Publicidad vs. Comunicación Gubernamental

La opinión del Ingeniero y Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos….

Guillermo Antonio Ruiz

Luego del retorno del régimen democrático, nuestros gobernantes han incurrido en la misma falta: la utilización de la publicidad gubernamental dirigida a favorecer a los amigos y restringirla a los detractores.   Nadie se salva. 

Lamentablemente, este comportamiento se ha acentuado. Por eso creo conveniente reflexionar un poco sobre el uso correcto y efectivo de la comunicación política en función de gobierno.

Está claro que la mayoría de las agencias del gobierno no tienen competencia.

Para lo único que sirve un comercial televisivo del Ministerio de Comercio es para autocomplacencia.

Si el director de la Caja de Seguro Social o el alcalde de la Ciudad de Panamá pagan con dinero público folletos con páginas llenas de fotos de ellos mismos, lo único que logran es que la mayoría de los lectores los señale.   En este error han caído hasta las mejores publicitarias.

Si el Ministerio de Obras Públicas llena los medios de comunicación informando que construyeron puentes en El Rincón de Santa María y en Cerro Viejo Arriba, no sirve para nada.

Si usted le pregunta a mis vecinos de la calle donde vivo en San Francisco que opinan del trabajo del MOP, les dirán sin dudas que es un desastre.    Sencillo, las obras también comunican y si la calle está llena de huecos, no importa que salga en los medios.

Si el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) quiere hacer campañas educativas sobre el ahorro del agua, lo más efectivo es crear un programa dirigido a los jóvenes y niños de las escuelas de manera permanente. Nadie aprende a conservar el agua con publicidad entre novela y novela.

Si la Fórmula 1 es el único circuito con publicidad mundial efectiva, ¿Qué hace la Autoridad de Turismo patrocinando un carro de carreras de un circuito marginal europeo?

Hugo Chávez patrocina a Milka Duno en el circuito INDY Car, pero al menos ella es venezolana. ¿Cómo se llama el panameño que maneja el carro mencionado?

Obras. Esa es la mejor publicidad. Cuando se realizan obras dirigidas a una comunidad, la publicidad debe focalizarse en ese grupo poblacional.

La publicidad masiva es para promover una marca, por ejemplo la del propio gobierno nacional y esto debe ser exclusivo de la labor del Presidente de la República.

El resto debe ser informativo y de utilidad para la comunidad: boletines de SINAPROC, del Ministerio de Salud o de otra agencia del gobierno que lo requiera, pero que esta se haga con la suficiente frecuencia y difusión para que llegue lo más rápido posible a la mayor cantidad de personas.

De nada sirve llenar de publicidad medios y programas con sintonía marginal porque son amigos.   Este es un tema científico y debe ser tratado como tal.

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<>Artículo publicado el  3 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Absolutismo y Autoritarismo en Panamá

La opinión del Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos, Ingeniero….

Guillermo Antonio Ruiz

¿Ha escuchado hablar de autoritarismo sobre el actual Gobierno? ¿Es algo nuevo? Veremos que en nuestra historia la búsqueda del poder absoluto por nuestros gobernantes es más regla que excepción.

Desde el 28 de noviembre de 1821, el país conoce su primer gobernante de facto en el General Tomás Herrera, quien gobernó el llamado Estado Libre del Istmo entre 1840 y 1841. Demetrio H. Brid fue gobernante por 2 días del Estado de facto mientras se creaban las instituciones y se conformaba la Junta Provisional de Gobierno entre el 3 y 4 de noviembre de 1903.

Aunque nuestro país hereda el sistema bipartidista colombiano conformado por conservadores y liberales, los primeros ostentan el poder por los primeros 10 años mientras que hasta principios de los años 30 lo hacen los Liberales.

En el camino, el Presidente Ciro Luis Urriola promulgó el 20 de junio de 1918 el decreto 18 que suspendía indefinidamente las futuras elecciones.

