Seguridad jurídica, un requisito primordial

La opinión de…..

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María Alexandra Roper B.


Una de las características ineludibles con las que debe contar un estado de derecho es la seguridad jurídica. Este principio se refiere a la certeza que atañe a los miembros de un Estado, de que éste, al ejercer sus poderes públicos lo hará de conformidad con el cuerpo legal que rige a dicho Estado.

En un estado de derecho, como establece el jurista chileno Saenger Gianonni, hay supremacía de las normas constitucionales, división entre los poderes constituidos (en el caso de Panamá, Ejecutivo, Judicial y Legislativo), y de la administración sometida a la ley, de la representación política y la oposición y del control del poder.

En efecto, los principios sobre la noción del estado de derecho deben reposar en las normas constitucionales, que son a su vez fuente de todas las otras normas que rigen el Estado.

De acuerdo con la seguridad jurídica, todo el actuar social está regulado por un marco legal que es y permanecerá siendo confiable, estable y predecible.

De esta manera, un servidor público sólo puede hacer lo que la ley establece y, por otra parte, un particular puede hacer todo lo que la ley no le prohíba.

Es menester tener presente cuáles son las consecuencias de tener seguridad jurídica en el Estado, ya que esta institución denota la diferencia entre un Gobierno eminentemente socialista y un Gobierno democrático. Así, tenemos que la seguridad jurídica exige el cumplimiento estricto de ciertas condiciones como lo son: la cosa juzgada, la prescripción, la irretroactividad, entre otras.

La arbitrariedad, por ende, atenta directamente contra la seguridad jurídica, ya que como afirma el jurista argentino Pedro Frías, la seguridad jurídica no encuentra buen asilo en una sociedad transgresora, que respeta las reglas según su humor.  Cuando asoma la discrecionalidad y se asocia al despilfarro, la tercera “d” del paradigma es el desencanto y a veces el deshonor.

Actualmente en nuestro país se llevan procesos que han sido acusados de estar en desapego a las garantías constitucionales.

Este tipo de acusaciones son preocupantes, dado que, ya este marco legal al que nos referíamos anteriormente no sería confiable, estable y predecible, sino más bien apegado a la discrecionalidad, hecho que, como ya sabemos, amenaza nuestra democracia.

Aunado a esto hay otras consecuencias, como la influencia negativa en el crecimiento económico del país, debido a que los actores económicos (inversores) necesitan tener la certeza (que se traduce en credibilidad) de un marco jurídico con estabilidad y que se pueda predecir, porque la toma de sus decisiones depende de la expectativa de un estado de derecho, puesto que no resulta recomendable invertir en un país que no goza de esta garantía.

Este tema ha tomado mucha relevancia los últimos días debido a la percepción de poca certidumbre jurídica. Recientemente, el informe de este año realizado por el Departamento de Estado de Estados Unidos indicó que Panamá debe trabajar en la institución de la seguridad jurídica.

Así, debemos señalar que para el desarrollo integral de nuestro país es necesario que exista la certeza de que nuestro Estado es tutelado bajo un sistema legal establecido, que no está supeditado a las arbitrariedades de la administración en turno.

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Este artículo se publicó el  12  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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Un arma para combatir los males sociales

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La opinión de….

María Alexandra Roper B.

La educación en nuestro país es simplemente una catástrofe. Esto se puede percibir cuando los estudiantes aspiran a entrar a las universidades estatales, y estas se ven en la necesidad de hacer medianas para que los que no cumplen con los mínimos conocimientos de ingreso tengan oportunidad. También se puede percibir cuando vemos tanto desinterés o, más bien apatía, en muchos docentes.

A mi juicio, el valor de la verdadera educación se ha subestimado; muchos ignoran que realmente los problemas que tanto aquejan a nuestra sociedad podrían verse solucionados con esta imprescindible arma.

Veamos la corrupción. Este año, según Transparencia Internacional, Panamá marcó un 3.4 en el Índice de Percepción de Corrupción, lo cual nos ubica como uno de los países más corruptos de América. La corrupción es un problema radicado en el seno de la sociedad, un problema cultural. Es decir, a diferencia de lo que muchas personas piensan, corruptos no solamente son los políticos, estos políticos han salido de una sociedad y de una familia en las cuales no se les ha educado en valores.

Pasemos a la pobreza. La Encuesta de Nivel de Vida (ENV) difundida por el Ministerio de Economía y Finanzas reveló que uno de cada tres panameños (32.7%) vive en situación de pobreza, y cerca de medio millón de personas viven en pobreza extrema. Estas estadísticas, sin duda, son alarmantes, pero este problema también se combate con educación, ya que una persona capacitada puede aspirar a mejores salarios en un ámbito laboral que cada día se torna más competitivo y exige más preparación y. por ende, educación.

De hecho, el Instituto de Estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura estima que para el año 2010 la cifra de analfabetos será de 143 mil (6%) panameños, cifra que todavía continúa siendo elevada.

Inseguridad. Este es uno de los más emblemáticos temas, ya que sin ningún resultado favorable se aumentan penas, se construyen más centros penitenciarios, olvidando que la meta no es que siga aumentando la cantidad de personas que delinquen, sino que la sociedad panameña carezca de delincuentes. Esto, nuevamente, se logra con educación; una persona que está educada en valores, tendrá conciencia del delito y lo evitará porque sabrá que no es lo que la sociedad o su familia esperan de él.

Un individuo capacitado tendrá las herramientas para que en el evento de no conseguir empleo, sea su propio empleador, en contraste con ir a robar o a vender drogas.

Como hemos visto, hay muchas ventajas de contar con educación de calidad en nuestra sociedad, actualmente se invierte mucho en educación, este año 34% del presupuesto general del Estado se destinó a educación, pero sin ninguna mejora notable.

Así que el problema no es que no se invierta, el problema es el desaprovechamiento de los recursos y la falta de políticas públicas realmente efectivas para tener una educación de calidad.

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Publicado el  14 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, y el 16 de diciembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quienes  damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que le corresponde.