‘Volvamos a las aulas’, una experiencia valiosa

La opinión de…..

Lourdes Cabezas

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‘Volvamos a las aulas’, una experiencia valiosa

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Hace unas semanas recibí un correo que se solicitaba voluntarios para unirse al Ministerio de Educción en el proyecto “Volvamos a las aulas”. Acepté, y tras ser capacitada por el Tribunal Electoral, me convertí en “voluntaria”.

El sábado 15 de agosto, dejé atrás una casa, tres hijos y un esposo, y a las 2:15 a.m. abordé uno de los buses que nos llevaría hasta Herrera. Llegamos a Chitré a las 6:15 a.m., desayunamos y me asignaron visitar tres escuelas del corregimiento de Los Pozos: Los Peladeros, El Salitre y Las Pipas.

Para llegar a la escuela Los Peladeros, junto a un funcionario del Fondo de Inversión Social, fue necesario cruzar un río y subir por un camino de tierra. Sin haberme preparado para esto, tuve un recibimiento de Estado, con aplausos, cantos y palabras de bienvenida.   Al iniciar mi trabajo me di cuenta de que la infraestructura del plantel era un desastre: piso deteriorado, letrinas viejísimas y dos salones donde se imparte enseñanza primaria. Allí los grados se dividen en las cuatro esquinas del salón.   En el patio tienen un aro viejo donde lanzan pelota en los recreos y eso es todo.

Luego me dirigí a la escuela El Salitre donde la situación era peor pues, además de las letrinas y de los dos salones, no había ni siquiera una “cerca”, y estando en media inspección se metieron los animales que deambulan por allí.  Me quedé boquiabierta cuando vi que la regadera del baño de los docentes es un tubo rodeado de una hoja de zinc al aire libre, sin techo. Estuvieron orgullosos de llevarme al pequeño huerto y al gallinero.   Almorcé con los docentes una presa de pollo y una chicha riquísima.

La escuela Las Pipas fue la última que visité, ya entrada la tarde, y los docentes estaban entusiasmados y se habían esforzado por decorar con globos. En esta escuela de educación pre-media, los alumnos no caben en los salones.

Los docentes de estas escuelas pueden ser considerados como héroes. Me pregunto: ¿de dónde los docentes sacan el entusiasmo por enseñar, y los alumnos las ganas de aprender en estas condiciones?

Las preguntas que me hicieron en las escuelas fueron: ¿la señora ministra leerá todo esto?  ¿Enviarán bancas y tableros nuevos?   ¿Usted cree que nos puedan instalar un baño de verdad?   ¿Tendremos algún día luz eléctrica?

Regresé a Chitré a las 5:10 p.m. a las oficinas del Tribunal Electoral, estaba cansada y con hambre.   Entregué las tres cajas con los formularios de las entrevistas y las fotos tomadas.  Después me trasladé a la matanza organizada por Cable & Wireless como agradecimiento a los voluntarios.   En todo el camino todos contábamos las experiencias vividas.   Llegamos a la ciudad de Panamá a las 10:25 p.m.

¿Qué beneficio recibí?  La satisfacción de haber donado un día de mi tiempo y ser parte de un momento histórico nunca antes realizado en Panamá.

Felicito a la ministra de Educación por el poder de convocatoria y organización que tuvo en tan sólo un mes y medio para movilizar a miles de voluntarios en esta gran jornada y esperamos que la educación conquiste mejores tiempos.

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Publicado el 6 de octubre de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

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