El 3 de enero de 1931 un grupo de jóvenes denominados Acción Comunal se toma el cuartel de la Policía Nacional y la Presidencia, derrocando el gobierno de Florencio Harmodio Arosemena.

A partir de ahí el liberalismo comienza un pronunciado declive dentro de un escenario político confuso hasta la aparición del militarismo liderado por el Coronel José Antonio Remón.

Al lograr la Presidencia, Remón promulga el 6 de febrero de 1953 la Ley 6, la cual en su artículo 21 establece la legalidad de un partido político solo si había obtenido el 20% de los votos de la elección anterior.

Esto provoca el suicidio político de los partidos que lo apoyaron y su recomposición en la Coalición Patriótica Nacional, segundo partido nacido desde el poder hasta entonces, solo después del Partido Nacional Revolucionario, hoy Partido Panameñista.

De ahí solo quedaba en el escenario el Partido Liberal reunificado y la Coalición.

Luego de recobrar el poder, los liberales permiten el reingreso a la escena política de los Panameñistas lo cual, sumado al desgaste provocado por la corrupción generalizada y el desgobierno existente, termina en la ruptura del orden constitucional por parte del Mayor Boris Martínez y el Teniente Coronel Omar Torrijos.

Antes del restablecimiento de la democracia en 1990, pocos presidentes habían iniciado y culminado su período presidencial de forma completa: Belisario Porras las 3 veces (el renunció en una de ellas para postularse nuevamente), Rodolfo Chiari, Harmodio Arias, Ernesto de la Guardia, Roberto F. Chiari y Marcos Robles, (a este último se le separó brevemente del poder).

Vivimos el mejor momento del país no solo en materia económica, también en la estabilidad política. Cuidémoslo bien como sociedad para que en el futuro cercano podamos probar que logramos consolidar realmente nuestra democracia.

 

<>Artículo publicado el  20  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Tendrán la educación que se merecen

La opinión del Ingeniero…

Guillermo Antonio Ruiz

Cuando se habla de la educación en Panamá, a veces muchos pecamos de alarmistas. Pareciera que nuestro futuro estará lleno de analfabetas y desconocedores de lo que necesitarán saber.

Eso no es tan cierto. En Panamá desde hace unos quince años han comenzado a fundarse colegios que tienen un nivel educativo muy superior incluso al de los tradicionales colegios católicos.

Este grupo de jóvenes panameños llegan a dominar al final de su educación secundaria hasta tres idiomas, hacen labor social y visitas a lugares de interés en otros países, dominan perfectamente la tecnología y me han contado que el sentido social de la mayoría es elevado, aunque por cuestiones de presión de grupo por ahora no se note.

La educación de esta nueva generación ronda los B/150.000 al final de sus XII grados y kinder.

Se dan casos de colegios donde las madres van a matricular a sus hijos con los mismos aún por nacer o con pocos meses. Las primeras generaciones ya están en los años iniciales de la Universidad, en su mayoría en centros en el extranjero.

Incluso, ya están en nuestro país Universidades cuyo objetivo son los estudiantes de ese grupo que no han salido al exterior a estudiar.

Estamos hablando de aproximadamente 12,000 niños y jóvenes entre los que han terminado y los que inician en el sistema.

Ahora está el otro lado. Hace unas semanas me apersoné a mi Alma Mater, el Instituto Fermín Naudeau, colegio que aún se dice es el mejor de los públicos del país, algo indiscutible hasta hace unos 15 años.

Ese día vi en el pasillo un gran mensaje, escrito con marcador en la pared al lado de la puerta de un salón, justo arriba de la dirección del colegio que entre otras cosas decía así: “…t’ kiero muxo…Asme saber cuando me perdones y m’ des un besu…”.

En los salones de los últimos años los murales que pensé serían alusivos a las fiestas de noviembre, en realidad se encontraban ocupados con el título: “Movimiento Popular de Panamá” donde se podían apreciar fotos de Genaro López, Saúl Méndez, los logos de Frenadeso en medio de estrellas rojas y su historia, etc. Las gestas separatistas no son importantes aparentemente.

