Muertes por regatas

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La opinión del Abogado y Comentarista…

Guillermo Márquez B.

Recientemente ha ocurrido, una vez más, la muerte de un transeúnte por atropello, causada por uno de los dos conductores de autobuses de pasajeros que nuestro vulgo ha bautizado, muy acertadamente, con el nombre de Diablos Rojos.

 

Eso es lo que en derecho se denomina delito culposo, lo cual consiste en causar un daño no deseado, ya sea por negligencia o temeridad. En consecuencia, al conductor del bus que en regata con otro le quitó la vida a un transeúnte lo llamarán a juicio por homicidio culposo, y al otro, simplemente lo multarán por manejar en regata.

Sería de desear que se efectuara una enmienda en nuestro Código Penal para que tanto al uno como al otro se les persiguiera por el delito de homicidio culposo, puesto que el que no hizo el atropello homicida, por su temeridad en eso de echar regata, merece también ser considerado tan culpable como el otro.

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<>Artículo publicado el 20  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Justin se murió antes de tiempo

La opinión de…

 

Rossana Uribe

Ustedes no sabrán quién era Justin Pino. Era un chico joven, inteligente y muy trabajador. Respetuoso y comedido. Era nuestro proveedor de soluciones tecnológicas y se murió antes de tiempo, se murió cuando aún tenía mucho por hacer, se murió por la irresponsabilidad de unos choferes de bus que ese día amanecieron con ganas de jugar a asesinar.

Cuando unos buses compiten en regatas en plena avenida y atropellan a cuanta persona ose ponerse en su camino, eso no puede tener otro nombre que asesinato. Así, ni más ni menos.

Hablar del sistema de buses que tenemos por buses en la ciudad de Panamá es hablar una vez más de lo mismo. Buses que se caen a pedazos en plena avenida, faltos de mantenimiento, obsoletos, manejados en su mayoría por ineptos que no han pasado ni una verdadera prueba de manejo, a quienes se les acumulan las multas sin que nadie les haga nada porque la mafia es impune. Con troneras, pero sin frenos, con luces por todos lados pero sin asientos decentes. Con “secretarios”, pero sin supervisores. Con grandes motores y bocinas, pero sin vergüenza.

Y ahí es cuando me indigno. Se inventaron unas multas que nadie pone; la mafia busera es más fuerte que cualquier gobierno. Y es que, claro, muchos de ellos pertenecen a grupos que se las arreglan para caer parados en cualquier circunstancia; hablan de que los buses “no dejan nada”, pero traen grandes cadenas de oro al cuello y relojes que cuestan lo que un carro.

Yo los metería a todos estos armatostes en un gran terreno baldío y vería qué partes me sirven para reciclar y a las otras les prendería fuego hasta verlos reducidos a cenizas. Pero ya, mañana mismo los sacaría de circulación. Para luego es tarde.

Y que el público se acostumbre al Metro Bus que circula a la velocidad que debe, por el carril que debe y conducido por gente entrenada, que recibe un salario, seguro social y prestaciones laborales, que debe pasar un examen de manejo y es supervisado como debe ser. Que usan uniforme y son corteses. Que les guste a algunos o no, circulan a 60 kilómetros por hora, porque así debe ser.

Ojalá ahora de verdad se cambie el sistema, que no valgan los mafiosos apadrinados por políticos oportunistas, que no haya coima que valga ni amiguismo que se imponga.

No puede haber más Justin que no logren sus sueños. Ni uno más.

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Este artículo se publicó el 31  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

La solución no es prohibir

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La opinión del Profesor y Maestro Instructor de Rescate,   Miembro de APAVE …

Abdiel Iván Batista C.

(aibatista@hotmail.com).

Se ha hecho costumbre en nuestro país que luego de un accidente la solución futura es prohibir que se siga realizando la actividad en la que se dio la situación. Peligro, inseguridad y riesgos, encontramos en nuestras casas, en el trabajo, en la calle y hasta en el hablar, pero los riesgos que conllevan el practicar una actividad, se pueden, eliminar o minimizar (de acuerdo al clima y cantidad de personas) manejar (con capacitación y sentido común) o transferir (a través de una póliza de seguro). Muchos guías locales autodidactas y aun aquellos certificados lo desconocen, razón por la cual corren riesgos innecesarios, sin tener un plan de acción para la ruta o actividad a realizar y mucho menos haber identificado en la actividad los riesgos y sus consecuencias probables.

