La transformación curricular no es suficiente

La opinión del Profesor Univeristario de Inglés…..

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Daniel Atencio

El sistema educativo panameño ha llegado a tal grado de deterioro, de agonía, que necesita mucho más que un cambio curricular para evitar su colapso total. Necesita una transformación más profunda que incluya a todos los sectores del proceso educativo para encausarla en su rol tradicional de forjar a un hombre verdaderamente educado del presente y futuras generaciones.

En ese sentido, la iniciativa de una transformación curricular presentada por la actual ministra de Educación es apenas un inicio de los muchos factores del proceso educativo que necesitan transformarse para lograr los verdaderos cambios que anhelamos.

Como ejemplo de lo antes expuesto, nos encontramos con una dirigencia magisterial que se opone rotundamente a cualquier cambio, no porque desconozcan su valor y urgencia, sino porque el letargo mental les impide adecuarse responsablemente para las nuevas asignaturas y aprender los nuevos recursos metodológicos que nos ofrece la tecnología.

El principio universal de que es preferible hacer algo y equivocarse que no hacer nada, justifica plenamente la iniciativa de la ministra y pone en perspectiva la actitud negativa del dirigente magisterial, quien dijo públicamente que la transformación es un irrespeto al docente.

Repito que la transformación curricular no es suficiente sino transformamos al docente para que ejerza con vocación la noble tarea de educar y no simplemente instruir, por ejemplo, un docente que, antes de exigir derechos, cumpla a cabalidad con sus deberes.

Asumiendo que algunos docentes estén realmente convencidos de que luchan por una causa justa, los reto a que marchen los sábados o domingos y así podrán darse cuenta del grado de convicción de los participantes. Esto a su vez les daría la oportunidad de enseñar a sus alumnos dos valores fundamentales de nuestra sociedad: la responsabilidad y la conciencia cívica.

Reto a los gremios docentes a que asuman una actitud proactiva ante este gran reto de rescatar la educación nacional. Que se actualicen en sus propias asignaturas y sobre todo que remplacen la filosofía de la memorización de la enseñanza-aprendizaje por una donde se promueva la creatividad y el análisis.

Que no solamente se sumen con entusiasmo a las iniciativas del ministerio, sino que elaboren propuestas propias emanadas del ejercicio de la docencia y la investigación por parte de sus agremiados. Sólo así, unidos todos con ese noble propósito, estaríamos seguros de avanzar con paso firme hacia una mejor educación para el país.

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Este artículo se publicó el  7  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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