Nuestro país tendrá panameños para dirigir las grandes compañías que están llegando. No hay que preocuparse.

Solamente sigamos confiando en nuestro sistema educativo tal como está.

Ya sabe que si usted tiene un hijo en un colegio secundario público, su futuro jefe ya se está preparando para corregirle sus faltas de ortografía, su nulo cocimiento de la historia y la geografía, su incapacidad de adaptarse a nuevas tecnologías, etc… Su pasividad de hoy la pagarán sus hijos mañana.

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Artículo publicado el  6  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¡Basta ya de indiferencia!

La opinión del Ingeniero y  Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos…


Guillermo Antonio Ruiz 

He llegado al convencimiento que, tal como están las cosas, nuestro país no va a lograr todo su potencial si no cambia la oferta política y el pensamiento de los grupos económicos y generadores de opinión de nuestra nación. Necesitamos un verdadero golpe de timón.

Un país como Panamá necesita un verdadero gran proyecto nacional que comparta toda la sociedad y esté dispuesta a ejecutarlo contra viento y marea. Que nos lleve a lograr grandes, palpables y notables éxitos en no mas de veinte años en materia educativa, de investigación y desarrollo, basado en la expansión de los rubros más importantes del país: servicios, marítimo, turismo, agropecuario y financiero.

Un verdadero proyecto nacional que obligue a nuestros conciudadanos a cambiar esta cultura que resulta a veces asquerosa. Porque si miramos alrededor, es culpa de toda nuestra sociedad que seamos tan indolentes con quienes ensucian su entorno con basura por todas partes, con los jóvenes que sin ninguna razón se retiran de los colegios para terminar en una de las tantas esquinas que cada vez más parecen bazares.

¿Cómo es posible que un país con el sistema de educación primaria totalmente gratuito, con el secundario y la Universidad Nacional casi regalados, adolezca de problemas de baja escolaridad y calidad en la educación de los panameños?

Es que necesitamos disciplina. No con un régimen de facto fascista o comunista de los de antes, que inculquen garantías y derechos. Una disciplina encabezada por un grupo de personas que tengan un líder con carácter, con un proyecto político claro y muy bien explicado en sus objetivos a corto y largo plazo. Un equipo que esté dispuesto a depurar nuestro aparato burocrático haciéndolo eficiente. A descentralizar el país para garantizar agentes de la autoridad que ejecute la misma a raja tabla. A destinar presupuestos a quienes realmente lo necesitan y fomentar la autogestión municipal para sufragar los gastos de cada comuna.

Esto solo se puede lograr con equipos exitosos que repitan el mandato al menos dos períodos presidenciales.   No creo que se necesite recurrir a la reelección presidencial para lograrlo. La República de Chile es el mejor ejemplo de cómo grandes hombres y mujeres, aferrados a sus esquemas mentales sobre democracia y progreso, muy arraigados en ellos y gracias a su formación educativa y política, lograron no solo un proyecto político de largo plazo, sino que además, realizaron una transición a una dirección ideológica distinta sin que su país sufriera traumas mayores.

Basta ya de indiferencia. ¿Por qué no lo podemos hacer? ¿Es que no somos ejemplo del mundo con nuestro Canal, nuestros puertos, nuestro sistema financiero, nuestra sagacidad para recuperar nuestro territorio y expulsar tres ejércitos extranjeros y abolir el propio?

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<>Artículo publicado el  23  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Gobierno y oposición: Huir hacia adelante

La opinión del Ingeniero  y  Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos….


Guillermo Antonio Ruiz

Les pasa a todos. Todo gobernante de nuestro país que se respete cuando comete un error, un gran error, decide profundizar en el para justificarlo luego de, muy interiormente, reconocer la trastada.

Si, es humano. Pero pasa demasiado. Creo que el gran problema de nuestros gobiernos es el nivel de su equipo. El nivel académico, el nivel de educación y de cultura política, el nivel de integración al proyecto, etc.

