Justin se murió antes de tiempo

La opinión de…

 

Rossana Uribe

Ustedes no sabrán quién era Justin Pino. Era un chico joven, inteligente y muy trabajador. Respetuoso y comedido. Era nuestro proveedor de soluciones tecnológicas y se murió antes de tiempo, se murió cuando aún tenía mucho por hacer, se murió por la irresponsabilidad de unos choferes de bus que ese día amanecieron con ganas de jugar a asesinar.

Cuando unos buses compiten en regatas en plena avenida y atropellan a cuanta persona ose ponerse en su camino, eso no puede tener otro nombre que asesinato. Así, ni más ni menos.

Hablar del sistema de buses que tenemos por buses en la ciudad de Panamá es hablar una vez más de lo mismo. Buses que se caen a pedazos en plena avenida, faltos de mantenimiento, obsoletos, manejados en su mayoría por ineptos que no han pasado ni una verdadera prueba de manejo, a quienes se les acumulan las multas sin que nadie les haga nada porque la mafia es impune. Con troneras, pero sin frenos, con luces por todos lados pero sin asientos decentes. Con “secretarios”, pero sin supervisores. Con grandes motores y bocinas, pero sin vergüenza.

Y ahí es cuando me indigno. Se inventaron unas multas que nadie pone; la mafia busera es más fuerte que cualquier gobierno. Y es que, claro, muchos de ellos pertenecen a grupos que se las arreglan para caer parados en cualquier circunstancia; hablan de que los buses “no dejan nada”, pero traen grandes cadenas de oro al cuello y relojes que cuestan lo que un carro.

Yo los metería a todos estos armatostes en un gran terreno baldío y vería qué partes me sirven para reciclar y a las otras les prendería fuego hasta verlos reducidos a cenizas. Pero ya, mañana mismo los sacaría de circulación. Para luego es tarde.

Y que el público se acostumbre al Metro Bus que circula a la velocidad que debe, por el carril que debe y conducido por gente entrenada, que recibe un salario, seguro social y prestaciones laborales, que debe pasar un examen de manejo y es supervisado como debe ser. Que usan uniforme y son corteses. Que les guste a algunos o no, circulan a 60 kilómetros por hora, porque así debe ser.

Ojalá ahora de verdad se cambie el sistema, que no valgan los mafiosos apadrinados por políticos oportunistas, que no haya coima que valga ni amiguismo que se imponga.

No puede haber más Justin que no logren sus sueños. Ni uno más.

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Este artículo se publicó el 31  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.
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Seguridad jurídica, nuestro imán

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La opinión de….

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ROSSANA URIBE

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Seguridad jurídica, nuestro imán

Panamá ha logrado atraer la mayor inversión extranjera directa (IED) de América Central, gracias a su estabilidad política, social y económica desde 1990. En el año 2007 la IED alcanzó los mil 907.2 millones de dólares y al cierre de 2008 se fijó en 2 mil 401.7 millones de dólares.

Según la Contraloría General de la República, las políticas implementadas en la década de 1990 influyeron en la composición del acervo en las actividades económicas del país, fortaleciendo otros sectores productivos. La IED acumulada al año 2007 de 13 mil 867.8 millones de dólares, sextuplica el acumulado a 1990 de 2 mil 274.9 millones de dólares, mostrándose los mayores flujos en los últimos tres años.

Catapultaron la IED la privatización de los casinos, el ferrocarril de Panamá, Instituto Nacional de Telecomunicaciones y el Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación. Mientras que a inicios de la presente década se ejecutaron notables procesos de fusiones y adquisiciones de empresas, como la compra de la Cervecería Nacional por inversionistas colombianos y suizos, y la adquisición de Grupo Banistmo por el conglomerado internacional HSBC en 2006.

La economía ha sido dinamizada por el llamado boom inmobiliario desde mediados de 2006 que transforma los sectores costeros de la bahía de Panamá, Costa del Este, Punta Paitilla, Punta Pacífica, San Francisco y la Avenida Balboa. Con miras a satisfacer la demanda del turismo residencial, los baby boomers y de residentes de todas las partes del mundo que llegan de la mano de empresas multinacionales que han decidido radicarse en Panamá por su excelente situación geográfica y condiciones de vida.

Panamá enfrenta ya necesidades urgentes de infraestructura vial y de transporte, para poder atender este crecimiento urbano y demográfico. No cabe duda de que el metro, la transformación del sistema de buses; así como las importantes autopistas y ampliaciones de los corredores anunciadas recientemente, requerirán de voluntad, capacidad técnica e inversiones para construirlos en el tiempo necesario, evitando así una desaceleración de este crecimiento que hemos vivido y del que somos parte.

Es notable observar que las principales economías del mundo han optado por privatizar y concesionar estas infraestructuras como lo son las autopistas, los sistemas de abastecimiento de agua y alcantarillado, sistemas de transporte colectivo y aeropuertos, entre otros, en concesiones de 30, 50 y hasta 95 años como en Australia, destinando mayores recursos a gasto social como educación y salud, y porque generalmente en manos públicas, se vuelven focos de corrupción e ineficiencia. Para lograr esto se requiere una seguridad jurídica impecable para atraer y mantener inversiones a largo plazo.

El gobierno que preside Ricardo Martinelli, desde el 1 de julio de 2009 tiene como meta llegar este año a los mil millones de dólares en inversión directa extranjera.  Pero para lograrlo, es necesario un clima creciente de estabilidad jurídica. Panamá está en la mira de los inversionistas por ser una de las pocas economías que tiene proyectadas tasas de crecimiento positivo, de 2% a 3% para 2009. Sería inexcusable que el país pierda esta oportunidad y que se cristalicen las propias palabras del presidente Martinelli que dijo en el foro de Naciones Unidas: “Panamá será el mejor país de América para los negocios e inversiones”.

Diálogo, comunicación abierta y actuar en derecho son factores clave para ofrecer un clima favorable para la inversión local y extranjera. Mientras que la inconsistencia en los pronunciamientos públicos y falta de transparencia la ahuyentan. Panamá es y ha sido un imán de atracción, ojalá no comencemos a expulsar lo que hemos atraído

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Publicado el 15 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.