Hace pocos días murió Ulpiano Gaitán, joven de 26 años quien se desempeñaba como guía de turismo ecológico en las tierras altas, al caer al agua y perder la vida;  y me permito discrepar con mi amigo José Donderis, director provincial del SINAPROC en Chiriquí, cuando le da solución al problema, exigiendo a la ANAM el cierre del Sendero Los Quetzales, basado en lo peligroso del mismo, cuando la solución es exigir que ANAM señalice el sendero, que los guarda parques adviertan de los peligros a encontrar y mucho más importante exigir que los guías locales sean capacitados en seguridad, tal como primeros auxilios, seguridad acuática, supervivencia y montañismo, evaluación de riesgos etc.

No es momento para quejas, si nos quejamos entonces iniciemos con las autoridades de las tierras altas, quienes han visto crecer la actividad turística, dejando a un lado la seguridad.

La Asociación Panameña de Aventura y Excursionismo APAVE, organización sin fines de lucro a la cual pertenezco, y cuyo objetivo es promover las actividades al aire libre, tiene entre sus planes a corto plazo iniciar capacitaciones para guias locales con la finalidad que realicen actividades seguras y con riesgos controlados.

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<>Artículo publicado el 7  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Santos inocentes en el trabajo

La opinión del Periodista y Docente Universitario….

 

 


MODESTO A. TUÑÓN F.

modestun@yahoo.es

La escena EN EL PERIÓDICO no pudo ser más patética en el periódico; un cuerpo de un casi adolescente, tirado en el piso y cubierto por una tela.   El hecho detrás de la imagen narra que un menor que se desempeñaba como asistente del conductor del autobús, tuvo un descuido, durante el recorrido, no pudo asir con firmeza un lugar seguro y resbaló. El vehículo continuó y fue inevitable el resultado, el joven quedó sin vida debajo de la carrocería.

Es paradójico que la única explicación que recibimos quienes conocemos la historia es una abuela que habla de los objetivos que tenía el joven que acaba de morir; de sus sueños inmediatos de comprar sus juguetes y algo para ella.   Además, el conductor del transporte accidentado, que se lamentaba porque le profesaba un cariño al ahora difunto y que era su compañero de trabajo.

Entre los involucrados, asombra que nadie se refiera a la complicidad que cada QUIEN lleva encima ante la muerte de un joven de apenas trece años. Cuando se ha dicho que los menores no deben trabajar, se trata de exponer que ellos no tienen ni la misma consistencia, ni están preparados en la mayoría de los casos para superar una contingencia como, esta en que se vio involucrado el chico. MUY PEGADOS ESTOS DOS CONCEPTOS QUE SUENAN PARECIDOS, AUNQUE NO SIGNIFIQUE LO MISMO.

El trabajo de menores en Panamá, está relacionado LA MAYORIA DE LAS VECES con los niveles de pobreza. A menudo las familias que no cuentan con una solución a sus necesidades, envían a los hijos menores de edad a la calle a ver si consiguen ‘algo’, que les posibilite entradas para satisfacer necesidades de ellos y de sus familias.

Lo negativo, además del hecho en sí, es que no están cerca y no reciben una orientación de sus familiares adultos. Deben estar en la calle y en actividades, expuestos a los peligros ¿lógicos? ¿CUÁLES SON LOS PELIGROS LÓGICOS, NO CREES QUE DEBIERAS AÑADIR ‘LÓGICOS DE ANDAR DESPROTEGIDOS’ O ALGO QUE UBIQUE AL LECTOR EN LO QUE QUIERES DECIR?, sin contar con una vigilancia o la compañía de otras personas que les puedan ilustrar o advertir de los peligros. Peor cuando, como en este caso, estos menores que trabajan, se desempeñan sin recibir protección en las faenas.

El fenómeno socioeconómico del trabajo infantil en Panamá, presenta índices alarmantes, no por las cifras en sí, sino porque hay un desmesurado crecimiento, no obstante que los indicadores económicos se comportan de manera positiva. Esto demuestra que hay componentes de explotación y que las causas están más allá de la bonanza aparente de las estadísticas.

Hay una especie de aceptación colectiva de que los menores se involucren en tareas que normalmente, deben estar en manos de mayores de edad. La incursión de adolescentes, elimina las responsabilidades laborales y de otros compromisos que son de obligatorio cumplimiento en los acuerdos formales de trabajo. Pese a las campañas, no hay una verdadera vocación de acabar con estas prácticas extendidas en todo el país.

Hace unos años ¿intercambié? ¿MANTUVE? un diálogo con un niño indígena que limpiaba zapatos en Changuinola, quien me confesó que no asistía a la escuela, pese a que estaba en edad escolar. Su vida transcurría entre las calles de esa ciudad en búsqueda de CLIENTES PARA quienes quisieran lustrar sus calzados y era solo esa perspectiva que, a sus pocos años de edad, ya marcaba su vida, tal como se dibujaba en la melancolía de su rostro infantil.