Todos nuestros ex presidentes del año noventa a la fecha dominan el idioma ingles. Pero no puedo decir lo mismo de los equipos.   Ni hablar de los viceministerios y entidades autónomas dirigidos por miembros de partido cuya única razón para su nombramiento es la cuota política.

Ya que nos gusta tanto las costumbres estadounidenses, me gustaría presentar el modelo de construcción del famoso “imperio Yankee” para explicar la idea.

Para los años 80 del siglo diecinueve y luego de la guerra civil, habían tenido dos presidentes asesinados y cinco presidencias por lo menos mediocres. Así, el poder del ejecutivo se había diluido en el llamado “Big Money” encarnado en millonarios como J.P. Morgan, John D. Rockefeller y Andrew Carnegie.

Acusaciones de corrupción y escándalos de todo tipo eran la tónica de la época. Así las cosas, un representante de la plutocracia llamado William Mckinley asume como Presidente “empresarial y ejecutivo” pero muy dado a olvidar las reglas del juego. Se toma Cuba, Puerto Rico, Filipinas y las Islas de Guam. Lo importante es que su sucesor Theodore Roosevelt, preparado y con un excelente equipo de gobierno es quien, rompiendo con los esquemas partidarios, inicia una real expansión económica y consolidación de su país. Representó a la gente y no a su partido.

Creo que está en manos del próximo Presidente de nuestro país romper con el pasado y guiarnos para que nuestro país sea prospero y equitativo para todos.

Los instrumentos que un mandatario requiere para llevar adelante sus ideas, en este caso el recurso humano, no pueden ser de un bajo nivel de conocimiento del proyecto social, político y económico de la nación. Por eso este país no debe ser gobernado por buenos presidentes con malos equipos.

Se acaba el tiempo. Los próximos años son cruciales para el futuro del país en este siglo.

O los Partidos Políticos inician una recomposición interna nunca antes vista y se modernizan construyendo mecanismos de consulta ciudadana permanente y puliendo sus plataformas ideológicas a todos los niveles, o sencillamente los veremos huyendo hacia adelante y cometiendo los mismos errores del pasado que, como sucedió en 1968, ya nos costó la ruptura de la seguidilla presidencial que comenzó en 1956. A ver si finalmente entre todos nos regalamos la reconstrucción de nuestra historia futura.

 

<>Artículo publicado el  9  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El mes de la Patria que no fue

La opinión del Ingeniero y Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos …


Guillermo Antonio Ruiz

Pensé que lo había visto todo. Un amigo, gran panameño, me comentó que estaba comprando un pavo para celebrar el “thanksgiving day”.   Él se une a la gran cantidad de amigos que se disfrazan y gastan cantidades de dinero en las consabidas fiestas para celebrar el muy estadounidense “halloween”. 

Así pasa también con el deporte. Quizás tenga que ver que el deporte que más sigue el panameño es el baseball y casi nunca tenemos la oportunidad de ver una selección de Panamá que nos una como lo hace la selección de football. La diferencia es que cuando viene el mundial de este último deporte, vemos a nuestros connacionales colocando banderas de países que ni conocen y no están muy seguros de donde quedan. Aún así eso no les impide gastar en banderas, gorras, etc., para apoyar a “su” equipo.

Se nos están infiltrando fiestas foráneas de lo mas normal y pronto perderemos el sentido de las fiestas patrias.   Contrario a otros países, el nuestro tiene la ventaja de celebrar todas sus fechas de reafirmación nacional en el mes de noviembre. Pero cada vez sucede con menos intensidad.

Incluso, con la finalidad de ambientar al comprador lo mas rápido posible, los pocos comercios que se engalanan de patria terminan quitando banderas y alusiones a la fecha a mitad de mes, reemplazando los mismos con decoraciones navideñas, casi todas alusivas al invento del departamento de mercadeo de una empresa de bebidas refrescantes que en los años 30 inventó la figura de Santa Claus.

