La importancia de Cancún

La opinión de la Embajadora de Estados Unidos en Panamá….

PHYLLIS M. POWERS
cordovaaa@state.gov

Hoy en día, alrededor del mundo, ya estamos viendo los efectos dañinos del cambio climático, desde temperaturas que aumentan y glaciares que se derriten hasta elevados niveles del mar y sequías cada vez más largas.   El costo para nuestro planeta solo empeorará si la comunidad internacional no fortalece sus esfuerzos para atender este problema. La próxima conferencia climática de las Naciones Unidas en México ofrece una oportunidad para dar un importante paso hacia adelante —y debemos aprovechar este momento, juntos.

Estados Unidos está comprometido en trabajar con Panamá y nuestros otros socios internacionales para enfrentar este gran reto global.

En Cancún, debemos trabajar para construir sobre el progreso obtenido el año pasado en Copenhague y adelantar todos los elementos claves de las negociaciones— mitigación de emisiones, transparencia en las acciones, financiamiento, adaptación, tecnología, y la protección de nuestros bosques.  Al avanzar, debemos también evitar socavar lo logrado en Copenhague, donde los líderes dieron un paso significativo y sin precedentes en nuestro compromiso colectivo de enfrentar el reto del cambio climático. Como parte del Acuerdo de Copenhague por primera vez todas las principales economías se comprometieron a realizar acciones para limitar sus emisiones y hacerlo en una forma transparente a nivel internacional. El acuerdo también incluye disposiciones para asistencia financiera, con el fin de apoyar el desarrollo de tecnología limpia, la adaptación y la protección de los bosques en esos países que más lo necesitan. Estas disposiciones consisten de un compromiso de financiamiento para ‘inicio rápido’ por naciones desarrolladas que se acerca a $30 mil millones en los años 2010 — 2012 y un compromiso de movilizar $100 mil millones anualmente de fuentes públicas y privadas para el 2020 en el contexto de mitigación y transparencia significativas.

Al ejecutar su compromiso para el inicio rápido, Estados Unidos ha aumentado de forma significativa su financiamiento climático en el 2010 a un total of $1,700 millones, $1,300 millones de asistencia asignada por el Congreso y $400 millones en créditos para finanzas de desarrollo y exportación.

Estados Unidos también está trabajando fuertemente para reducir sus propias emisiones. La Ley de Recuperación del presidente Obama brindó más de $80 mil millones para apoyar la transición a una economía de energía limpia.  Hemos establecido los estándares de ahorro de combustible y emisiones de tubos de escape más ambiciosos que hemos tenido en Estados Unidos. Estamos dando pasos importantes para reducir las emisiones de nuestras mayores fuentes de contaminación. El presidente Obama continúa comprometido con la creación de leyes sobre energía doméstica y el clima.

Al viajar por Panamá veo preocupación sobre los impactos actuales y las amenazas potenciales que presenta el clima cambiante, pero me animan las acciones que se están realizando.

Panamá está promoviendo fuentes de energía renovable, revisando su política de ahorro reducido en las emisiones y está realizando los pasos técnicos necesarios para prepararse para participar en el programa colaborativo de reducción de las emisiones que se originan por la deforestación. Las impresionantes organizaciones ambientales de Panamá están creando conciencia en el público, analizando las opciones que representan las políticas y están promoviendo la eficiencia energética.

El Acuerdo de Copenhague es, y la próxima reunión sobre el cambio climático en Cancún deberá ser, un paso importante en nuestro compromiso colectivo de acelerar la transición a una economía sostenible y de energía limpia, dejando un planeta más limpio y más saludable para todos.

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<> Este artículo se publicó el  7 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la   autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/powers-phyllis-m/
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Activismo contra la violencia de género

La opinión de SE la Embajadora de Estados Unidos en Panamá …

Phyllis M. Powers

La violencia contra las mujeres afecta a Panamá como a cualquier otra nación.  La violencia de género es una pandemia mundial que trasciende todas las fronteras.  Puede amenazar a mujeres y niñas de cualquier edad, raza, etnia, estrato social y de muchas maneras.  En Panamá, se reportaron más de 2 mil casos de violencia doméstica durante la primera mitad de 2010, y 46 mujeres han muerto a causa de la violencia doméstica en lo que va del año. Un informe del Centro de la Reina Sofía (Madrid, España) acerca de la violencia doméstica, emitido en octubre pasado, revela que Panamá ocupa el décimo lugar en el índice global de tasas de femicidio.

Frente a esta realidad, estaremos participando una vez más en los “16 Días de Activismo en contra de la Violencia de Género”, que comenzarán hoy, 25 de noviembre, con el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia en contra de la Mujer y terminarán el 10 de diciembre en el Día Internacional de los Derechos Humanos.    Estos 16 días son un recordatorio aleccionador de que la violencia de género tiene profundas consecuencias socioeconómicas para toda la sociedad, no solo para aquellas que sufren lo peor del abuso.

Debemos hacer frente a la impunidad que con demasiada frecuencia permite que los autores más atroces de estos delitos no rindan cuentas. Tenemos que corregir la mala condición de las mujeres y niñas en todo el mundo, hecho que las infravalora y las hace vulnerables. Además, debemos apoyar la inclusión de hombres y niños en las actividades dirigidas a abordar y prevenir la violencia y a cambiar las actitudes con respecto al género, así como reconocer que los hombres también pueden ser víctimas debido a su género. Por último, debemos destacar y promover programas eficaces que ya dan resultado.

Estados Unidos también trabaja a nivel bilateral y multilateral para definir la violencia de género no solo como tema de la mujer, sino como temas internacionales de derechos humanos y seguridad, y estamos tomando acciones al trabajar con una variedad de participantes directos e interesados en el tema.   También estamos enfocándonos en la potenciación económica de la mujer.   Los estudios revelan que las mujeres que controlan sus propios recursos son menos vulnerables a convertirse en víctimas debido a su género.

Es por eso que la Embajada de Estados Unidos orgullosamente apoya al programa de la Fundación Calicanto (CAPTA) que acepta a mujeres de los vecindarios más pobres de Panamá, la mayoría quienes han sido víctimas de terribles actos de violencia, y les proporciona otra oportunidad en la vida a través de un curso de capacitación y asesoramiento de seis semanas de duración.   La clave del éxito del programa es que las primeras semanas se enfocan en las mujeres como individuos, fortaleciendo su autoestima. CAPTA es solo otro poderoso ejemplo de lo que puede lograrse para revertir el ciclo de la violencia y potenciar a las mujeres.

Durante los próximos 16 días, les exhorto a todos a que renovemos el compromiso de liberar a la mujer de la crueldad de la violencia.     Los países no pueden progresar cuando la mitad de su población es objeto de marginación, maltrato y discriminación, o cuando se le excluye de la participación política. Cuando se reconocen los derechos de la mujer y se ofrece igualdad de oportunidades en materia de educación, salud y empleo, las mujeres sacan adelante sus familias, sus comunidades y sus naciones y actúan como agentes de cambio.

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<> Este artículo se publicó el 25  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.