Hace unos años se hizo un análisis de la realidad del trabajo infantil en el país y se presentó en los resultados que unos 47 mil jóvenes, en el territorio nacional realizaban actividades de este tipo con diferentes niveles de riesgo. Los últimos estudios actualizan esas cifras y establecen nuevos saldos cercanos a 90 mil, el doble; por lo que el balance demuestra que hemos fracasado en esta lucha.

Ante otros problemas, concebidos como de mayor complejidad en el campo social y económico, el mercado ha permitido que una mayor cantidad de chicos y chicas, salgan a buscar un oficio para tratar de resolver diferentes tipos de necesidades, sobre todo familiares, y se involucran en una relación que les hace obreros, cuando deben dedicar el tiempo por entero a culminar una formación académica.

Quienes miramos la vida con otros ojos que no son los de la fantasía, las travesuras lúdicas y los encantamientos, debemos construir un escenario que posibilite que los niños y los menores en general, puedan dedicar sus capacidades en la formación que requieren para hacerse ciudadanos con posterioridad.

Pero se requiere una formación académica formal y que garantice que la vida en el futuro, pueda ser comprendida, asumida y transformada creativamente por esos chicos que no deben morir hoy aplastados bajo crueles ruedas del destino.

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<> Este artículo se publicó 29  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Antes de criticar, primero hay que saber

La opinión del Empresario…

RAFAEL CARLES
rcarles@cableonda.net

 

Son muchos los que infundadamente se oponen a la Resolución No. 41,039 de la Junta Directiva de la Caja del Seguro Social, que establece la obligatoriedad del Plan de Prevención y Gestión de Riesgos Profesionales en todos los centros de trabajo del país.  Y tanto la han contrariado y argumentado que, a la fecha y a casi dos años de su promulgación y publicación en Gaceta Oficial, aún se resisten a implementarla y cada día la dilatan y postergan más.

Lo trágico es que aquellos que se oponen lo hacen por desconocimiento y pasan por alto que un Plan de Riesgos consiste precisamente en analizar y revisar los sistemas de trabajo para buscar nuevas y mejores formas de producción y operación, utilizando la innovación, la creatividad y el consenso como herramientas claves para el rediseño de los procesos.

Y es dentro de este contexto que surge la figura obligatoria del Plan de Prevención de Riesgos, la cual enfatiza que la salud del trabajador es importante en la cadena productiva y plantea la seguridad ocupacional no desde un punto de vista de costo financiero, como se hace actualmente, sino en torno a las múltiples oportunidades que tiene el propio trabajador que las ejecuta para producir resultados favorables para la empresa. Es necesario aclarar que este tipo de Plan no se contrapone a la calidad total o a ningún otro método que maximiza la productividad laboral, sino que examina cada proceso y es capaz también de contribuir sustancialmente al logro de los objetivos financieros y organizacionales de la empresa.

En el ámbito mundial y nacional, las incapacidades por accidentes de trabajo constituyen un problema por los costos que generan a la seguridad social. Actualmente existen estudios que permiten proponer estrategias para mejorar dichos problemas; se sabe, por ejemplo, que el déficit de la seguridad social tiene su origen, entre otras causas, en el impacto del pago de las incapacidades.

En Panamá las incapacidades representan un problema deficitario para la CSS, quien debe destinar parte de los recursos a la atención de daños a la salud y a la prestación económica correspondiente.

Los accidentes de trabajo repercuten en el aumento de los días de incapacidad, las consultas clínicas y urgencias, los auxiliares de diagnóstico y la rehabilitación, con lo cual se elevan los costos de atención médica. Según los resultados de algunos informes históricos acerca de los accidentes laborales según el tipo de industria o actividad económica, cada día ocurren con mayor frecuencia y mayor gravedad, lo que afecta también la relación de la calidad de la atención médica con respecto al número de incapacidades, las características del asegurado y el tipo de padecimiento.

Existen otros factores que se han asociado con las incapacidades, en los que se involucra tanto al médico como al patrono y al asegurado, y que reconocen y sustentan la pérdida de bienestar económico del trabajador y de rentabilidad de la empresa cada vez que ocurren accidentes de trabajo. Desafortunadamente, los detractores de la Resolución No. 41,039 no investigaron esta realidad y obviaron los cálculos sobre la prevalencia de los accidentes de trabajo en Panamá y de los factores de riesgo relacionados, donde fácilmente se observa que la magnitud de los riesgos profesionales es consecuencia de las condiciones inseguras existentes en los lugares de trabajo.