Nuestra independencia no es un invento foráneo. Se trabajo cada día de estos últimos 107 años. Ningún país de Latinoamérica ha tenido que luchar para sacar a tres ejércitos extranjeros como nosotros y eso debería ser de orgullo nacional.

Si el ciudadano (del país que el prefiera) Alcalde del distrito capital, sus asesores y colaboradores concentraran sus esfuerzos en celebrar con mayor presupuesto y fervor las fiestas patrias honrando la doctrina Panameñista de su partido político tal como se hace en el interior del país, no tendrían que gastar tanto en publicidad y asesores de imagen.

Como nuestros gobernantes están más preocupados por la forma de pleitesía hacia ellos y no por la exaltación de nuestra nacionalidad, queda en la sociedad civil y los medios de comunicación unir esfuerzos para que a partir del próximo año el mes de noviembre sea el gran mes de los panameños.

Mientras tanto, veremos todo el mes de noviembre y diciembre, nuestra navidad con nieve y todo, donde en trineo Santa Claus regordete y con su cabello blanco reemplazará celebraciones como de la separación de Panamá de España.   Lástima que la realidad es que nuestra blanca navidad es solo una ilusión foránea.

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<>Artículo publicado el  25  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Con la Derecha, la Izquierda… y el Centro

La opinión del Ingeniero y Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos….

Guillermo Antonio Ruiz  –

Nadie sabe para quien trabaja. Ni el General Douglas MacArthur en 1942 cuando dijo “salí de Bataan y volveré” o el escritor de los acordes de la canción “habla pueblo habla” de 1976 para la publicidad política del Partido UCD en España. Ni que decir de la Orden número 227 de 1942 de Stalin que decía “Ni un pasó atrás”, o la arenga escrita por el Partido Comunista Cubano de “vamos bien”. Todos tienen en común que de alguna manera y en algún momento de la historia iban a ser utilizados por nuestros políticos y dirigentes locales como estandarte de su pensamiento.

Vemos que ahora muchos nos quieren llevar al primer mundo. De gobierno y oposición nos recuerdan que aunque generalmente son los mismos políticos, ese día descubrieron la receta para que nuestro país de ese “Gran salto adelante” que nadie vio como hacerlo antes y que no está claro si es a la manera de Mao Zedong en los años 50 o sencillamente nace de la imaginación propia.

Lo cierto es que a falta de educación, pues lo mejor es entregar circo. Y eso es lo que nos hacen creer. Por eso todos los días vemos iniciativas tanto de un lado como de otro increíbles y hasta descabelladas, que en muchas ocasiones nos llevan a pensar si nos están pasando una broma o es en serio que hay que discutirlo.

Lo peor es que no entienden porqué la gente califica tan mal a los Partidos Políticos y las instituciones que representan al Estado. Si no se educa y no se toma en serio el tema político, nuestra democracia solo va a seguir siendo una fachada para un sistema corrupto e ineficiente.¨

Y es que todo comienza con cosas sencillas como cruzar la calle. Enseñar a cruzar la calle. Explicar que se debe utilizar la acera (donde exista) y que los peatones debemos cruzar las calles en las intersecciones señaladas (también donde existan) y que para lo único que debemos interrumpir el flujo de los vehículos es para manifestaciones autorizadas y que respeten el derecho de terceros al libre tránsito. De ahí todo lo demás.

Pero que complejo se hace la educación cívica, democrática y política cuando lo que no se quiere es precisamente que el pueblo comprenda bien sus deberes y derechos. Eso incluye por ejemplo a los Diputados que al no conocer sus reales poderes, terminan sumisos y genuflexos al poder Ejecutivo sea cual sea la denominación de este. Y así muchos otros ejemplos.

Siempre será fácil recurrir a la frase pegajosa. Y por eso nuestro pueblo siempre podrá ser de derecha, de izquierda y hasta de centro a la vez sin el menor problema o rubor.

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<>Artículo publicado el  11  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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