!

Me pregunto si luego de seis meses en el cargo, las directoras de Aduanas y Migración estarán enteradas de esta calamidad de servicio.   Abrigo la esperanza de que lean este artículo o que se enteren para que se enmienden estos entuertos y no sigamos viendo más de lo mismo.

<>

Publicado  el   16  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Anuncios