Igualmente, esta misma conclusión se obtiene cuando se contrasta la resistencia de los empleadores y su limitada vocación hacia la salud e higiene ocupacional, con el número de accidentes de trabajo, el número de enfermedades profesionales, la cantidad de defunciones y de incapacidades permanentes. Es decir, el tema de oponerse porque sí a la obligatoriedad del Plan de Prevención y Gestión de Riesgos Profesionales refleja una actitud inmadura que ralla en lo intransigente, que además pasa de la mera ignorancia a un estado de total negligencia.

Ante esta problemática y temeraria postura, es oportuno recordar que el objetivo esencial de la Resolución No. 41,039 es la implantación obligatoria de un Plan de Prevención y Gestión de Riesgos Profesionales que ayude a los empleados a tener un ambiente seguro y saludable de trabajo, que permita a las empleadores alcanzar niveles de rentabilidad como resultado de mejoras a sus procesos y sistemas productivos, y que garantice a las autoridades de la CSS la obtención de información oportuna que promueva la atención efectiva de incapacidades por causa de accidentes y enfermedades de trabajo.

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<> Este artículo se publicó el 23 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en:   https://panaletras.wordpress.com/category/carles-rafael/

Vivan los mineros chilenos

La opinión del Profesor de la Universidad de Panamá….

 

MARCO   A.  GANDÁSEGUI,  HIJO
gandasegui@hotmail.com

En Panamá conocemos a Chile, en gran parte, por su cordillera, su vino y por el cobre que cruza el Canal con destino a los mercados de Norte América y Europa. En la actualidad, ese metal precioso chileno se dirige más hacia las usinas chinas. La saga de los 33 mineros enterrados en un socavón durante tres meses capturó la imaginación y la solidaridad de todos los trabajadores del mundo, especialmente en Panamá. Su rescate fue recibido con alegría espontánea por todo el mundo.

Los trabajadores del mundo celebraron el heroísmo de los mineros, la voluntad de los chilenos por salvar a sus hijos atrapados y la moderna tecnología utilizada para hacer posible el enorme empeño. Al mismo tiempo, sin embargo, los mineros chilenos han planteado muy claramente que lo ocurrido pudo haber sido evitado.   La tragedia fue provocada por dos causas: en primer lugar, el desgreño de los empresarios, quienes solo tienen interés en extraer más minerales de la Tierra sin importar el costo humano.   En segundo lugar, el gobierno de ese país que nunca modernizó su legislación para elevar al más alto nivel de seguridad las condiciones de trabajo en las minas chilenas.

En reciente escrito, Francisco Herreros plantea que el mundo ‘ignora que el mismo día del rescate, los otros 328 trabajadores de la mina San José (en Copiapó) fueron despedidos sin indemnización por causal de quiebra’.

También desconoce ‘que en 2009 se registraron más de 191 mil accidentes laborales en el país, con 443 muertos. Además, en el primer trimestre de 2010, fallecieron 155 trabajadores.   Los accidentes mineros dejaron 373 muertos en Chile en la última década, y 31 en 2010.   Mientras el rescate alcanzaba el clímax, fallecieran víctimas de accidentes otros dos mineros, en Petorca y la Ligua’.

La situación chilena se parece a Panamá, así como a Colombia, Brasil y México donde los accidentes mineros son usuales sin que los gobiernos pongan orden en el desgreño de los empresarios.   Al igual que en los demás países latinoamericanos, la explotación minera favorece a inversionistas extranjeros. En el caso de Chile, el cobre es la entrada fiscal más importante. Solo la empresa estatal CODELCO aportó en las últimas tres décadas 70 mil millones de dólares al fisco. (Guardando proporciones, es el Canal de Panamá para la economía chilena).

Al mismo tiempo, el sector privado de la minería chilena que representa más de la mitad de las explotaciones solo aportó 9 mil millones en los últimos 5 años. Pero, transfirió a sus filiales en el extranjero otros 90 mil millones de dólares en ganancias.

Según Herreros, el meollo del asunto no estriba en unos dólares más. ‘En materia de seguridad del trabajo en las minas, bastaría que el gobierno chileno envíe al Congreso un proyecto de ley que ratifique el Convenio 176 de la OIT, sobre Seguridad y Salud en las Minas. Pero no lo hará, ya que dicho convenio permite que los trabajadores paralicen las faenas que no consideren seguras, sin ser despedidos. Tampoco enviará proyectos que ratifiquen el Convenio 155 sobre Seguridad y Salud de los Trabajadores, la Recomendación 164 y el Convenio 187’.

Al igual que en el resto de la región, esta situación de inseguridad laboral no le permite a Chile salir de su situación de subdesarrollo. La sobreexplotación de sus trabajadores no les permite integrarse al mercado de consumo e impulsar un crecimiento interno del país.

Pero los trabajadores chilenos enfrentan otro reto quizás aún más difícil. El gobierno chileno aprovechando ‘el viento de cola’ provocado por el drama de los mineros de Copiapó, anunció su intención de introducir reformas a la legislación laboral. Según Herreros, el presidente ‘Piñera intentará meter de contrabando la modernización del mercado laboral’ que obsesiona desde hace años a la derecha y el empresariado, con medidas tales como ‘la consagración legal de la flexibilidad laboral, eliminando la indemnización por años de servicio y debilitando el movimiento sindical rebajando a cinco el número mínimo de trabajadores para constituir un sindicato’.

El pueblo chileno acaba de rescatar a sus 33 mineros de una muerte segura, gracias a su fuerza y determinación. El mundo celebra. Igualmente, hay que destacar la disciplina y fe inquebrantable de los 33 mineros que no se rindieron. Sin duda, los trabajadores mineros y su historia combativa reflejan la organización del pueblo chileno. En muchas oportunidades ha levantado proyectos para sacar el país de la pobreza.   Una y otra vez ha sido reprimido. Herreros concluye que lo único que puede darle esperanza a Chile ‘es la recomposición de un fuerte movimiento popular, con vocación de poder’.

 

 

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<> Este artículo se publicó el 28 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/gandasegui-marco-a/

Represión ¡No!: Prevención

La opinión del Político y Director Nacional PRD…

Rafael Pitti

Cada vez que ocurre una tragedia en materia de accidentes de tránsito, de manera recurrente las autoridades de turno adoptan la “salomónica” idea de aumentar el monto de las sanciones por infracciones al reglamento de circulación vial. Esta costumbre no es privativa en este asunto,  se maneja también en el Órgano Judicial con el aumento de penas a menores infractores o involucrados en crímenes y las penas en diferentes actividades delincuenciales.
No censuramos las actualizaciones o cambios que se realicen para ajustar a contener la grave situación que vive el país; sin embargo, las estadísticas en cifras demuestran que la medicina no es suficiente para extraer el mal, o provocar que la enfermedad tenga un nivel aceptable que el cuerpo pueda tolerar y con el cual pueda convivir sin alteraciones.

En tal sentido tengo que ser lacónico al señalar que existe una carencia y deficiencia en el tema de supervisión y fiscalización diurna y nocturna en las vías. Esto es irrefutable ya que cuando ocurre una colisión o accidente, son de 3 a 4 horas para la presencia de un inspector. El SIA que es el Sistema de Información de Accidentes, ubica los lugares propensos y concurrentes en la captación, pero inexplicablemente adolece de su atención. Se conjugan dos elementos adicionales como son la iluminación y señalización, que insisto debe recurrirse a la adquisición de material de tecnología de punta que aunque costoso, a largo plazo resulta menos oneroso. Una sencilla pero prolija investigación en campo, ratifica y sustenta el planteamiento.

Aunado a esto, escucho y veo con asombro, que en la A.T.T.T. hay una nueva oficina o departamento, Centro de Capacitación Vial, que no cuestiono s u objetivo, lo que censuro es que el mismo no existe en la estructura orgánica de la institución.   Contrario a ello, el CONTSEVI, Consejo Nacional de Tránsito y Seguridad Vial, es un organismo creado por Ley, mediante Decreto Ejecutivo 640 de 27 de diciembre 2006, que tiene pendiente la aprobación del Reglamento Interno por Junta Directiva y que el mismo sea incorporado oficialmente, de tal forma que como unidad ejecutora, goce de partida presupuestaria para desempeño y labor.

Es necesaria una agresiva dinámica en escuelas, empresas, instituciones del estado y las comunidades organizadas, de manera que los programas de educación y adiestramiento a la población, conductores y peatones sean aplicados con la intensidad y sostenimiento debido, que generen la preocupación y conciencia ciudadana.   No tengo la menor duda que medios de comunicación y sociedad en su conjunto se integrarán en la tarea. De lo contrario, estos aumentos en las sanciones solo servirán para que las negativas unidades en la institución, conviertan la medida en una jugosa y fructífera actividad, especialmente abusando de los presuntos conductores en estado etílico. Aquí se requiere fortalecer e innovar la idea del Conductor Designado.

<> Este artículo se publicó el 18  de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que le corresponde.